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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-08-2014

Comparaciones odiosas

Camilo de los Milagros
Rebelin


Se dice y repite en Colombia que las comparaciones son odiosas. Comparar es feo. Ms feo es ocultar. Ya que el debate de la paz gira en torno a lograr una versin ms o menos consensuada del conflicto, sus causas, sus consecuencias, sus responsables, aceptar la verdad hace parte de los tragos amargos. Hay sorpresas guardadas. Algunos quieren que guardadas se queden.

El asunto ms sensible a la opinin pblica lo constituye el tema de las vctimas. No intentar una defensa ni justificacin de los crmenes que la insurgencia cometi en el marco de la confrontacin, hechos terribles y dolorosos como la infortunada prctica del secuestro, los bombardeos a poblaciones civiles pretextando atacar guarniciones del ejrcito (tambin es criminal situar instalaciones militares en zonas urbanas), el asesinato de polticos, soldados o policas desarmados. Las guerrillas son culpables de asumir unas reglas de juego que su enemigo impuso con una factura poltica demasiado alta, cuyo caso ms ilustrativo fue el rechazo generalizado de la ciudadana a la retencin de militares en la selva. Al Estado le importaron un carajo sus hombres, al punto de dejarlos podrir 15 aos antes que liberar un solo guerrillero preso. Pero pblicamente y moralmente la insurgencia es responsable de perpetuar tal horror a cambio de no lograr nada que no fuera el propio desprestigio. Es claro que lo entendieron bastante tarde.

Sin nimo de justificar a nadie, debe notarse que esos crmenes brillan con mucha frecuencia en las pantallas, provocan chorros de lgrimas y conmueven las buenas conciencias de tanto figurn pblico. De otros delitos y otras vctimas sabemos poco, muy poco. Es sensato que unos sufrimientos sean calamidad nacional mientras los de la contraparte ni siquiera sean reconocidos oficialmente? Entre tanto, el uribismo defiende una tesis descabellada: las nicas vctimas las caus la guerrilla. Lo dems son daos colaterales.

Partiendo de una premisa que ofusca con furia a ciertos sectores, la vida de un soldado no vale ms que la de un guerrillero cado en combate. La vida de un congresista conservador asesinado tampoco vale ms que la de un campesino o estudiante al que le pegaron un tiro por la espalda y lo vistieron de camuflado pasndolo por miliciano ante las cmaras. Negar esa premisa sera aceptar que unas vidas tienen ms peso que otras, lo que invalida cualquier solucin en los marcos de la igualdad y la democracia.

Durante dcadas se ha construido una narrativa de la confrontacin en Colombia a la medida de las lites: malos muy malos contra buenos impecables. Ciertas vctimas gozan desde entonces un protagonismo claramente interesado en desprestigiar al malo de oficio, al demonio causante de todas las desgracias del pas. Pero qu tan nocivo ha sido ese demonio? Por qu en lugar de uno o dos testimonios desgarradores y amarillistas, no se valora de conjunto la catstrofe humanitaria donde ambos bandos han cometido atrocidades? Por qu no se esclarecen las responsabilidades completas?

Es fundamental conocer quines han sido los mayores responsables de hechos violentos en las ltimas cinco dcadas. Uno de los bandos pretende culpar al otro de este desastre con pecados probados a ambos lados. Las comparaciones son odiosas, pero necesarias. Ninguna comparacin tan odiosa como sta de poner muertos en los dos extremos de la balanza.

Con horror se constata que el 70% de los crmenes cometidos en el marco del conflicto armado son atribuidos al Estado o sus agentes paralelos, mientras ni siquiera el 20% corresponde a los grupos subversivos. Es una desproporcin aterradora que no se corresponde para nada con la narrativa oficial. Las cifras corresponden a mediciones de las Naciones Unidas, a los datos del CINEP e incluso a la Comisin de Memoria Histrica que financia el mismo gobierno nacional. No es retrica mamerta, no es complicidad con el terrorismo, no es un intento por desviar la atencin sobre los crmenes de la insurgencia. Es la constatacin de cmo usando un magnfico encantamiento televisivo uno de los bandos va a salir limpio. El que ms dolor ha causado.

Hipcrita pas, tendr que tragarse que matando gente los buenos de toda la vida ganaron por goleada.





*Fotografas de Rodrigo Grajales, Trujillo Valle del Cauca.



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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