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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-08-2014

Horror y esperanza en Palestina

Claudio Katz
Rebelin


Israel volvi a perpetrar su repetido crimen en el gueto de Gaza, pero esta vez mediante una guerra contra los nios. Las imgenes de los pequeos asesinados, las madres enloquecidas de dolor y los jvenes ultimados mientras recogan a sus familiares, impactaron al mundo. Los videos mostraron la aterradora destruccin de hogares, escuelas, hospitales y mezquitas.

El nmero de cadveres supera la mascare precedente del 2009. Ya se computan 1913 palestinos muertos y ms de 10.000 heridos, frente a 64 soldados y tres civiles israeles cados. Para aumentar el terror de las vctimas los bombardeos fueron anunciados con pocos minutos de antelacin.

Los habitantes de Gaza quedaron privados de luz, comida y remedios. La barbarie volvi a desatarse sobre una poblacin condenada a incursiones de exterminio. Israel perfecciona el modelo de Hiroshima, sustituyendo la batalla contra otro ejrcito por indiscriminadas matanzas desde el aire 2 .

PRETEXTOS Y DERROTAS

La primera justificacin de la agresin fue la desaparicin de tres jvenes israeles, que el gobierno de Netanyahu atribuy al Hamas sin ningn indicio, ni investigacin. Simplemente repiti el pretexto utilizado en el 2006 para invadir el Lbano ( captura de dos soldados).

El segundo argumento fue la defensa del pas frente a los cohetes lanzados desde Gaza. Pero basta comparar el nmero de cados en ambos bandos para refutar esa afirmacin. Las bajas del lado sionista fueron soldados y la mayora de los muertos palestinos no eran combatientes. Se consum un operativo previamente planificado, mientras las vctimas eran acusadas de inmolarse como escudos humanos3.

Israel ya no puede alegar que es una pequea nacin acosada por millones de rabes. La supremaca militar del pas es abrumadora y cuenta con un monopolio atmico de resguardo. No libra conflictos contra fuerzas equivalentes y slo ejercita atrocidades contra poblaciones indefensas.

Es falso presentar estos crmenes como una reaccin frente al terrorismo. Tampoco obedecen a la presencia de extremistas en los dos campos. Los palestinos protagonizan una resistencia nacional comparable a otros movimientos de liberacin. Por esta razn sus milicias cuentan con un slido apoyo popular. Actan en una situacin colonial donde no hay paridad de responsabilidades, sino confrontacin entre opresores y oprimidos. As ocurri con los marines en Vietnam, con los paracaidistas franceses en Argelia o con las tropas realistas en Hispanoamrica.

La incursin en Gaza repiti la agresin del 2009 o del 2012 y se implement con la misma ferocidad que el ataque a Beirut (1982), a Ramala (2002) o al Lbano (2006). Busc romper el acuerdo poltico suscripto por Hamas con sus rivales del Fatah (autoridades de Cisjordania sucesoras de la vieja OLP). Esta convergencia fue precipitada por la asfixia que impuso el rgimen golpista de Egipto (Al Sisi) a los dirigentes actuales de Gaza. No les perdon su asociacin con el depuesto gobierno de la Hermandad Musulmana (Morsi).

Israel supuso que era el momento de atacar. Registr las dificultades del Hamas, su distanciamiento de los viejos socios del gobierno sirio y su bsqueda de un sostn sustituto en Qatar. Netanyahu busc frustrar la reaccin defensiva de un liderazgo palestino que intenta el cogobierno. Durante dcadas el estado sionista ha opuesto a las distintas conducciones de la resistencia palestina, premiando a los conciliadores y penalizando a los combativos. En pasado incentiv a los islamistas contra la OLP y ahora ensaya una operacin inversa4.

Pero hay muchas evidencias de un gran fracaso israel. Los defensores de Gaza demostraron una asombrosa capacidad militar. No retrocedieron frente a los comandos enemigos, mantuvieron el lanzamiento de misiles y protegieron los tneles. Los agresores sufrieron ms bajas que las previstas y no se atrevieron a iniciar una lucha cuerpo a cuerpo. Israel se retir cuando estim que una eventual victoria exigira cinco aos de ocupacin y miles de soldados cados.

Repitiendo lo ocurrido en el Lbano los agresores sustituyeron sus falencias militares con matanzas de civiles. Volvieron a constatar que no pueden ganar el conflicto, sin aniquilar a parte de los habitantes de la franja. El saldo final de la operacin se verifica en la actitud que adopt Hamas en las negociaciones. N o se limita a exigir el cese del fuego, sino que demanda el levantamiento del bloqueo. Su accin refirm el valor de la lucha para frenar a un despiadado enemigo 5 .

EL CONTRASTE CON LOS YIHADISTAS

Israel atac en un escenario crtico para muchos estados y gobiernos del Medio Oriente. Busc reafirmar su preeminencia militar frente a dos subordinados vecinos (Egipto y Jordania) y otro que se encuentra muy desgarrado por los efectos de la guerra civil (Siria).

El gobierno de Netanyahu mantuvo cierta distancia frente al enfrentamiento interno en Siria por su enemistad con todos los bandos en disputa. Pero bombarde varias localidades del pas y presion por la eliminacin de las armas qumicas, que su contrincante acumul para contrapesar el poder atmico sionista.

Israel apost a lograr impunidad internacional, en el marco de la gran sangra que impera en la regin. Imagin que varios miles de muertos en Gaza no despertaran ninguna reaccin, en el contexto de 150.000 cados en Siria y medio milln de cadveres en Irak. Estim que su incursin sera tolerada ante los encarcelamientos masivos en Egipto, las bombas en el Lbano, la represin en el Golfo y las balaceras en Libia.

Pero para gran sorpresa de los sionistas el repudio internacional fue inmediato y ms extendido que en ocasiones precedentes. Las desgracias del Medio Oriente no atenuaron el rechazo mundial que provoca el genocidio de los palestinos.

Se registraron incontables movilizaciones en todos los continentes. La indignacin se contagio desde Paris a Johannesburgo y desde Londres a Santiago de Chile. Sobre muchos funcionarios israeles ya cuelga la amenaza de un enjuiciamiento por crmenes de guerra. Hasta personalidades ultra- derechistas como Vargas Llosa criticaron duramente a Israel6.

La vitalidad de la causa palestina contrasta con el retroceso que afecta al despertar democrtico regional, iniciado hace tres aos con la cada de Ben Al (Tnez) y Mubarak (Egipto). La primavera rabe ha quedado detenida por una gran contraofensiva confesional de guerras sectarias y golpes militares 7.

La expresin ms dramtica de esta contrarrevolucin es el avance de los yihadistas. Estos grupos despliegan una aterradora Guerra Santa (Jihad) en Afganistn, Somalia, Chechenia, Libia y Mali. Actan con extrema brutalidad en Siria e intentan erigir un estado (ISIS) en el espacio fronterizo de ese pas con Irak. El terror que desatan contra chiitas, cristianos y kurdos ha provocado el xodo de un milln de refugiados.

Los yihadistas conforman una milicia ultra-reaccionaria que ambiciona establecer un califato, basado en leyes islmicas de sometiendo de las mujeres (Sharia). Su discurso troglodita de Inquisicin contra Occidente atrae a jvenes desesperados y empobrecidos del mundo rabe 8 .

La resistencia palestina es la contracara del yihadismo. Aunque su liderazgo ms activo (Hamas) adscribe al islamismo sunita, no desarrolla la batalla contra Israel en trminos religiosos. Mantiene las pautas anticolonialistas que orientan esa resistencia desde los aos 60.

Los palestinos luchan por forjar un estado nacional, en contraposicin a la pretensin yihadista de recrear formas retrgradas de organizacin social. Es cierto que gran parte del mapa estatal de Medio Oriente fue diseado por el colonialismo anglo-francs a principio del siglo XX. Pero la lucha palestina surgi para superar esas distorsiones y el yihadismo para adaptarlas a una teocracia confesional. La resistencia contra el sionismo es histricamente ajena a las guerras religiosas que actualmente desarticulan al mundo rabe.

La progresividad de la causa palestina explica la simpata que suscita a escala internacional y la simtrica hostilidad que genera entre los jeques y los dictadores de Medio Oriente. El pnico a la confluencia de esa lucha con las demandas democrticas (que salieron a flote en la primavera de Egipto y Tnez) ha reforzado la enemistad de los reyezuelos y generales rabes hacia los palestinos. Por esta razn volvieron a colaborar con la agresin israel.

Hay muchas denuncias de coordinacin militar de los emiratos con el ejrcito sionista. Habran transferido informacin clave para los bombardeos de la aviacin.

El visto bueno de la cpula egipcia con el ataque fue ms explcito. El gobierno de Al Sisi mantuvo bloqueado el acceso de Rafah con Gaza y repiti la vieja complicidad de Mubarak con las tropas sionistas. Con esta actitud retribuye la financiacin militar estadounidense. El asedio a Gaza complementa la gran represin en curso contra opositores, sindicalistas y demcratas9 .

FASCISTAS Y LOBISTAS

El ataque a Gaza busc afianzar la derechizacin poltica interna de Israel. En plena competencia oficial por quin pronuncia declaraciones ms racistas, el grueso de la poblacin termin apoyando el operativo. Una tendencia f ascista que irrumpi hace 20 aos con el asesinato de Rabin se ha extendido bajo los gobiernos de Sharon y Netanyahu. Ese ambiente explica el brutal intento de quemar a un chico palestino antes de los bombardeos. La derecha sionista est creando su propio Al Qaeda.

Tambin las disputas por el liderazgo dentro de la coalicin gobernante se dirimieron contabilizando muertos. El canciller Lieberman y el ministro-constructor de colonias en Cisjordania (Uri Ariel) declararon su insatisfaccin con la cuota de sangre autorizada por Netanyahu.

Esta ferocidad obedece, en parte, a los intereses econmicos que ha forjado un estado ultra-militarizado. La industria blica del pas ya se ubica en el top mundial de los diez mayores exportadores de armas. Las empresas del sector (Elbit Systems, IAI, IMI, IWI, Rafael Advanced Defense Systems) necesitan campos de batalla para probar su arsenal e incrementar sus ventas10 .

La izquierda israel ha quedado aislada y perdi la influencia que alcanz en 1982 y 1988-90 con los movimientos por la Paz Ahora. Las voces de solidaridad con Palestina son acalladas y ciertas personalidades que en el pasado asumieron actitudes progresistas, ahora repiten las patraas oficiales11.

Este escenario fue varias veces modificado en el pasado por el impacto de los soldados cados en las incursiones expansionistas. Slo ese trauma tiende a romper la cohesin de una sociedad enceguecida. El actual fracaso de Gaza podra comenzar a recrear ese contexto .

Estados Unidos contina aportando el principal sostn externo a las agresiones israeles. En los ltimos meses suministr el sofisticado armamento requerido para interceptar en el aire los cohetes lanzados por Hamas. Tambin facilit los datos de inteligencia necesarios para afinar la puntera de los artilleros.

Obama repiti la ridcula presentacin de la masacre de Gaza como una accin defensiva y promovi hipcritas convocatorias al cese de fuego. El Departamento de Estado no olvid auspiciar las reuniones diplomticas que disimulan las matanzas con palabrero cortesano. Los vagos lamentos del Papa Francisco por el nmero de fallecidos, no tuvieron la misma resonancia que el intil encuentro previo de Shimon Perez con Mahmoud Abbas, en el Vaticano.

Israel despliega su brutalidad con explcita proteccin de Estados Unidos. Ms que un socio de la primera potencia ya es un protagonista interior de la estructural imperial. Desenvuelve ese papel a travs del famoso lobby sionista.

Ese sector no expresa a la colectividad judo-americana, sino a una elite de poderosos muy enlazada con el Pentgono, el Poder Ejecutivo y el Congreso. En los ltimos aos la derecha israel (Likud) se ha mixturado, adems, con todas las vertientes cristiano-reaccionarias del partido republicano. El lobby sionista es un grupo de presin ms influyente que su equivalente petrolero o cubano12.

Esta gravitacin explica el privilegio asignado a Israel en la estrategia imperial. Estados Unidos remodela permanentemente sus alianzas en Medio Oriente en funcin de los cambiantes escenarios. Acomoda a esas circunstancias sus estrechas relaciones con Egipto, Arabia Saudita y Turqua. Pero Israel siempre recibe un trato preferencial. Nunca es afectado por los giros del Departamento de Estado.

Esta preeminencia tiene serias consecuencias sobre la poltica imperial. El belicismo sionista deteriora alianzas y socava muchos negocios. Ya hubo divergencias con Israel por el acuerdo suscripto con Irn, que pospuso o anul el bombardeo a las instalaciones nucleares de ese pas. Ahora se vislumbran otras desinteligencias.

Con Irak destruido, el enemigo de Estados Unidos ya no es Sadam Hussein y con Irn incorporado a la mesa de negociaciones, el Pentgono no tiene en la mira a los Ayatollahs. Incluso el presidente Assad de Siria ha perdido su aureola de Satn. Los yihadistas representan la nueva amenaza. Estos grupos tienden a autonomizarse repitiendo lo ocurrido con los talibanes. Por eso el Pentgono vuelve a bombardear Irak, sepulta las promesas de retiro de los marines y exige disciplina a las bandas ultra-derechistas que financian los emiratos.

Pero en cualquier diseo de nuevas polticas Estados Unidos necesita acotar la tendencia expansiva del sionismo. Esa accin corroe todos los intentos de estabilizacin imperial del Medio Oriente.

COLONIALISMO FUERA DE POCA  

La presin conquistadora de Israel se origin en 1948, con la particin de territorios que puso fin a la ocupacin britnica de Palestina. Hasta ese momento prevaleca la convivencia entre las colectividades judas, cristianas y musulmanes.

El pas fue dividido siguiendo el hbito de recortar los mapas en funcin de los intereses coloniales del momento. Una consulta a los interesados seguramente habra demostrado que la mayora de los habitantes se opona a la particin. Para reparar la tragedia del holocausto se cre un estado exclusivo para los inmigrantes judos, a costa de la poblacin rabe.

Esta fractura sembr el odio y gener un conflicto que ha ensangrentado a varias generaciones. La guerra se convirti en un mecanismo de expansin de Israel, que al cabo de seis dcadas ha multiplicado varias veces su dimensin inicial.

Esta ampliacin constituye la meta explcita de la ideologa sionista. Asume derechos bblicos sobre la zona y reclama esa pertenencia con disparatados argumentos de superioridad nacional, religiosa o tnica. Con andanadas de tanques e inmigrantes Israel ha repoblado el territorio que sustrajo a los palestinos. Este despojo ha creado 3,8 millones de refugiados distribuidos en campos, albergues y exilios.

La ocupacin de Cisjordania constituye la prioridad de esta expansin. Su captura en 1967 fue seguida por una oleada de colonos religiosos (1974-77) y una corriente posterior ms diversa. A travs de largas negociaciones con la OLP (Oslo-1993 y Camp David-2000), los palestinos quedaron entrampados en las consecuencias de esa colonizacin. La promesa de una futura administracin autnoma slo encubri la apropiacin de su territorio.

Los ltimos gobiernos derechistas aceleraron la ocupacin en forma vertiginosa. Ya se han afincado 500 mil colonos que se aduearon del 60 % de las tierras. Dos millones de palestinos sobreviven en cantones cortados por un serpenteo de muros y puestos militares. El 80% de las reservas de agua ha quedado en manos de los conquistadores.

Los colonos actan como una fuerza paramilitar que complementa los arrestos cotidianos del ejrcito. U n sistema de detencin administrativa permite mantener encarcelado a un palestino sin cargos ni juicio durante dos aos. El Apartheid se ha impuesto a pleno para impedir cualquier desplazamiento sin permiso de los pobladores. El estado se encarga de la punicin masiva pulverizando las viviendas de cualquier resistente. La campaa para des-arabizar la regin pretende forzar otra oleada de refugiados13.

Israel despliega un segundo frente de colonialismo dentro de su propio territorio, para fomentar la expulsin del milln de rabes-israeles que resistieron el exilio. Este sector sobrevive en islotes sufriendo la discriminacin de su identidad. Son ciudadanos de segunda y no pueden compartir la residencia con sus pares de Cisjordania.

Finalmente en Gaza, el colonialismo se ejerce con explcita ferocidad . Hubo varios intentos de ocupacin que fueron abandonados, ante la imposibilidad de anexar este minsculo y superpoblado territorio. Como no hay lugar para instalar colonos, el ejrcito torna insoportable la supervivencia de los habitantes.

Israel implementa una modalidad contempornea de limpieza tnica muy semejante al viejo colonialismo. Intenta recrear el destino padecido por la poblacin originaria de Estados Unidos que fue exterminada durante la conquista del Oeste. Los indios perdieron sus tierras y los sobrevivientes fueron confinados a inhspitas reservas. 

El modelo israel de asentamientos repite las viejas justificaciones de ese despojo con argumentos de supremaca tcnica o aptitud para modernizar los cultivos. Como ocurri con las trece colonias de Nueva Inglaterra, una poblacin huida de grandes guerras expulsa a la poblacin autctona declarando que el pas se encuentra vaco14.

El sionismo ha demolido la sociedad palestina para forjar una democracia de exclusin. Alega ttulos milenarios sobre una tierra prometida y despliega una brutalidad reida con todos los valores humanistas de la tradicin cultural juda. La ideologa sionista permea por completo a Israel, pero no es sinnimo de la nueva nacionalidad surgida con la mixtura inmigratoria de las ltimas seis dcadas.

Es importante clarificar estas diferencias para distinguir el sentido de las posturas anti-judas, anti-sionistas y anti-israeles. La primera actitud es racista, la segunda es anticolonialista y la tercera no presenta un ningn significado ntido15.

El proyecto colonial del sionismo no condice con la poca actual. S u lgica de genocidio tiene poca viabilidad al cabo de medio siglo de descolonizacin. Israel no puede expandirse al resto del mundo rabe como ocurra bajo con el colonialismo tradicional, que ensanchaba ilimitadamente las fronteras. Intenta una modalidad circunscripta de anexiones en pequeas localidades y esta restriccin socava su continuidad 16.

Pero el mayor obstculo que enfrenta el sionismo es la resistencia de los palestinos. Israel no pudo repetir en la guerra de 1967 el despojo inicial que perpetr en 1947-49. La poblacin aprendi la leccin de los refugiados y se qued en sus hogares, comenzando la heroica lucha que se observa en la actualidad.

Los palestinos n o lograron recuperar sus tierras, ni construyeron su estado, pero han impuesto la legitimidad de sus demandas. Ya nadie desconoce formalmente su causa, ni propone que arreglen sus problemas con los rabes. Hasta los propios sionistas deben disimular su viejo estandarte de conquista (hay mucho espacio para ellos en Jordania, Egipto y Siria).

DOS ESTADOS, UN ESTADO

La colonizacin de Cisjordania ha destruido el proyecto de conformar dos estados. Esa oferta fue presentada en todas las negociaciones de los ltimos 20 aos como una solucin equitativa. Supona la convivencia del Israel con un estado palestino, ubicado en las dos regiones actualmente ocupadas por el ejrcito. Esta propuesta mantena irresuelto el destino de los refugiados y consagraba una tutela militar de los conquistadores sobre los conquistados.

Esa iniciativa se hundi por la masiva implantacin de nuevos colonos. Su llegada a Cisjordania ha tornado irrealizable cualquier construccin de una entidad palestina. Los negociadores israeles siempre fueron conscientes de este resultado y desplegaron un gran juego de encubrimiento. Propagaban falsas promesas de gestacin del estado palestino, mientras sepultaban su concrecin en una marea de tierras expropiadas y vertientes de agua confiscadas.

Lo ms grave de este operativo fue el compromiso que obtuvieron de la direccin histrica de la OLP, para involucrarse en tratativas que demolieron el proyecto de un estado contiguo a Israel. La revolucin de las piedras que estall con l a primera Intifada (1987) retrat el gran rechazo a esa destruccin de Palestina.

Posteriormente, una segunda Intifada (2000) inaugur el declive de los conciliadores del Fatah frente a los combativos del Hamas. La divisin del poder territorial (el primero en Cisjordania y el segundo en Gaza) acentu ambos comportamientos. Hay numerosos los testimonios de la adaptacin del Fatah a la ocupacin israel17.

La disolucin del proyecto estatal palestino ha replanteado la vieja solucin que promova la OLP en los aos 60: forjar un slo estado democrtico y laico para todas las comunidades. Esta propuesta es propiciada por ciertas figuras de peso intelectual y por una pequea minora de demcratas y radicales de ambas naciones 18.

La iniciativa retoma el modelo que sucedi al Apartheid. Al cabo de una esforzada resistencia popular, la minora blanca de Sudfrica debi resignar su primaca y aceptar la implantacin de derechos ciudadanos para toda la poblacin negra y mestiza. Esa salida result finalmente provechosa para las clases dominantes, que reafirmaron su manejo de los recursos econmicos, cooptando a las elites de los grupos raciales marginados. 

La reproduccin de este esquema en Israel no es sencilla por ciertas diferencias claves. El Apartheid afrontaba la inviabilidad demogrfica de la minora blanca frente a la mayora de color. Por el contrario el nmero de israeles ya empareja (o supera) el total de palestinos.

L a economa del Apartheid integraba a los trabajadores negros como explotados de las minas, las fbricas y el campo. En cambio la colonizacin israel expulsa a los palestinos y los sustituye por una fuerza de trabajo inmigrante. Adems, los racistas de frica Austral nunca forjaron dentro de Estados Unidos el tipo de simbiosis poltico-militar que ha construido el lobby sionista.

Pero tambin es cierto que el expansionismo israel genera un nivel de tensiones globales muy superiores a cualquier antecedente sudafricano. Nadie sabe que desemboque tendrn esas convulsiones en el futuro. Frente a esos traumticos escenarios el estado nico sera no slo en la solucin ms avanzada o conveniente, sino la nica factible. Un largo proceso de lucha precedera el logro de esa meta, cuya concrecin exigir victorias territoriales de la resistencia palestina y un fuerte aislamiento internacional de Israel.

EL PUNTAPI LATINOAMERICANO

Lo ocurrido en Sudfrica ofrece un importante modelo frente a Israel. El boicot contra el Apartheid termin socavando al rgimen racista al cabo muchos aos de hostigamiento diplomtico, bloqueo comercial, obstruccin econmica y expulsin de certmenes culturales, deportivos o universitarios.

Amrica Latina puede cumplir un papel clave en esta campaa, puesto que aumenta el nmero de pases distanciados de Israel. En el 2009 Chvez tom la iniciativa de romper relaciones, apoyar pblicamente la resistencia de Hezbbolah e incentivar penalidades contra el sionismo. El proceso bolivariano comprendi la importancia estratgica de una derrota de Israel, para reducir el margen de intervencin del Pentgono y de los socios del sionismo (como Colombia), en Latinoamrica.

Frente al reciente bombardeo de Gaza resurgieron las movilizaciones de protesta en toda la regin. El presidente Evo Morales tom la posta y lidera una campaa de solidaridad con Palestina, que incluye medidas concretas de boicot, desinversin y sanciones.

Israel no slo debe afrontar las contundentes denuncias de Venezuela (y su envo de ayuda humanitaria a Gaza). Tambin soporta el retiro del embajador de Ecuador y el llamado a consultas de los diplomticos de Brasil. Esta decisin deriv en un serio entredicho entre cancilleras que fue registrado por la prensa19.

Argentina contina ocupando un lugar clave en este escenario. El pas no slo alberga comunidades rabes y judas de envergadura. La memoria de la dictadura ha legado una gran sensibilidad frente a cualquier atropello a los derechos humanos.

Los argumentos que expone Israel para justificar sus matanzas recuerdan los pretextos utilizados por los militares en los aos 70. Por eso la tradicional afinidad hacia vctimas judas del holocausto ya no se traduce en aceptacin del militarismo israel. El lobby sionista ha perdido predicamento en la sociedad.

Pero en Argentina tambin influye el recuerdo de dos atentados (embajada de Israel y AMIA), que transfirieron parcialmente a Buenos Aires los conflictos de Medio Oriente. Lo ms escandaloso de esas acciones ha sido el continuado encubrimiento de sus conexiones locales. Al cabo de 20 aos no hay detenidos, las huellas fueron borradas y persiste la impunidad para las cpulas polticas, policiales y judiciales que apaaron lo ocurrido.

Como el propio gobierno de los Kirchner particip de ese ocultamiento, elude tensiones con Israel y ha evitado pronunciamientos ntidos frente a los recientes crmenes de Gaza. Tom distancia de la oleada crtica latinoamericana y no acompa al endurecimiento de Brasil.

Esta actitud refleja la importante influencia que mantienen los sectores sionistas dentro del gobierno. Un hombre fuerte del aparato comunicacional del kirchnerismo atac duramente a todos los periodistas, que retrataron con un mnimo de objetividad la matanza de Gaza20.

El silencio oficial contrasta con las importantes movilizaciones que se realizaron en solidaridad con los palestinos. Argentina puede cumplir un rol clave en la campaa internacional de aislamiento de Israel.

Ese movimiento mundial ya tiene un manifiesto firmado por muchas personalidades que exigen un embargo militar contra el agresor. Tambin se multiplican las demandas de supresin de los acuerdos comerciales, los llamados al boicot de productos y los reclamos de anulacin de convenios de inversin. En Inglaterra, Irlanda, Sudfrica y Espaa ya han comenzado a aplicarse algunas de estas iniciativas.

Cuando Israel sea marginada de los eventos deportivos, acadmicos o culturales y las lneas reas se nieguen a utilizar sus aeropuertos, el fantasma del aislamiento sudafricano comenzar a pesar sobre el pas. Las voces que exigen terminar con el cerco de Gaza y la ocupacin de Cisjordania encontrarn sostn en el mundo. Los luchadores por la paz esperan con esperanza estas acciones prcticas de solidaridad con Palestina.

RESUMEN

Israel repiti su matanza de civiles en Gaza esgrimiendo ridculos pretextos, pero no pudo lograr sus objetivos militares. Los palestinos reafirmaron la legitimidad de una lucha que suscita gran solidaridad internacional. Su resistencia es la contracara de las acciones reaccionarias del yihadismo contra las demandas democrticas de la primavera rabe. Batallan por la liberacin nacional y no por metas teocrticas.

El sostn del militarismo israel deteriora muchas alianzas, negocios y prioridades del imperialismo. La expansin colonial que implementa el sionismo ha perdido viabilidad histrica y ya destruy el proyecto de un estado palestino contiguo a Israel.

Se ha recreado la perspectiva sudafricana de un estado nico y democrtico. El boicot internacional al Apartheid constituye un gran precedente para las campaas en curso. Amrica Latina y Argentina pueden cumplir un rol clave en esta movilizacin.

Notas:

2 Ver: Zibechi, Ral. Del modelo Auschwitz al modelo Gaza, 18/7/2014, alainet.org/active. Fisk, Robert. Los nios sin rostro, 24-07-2014, www.rebelion.org. Boron, Atilio. La barbarie infinita, 29/7/2014, www.pagina12.com.ar

3 La presentacin del Hamas como un grupo de cobardes aprovechadores del desamparo palestino fue demolida por un conocido crtico del sionismo. Destac que con esa caracterizacin, Churchill debera ser recordado como un terrorista escondido en su bunker, que utilizaba a los habitantes de Londres como escudos, frente a la noble tarea de disuasin realizada por la aviacin alemana.   Avnery, Uri. La Poltica de antisemitismo, 21/7/2014, www.rebelion. org

4 Ver: Achcar, Gilbert. Una ofensiva contra la reconciliacin palestina, 31-7-2014, www.democraciasocialista. Chomsky, Noam. Pesadilla en Gaza, 3-8-2014, www.jornada.unam.mx

5 Ver: Aznrez, Carlos. Reflexiones sobre la victoria poltica y militar de la Resistencia Palestina, 7-8-2014, www.resumenlatinoamericano.org. Warchawski, Michel. Gaza-Palestina: Hamas va ganando, 17-7-2014, www.democraciasocialista.

6 Vargas Llosa, Mario. Israel, debilitado por la violencia de sus ataques, La Nacin, 11-8-2014.

7 Nuestro anlisis en: Katz, Claudio. De la primavera al otoo rabe, Cuadernos de Marte , Buenos Aires, ao 3, n 5, julio-diciembre 2013.

8 Kur, Ale. Por qu un monstruo reaccionario como el ISIS logra ese avances?, Socialismo o Barbarie, 19/06/2014, www. socialismo-o-barbarie.

9 Ver: Tallima Hatem, Baron Alain, Hanna Hany, Fouad Hisham, Omar Mostafa. Dossier Egypte: Le situation et le combat des Socialistes rvolutionnaires, Inprecor n 605-606, mai-juillet 2014.

10 Udry Charles Andr, Algunos motores de la agresin israel, 27-7-2014, www.vientosur.info

11 Un ejemplo: Oz, Amos. Lose-lose situation for Israel, 30/7/2014, www.dw

12 Petras, James.  Foundation of the US Empire: Axes of Evil, 07.19.2014, petras.lahaine.org

13 Rodrguez, Olga. Israel, Palestina: Cmo empez todo, 22/7/2014, www.el diario .es

14 Ver: Bender Thomas, Historia de los Estados Unidos, una nacin entre naciones, Siglo XXI, 2011, (pag 16-26, 91-106). Wood, Ellen Meiskins, Empire of Capital, Verso, 2003, (pag 73-89).

15 Hemos desarrollado este tema en Katz Claudio, Argumentos pela palestina, Revista Outubro. Revista do Instituto de Estudos Socialistas, n 15, junio 2007, Sao Paulo. Tambin: Katz, Claudio. Bajo el imperio del capital. Edicin argentina, Luxemburg, diciembre de 2011, (pag 99-101).

16 Gandsegui (h), Marco A. Judos y rabes pueden vivir en paz, 7-8-2014, alainet.org/active

17 Ola al-Tamimi, Como fue domesticada Cisjordania, 5-8-2014, www.resumenlatinoamericano.org.

18 Cortas de Said Mariam, Habr un estado, 3-8-2014, Pgina 12. Ilan Pappe, Electronic Intifada, 10-8-2014, www.rebelin.org

19 Ver Oppenheimer Andrs, Brasil, en una ofensiva contra Israel, 26/7/2014 www.elnuevoherald.com

20 Ver: Spolski Sergio en pateandoeltablero.com.ar, 5/7/2014, tiempo.infonews.com/nota/ 13/7/2014.

Claudio Katz. Economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda). Su pgina web es: www.lahaine.org/katz

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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