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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-08-2005

Las confesiones de Gerhard Mcke, uno de los jerarcas nazis de Colonia Dignidad

Jorge Escalante
La Nacin



Por primera vez, uno de los jerarcas alemanes de Colonia Dignidad reconoci que all se asesin a una treintena de prisioneros. Gerhard Mcke, el guardaespaldas de Schfer, declar en la crcel ante el ministro Jorge Zepeda que fue testigo directo del hecho. Los cuerpos fueron enterrados en una fosa y desenterrados con una retroexcavadora en 1978.
Colonia Dignidad se parece a Macondo. O se pareca. Porque de las fantasas de los Buenda en ese pueblo fantasma con nombre de finca bananera de la colombiana Aracataca, en la finca chilena de los alemanes del ro Perquilauqun, todo lo que un da pareci imaginacin result ser ms verdad que la soledad de Macondo. Todo lo que un da, un ao, diez aos, treinta o cuarenta aos atrs se dijo (cien aos es mucho), ahora es certeza. Aun lo ms increble, o lo ms indecible, como los que siguen hoy traficando en las sombras con los reyes del macrocrimen, de empresa a empresa, con operaciones encubiertas, caballeros elegantes de buen decir, de buen ganar, a quienes resulta muy difcil cazar.

En los ltimos das, uno de los jerarcas alemanes ms siniestros de aquel pudorosamente llamado enclave alemn, reconoci por primera vez ante un juez que en Colonia Dignidad se extermin a un grupo de prisioneros polticos. Y que l fue testigo de ese crimen masivo. Una treintena, dijo. Vio cmo una mquina retroexcavadora esperaba que los cuerpos cayeran al suelo para echarlos dentro de una fosa, debidamente abierta para ese fin. En la mortandad participaron alemanes de Dignidad y uniformados, revel el jerarca.

El hombre dijo que, luego, en 1978, ao coincidente con el inicio de la Operacin retiro de televisores, ordenada por el ex dictador Augusto Pinochet, los cuerpos fueron desenterrados con la misma retroexcavadora y hechos desaparecer, esta vez para siempre.

Gerhard Mcke Koschkitze, el to Mauk, que fue el guardaespaldas de Paul Schfer, ahora preso igual que su jefe, habl. Es la primera confirmacin de los crmenes dentro de la finca alemana hecha por un testigo directo de la propia jerarqua de los fabricantes de la rica miel y los embutidos Drei Spitze, entre otras cosas. Si Mcke particip o no en la matanza se trata de una versin todava no confirmada. El depositario de esta declaracin fue el juez Jorge Zepeda, hombre que maneja la informacin de su proceso con mano de hierro, protegido por el secreto y misterio del antiguo sistema procesal penal.

Lo que Mcke dijo es absolutamente coincidente con todo lo que se sabe sobre la variable criminal de Colonia Dignidad durante la dictadura. Amparada por el mismo Pinochet, la DINA, los antiguos gremialistas de Jaime Guzmn Errzuriz, hoy principalmente en la UDI y algunos en RN, y apoyada desde hace muchos aos por empingorotados juristas de la plaza, de todos los colores del arco iris, que los han defendido por dcadas traficando influencias a su favor en las cortes. Influencias que, por lo dems, nunca pudieron ser efectivas sin la comprensin de algunos seores magistrados.

LA BSQUEDA

La revelacin del to Mauk hecha al juez Zepeda hace pocos das en la Crcel de Alta Seguridad, donde permanece recluido procesado como autor de secuestro y desaparicin de tres militantes del MAPU, traer como consecuencia, adems de lo que corresponda penalmente -si es que hubiera dado los nombres de los autores de la masacre-, que el juez Zepeda ordene en los prximos das la apertura de esa fosa, cuyo lugar ya est fijado. Se buscar si existen pequeos fragmentos seos de las vctimas que pudiesen haber quedado producto de la remocin con la mquina retroexcavadora. Si se encuentran piezas seas, stas se sometern a pruebas de ADN para verificar la identidad.

Mcke habl de una treintena. Y la nica, o ms prxima pista, dice relacin con los 34 desaparecidos de Parral. O sea, ah no ms, a 40 kilmetros de la colonia. Otros prisioneros que desaparecieron fueron transportados hasta el Estado dentro del Estado individualmente, como por ejemplo lvaro Vallejos Villagrn.

La bsqueda tras los fragmentos seos se efectuar con Arturito, la mquina inventada por el ingeniero Gabriel Vargas, que recientemente aport datos para ubicar el cuerpo de Luis Francisco Yuraszek, instrumento con el cual se pueden detectar, entre otros, restos humanos, o se har con el trabajo ms tradicional de arquelogos.

Han sido muchos torturadores quienes han declarado que en Colonia Dignidad hubo prisioneros polticos y a distintos jueces en varios procesos. Entre ellos, el Guatn Osvaldo Romo, los ex agentes Luz Arce y Samuel Fuenzalida, y el macabro doctor Mortis, de nombre Osvaldo Pincetti Gac.

Un careo judicial entre el to Mauk y el doctor Mortis existente en el proceso que instruye el juez Zepeda, realizado tiempo antes de las ltimas declaraciones de Mcke, es revelador. Pincetti fue aquel que se encarg de dopar, o de matar, inyectando a los presos que desde Peldehue eran subidos a los helicpteros del Comando de Aviacin del Ejrcito para lanzarlos al mar atados a trozos de rieles. Ello est suficientemente establecido en el proceso sobre los crmenes de calle Conferencia y en el crimen de Marta Ugarte, operacin que fue repetidas veces comandada por el suicidado coronel (R) Germn Barriga Muoz.

Esta vez, Pincetti encar a Mcke acusndolo de haberle proporcionado una droga para administrarla a un grupo de prisioneros en Colonia Dignidad, lo que, por cierto, en ese momento el to Mauk neg. Lo que ni Schfer ni el finamente llamado doctor Hopp admitieron hasta hoy, lo dijo su guardaespaldas, el de las manotas, el campesino rechoncho y malhablado.

HERMANADAS EN LA SANGRE

De esta manera, la fosa que ser abierta en Colonia Dignidad se viene a hermanar en la sangre con las de Chihuo, Calama y Peldehue. En todas ellas sucedi exactamente lo mismo: los prisioneros fueron asesinados, lanzados dentro y desenterrados con maquinaria pesada despus de la orden dada por Pinochet en 1978 de manera cifrada, mediante criptogramas descifrados en cada regimiento por los respectivos departamentos de Inteligencia. Terminada la dictadura, las fosas fueron ubicadas, abiertas, y se hallaron piezas seas, a veces diminutas, que mediante el examen de ADN permitieron reconocer las identidades de las vctimas, contrastando las muestras con las de familiares.

Despus de 1990, en Calama fueron reconocidos 13 de los 26 asesinados por la Caravana de la Muerte. En Chihuo se confirmaron las identidades de los 17 campesinos que sufrieron igual destino a manos de los hombres que diriga en Valdivia el ex senador designado Santiago Sinclair, que en 1973 era comandante del Regimiento Cazadores. Y en Peldehue, mediante similar excavacin y bsqueda dirigida por la ministra Amanda Valdovinos, se hallaron restos que permitieron identificar a 14 de los desaparecidos de La Moneda. Todos desenterrados, todos lanzados al mar.

Esta vez podra caer quien fuera el jefe de la Brigada Regional Sur de la DINA con sede entonces en la calle Unin 262 de Parral, coronel hoy retirado Fernando Gmez Segovia. Hasta hoy, a Gmez Segovia la justicia no le ha podido echar el guante.

En la investigacin existen antecedentes de cmo los prisioneros fueron trasladados en camionetas cerradas desde esa casa en Parral hasta Colonia Dignidad. Quienes manejaron esos vehculos viven todava en Parral. Al igual que un testigo que, siendo amante de una agente que operaba en calle Unin bajo el mando de Gmez Segovia, por lo que, segn l, pasaba todo el da metido en esa casa, presenci varias veces cmo sacaban detenidos que eran llevados a Dignidad. Pero este hombre, quien convers en dos oportunidades con LND pidiendo reserva de su nombre, dice no haber podido reconocer a ninguno de los prisioneros, por lo que no sabe si, entre ellos, iban los desaparecidos de Parral.

El to Mauk, que siempre dijo a los jueces ser un simple pintor de brocha (yo pinto murallas no ms), parece haber perdido en la crcel el miedo a su jefe Pastor (Schfer en alemn), de aquel castigo que ste le propin en 1956. En Heide, cerca de Bonn, un da Schfer dijo a Mcke, de 23 aos: T est dudando, y por eso yo te castigo a 60 das de ayuno. l cumpli la penitencia en el pueblo de Grosschwter y volvi fiel al lado de su jefe. Era el tiempo en que se agrupaban para viajar a Chile. El episodio siempre lo record Ida Gatz, una alemana que sufri el encierro en Dignidad de su hermana Hilde. En 1945, Ida conoci a Mcke. Y juntos conocieron a Schfer tres aos despus, en Gartob. Antes que iniciaran el siniestro camino chileno.

 



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