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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-08-2014

El culto a las bombas en EE.UU.

William J. Astore
TomDispatch.com

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Cuando alguien hace algo una y otra vez, con mucha fe, invirtiendo enormes cantidades de dinero solo para tener resultados indiferentes o incluso negativos, no se sentira demasiado sorprendido si un observador neutral dudara de tu cordura o te preguntara si formas parte de algn culto. Sin embargo, pocos estadounidenses cuestionan la cordura o la conducta semejante a un culto de presidentes estadounidenses mientras siguen buscando soluciones a temas complejos bombardeando Iraq (as como a numerosos otros pases en todo el globo).

Pobre Iraq. Desde la Operacin Escudo/Tormenta del Desierto con George H.W. Bush hasta la imposicin de zonas de no vuelo con Bill Clinton, hasta la Operacin Libertad Iraqu con George W. Bush a los ltimos bombardeos humanitarios bajo Barack Obama la nica constante son las bombas estadounidenses que estallan en el aire desrtico de Iraq. Sin embargo, a pesar de estos bombardeos o ms bien en parte debido a ellos Iraq es un pas devastado y desestabilizado, que lentamente se rompe por todas las costuras, que se han estado desenmaraando bajo casi un cuarto de siglo de vapuleo permanente, a veces continuo. Alguien quiere Sorpresa y Pavor?

Bueno, confieso que me sorprendi: que recursos de poder areo estadounidense, incluyendo bombarderos estratgicos como los B-52 y B-1, construidos durante la Guerra Fra para disuadir y, si fuera necesario, atacar a la segunda superpotencia planetaria, la Unin Sovitica, se hayan utilizado rutinariamente para atacar pases esencialmente indefensos en la defensa contra bombardeos.

En 1985, cuando entr al servicio activo como teniente de la Fuerza Area, si me hubierais preguntado qu pas tendra que bombardear EE.UU.en cuatro continuas campaas areas durante tres dcadas, uno de los ltimos pases que habra sugerido era Iraq. Qu diablos! Entonces todava estbamos ayudando a Sadam Hussein en su guerra contra Irn, compartiendo inteligencia que ayud a sus militares a ubicar concentraciones de tropas iranes (y utilizar armas qumicas contra ellas). El gobierno de Reagan haba enviado al futuro secretario de defensa de Bush, Donald Rumsfeld, a estrechar la mano de Sadam durante una sesin fotogrfica para la prensa. Incluso hicimos caso omiso del bombardeo accidental en 1987 de un barco estadounidense, el USS Stark, que caus la muerte de 37 marineros estadounidenses, todo en nombre de contener Irn (y el fervor revolucionario chi).

Se dice que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, pero Sadam no sigui siendo un amigo durante mucho tiempo. Envalentonado por el apoyo de EE.UU. en su guerra con Irn, se apoder de Kuwait solo para iniciar la primera vuelta de devastadoras incursiones areas estadounidenses contra sus militares durante Escudo/Tormenta del Desierto en 1990-1991. Como esas y subsiguientes campaas de bombardeo daaron y debilitaron Iraq, lo que contribuy al derrocamiento de Sadam en 2003, la mayora chi en ese pas hizo causa comn con Irn y fortaleci una rama del Islam militante. Al mismo tiempo, la desestabilizacin general de Iraq por una generacin de guerra area e invasin ha llevado a una revuelta sun, el fortalecimiento de un movimiento al estilo de al Qaeda y el establecimiento de un califato en partes importantes de Iraq (y Siria).

Ahora, en vista de ese historial menos que estelar, queda alguien que quiera aventurar alguna idea sobre la prxima reaccin estadounidenses ante los pueblos y dirigentes que nuestro gobierno no aprecia en Iraq o el resto de Medio Oriente? Yo apuesto a que ser ms bombardeos, lo que seguramente requiere una explicacin.

Produciendo bombarderos

 

Si un arma captur la imagen de la antigua Unin Sovitica, fue el tanque de combate. Del T-34 durante la Segunda Guerra Mundial al T-72 cerca del fin de la Guerra Fra, los rusos los produjeron como salchichas. Y si un arma captur la imagen de EE.UU., entonces y ahora, seguramente ha sido el bombardero, sea de la variedad estratgica o pesada (pensad en el B-52) o la alternativa del caza bombardero o tctico (pensad en el F-105 de los aos de Vietnam, el F-15 Strike Eagle en Iraq, y para el futuro, el sistema de armas ms costoso de todos los tiempos, el F-35). Como la superpotencia ms rica, EE.UU. produjo bombarderos de alta tecnologa como si fueran tantas salchichas de lujo.

El bombardero siempre conseguir pasar. Ese artculo de fe, expresado por primera vez por Stanley Baldwin, tres veces Primer Ministro de Gran Bretaa, fue adoptado por entusiastas del poder areo de EE.UU. en la preparacin de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de resultados decididamente mezclados y decepcionantes desde entonces, los bombardeos siguen siendo la alternativa preferida para los comandantes en jefe estadounidenses.

Lo que necesitamos en 2014 es una nueva expresin que incorpore la esencia del culto del poder areo de EE.UU., algo cmo: Siempre se financiar, y utilizar, el bombardero.

Abordemos la primera mitad de esa ecuacin: siempre se financiar el bombardero. Escpticos? Qu otra cosa captura la realidad (as como la locura) de dedicar ms de 400.000 millones de dlares al programa del caza bombardero F-35, un sistema de armas que excede desatinadamente el presupuesto y no cumple con lo esperado que podra, a fin de cuentas, costar al contribuyente estadounidense 1,5 billones [millones de millones] de dlares?. S, lo lesteis bien. O la persistencia de los planes de EE.UU. de construir otro bombardero de ataque de largo alcance para aumentar y reemplazar la flota de B-1 y B-2? Es algo indispensable segn la Fuerza Area, si EE.UU. ha de mantener su dominacin de espectro completo sobre el Planeta Tierra. Ya estimado a un precio de 550 millones de dlares por avin aunque todava est en las mesas de dibujo, es casi seguro que reemplazar al F-35 en los libros de rcord, cuando se hable de retrasos, excesos de coste y precio. Y si no pensis que se finaciar, no conocis la historia reciente.

Diablos, ya entiendo. Otrora fui adolescente. En los aos 70, como entusiasta de la Fuerza Area e hijo de la Guerra Fra, abrazaba en mi pecho exticos y por lo tanto costosos jets de bombardeo (bueno, por lo menos modelos de ellos). Los consideraba singularmente estadounidenses y una absoluta necesidad si se trataba de defender nuestro pas contra el torpe (pero a pesar de todo amenazador) oso sovitico. Como resultado, me qued sin aliento en 1977 cuando el presidente Jimmy Carter se atrevi a cancelar el programa del bombardero B-1. Aunque era un poco joven para expresar por escrito mi indignacin, crticos ms maduros lo acusaron rpidamente de ser blando en la defensa, de realizar un desarme unilateral.

En aquel entonces haba construido un modelo del bombardero B-1. En mi imaginacin todava veo su sexy cuerpo blanco y sus alas de geometra variante. Sin duda era un bombardero macho. Recuerdo haber agregado un petardo a su cuerpo, encendido la mecha y soltado el avin desde el porche del tercer piso. Explot en el aire y la suerte trgica del avin a manos del pusilnime Carter me pareci simblico.

Pero no debiera haber temido por el B-1. En octubre de 1981, el presidente Ronald Reagan anul en uno de sus primeros actos importantes la cancelacin de Carter y resucit el programa condenado al olvido. La Fuerza Area finalmente compr cien de esos aviones por 28.000 millones de dlares, algo caro para la poca (y que algunos calificaron de papanatas) aunque una relativa ganga en el actual entorno presupuestario cuando hablamos de bombarderos (pero en esos das, poco ms).

En ese momento, yo era un joven teniente en servicio activo en la Fuerza Area. Para entonces me haba dado cuenta de que Carter, el productor de cacahuates (y ex ingeniero nuclear de la Armada), tena razn. Realmente no necesitbamos el B-1 para nuestra defensa. En 1986 escrib un artculo contra el B-1 para un concurso en la Base Peterson de la Fuerza Area donde estaba estacionado calificando la idea de un bombardero estratgico de penetracin de estrategia deficiente en una era de misiles crucero de largo alcance lanzados desde el aire. Obtuve una mencin honorable, el equivalente de sacar la tarjeta de obtuvo el segundo puesto en un concurso de belleza en Monopoly, pero sin los 10 dlares de compensacin.

Por cierto, esa penetracin significa que estaba cargado de costosa avinica, aumentada actualmente por caractersticas stealth que revientan el presupuesto, de modo que tericamente un avin poda penetrar las defensas areas del enemigo eludiendo la deteccin. Si en los aos 80 era imperfecta la idea de producir semejante bombardero, cunto ms lo es actualmente, en una era de drones apor control remoto y misiles guiados por GPS, y en un mundo en el cual es probable que ningn pas que EE.UU. quiera bombardear tenga defensas antiareas de alguna complejidad. Sin embargo, la Fuerza Area insiste en que necesita por lo menos cien de la ltima generacin de esos aviones a un coste de 55.000 millones de dlares (sobre la base de la experiencia, especialmente con el F-35, se debiera duplicar o incluso triplicar el precio, ya que se puede contar con que el exceso de costes y retrasos en el desarrollo del producto son factores incluidos en el proceso. Por lo tanto, digamos que ms bien costar cerca de 150.000 millones de dlares. Preguntadme, si Dios quiere, en 2040 para ver si la cifra de la Fuerza Area o la ma estaban ms cerca de la realidad.)

dolos para la adoracin, necesidades por satisfacer

 

Obviamente, hay impresionantes montos de dinero por ganar alimentando el fetiche de EE.UU. por los bombarderos. Pero el culto estadounidense del poder areo y su exageradamente costosa persistencia requieren ms explicacin. A un nivel, aviones exticos y costosos de ataque como el F-35 o el futuro bombardero de ataque de largo alcance (LRS-B en incruenta habla en acrnimos) son el equivalente militar de vacas sagradas. Son dolos que hay que adorar (y financiar) sin cuestionarlos. Pero tambin son sntomas de una enfermedad ms grave, la voracidad del Departamento de Defensa. En el mundo post 11-S, se ha hecho tan pronunciada que el complejo militar-industrial-congresional cree claramente que tiene derecho a un piln repleto virtualmente de dinero sin tener que rendir cuentas al contribuyente de EE.UU.

Si se agrega a ese sentido de derecho la fe absurda de un gobierno tras otro en la eficacia de los bombardeos como solucin de problemas, a pesar de abrumadora evidencia de lo contrario, se tiene un combo verdaderamente letal. Los progresistas se burlaron ampliamente del senador John McCain por su cancin bombardead Irn, gorgojeada durante la campaa presidencial de 2008 con la msica de Barbara Ann de los Beach Boys. De hecho, su disonante interpretacin captur perfectamente la fe absoluta de Washington en el bombardeo como solucin a lo que sea.

Incluso si las bombas que estallan sobre Iraq o en otros sitios no solucionan nada, incluso cuando empeoran las cosas, siguen logrando que un presidente parezca, bueno, presidencial. En EE.UU., pas de pjaros agresivos, es siempre mejor polticamente presentarse como un halcn cazador que como inofensiva paloma.

Por lo tanto, no culpis a la Fuerza Area por querer ms y ms letales bombarderos. O no los culpis solo a ellos. Igual que los almirantes quieren ms barcos, los aviadores naturalmente quieren ms aviones, incluso si son estratgicamente obsoletos desde el principio y terriblemente costosos. Ningn servicio militar ha renunciado jams a una tajada de su parte de una futura torta presupuestaria, especialmente si esa tajada incluye la imagen esencial del servicio. En ese sentido, la Fuerza Area toma su consigna del Ay, no discutis sobre la necesidad! de Rey Lear y de Quiero volar jets! de Zack Mayo (expresado memorablemente por el gran actor shakesperiano Richard Gere en Oficial y Caballero [Reto al Destino]).

La triste verdad es ms profunda: evidentemente los estadounidenses tambin los quieren. Ms bombarderos. Ms bombas. En la pelcula Top Gun el Maverick de Tom Cruise entendi todo al revs. Los estadounidenses no sienten una necesidad de velocidad, tienen ansias de bombardear. Cuando se niega a razonar, cuando se persiste en invertir cada vez ms recursos en cada vez ms aviones, su uso es casi automtico.

En otras palabras, financiadlo, construidlo, y, como promete la segunda mitad de mi ecuacin, el bombardero siempre se utilizar. Por mucho que se le ridiculice, John McCain saba lo que quera. Es bombardead, bombardead, bombardead aunque no sea (todava) Irn entonces Iraq, o Pakistn, o Libia, o Yemen, o (agregad cualesquiera pas o pueblo intransigente).

Y como los cultos en cualquier parte, ms vale no cuestionar la creencia y las prcticas esenciales de sus dirigentes (despus de todo, las bombas que estallan en el aire son ahora tan estadounidenses como la bandera de las barras y las estrellas).

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William Astore, teniente coronel en retiro de la Fuerza Area de EE.UU. es colaborador regular de Tom Dispatch y edita el blog The Contrary Perspective.

Copyright 2014 William J. Astore

Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175883/



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