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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2014

Julio Cortzar, la otra mirada

Edgar Borges


La literatura (como el mundo) est llena de padres. Hacedores de tcnicas y frmulas, diseadores de modelos. En algunos creadores la propia voz se convierte en un tono (mtodo) de enseanza. Julio Cortzar nunca se visti de padre ni de maestro de estilos. Cortzar fue un caminante ms que andaba descifrando claves, un aliado de la otra mirada.

Cortzar, en actitud y obra, no diferenciaba lo fantstico de lo real. Para el escritor la realidad era una verdad amplia, jams uniforme. Escuchar o leer a Cortzar significa aprender a compartir los otros espacios, las otras realidades. Su palabra era el testimonio de quien desde nio convivi con los distintos niveles espacio temporales de la rutina: Lo fantstico y lo misterioso no son solamente las grandes imaginaciones del cine, de la literatura, los cuentos y las novelas. Est presente en nosotros mismos, en eso que es nuestra psiquis y que ni la ciencia, ni la filosofa consiguen explicar ms que de una manera primaria y rudimentaria.

En Julio Cortzar no haba asombro cuando se refera a todo aquello que no registra la educacin. Cuando hablaba (como cuando viva) no asuma pose de un descubridor de imaginarios inslitos, simplemente comparta su mirada (acaso la emocin del nio que nunca deja de aprender), la experiencia de un hombre convencido de que el mundo es un lugar distinto a la trama de repeticiones que nos ensean. De ah que el lector, cuando asume un libro de Cortzar, se sienta un aliado de esos otros espacios que en el fondo (de la doctrina social) todos sospechamos que existen. Cien aos despus de que naciera en Blgica por situaciones del turismo y de la diplomacia, como dijera el creador, el acercamiento a su obra tiene la energa de la novedad y de la participacin. Difcil encontrar un escritor menos gur y ms compaero del hecho creativo. Rayuela es el punto cumbre de la ruta cortazariana. Como un participante ms que sabe que nada est (absolutamente) escrito, el autor invita a armar las piezas de un puzle con diversas opciones de historias.

Hoy, cuando la mirada colectiva ha dejado de ver (para fotografiar y grabar) y ha cedido los espacios (para caer en el no lugar), decir Julio Cortzar es reconocer el otro lenguaje, la otra matemtica, la otra lgica, la otra mirada. La otra memoria que construye posibilidades.



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