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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2014

Big data, la vigilancia perfecta

Armando B. Gins
Rebelin


Vivimos entre trillones de datos, una enormidad silenciosa en formato alfanumrico. Desde las geolocalizaciones en GPS hasta la ms insignificante transaccin comercial mediante tarjeta de crdito o dbito en la tienda de la esquina deja una huella digital que es procesada inmediatamente por el sistema capitalista a travs de las empresas o bien por instancias gubernamentales.

Los datos masivos (big data) nos controlan colectiva e individualmente. Nuestras costumbres, actitudes, pensamientos y estados de nimo son registrados mediante sensores urbanos y por medio de las redes sociales al instante, en tiempo real. La vida humana deja rastro en cualquier actividad ntima o pblica.

Esta nueva situacin refleja un cambio de paradigma revolucionario. En la era analgica, la ciencia centraba sus esfuerzos en desvelar el por qu de la realidad, sus causalidades lgicas y su compleja profundidad. Con el advenimiento de los datos masivos, el qu ha pasado a convertirse en el eje sobre lo que todo gira. Su totalidad apabullante solo seala y marca tendencias generales: la realidad es lo que es, una tautologa que se define a s misma sin ms atributos intrnsecos. No precisa de la exactitud para se til al sistema imperante.

La estadstica es la primera disciplina cientfica actual. Todo se reduce a establecer correlaciones tiles o seeras entre seales dispares que emanan de la comparacin, muchas veces arbitraria, entre grandes conjuntos de big data. Las correlaciones nos dicen qu est pasando pero nunca se preguntan ni arrojan luz ni ofrecen resultados satisfactorios sobre los antecedentes o causas de un hecho determinado.

Estamos embarcados en una travesa donde origen y destino han dejado de ser puntos de referencia. El camino lo es todo, un viaje desde ningn sitio a ninguna parte que puede ser medido hasta sus ltimas consecuencias.

Estoy aqu y ahora es lo mximo que pueden decir los big data de cualquier proceso humano. Eso s, se trata de un aqu y ahora formado por innumerables puntos de informacin: fsicos, psquicos y existenciales. Es un estado ultradigital datificado en extremo, rigurosamente, a conciencia.

Lo ms alarmante, no obstante, es que ofrecemos nuestra intimidad de modo gratuito, sin recabar en que estamos regalando nuestro ser a cambio de nada. Sobrevivimos en una constante alienacin de nuestra esencia humana. Nos dejamos manipular en nombre de una quimera llamada libertad capitalista.

Ese control latente tan exhaustivo y voraz permite al sistema prevenir cualquier atisbo de rebelda que pudiera poner en entredicho la dictadura digital en la que vivimos inmersos. Mientras nuestros actos, por nimios que sean, se produzcan dentro de los cauces establecidos jams saltarn las alarmas del rgimen capitalista. Cualquier vestigio de anomala ser visto e interpretado dentro de las tendencias generales como un virus peligroso y el sistema tendr todos los datos precisos para localizar y neutralizar su posible extensin social.

Ciertamente, los big data por si solos no podran mantener el sistema en un equilibrio y estabilidad perfectos. Los datos masivos no son ms que la parte del iceberg escondida o sumergida en el proceloso ocano de la compleja realidad sociopoltica. La parte visible es la comunicacin cotidiana y la ideologa que se imparte desde los medios de comunicacin ms poderosos del sistema capitalista.

La informacin que se vierte a diario conforma las tendencias de uso genrico y el marco de referencia a seguir por las multitudes. El procesamiento de los big data mide la adhesin o conformidad ms o menos reticente de la gente a los tems inoculados por los mass media.

Instalndonos en la actualidad mundial, varios son los temas estrella que explican el devenir de nuestro tiempo: Ucrania, Irak, Israel y frica, nicamente por citar los ms relevantes. Son los grandes relatos del aqu y ahora ideolgico capitalista que mantienen la tensin a favor del mejor de los mundos posibles representado por Occidente.

frica y el brote mortal del bola. El mensaje es claro: la infeccin (toda infeccin susceptible de subvertir los valores progresistas occidentales) viene de la pobreza, del Tercer Mundo, del subdesarrollo, de la barbarie salvaje. Los inmigrantes son portadores de vilezas y bacterias tremendamente nocivas para el bienestar occidental.

Israel y el conflicto con Palestina es un factor clsico de la hegemona de EE.UU. y los preceptos capitalistas encarnados en las democracias dirigidas de corte parlamentario. Estamos ante un problema insoluble porque as se quiere y desea: las fragrantes violaciones de los derechos humanos por parte de Israel son ms que evidentes. En realidad, su fuerza blica podra desmenuzar a Palestina y hacerla desaparecer del mapa de manera inmediata. Sin embargo, el conflicto se mantiene sine die porque la globalizacin capitalista y su geoestrategia necesitan del pas judo como base de sus operaciones de sometimiento en toda la zona de Oriente Prximo. La asimetra de fuerzas es colosal. Los asesinatos israeles estn fuera de toda duda.

Irak, y ahora el incipiente concepto Estado Islmico, es otra va creada ad hoc por Occidente para seguir interviniendo en los pases rabes. El fundamentalismo musulmn es una excusa flexible de amplio espectro que se utiliza a conveniencia de los intereses propios de EE.UU. y Europa. Si los pases rabes erradicaran el integrismo y fueran capaces de instaurar democracias sociales y polticas plenas en sus territorios, la hegemona occidental sufrira un duro revs en sus intereses estratgicos. Mejor que se maten entre los propios rabes para seguir colonizando y explotando sus recursos naturales a placer.

El cuarto foco de la actualidad se dirime en Ucrania, donde un gobierno fascista ayudado por Europa y EE.UU. hace de contrapeso a Rusia para crearle dificultades internas aadidas y frenar as su posible rol como agente internacional independiente que limite la hegemona del imperio yanqui y su adltere seguidista de la Unin Europea. Rusia es un chivo expiatorio que en el imaginario popular contina representando el comunismo de vieja estirpe tradicional.

Los grandes relatos de la posmodernidad neoliberal pretenden mantener una tensin ideolgica favorable a las tesis capitalistas avaladas por el dueto de las derechas de siempre y de las socialdemocracias de tinte reformista, los dos pilares que sustentan las democracias bipartidistas occidentales.

Los negros inmigrantes, los palestinos irredentos, los fundamentalistas rabes y los rojos comunistas rusos son categoras negativas que alimentan una tensin ficticia en las sociedades occidentales jugando a favor del establishment corporativo transnacional. Los problemas domsticos, personales y la crisis se subsumen polticamente en el escenario descrito, desvirtuando la feroz lucha de clases que est provocando el neoliberalismo dentro de las sociedades del bienestar occidentales nacidas tras la hecatombe de la segunda guerra mundial.

Mientras haya enemigos exteriores fuertes, el miedo inducido a la masa har olvidar la corrupcin de los polticos subalternos del gran capital y la explotacin laboral diaria. Los hipotticos conatos de rebelda sern medidos al instante por los big data. Por el momento, no hay escapatoria viable a corto plazo. Ni colectiva ni individualmente.

Recuerda amiga lectora o amigo lector que con tan solo posicionar tu cursor en este artculo ests ofreciendo informacin al gran hermano de los big data omnicomprensivos del sistema capitalista. Antes de compartir este texto u ofrecer un me gusta en facebook, pinsatelo con detenimiento. Vivimos en un rgimen de libertad vigilada: lo que se sale de la norma siempre es tratado como una anomala a neutralizar. Si la excepcin crea tendencia, la actitud crtica se encuadra dentro de otras categoras ms peligrosas: terrorista, comunista o rebelde a secas. Tu miedo personal dictar qu opcin tomar.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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