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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2014

Sobre el ltimo libro de David Harvey
La lgica turbulenta del capital

Esteban Mercatante
Ideas de Izquierda


En el principio, fue la crisis. All inicia Diecisiete contradicciones y el fin del capitalismo1, de David Harvey. Su premisa es que el capitalismo no sobrevivir tal como era si es que lo hace despus de las ondas expansivas que sigue produciendo la quiebra de Lehman Brothers en 2008. En el curso de las crisis, las inestabilidades del capitalismo son confrontadas, rediseadas y reconfiguradas para crear una nueva versin de lo que hace al capitalismo. Las crisis tambin alteran de forma profunda las ideas, instituciones y relaciones entre clases. Lo peculiar de la crisis que atravesamos es que, ya transcurriendo el sexto ao de iniciada, debera haber ya diagnsticos en disputa sobre lo que est mal, y una proliferacin de propuestas para enmendarlo.

Es extraordinaria la escasez de nuevos abordajes o polticas. Las respuestas hasta el momento se mueven entre el intento de continuar y profundizar las polticas neoliberales de los ltimos treinta aos, o algn keynesianismo diluido, con poca atencin seala Harvey en el nfasis de el economista britnico en las polticas distributivas (aunque desde la salida del libro de Harvey el economista Thomas Piketty ha creado un best seller referido a la desigualdad del ingreso y la riqueza2). Ambos lineamientos polticos siguieron contribuyendo al enriquecimiento de los super ricos, que continuaron multiplicando sus fortunas desde la quiebra de Lehman hasta hoy. La izquierda tradicional (partidos polticos y sindicatos) tampoco muestra capacidad de montar una oposicin slida al poder del capital, y sus exponentes hoy aparecen concentrados en operar principalmente fuera de cualquier canal institucional o de oposicin organizada, en la esperanza de que acciones de pequea escala y activismo local puedan finalmente llevar a alguna alternativa macro que sea satisfactoria. Es en este contexto que Harvey presenta su libro, y pone en juego una vasta elaboracin entre la que se cuenta Los lmites del capital y de la teora econmica marxista, El enigma del capital, y los estudios recopilados en Espacios del capital, por solo mencionar algunos. Este libro expone con rigor una mirada integradora y una exposicin sencilla de las contradicciones que caracterizan al capital en su configuracin actual.

La maquinaria econmica del capital en estado puro

El objeto de su libro, nos previene, no ser el capitalismo sino el capital. Qu significa esta distincin? Con capitalismo Harvey refiere a cualquier formacin en la que los procesos de circulacin y acumulacin de capital resultan dominantes en la configuracin de la vida social, en trminos materiales e intelectuales. Las contradicciones que atraviesan el capitalismo no se remontan, en todos los casos, a la acumulacin de capital, como es el caso de las de gnero o de raza. Aunque son omnipresentes en el capitalismo no son especficas a la forma de circulacin y acumulacin que constituye la maquinaria econmica del capitalismo. Es esta maquinaria econmica la que constituye el centro del anlisis de Harvey. El tratamiento de la circulacin y acumulacin de capital como un sistema cerrado apunta a identificar sus principales contradicciones internas.

Las contradicciones, en el sentido planteado por Harvey, surgen cuando dos fuerzas en apariencia opuestas se encuentran presentes de forma simultnea en una situacin particular, un ente, un proceso o un suceso. Como el ttulo del libro lo indica, Harvey aborda diecisiete de ellas, que caracterizan al capitalismo contemporneo.

Estas se organizan en tres niveles: siete contradicciones fundacionales, otras siete que denomina contradicciones mviles, y tres contradicciones peligrosas. El primer grupo est asociado a rasgos bsicos de funcionamiento del sistema, invariables a lo largo de su historia. La ms elemental de las contradicciones la constituye la relacin entre valor de uso y valor de cambio. Harvey elige abordarla desde lo que ha sido una de las expresiones ms elocuentes de esta contradiccin en tiempos recientes como es la cuestin de la vivienda, que estuvo en el corazn de la burbuja que estall en 2007. De forma creciente, las necesidades son definidas y dominadas por el valor de cambio, ya que el capital se encuentra empujado de forma permanente a incursionar en nuevas esferas de la produccin social:

Por este motivo, numerosas categoras de valores de uso que eran provistos de forma gratuita por el estado han sido privatizadas y mercantilizadas vivienda, educacin, salud y servicios pblicos han ido en esta direccin en varias partes del mundo.

Contina analizando la contradiccin entre el valor social y su expresin necesaria en trminos de Marx en el dinero. Este permite que la polaridad de la mercanca entre valor de uso y valor, se pueda desplegar, facilitando el intercambio. Pero tambin crea las condiciones para que el centro de la escena lo ocupe el crecimiento sin fin del valor, la acumulacin. El dinero, a diferencia del valor social que representa, es inherentemente apropiable por personas privadas, y esto significa que puede ser acumulado sin lmite por personas privadas. El dinero, de medio, se transforma en fin, y domina el proceso social. La tercera contradiccin que Harvey presenta es entre la propiedad privada y el Estado capitalista, que es a la vez garante de sta y de procesos que son centrales para la reproduccin del capital, pero que a la vez defiende intereses que van ms all de la lgica de la acumulacin, pudiendo crear contradicciones. La cuarta contradiccin definida por Harvey, aquella que se genera entre la apropiacin privada y el bien comn, remite a un aspecto clave de la elaboracin del autor, la desposesin como fuente primaria para la valorizacin del capital.

La desposesin no es otra cosa que la apropiacin de la riqueza comn por parte de agentes privados; contrariando las idlicas presentaciones de la economa capitalista como una basada en los mercados y que genera valorizacin a travs de intercambios legalmente sancionados, Harvey sostiene que existen fuertes razones tericas para considerar que una economa basada en la desposesin, yace en el corazn de lo que define fundamentalmente al capital. La desposesin en el lugar de trabajo es una de las vas, importante pero no la nica, a travs de las que se sustenta la apropiacin privada de la riqueza comn. Uno de los aspectos a travs de los que ilustra esto es cmo la clase obrera puede ser expoliada por los terratenientes, el sistema de crdito, las cadenas comerciales, y los impuestos, todas vas de apropiacin de plusvala.

Apoyndose en el estudio de Karl Polanyi en La gran transformacin, Harvey seala cmo la conversin del dinero, la tierra, y la fuerza de trabajo (que en palabras de Polanyi obviamente no son mercancas), que ha sido esencial para el funcionamiento del capitalismo, se apoy en la violencia, el engao, el robo, el fraude y medios similares. Estas formas nunca desparecieron. Otra de las contradicciones fundacionales, sobre la que nos detendremos ms adelante, la constituye la relacin capital-trabajo. Y, finalmente, Harvey analiza la naturaleza contradictoria del propio capital y la unidad diferenciada que conforman produccin y realizacin.

Si el primer grupo de contradicciones son rasgos constantes del capital, en cualquier tiempo y lugar, las contradicciones mviles tienen como nico elemento constante que son inestables y estn en continuo cambio. Estas contradicciones refieren al desarrollo de la tcnica y su apropiacin por el capital, al desarrollo desigual que lo caracteriza, y que adquiere contornos especficos en cada momento, a la relacin contradictoria entre monopolio y competencia, las disparidades de ingreso y riqueza, y a la dialctica de liberacin y dominio. La forma que asume este conjunto de contradicciones en cada momento determina cambios significativos en la estructura del sistema capitalista, aunque sus leyes bsicas permanezcan iguales. Las respuestas polticas, argumenta Harvey, deben partir de un anlisis especfico de estas contradicciones en el momento actual.

El ltimo conjunto son las contradicciones que Harvey define como peligrosas. Estas estn constituidas por el requerimiento del capital por el crecimiento compuesto (es decir acumulativo) sin fin, la relacin del capital con la naturaleza, y la alienacin universal. Las denomina como peligrosas por contraposicin a fatales, distincin que apunta contra la idea de que el capitalismo vaya a colapsar por el peso de sus contradicciones. Aunque parte de una prudente prevencin contra el fatalismo y destaca la necesidad de una voluntad consciente para superar al capitalismo, Harvey sobreestima la capacidad de perpetuarse del capital cuando sostiene que ste puede continuar funcionando indefinidamente en un modo que provocar una degradacin regresiva en la tierra y empobrecimiento masivo, incrementando de forma radical la desigualdad, de la mano de la deshumanizacin de la mayor parte de la humanidad, sostenido mediante la represin estatal creciente.

La ltima de las contradicciones peligrosas es la alienacin universal. sta remite a diversas dimensiones. El trabajador enajena legalmente el uso de su fuerza de trabajo durante un perodo de tiempo al capitalista a cambio de un salario [] el trabajador se ve enajenado del producto de su labor, as como lo est del resto de los trabajadores y de la naturaleza. Esta carencia y desposesin son experimentadas e internalizadas como un sentimiento de prdida y pena por la frustracin de los instintos creativos. El malestar generalizado que tiende a crear la desposesin generalizada en todos los rdenes de la vida, y que el capital intenta remontar con el impulso de un consumismo vaco, podra llegar a constituirse en el freno fatal para la distopa que promete el capital como perspectiva, como freno ltimo a la perpetuacin de la maquinaria desenfrenada de la acumulacin. La posibilidad de una alternativa, para nada garantizada, depende de una revuelta generalizada ante la alienacin universal.

Un fin poltico sin medios para alcanzarlo

Yo creo, como lo haca Marx, que el futuro ya est en buena medida presente en el mundo que nos rodea y que la innovacin poltica (al igual que la innovacin tecnolgica) es cosa de reunir posibilidades existentes aunque separadas de un modo distinto.

A pesar de esta afirmacin, a diferencia de Marx, Harvey no prefigura las vas por las cules podra ser posible la radical transformacin por la que brega. Reconoce correctamente varias de las debilidades que aquejan hoy a los movimientos de oposicin anticapitalista, como es la dificultad para trascender una escala local, para alcanzar una nacional (o internacional). Tambin apunta correctamente que no hay una respuesta no contradictoria a la contradiccin, y que cualquier iniciativa contra la alienacin universal impone tener presentes de conjunto las diecisiete contradicciones que Harvey estudia a lo largo de su texto. No puede haber un movimiento emancipatorio que slo se proponga intervenir sobre algunas de ellas. A modo de cierre de Diecisiete, Harvey ofrece como gua para la praxis poltica una serie de mandatos diecisiete, como respuesta de cada una de las contradicciones reseadas en su libro, que son como un programa mximo para una sociedad no capitalista, y van desde la provisin directa de valores de uso para todos (vivienda, educacin, seguridad alimentaria) hasta la conformacin de seres humanos no alienados, pasando por la organizacin de la produccin a travs de productores asociados que decidan libremente qu, cmo, y cuanto producir, en atencin de las necesidades sociales. Pero nos presenta esto que es, si se quiere, un fin poltico, sin especificar los medios por los que ste podra alcanzarse. Esto es inseparable de la carencia de un agente que pueda articular una poltica que nos conduzca hacia esa transformacin de raz a la que aspira. Harvey propone como horizonte un humanismo revolucionario.

La creencia de que podemos, a travs del pensamiento y la accin conscientes cambiar el mundo en que vivimos y a nosotros mismos para mejor, define a una tradicin humanista. El humanismo revolucionario, al contrario del planteo de Althusser (el marxismo no es un humanismo), unifica el Marx de El capital con el de los Manuscritos econmico-filosficos de 1844 y da un flechazo en el corazn de las contradicciones que cualquier programa humanista debe estar dispuesto a abrazar si habr de cambiar el mundo.

Pero entre ambos textos, media en Marx el desarrollo ms acabado de la perspectiva comunista, as como la precisin de los contornos del sujeto capaz de llevarla a cabo. Para Harvey, en cambio, sera errneo asignar un lugar central al proletariado. La contradiccin entre capital y trabajo es, sin duda, una muy importante. Pero Harvey critica la tendencia en el pensamiento de izquierda a privilegiar el mercado de trabajo y el lugar de trabajo como gemelos terrenos centrales de la lucha de clases, cuando en su opinin hay otros terrenos de lucha que pueden ser de igual sino de ms imperiosa significacin.

Harvey enfatiza que la contradiccin entre capital y trabajo est estrechamente entrelazada a las restantes contradicciones del capital. Esto sin duda es as. Y tiene razn en que cualquier transformacin anticapitalista debe vrselas con el conjunto de las contradicciones del capital. Sin embargo, al descartar los aspectos que la distinguen dentro del conjunto de contradicciones, Harvey termina presentando un vasto conjunto de tensiones que el capitalismo est obligado a mover ms que a superar (las contradicciones tienen el molesto hbito de no ser resueltas sino meramente desplazadas) para continuar funcionando, pero no halla un centro de gravedad a quebrar para construir otra sociedad alternativa.

Esta cuestin se encuentra estrechamente ligada al rol que juega en el esquema terico de Harvey la acumulacin por desposesin. En varios trabajos seala que sta se ha vuelto la forma dominante en el capitalismo neoliberal, concediendo primaca a las formas de valorizacin que trascienden la esfera de la explotacin en el lugar de trabajo. En realidad, los mecanismos de desposesin han jugado un rol importante en el enriquecimiento de la clase capitalista en tiempos recientes, pero esta caracterstica acompa toda la historia del capitalismo. Ernest Mandel, sealaba en El capitalismo tardo que lo que caracteriza el desarrollo histrico del capitalismo estaba configurado por una unidad dialctica de tres momentos. La acumulacin continua de capital en el dominio de los procesos de produccin ya capitalistas; la acumulacin originaria continua de capital fuera del dominio de los procesos de produccin ya capitalistas, y la determinacin y limitacin del segundo momento por el primero3. Esta determinacin, que opera de distintas maneras, se comprueba en los rasgos que tuvo la acumulacin de capital en el ltimo perodo. El desenfreno de la financierizacin, y la multiplicacin de los mecanismos de desposesin, deben su origen a las condiciones a travs de las cuales pudo el capitalismo recuperar la rentabilidad luego de la crisis que puso fin al boom de posguerra.

Atacando las condiciones de trabajo, reestructurando y localizando la produccin en pases que se transformaron en plataformas manufactureras, pudo imponer una norma descendente a los salarios, y recuperar as la rentabilidad, pero a costa de agravar las contradicciones en el plano de la valorizacin. Es ac donde hunden sus races el crecimiento de la valorizacin financiera, y la presin creciente para subsumir nuevas esferas en la valorizacin. El capital sin duda muestra inventiva en expoliar a la fuerza de trabajo de todas las formas posibles, y crea mltiples terrenos para la resistencia contra la expoliacin. Pero el terreno laboral encierra una potencialidad que otros no tienen, para amenazar un dominio central de todo el edificio de desposesiones que opera el capital, como es el de la fuerza de trabajo, convertida en mercanca.

Harvey apunta correctamente que, en el cruce entre capital y capitalismo, se plantea la necesidad de luchar contra toda otra forma de discriminacin, opresin y represin violenta en el capitalismo como un todo y que por esto es necesaria claramente una alianza de intereses. Pero justamente, porque la contradiccin capital-trabajo no es una ms de las que caracterizan a este modo de produccin, es que puede el proletariado, si se dota de una poltica hegemnica y no corporativa, actuar como articulador para esta alianza que pregona. En Harvey no hay base ni estrategia para esta alianza. Entre el horizonte no capitalista y las distopas de las cules ya encuentra presentes varios elementos, slo queda el vaco.

La vibrante exposicin del desenfrenado avance del capital desplazando sus contradicciones, y ahondando las mltiples alienaciones, que nos recuerda la sentencia del Manifiesto comunista, todo lo slido se desvanece en el aire, resulta no obstante un gran estimulante para disparar el debate sobre la misma.

Notas

1. Oxford University Press, 2014.

2. Para una lectura sobre el fenmeno Piketty y una crtica a sus planteos, ver Paula Bach, Sobre Thomas Piketty y la desigualdad como destino manifiesto, IdZ 10.

3. Mxico D.F., Era, 1979, p. 47.

Fuente: http://ideasdeizquierda.org/la-logica-turbulenta-del-capital/



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