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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2014

El nuevo futuro de Palestina

Txente Rekondo
Rebelin


Hoy en da, la concatenacin de acontecimientos y su centralidad meditica, en ocasiones son utilizados para ocultar o desviar la atencin de la opinin pblica. Este verano hemos asistido al derribo de un avin en Ucrania, a la nueva matanza de Israel en Palestina y posteriormente al auge del Estado Islmico y sus posteriores consecuencias. Una tras otra esas noticias se han superpuesto, y el protagonista de hoy cae en el olvido meditico de maana.

La nueva agresin del estado de Israel contra el pueblo palestino ha protagonizado algunas semanas en los medios de comunicacin. Muchos de ellos han vuelto a repetir tpicos y lecturas preconcebidas sobre aquella realidad, pero ms all de la crueldad y el impacto visual de la matanza, algunas seales comienzan a despuntar en ese complejo escenario, y todo indica que las cosas ya no sern iguales en el futuro.

Israel y sus aliados occidentales y rabes nos han querido acostumbrar a una realidad que comienza a resquebrajarse. La ltima matanza bien podra inscribirse en el guin de los ltimos aos, donde cada cierto tiempo los planes de Tel Aviv se materializan a travs del sufrimiento y la muerte de la poblacin civil palestina.

Los antecedentes de la actual situacin ayudan a ubicar mejor los pasos dados por Israel. En primer lugar, el fracaso de las conversaciones impulsadas por EEUU y el enfado de algunos sectores de la administracin norteamericana con la intransigencia del gobierno israel (el propio Kerry avis a Israel del avance preocupante de la campaa BDS y de la imagen de Israel ligada al Apartheid).

En segundo lugar el acuerdo nacional entre Hamas y Fatah, acompaado de un importante reconocimiento internacional y de los pasos palestinos para su reconocimiento en Naciones Unidas. Y todo ello acompaado de algunas crticas desde la UE a la poltica de asentamientos.

La excusa o el supuesto detonante utilizado por Israel, ser en esta ocasin la muerte de tres jvenes colonos en Hebrn, Cisjordania. Desde el primer momento tanto el gobierno israel como los militares conocan el fatal desenlace de lo que en un primer momento se quiso presentar como un secuestro. A pesar de ello pusieron en marcha una campaa meditica masiva acompaada de detenciones masivas de militantes de Hamas en Cisjordania.

Ante esas medidas de Tel Aviv, desde Gaza se lanzan algunos cohetes contra Israel (nunca misiles, como algunos medios han sealado), y al tiempo que el montaje del secuestro est dejando en evidencia las mentiras israeles, el gobierno lanza su operacin contra Gaza, en esta ocasin la excusa ser acabar con el lanzamiento de cohetes de la resistencia palestina.

Poco tiempo despus ante la incapacidad de detener, a pesar de la destruccin y muerte sembrada en Gaza, esos lanzamientos, Israel lanza la operacin terrestre, en esta ocasin con una tercera excusa, destruir los tneles de la resistencia.

El ltimo ataque contra Gaza ha sido un nuevo ciclo de violencia, dejando claro que no hay solucin militar. Adems, ha sorprendido a los dirigentes sionistas la capacidad de resistencia palestina, que puede continuar lanzando cohetes y que su sistema de tneles no ha sido destruido. Adems, en estos das las vctimas israeles han sido en su casi totalidad militares, lo que preocupa y mucho a los estrategas sionistas, bastante descontentos adems con el incremento de la presin internacional.

Cada vez queda ms claro que no estamos ante un conflicto entre dos realidades parejas. Los falsos argumentos de Israel en torno al dilema de su seguridad y el derecho de autodefensa, no se soportan. Como sealaba recientemente Chomsky, la ocupacin es ilegal, y no estamos ante un conflicto sino ante las consecuencias de una colonizacin ilegal.

Israel est perdiendo todas las caretas que ha mantenido hasta ahora. Un estado surgido como fruto de la mala conciencia de las potencias coloniales occidentales, controlado por una pequea lite de polticos, militares, religiosos e industrias de tecnologa y armamento, se est mostrando como una entidad de colonizacin, ocupacin y fanatismo.

El auge e influencia de los sectores ms reaccionarios ligados al sector nacional/religioso (a da de hoy en el gobierno, en el parlamento, en el ejrcito y en los medios de comunicacin) est trayendo la reafirmacin de un estado por y para judos, que excluye al mismo tiempo a otros ciudadanos o que impide el retorno de la poblacin palestina expulsada.

La demonizacin del palestino, el racismo, el mayor peso de polticos y dirigentes religiosos extremistas, el impulso de nuevos asentamientos est logrando que la intolerancia de la sociedad israel sea cada vez ms comn.

Los arrestos masivos, los asaltos armados, la muerte de centenares de palestinos (muchos de ellos menores), cerrar y sitiar ciudades y pueblos, la destruccin de viviendas, los ataques areos, la tortura son una muestra de la poltica de Israel hacia Palestina, y todo ello, hasta ahora con total impunidad.

Es la cultura de la venganza, es la utilizacin del castigo colectivo, algo que est terminantemente prohibido por la legislacin internacional (las responsabilidades individuales por una accin no pueden ser entendidas como colectivas), y que Israel hace caso omiso.

La situacin en Palestina ha mostrado otra realidad estas semanas. La capacidad de la resistencia, y sobre todo la unidad de todas las organizaciones palestinas en las negociaciones de Egipto, anticipan un nuevo futuro para el devenir del pueblo palestino. Estos das han mandado un mensaje claro, la ocupacin es inaceptable e ilegal, y su mantenimiento tendr un coste econmico y poltico para el ocupante. La nueva estrategia pasa por poner fin a la cooperacin de determinados sectores palestinos con Israel y coordinar los nuevos movimientos en tres frentes.

En Gaza hay que romper los muros de la mayor crcel a cielo abierto del mundo, derribar los muros de guetto que permitir que la poblacin palestina viva con cierta dignidad; en Cisjordania se incidir en poner fin a la colaboracin con la ocupacin (un joven palestino afirmaba que si tengo diez balas, una ser para mi enemigo y las nueve restantes para los traidores); y en Jerusaln las protestas y manifestaciones tendrn que revertir la ocupacin y expulsin que Israel lleva adelante contra la poblacin palestina.

Estas semanas, adems de la resistencia armada en Gaza, hemos asistido a innumerables protestas en Haifa, Nazaret o Jerusaln, con una respuesta israel basada en la represin y que lleva hacia una mayor radicalizacin de los territorios ocupados. Sobre el escenario planea lo que algunos han definido la antesala de la tercera Intifada.

La equiparacin con el apartheid es cada da ms evidente. Antes de que diese comienzo la ltima agresin militar contra Palestina el secretario de estado de Estados Unidos, John Kerry, haba afirmado que "Israel corre el peligro de convertirse en un estado de apartheid, y aunque las posteriores presiones le hicieron rectificar, es muy significativo que esas palabras provengan de un aliado de Israel.

Los que evitan equiparar la situacin del pasado de Sudfrica y la de Israel, no lo hacen tanto en funcin de que son dos realidades diferentes, o al menos no son idnticas en su totalidad. Lo hacen temerosos de que se aplique un guin similar para superar la situacin de discriminacin de la mayor parte de la poblacin.

El argumento demogrfico se antepone al democrtico. Si en Sudfrica hubiesen valido los argumentos del status quo de Israel, el sistema de apartheid no hubiera finalizado, ya que la minora blanca estara indefensa. Y al hilo de esa comparacin, si en Sudfrica la solucin pasaba por un nuevo estado, pero no dos, por qu no habra de valer lo mismo para Palestina e Israel?

El paradigma de los dos estados no se sostiene, e incluso como sealan muchas analistas ha muerto. Se trata de elegir entre democracia (con sus defectos) o discriminacin. Israel tambin es consciente de ello pero prefiere ganar tiempo apostando por el actual status quo, y de esa forma evitar que sus violaciones de los derechos humanos y crmenes de guerra acaben ante un tribunal internacional.

La ocupacin de Cisjordania no es para proteger a Israel, sino para mantener y ampliar la infraestructura de las colonias. Al mismo tiempo, el sitio y agresin constante a Gaza no es para evitar los ataques con cohetes sino para castigar colectivamente a la poblacin. Hay quien ha sealado que la salvaje agresin a Gaza podra ser una cruel cortina de humo que Israel utilizara para continuar con su colonizacin ilegal de Cisjordania, al tiempo que apuntala los pilares de un futuro Gran Israel.

Este status quo supone la solucin menos mala para los actuales intereses de Israel. Esa fotografa nos muestra la guettizacin de Gaza y la ocupacin y colonizacin de Cisjordania, y como seala un historiador palestino, los guettos inevitablemente tienden a luchar contra los que les someten a esa situacin. Por ello, los defensores de la reaccin de Israel como autodefensa ocultan una premisa, que el pueblo palestino est ocupado, y que Israel est defendiendo esa ocupacin.

Bajo la estrategia de ocupacin, permanente violencia y ciclos de treguas y nuevas agresiones, Israel pretende acabar con cualquier intento de unidad palestina, al tiempo que persigue continuar expandiendo las colonias y el status quo actual.

Las consecuencias de esta ltima escalada de Israel se estn mostrando cada vez con mayor claridad. A los apologistas del status quo defendido por Israel se les hace cada da ms difcil seguir defendindolo ante la opinin pblica de sus respectivos pases. La histrica impunidad del estado sionista puede tener los das contados (las acusaciones de usos de armas ilegales y de crmenes de guerra ganan peso por momentos).

La retrica de la victimizacin del sionismo puede estar tambin tocando a su fin y cada da se hace ms difcil para los dirigentes de Israel mantener a ese estado dentro de los estndares internacionales.

A pesar de discursos-trampa, como esos que pretenden equiparar cualquier crtica u oposicin a las salvajadas de Israel como anti-semitismo (el pueblo palestino tambin es semita), cada da son ms las personas, instituciones y estados que estn comenzando a distinguir entre israel, sionista o judo. Porque como sealan muchos judos, ellos no estn representados por Israel, y sobre todo sionismo y judasmo son dos trminos muy diferentes.

Finalmente, los acontecimientos de estos das tambin estn sirviendo para derribar otro mito. No estamos ante un conflicto entre rabes y judos, sino ante la ocupacin de Palestina por parte del estado de Israel. La actuacin de Arabia Saudita, Egipto o Jordania, verdaderos aliados del estado sionista, nos muestran los verdaderos objetivos e intereses que histricamente ha movido a dirigentes de algunos estados rabes en torno a Palestina. La utilizacin interesada de las demandas palestinas es abandonada cuando se enfrentan a la geoestrategia de los citados dirigentes.

Las presiones sauditas, la propuesta envenenada de Egipto, la cooperacin de Jordania o las propuestas no publicadas de EEUU (apoyo militar y tecnolgico, para controlar "sin ser visto) muestran claramente la parcialidad de esos actores.

Como apuntaba recientemente un periodista britnico, la actual fotografa nos muestra un pueblo ocupado, que ante la destruccin sistemtica de su pas y la negacin de sus derechos, ha decidido utilizar la violencia.

La clave para entender el conflicto reside en la ocupacin de Israel y su opresin hacia el pueblo palestino. No se trata por tanto, de cohetes, ni de escudos humanos o tneles. Estamos hablando del permanente control que Israel ejerce sobre la tierra y el pueblo palestinos.


Txente Rekondo.- Analista internacional

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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