Indice
Las bombas de Hiroshima y Nagasaki siguen explotando
y la víctima eres tu.
- La falsificación de la historia (1ª parte):
Las bombas no se tiraron sobre objetivos militares.
Las bombas no evitaron la muerte de soldados aliados.
Las bombas no pusieron fin a la II Guerra mundial, ni se tiraron para derrotar
a Japón.
Ver en rebelión.org:
Cómo se falsificó la
historia del bombardeo de Hiroshima y Nagasaki
Alfredo Embid
- La falsificación de la ciencia (2ª parte).
El fraude de los estudios médicos sobre los supervivientes sirvió de base para
establecer los niveles "admisibles" de radiactividad que sigue
contaminándonos.
El 9 de Agosto es el 60 aniversario del crimen de Nagasaki, el 6 lo fue del de
Hiroshima, día en el que enviamos la primera parte de este trabajo homenaje a
las víctimas.
Del mismo modo que se falsificó (y se sigue falsificando) la historia de
Hiroshima y Nagasaki(1), desde el comienzo hubo un intento de minimizar los
efectos sanitarios del crimen.
El jefe de los servicios de salud norteamericanos declaró alegremente durante
el retorno de los diplomáticos rusos a Tokio que "los efectos radiológicos
de la bomba desaparecían después de 24 horas" (2), pero demostradamente
aún persisten.
A finales de 1945 los médicos del ejército de EEUU dijeron que todas las
muertes debidas a los efectos de la radiación de las bombas de Hiroshima y
Nagasaki ya habían tenido lugar así que no había que preocuparse (3).
Pero las evidencias se acumulaban así que en 1950 los norteamericanos crearon
la Comisión de Víctimas de la Bomba Atómica (Atom Bomb Casualty Commission,
ABCC) para estudiar los efectos a largo plazo de las bombas. La ABCC ha sido
reemplazada años después por la Radiation Effects Research Foundation
(Fundación para la Investigación de los Efectos de la Radiación).
La comisión pretendía examinar las causas de la muerte de 109,000
supervivientes, elegidos entre 284,000 identificados en el censo de 1950 de
Japón, y compararlos con una población teóricamente no expuesta a la
contaminación (3).
Luego el estudio LSS (life span Study) mantuvo el seguimiento de algunos supervivientes
de las bombas atómicas durante toda su vida.
Estos estudios tienen numerosas irregularidades, que los invalidan
científicamente. Veamos algunas de ellas:
- El primer estudio comenzó en 1.950, cuando ya numerosos supervivientes habían
fallecido y fue terminado rápidamente. Los resultados fueron publicados en
1.965 ignorando que hay cánceres que tardan decenios en aparecer.
Aún hoy 50 años después de la tragedia hay mujeres que tienen cáncer de mama
tras los efectos de las radiaciones ionizantes liberadas en Hiroshima y
Nagasaki, los porcentajes revelados en Hiroshima son más elevados que en las
regiones vecinas.(2).
El primer estudio se continuó después con el mencionado LLS donde el factor de
riesgo de padecer cáncer se basó en la mortalidad observada hasta 1974. Esto
supone que el cáncer radioinducido tarde menos de 30 años en aparecer lo que es
cierto para la leucemia pero completamente falso para otros cánceres. De hecho
desde 1974 el número de tumores malignos no ha dejado de crecer para la mayoría
de los cánceres (8). La mayoría de los cánceres muestran un efecto de la
radiación aún creciente ( 9). Los datos más recientes sobre los efectos tardíos
de cáncer en el estudio de Hiroshima LSS muestran que el total de cánceres
continúa excediendo las previsiones (5).
- El grupo de víctimas estudiado no era representativo de una población normal
y estaba sesgado.
Se seleccionaron a los supervivientes de la bomba que ya de por sí habían
demostrado tener más resistencia puesto que habían sobrevivido. Especialmente
se auto-seleccionaron aquellas personas con un sistema inmunológico
particularmente eficaz que resistió a la agresión de su médula ósea que fabrica
las células de la sangre y sobrevivieron y esto hizo que la incidencia de
cánceres se atenuase Además el grupo seleccionado en el estudio inicial
comprendía a deportistas jóvenes en buena forma. Las personas particularmente
vulnerables a los efectos nefastos de la radiación, niños, mujeres y ancianos
no fueron incluidos en este estudio.
Todo esto ha sido resaltado por numerosos autores (17 - 18 - 19 - 23 - 27).
- El grupo de control no contaminado, también estaba contaminado.
El grupo expuesto era el que se encontraba a menos de 2`5 km del impacto
mientras que el grupo de control estaba formado por personas que en el momento
de la explosión estaban a más de 2´5 Km. del centro de la misma (9) lo que no
quiere decir que no recibiera ninguna radiación ya que las bombas estallaron a
500 m. antes de tocar el suelo.
Tanto el grupo estudiado como los controles fueron expuestos a irradiación
interna por la lluvia radiactiva que devolvió partículas al suelo y al agua
contaminando las cadenas alimenticias (ver más adelante como se negó la
exposición interna).
Esto ha sido denunciado también por numerosos autores (4-5-19- 28)
En el estudio de Hiroshima por lo tanto no había grupo de control no expuesto
realmente. Como los controles estaban también contaminados el riesgo relativo
(muertes en el grupo de estudio/muertes en los controles) fue bajo, y en ocasiones
no significativo.
Este es un problema importante especialmente si la relación dosis-respuesta no
es lineal ( y no lo es como veremos) , los supuestos controles sometidos a una
baja exposición pueden incluso mostrar un número de cánceres mayor que otros
grupos con mayor exposición, donde las células (o el feto) puede que hayan
muerto en vez de mutado (5). El mismo Karl Morgan ex director del ICRP
(Comisión Internacional de protección radiológica) reconoce que "las
evaluaciones utilizan como grupo de control el grupo que recibió dosis débiles.
En el modelo supralineal (*) esto puede subestimar de forma importante el
riesgo de cáncer." (18)
Y ya sabéis, si las personas oficialmente poco o no contaminadas tienen más
cánceres que las irradiadas, algún listillo (o el mismo que hizo el estudio)
dirá que la radiación no solo no es nociva si no que encima nos proteje del
cáncer ¡!! ( 13 )
Este fraude se ha cometido constantemente no solo en Hiroshima, si no también
en las Islas Marshall afectadas por la lluvia radiactiva, en Chernobyl , en los
escapes de centrales nucleares en funcionamiento normal en los accidentes
nucleares.
- El total de la dosis supuestamente recibida fue una especulación y se reveló
años más tarde inexacto.
La dosimetría era completamente falsa como se vió a comienzos de los años 80. (
8-9-16-17)
Las nuevas evaluaciones indican que las dosis fueron sobreestimadas
inicialmente. Ahora es evidente que el exceso de cánceres detectados han sido
producidos por dosis de radiación más débiles (9)
Esto implica por ejemplo que, con las nuevas estimaciones de las dosis, el
riesgo de leucemia es 70% mayor que el precedentemente estimado (16).
Incluso el mismo ex director del ICRP ha reconocido que "las estimaciones
de la dosis total eran demasiado elevadas y de ese modo el riesgo de cáncer fue
subestimado" ( 18 )
Según un documento que me fue entregado por los científicos japoneses Katsuma
Yagasaki y y Nobuo Karachi en la conferencia de Hamburgo el 16,19 de octubre
2003, la mayoría del material radiactivo no se fisionó, por ejemplo de los 8
Kgs. de plutonio que contenía la bomba de Nagasaki solo lo hicieron 0´8 Kgs. (
10 )
Se estudíó solo la mortalidad por cáncer. No se estudió el aumento del cáncer.
Pero incluso si tenemos solo en cuenta el aumento de riesgo de cáncer mortal
las conclusiones del estudio son equivocadas.
El profesor de epidemiología de la Universidad de Pittsburg Edward P. Radford
en una investigación a partir de los propios datos de los supervivientes sobre
estudio de la incidencia de cáncer demuestra que es 8 veces mayor que el
admitido oficialmete hasta 1986. Constata que algunos tumores benignos también
estaban relacionados con la irradiación (por ejemplo los fibromas uterinos, los
pólipos gástricos, las enfermedades no malignas del tiroides y que los análisis
de causas de muerte los omiten ya que no se consideran causas primarias de
muerte ( 21).
Otro hecho que destaca en su estudio es la diferente susceptibilidad de los
individuos a los efectos de la radiación: Los niños que tenian menos de 10 años
en el momento del bombardeo presentaban un riesgo relativo de tener cáncer 8
veces mayor y 4 veces para la leucemia, por su parte las mujeres tenían el
doble de riesgo relativo de padecer cáncer (exceptuando la leucemia) que los
hombres (9).
Además las estadísticas sobre las causas de muerte en las que se basó el
estudio LSS subestiman la presencia de ciertos cánceres como los de pulmón,
vias urinarias, hígado, sitema biliar, páncreas, próstata (20) y es sabido que
precisamente los cánceres de pulmón y de las vias urinarias se encuentran entre
los cánceres mas radiosensibles junto con los cánceres de tiroides, de mama, la
leucemia, y el mieloma múltiple (9)
El análisis independiente de Gofman de los datos del LSS, los hallazgos de
Stewart relativos a la homogeneidad de las poblaciones de estudio del LSS, y el
trabajo de Padmanabhan sobre la elección del grupo de control sugieren que los
factores de riesgo para el cáncer que se dieron para el estudio LSS pueden
tener errores tan grandes como de un factor 20 (5).
Basándose en nuevos datos de los supervivientes japoneses Tatabe ha encontrado
que los efectos siguen persistiendo. Los decesos por cáncer , exceptuada la
leucemia, siguen aumentando cada año (16-22-23-24).
Los excesos de de muertes por cáncer y leucemia en Hiroshima y Nagasaki
muestran que los factores de riesgo son 6 veces mayores que los propuestos por
la agencia oficial de protección radiológica (25)
El estudio excluyó las enfermedades distintas del cáncer.
El deterioro total a la salud se ignoró.
Sin embargo los efectos no cancerígenos de la radiación se han observado en
poblaciones que habitan Hiroshima y Nagasaki. No hay porqué sorprenderse ya que
una de las dianas de la contaminación radiactiva es la médula ósea que fabrica
las células sanguíneas y en consecuencia una alteración (entre otras) del
sistema inmune. Así muchos japoneses murieron de infecciones antes de
desarrollar cánceres y sus muertes no fueron atribuidas a la contaminación.
En un estudio japonés de Furitsu publicado en 1994 se examinaron las tasas de
morbilidad (expresadas en porcentaje) de enfermedades no cancerígenas para 1232
víctimas de la Bomba A en el Hannan Chuo Hospital, Osaka, entre los años 1985 y
1990 comparándolas con la población japonesa (7). Los resultados indican que
hay un aumento TODAS las enfermedades estudiadas:
Tabla Comparación de las tasas de morbilidad (%) de las víctimas de la Bomba-A
y de la población general japonesa (Furitsu, 1994).
Enfermedades no cancerígenas Muestra de víctimas de la Bomba-A tasa de
morbilidad % Población japonesatasa de morbilidad %
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Lumbago 29 8
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Hipertensión 24 15
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Enfermedades oculares 18 3
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Neuralgia, mialgia 12 2.5
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Anemia, leucopenia 12 1
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Enfermedades dentales 10 <1
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Úlcera gastroduodena 9 2
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Enfermedad cardiaca isquémica 9 2
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Enfermedad hepática 8 1
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Diabetes mellitus 7 3
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Nefritis, infección uretra 5 1
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Enfermedades de la pie 5 2
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Bronquitis, neumonía 5 0.8
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Arritmia cardiaca 5 <0.1
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Litiasis vesical, pancreatitis 4 1
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Furitsu reconoce que los efectos somáticos no cancerígenos en estas poblaciones
son muy similares a los hallados en los territorios afectados por Chernobyl.
Este estudio no ha sido considerado ni citado por los organismos oficiales de
control como el ICRP ni tampoco los numerosos estudios con conclusiones
similares respecto a otros casos de contaminación.
Por ejemplo Malko en 1997 presentó una lista muy parecida de las alteraciones
que se observaron en las poblaciones expuestas tras Chernobyl (5).
Es más, algunos científicos han sido encarcelados por realizar estos trabajos y
demostrar que la contaminación radiactiva produce otras alteraciones aparte del
cáncer.
Es el caso de la Dra Ammash que presentó en el 2000 observaciones similares
para las poblaciones expuestas a partículas de Uranio Empobrecido en Irak (5).
Recordemos que la Dra. Ammash sigue encarcelada en Irak junto con otros
científicos que trabajaron en este tema.
Como hemos informado en precedentes boletines otro encarcelado por sus
investigaciones en este sentido es el Dr. Bandazhevsky, director de la facultad
de medicina de Gomel, que demostró asociaciones significativas entre la
contaminación de cesio-137 en niños, usando mediciones de cuerpo entero, y
arritmias, en las regiones contaminadas de Bielorrusia cerca de Gomel ( 12).
No se incluyeron efectos sutiles, como por ejemplo los efectos sobre el
cociente de sexos en las tasas de nacimiento.
Padmanabhan ha mostrado que hubo múltiples efectos a raíz de Hiroshima, pero
que estos se manifestaban como un cambio en el cociente de sexos en el grupo de
estudio y fueron descartados por el equipo de los EEUU por no encontrarles
explicación (5).
No distinguieron entre los efectos de una sola exposición intensa aguda y
externa con los de una exposición baja, crónica e interna:
Extrapolaron el efecto de altas dosis de radiactividad a bajas dosis sin tener
en cuenta que las células mueren a altas dosis y mutan a bajas dosis.
Extrapolaron las exposiciones agudas a las exposiciones crónicas ignorando que
hay variaciones en la sensibilidad de la célula tras exposiciones anteriores
repetidas.
Extrapolaron el efecto de dosis externas de radiación a dosis internas. La
contaminación externa da dosis homogéneas mientras que la interna puede dar
altas dosis a células cercanas a la fuente.
Los habitantes de Hiroshima y Nagasaki recibieron fundamentalmente radiación
externa ya que las bombas estallaron a unos 500 m. del suelo y gran parte de
las partículas ascendieron a la atmósfera, aunque parte de ellas volvieron a
tierra arrastradas por la lluvia que según los habitantes era negra.
Sin embargo todos estudios de los supervivientes de Hiroshima dirigidos por los
EEUU negaron persistentemente que hubiera cualquier componente interno a las
exposiciones recibidas por el grupo estudiado. Pero medidas efectuadas desde
entonces han mostrado presencia de Plutonio en terrenos cerca de Hiroshima y
recientemente se han identificado isótopos provenientes de la lluvia
radioactiva causada por las bombas de Hiroshima en núcleos de hielo en el
Ártico (5).
Estos resultados podrían explicar el enigmático incremento de la leucemia en el
grupo de control relativo a todo Japón del que se informó en los primeros
estudios (5)
No distinguir si la contaminación es externa o interna es una de las
estrategias clásicas para exculpar a la radiactividad de sus efectos.
Los investigadores supusieron una relación lineal de los efectos lo que es
claramente falso.
El primer modelo que se derivó del estudio era un modelo con un umbral por
debajo del cual no había efecto.
Dicho en forma sencilla. El modelo suponía por ejemplo que :
- si 1.000 supervivientes estaban enfermos después una dosis hipotética de 100
(es solo un ejemplo).
- 500 estarán enfermos a una dosis 50
- uno sólo, a una dosis 0,5;
por lo tanto, a una exposición menor: ¡¡¡ nadie estaba enfermo!!!
Este modelo chapucero desde hace años se sabe que es erróneo. Oficialmente no
ha habido más remedio que admitirlo y se ha optado por un modelo lineal sin
umbral. Es decir que no hay dosis por debajo de la cual no haya efecto, aunque
el efecto de las bajas dosis sigue minimizándose ( 13 ).
Pero la realidad es mucho peor ya que el propio modelo lineal también es
erróneo. Los efectos de la contaminación radiactiva siguen un modelo
supralineal* (5).
Es decir que tampoco es cierto que a menor dosis menor efecto. Las bajas dosis
tienen mayor efecto que las dosis medias. Como reconoció ya en 1986 el propio
ex director del la muy oficial ICRP Comisión Internacional de protección
radiológica Karl Morgan : " Hay más cánceres producidos por rem a bajas
dosis que a dosis fuertes" (18)
Y lo más grave: se minimizaron el daño genético y los efectos
transgeneracionales.
El estudio inicial fue llevado a cabo por físicos sin ninguna formación en
biología. Además la biología no conocía en la época el ADN que es una de las
dianas de la contaminación radiactiva.
El daño genético no se consideró. Se consideraron solamente las anormalidades
extremas.
Los efectos genéticos del LSS de Hiroshima y los estudios de los efectos de la
radiación sobre ratones sirvieron de base para el modelo del ICRP de mutación
genética tras irradiación.
Muy recientemente los tests de ADN minisatélite** han sido aplicados a los
niños de los liquidadores de Chernobyl que nacieron tras el accidente
comparándolos con hermanos nacidos antes del accidente [Weinberg y col. 2001].
Se encontró un incremento de siete veces del daño genético de los niños post-exposición.
Este hallazgo define un error de un factor entre 700 y 2000 en el modelo del
ICRP para el daño genético heredable.
Investigaciones recientes en las que un examen del daño genético por
minisatélites del ADN** ha sido aplicado a los descendientes de aquellos que
fueron expuestos en Hiroshima. Este estudio de niños de aquellos expuestos a
radiación externa en Hiroshima no mostró alteraciones o solo alteraciones muy
pequeñas. Esto fue presentado como una oposición a los hallazgos de daño
minisatélite en el ADN en los niños de Chernobyl. Pero en realidad sugiere una
diferencia fundamental en los mecanismos de estas exposiciones [Satoh &
Kodaira, 1996]. La contaminación en Hiroshima fué debida radiaciones externas
fundamentalmente a diferencia de la exposición interna en los liquidadores de
Chernobyl y de las víctimas de las municiones de uranio que también presentan
tasas elevadas de daño genético.
El factor de riesgo actualmente utilizado para efectos heredables genéticos
está basado en el estudio LSS de Hiroshima que es insuficiente para evaluar las
consecuencias de una exposición interna como demuestran los hechos.
Recordemos que los efectos genéticos han sido siempre especialmente ocultados.
Por ejemplo los datos disponibles sobre la primera generación de los 280.000
trabajadores de la industria nuclear fueron ocultados por el gobierno americano
(DOE) al Profesor Mancuso que estaba estudiándolos (5).
Es comprensible que se oculte el daño del ADN pues supone el deterioro del
patrimonio genético de la humanidad y nadie en su sano juicio va a admitir que
siga aumentando.
El estudio pretende ignorar que los efectos de la contaminación persistirían
para siempre.
Pretende ignorar que la vida media de los elementos radiactivos liberados por
las bombas atómicas es algo bien conocido (14):
Hiroshima : Uranio, U235 -> 710 millones de años.
Nagasaki : Plutonio, Pu239 -> 24.000 años.
¿Os parece mucho? Pues no lo es. Recordemos además que la vida media es solo el
tiempo en que estos elementos tardan en perder la mitad de su radiactividad y
que no basta multiplicar esta cifra por 2 para obtener el periodo que tardan en
perder toda la radiactividad.
Así por ejemplo el plutonio tiene una vida media de solo 240.000 años pero
dentro de 480.000 años seguirá conservando una millonésima parte de su
radiactividad (15). En fin, que podemos tranquilamente afirmar que esa
contaminación es para siempre.
El estudio de Hiroshima es impresentable científicamente y fracasa en explicar
o predecir las consecuencias de la exposición a la contaminación radiactiva.
El sistema internacional de radioprotección deliberadamente se funda en datos
falsos que comenzaron a elaborarse en los estudios sobre los supervivientes de
las bombas atómicas y de las pruebas nucleares. Los datos de estos dossier han
permanecido secretos y solo se han dado sus conclusiones. Por ejemplo cuando se
levantó el secreto sobre los cálculos de las dosis en el dossier sobre las
pruebas de Nevada el responsable John Aubier del laboratorio nuclear de Oak Ridge
confesó que no podía dar precisiones sobre las hipótesis utilizadas ya que los
dossier se habían "perdido " (26).
Pero a pesar de ello estos estudios han servido de base para las autoridades
internacionales encargadas de fijar las normas de radioprotección que carecen
de fundamento científico.
Tras Hiroshima a medida que crecían las pruebas de armas nucleares hubo un
rápido incremento de las leucemias y de los tumores cerebrales infantiles (los
principales tipos de cáncer infantil. ) en todo el mundo. En los años 50 las
evidencias se acumularon y muchos empezaron a preguntar si éstos estarían
causados por la lluvia radioactiva.
En el Reino Unido, se le pidió al Consejo de las Investigaciones Científicas
que estudiase la hipótesis. Pero epidemiólogos prestigiosos como Sir Richard
Doll (11), se apresuraron a argumentar que los hallazgos de Hiroshima
descartaban las evidencias de que la contaminación radiactiva estuviese
haciendo aumentar los cánceres y leucemias en base a que las dosis eran
demasiado bajas y su opinión predominó. Un ejemplo de cómo los estudios
fraudulentos de Hiroshima sirvieron en el futuro para que los especialistas
como Doll exculpasen a la contaminación radiactiva de estar enfermando a la
población y asesinando niños en nombre de la ciencia. Por cierto que Doll hizo
lo mismo en el caso del agente naranja y del nemacur, el pesticida responsable
del síndrome tóxico del que fue acusado el aceite de colza. Así que ya veis que
se trata de un auténtico "especialista" al que sin duda la industria
nuclear, Monsanto, Down y Bayer le estarán muy agradecidas por proporcionarles
las coartadas para ocultar sus crímenes en nombre de la "ciencia".
El principal reducto de los expertos responsables de este fraude
"científico" es es el ICRP Comisión Internacional de protección
radiológica (International Commission on Radiological Protection,).
La Comisión Internacional de protección radiológica es considerada como la
autoridad mundial en el tema y sus "recomendaciones" son como la
palabra de Dios . Estrechamente ligada a la AIEA (agencia internacional de
energía atómica), al lobby militaroindustrial, la ICRP es descaradamente
pronuclear aunque se presenta como una organización científica independiente y
sin fines lucrativos. Su función es en realidad justificar y encubrir los
efectos de la contaminación radiactiva con argumentos "científicos"
que son reproducidos por las autoridades sanitarias internacionales
especialmente la OMS y los Ministerios de Sanidad de todos los países. Sus
expertos se autoeligen endogámicamente (algunos de los 13 miembros de la
comisión principal han pasado más de 20 años en el cargo) fuera de cualquier
control democrático de cualquier país. Sin embargo son sus
"recomendaciones" las que deciden discretamente las políticas
sanitarias en materia de radiactividad que llevan afectando a toda la humanidad
desde hace decenios.
Por eso también la llamamos conservando respetuosamente sus siglas ICRP :
Incestuous Cabal for Radioactive Pollution.
El propio Karl Morgan uno de los pioneros de la física médica, que fue
presidente de la comisión principal del ICRP ha criticado las omisiones
científicas y el funcionamiento no solo de su comisión, si no también de otras
prestigiosas instituciones científicas nucleares.
" La ICRP, UNSCEAR, el comité BEIR y otros grupos son muy rápidos en
desvalorizar o criticar los estudios que no concuerdan con los suyos … pero han
esperado años antes de reconocer, porque fueron obligados a hacerlo, los fallos
más evidentes y más graves en su referencia absoluta, inspirada e irrefutable,
el estudio de los supervivientes de Hiroshima y de Nagasaki. Han inventado toda
clase de explicaciones sobre las razones por las cuales los precedentes
estudios no son ni fiables ni admisibles… pero no llegan a reconocer las insuficiencias
del estudio japonés." (18).
Morgan ha esperado a jubilarse aunque seguía siendo miembro emeritus del comité
en los años 70, para hacer una crítica del estas instituciones. El mismo
sugiere porqué:
"Muchos de mis colaboradores perdieron su empleo porque se negaron ceder
ante las presiones para disminuir los criterios de seguridad o porque se
negaron a aceptar compromisos que conducían a condiciones de trabajo poco
seguras" (26)
Estos fraudes científicos han sido denunciados desde hace años por numerosos
científicos entre los que destacaré a Alice Stewart pionera de los estudios de
Oxford sobre las bajas dosis de radiactividad en los que descubrió que bajas
dosis de rayos-X obstétricos causaban incrementos de leucemia en los niños tras
su nacimiento y que luego realizó un importante estudio sobre los trabajadores
de la industria nuclear en EEUU.
En una carta dirigida a los miembros de la Comisión Internacional de protección
radiológica resumió y precisó algunas críticas al estudio de los supervivientes.
(17 )
En 1.998 Alice Stewart a sus 91 años reevaluó de nuevo en profundidad las
encuestas sobre los supervivientes de 1.945 mostrando de forma irrefutable los
numerosos errores presentados en estos estudios que sirvieron de base para el
establecimiento de las normas actuales y el fraude de la inocuidad de las bajas
dosis (6).
En 2003 se publicó el informe del ECRR en el que más de 40 científicos
cuestionan la validez de los modelos y de las normas oficiales (5).
La ciencia de la radio protección ha alcanzado un elevado grado de
sofisticación en su labor de proteger a los promotores de la industria nuclear
antes que a la gente.
Actualmente esta pseudociencia constituye uno de los más graves peligros para
la salud pública de todos los habitantes del planeta.
Con su inestimable colaboración, el complejo militaroindustrial sigue
contaminándonos a todos legalmente desde hace 60 años.
Con la colaboración de la OMS y los medios de comunicación científicos y de
masas, sigue ocultándonos las principales causas del aumento de las
enfermedades de civilización y del deterioro irreversible de nuestra herencia.
Además en los últimos 15 años ha contribuido eficazmente a hacer aceptable el
desarrollo de 4 guerras radiactivas que han expandido más átomos radiactivos
que miles de bombas de Hiroshima y Nagasaki (29 ).
Hay que agradecerles también el haber hecho admisible un mundo en el que este
año 2005 hay más de 30.000 armas nucleares (conocidas) que siguen amenazándonos
(30), desde los países que forman el club terrorista nuclear internacional
conocido como consejo de seguridad de la ONU.
Notas y referencias :
* supralineal El modelo supralineal está explicado detalladamente en el libro
del ECRR (5)
** Minisatélites Los minisatélites son segmentos cortos de ADN repetido que se
usan como marcador genético, por ejemplo para la elaboración de mapas
genéticos. Suelen tener entre 10 y 60 bases de nucleótidos (A, C, T, G) de
longitud y se suelen repetir más de 5 veces, a veces varias docenas de veces.
(1) Ver boletín armas contra las guerras nº 85
(2) Pierre Pierart. D´Hiroshima a Sarajevo. La bomba, la Guerra Fría y el
ejército europeo. Ed EPO Bélgica, pg. 48. EPO ed. 20A rue Houzeau de Lehaie. 1080 Bruxelles- Belgique. Tel:
32(0)2/414.29.8
(3) Jargon and Abbreviation Buster. Radiation Protection is stiff with jargon,
acronyms and abbreviations. www.llrc
4) Santé et rayonement . Effects cancérigénes des
faibles doses de rayonnement. GSIEN/CRIIRAD. 1988.
5) Recomendaciones del ECRR- ed. Medicinas Complementarias Madrid 2004. www. amcmh.org
6) Alice Stewart con George W. Kneale "A-bomb survivors: factors that may
lead to a re-assessment of the radiation hazard". International Journal of
Epidemiology, Volume XXIX, nº 4, Oxford University Press (Oxford), 4 agosto 2.000,
p. 708-714.
7) El estudio japonés de Furitsu publicado en 1994 se
encuntra citado en 5 y en los abstracts de la conferencia sobre Tchernobyl 12,
15 abril Viena 1996. Tribunal permanente de los pueblos. ECODIF. Paris.
8) Roger Belbéoch, GSIEN " Les effects des faibles doses de
rayonement." (4).
9) Edward P. Radford "Resultados recientes de cánceres radio-inducidos
entre los supervivientes japoneses de las bombas A." Congreso de Londres
nov 1986 (4).
10) Internacional weapons conference. Armas de uranio empobrecido. el caballo
troyano de la guerra nuclear.una conferencia internacional educacional y
organizativa para lograr un mundo limpio de armas de uranio empobrecido y
nucleares. 16,19 de octubre, 2003 Hamburgo Alemania. Ver boletín nº 27.
11) Ver sobre Sir Richard Doll. Walker, Martín,: S. R. Doll un pilar en la
industria del cáncer", Medicina Holística nº 52 y "La utilización del
agente naranja en Vietnam" Medicina Holística nº 49".
12) Dr. Bandazhevsky Ver entre otros el Boletín33: El profesor Youri
Bandajevski, doctor en anatomopatología, ex director del Laboratorio Central de
Investigación Científica de Bielorrusia y Rector de la Facultad de Medicina de
Gomel sigue en prisión por haber descubierto y denunciado el impacto de la
contaminación radiactiva sobre el corazón especialmente en niños.
13) ver boletín nº 84
14) ver boletín nº 72
15) Reista Medicina Holística nº 62, p. 168.
16) Nobutu Tatabe "Una estimación del riesgo relativo a la irradiación
gamma para los supervivientes de las bombas A" International perspectives
in public Health" 1987., vol 3, Internacional institute of Concern for
public Health, Toronto, Ontario, Canadá.
17) Alice Stewart. carta dirigida a los miembros de la Comisión Internacional
de protección radiológica. 11 de Agosto de 1987.( 4)
18) Karl Morgan. " Las estimaciones del riesgo por la ICRP, Otro punto de
vista." Conferencia del 24 de nov. 1986 en Londres reproducida en
"Radiations and Health" ed. R. Russell Jones y R. Southwood. Ed John Wiley and Sons. 1987.
19) Patrick Green Inspector nacional de Higiene y
seguridad General " irradiaciones profesionales, argumentos a favor de la
reducción de las dosis límtes" Conferenia de Londres sobre las radiaciones
ionizantes. Nov. 1986.
20) E.P. Radford. "A comparación of incidente and mortality as a basis for
determining risk from environmental agents", 20 annual meeting of the NCRP
Bethsesda Md. 1985.
21) H. Sawada, K. Kodama, Y. Shimizu y H. Kato. " RERF Adult Health Study
Report 6: Results of six examination cycles, 1968-1980. Hiroshima and Nagasaki
RERF Tech. Rep.
22) Jablon S. y Kato "studies of the mortality of A- bomb survivor, 5.
Radiation dose and mortality. 1950-1970, Radiat Res. 1972, 50.
23) Beebe G.W., Kato H. y Land C.E. " "studies of the mortality of A-
bomb survivor, 6. Radiation dose and mortality. 1950-1974, Radiat Res. 1978,
75.
24) Kato H. y Schull W.J. "studies of the mortality of A- bomb survivor,
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29) Boletín armas contra las guerras nº 81.- Uranio
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30) http://southasia.oneworld.net/article/view/115980/1/.