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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2014

Aclaraciones sobre Vienc Navarro y la crisis en Marx

Juan P. Mateo
Rebelin


 

En estas lneas quiero exponer sucintamente algunas reflexiones crticas en relacin al artculo de V. Navarro Las semejanzas y diferencias entre Marx y Keynes (Pblico, 9/07/2014). Aunque el profesor Navarro proporciona incisivas y rigurosas argumentaciones desde la izquierda, lamentablemente su exposicin del pensamiento marxista no se corresponde con la realidad. Porque, si bien existen diversas interpretaciones posibles de Marx, ciertas lecturas resultan absolutamente imposibles por ser contradictorias con sus fundamentos bsicos. Las explicaciones de Marx respecto de la relacin entre la oferta y la demanda, el fundamento del proceso de acumulacin, la crisis econmica y la salida de la misma tienen poco que ver con lo que le atribuye V. Navarro en su artculo.

El elemento especfico de la visin marxiana de la crisis es que constituye un fenmeno absolutamente necesario del proceso de acumulacin capitalista. En otras palabras, las crisis son inevitables e imprescindibles, y no meramente momentos posibles, y por tanto producto de la conjuncin de ciertos factores distributivos, financieros, o de poltica econmica. Esta concepcin de la crisis es especfica de Marx, porque el resto de enfoques econmicos no vincula la crisis a leyes objetivas (esto es, independientes de la voluntad humana o de grupos sociales) del proceso capitalista de produccin, sino a ciertos desequilibrios subsanables. Esta cuestin la explica de manera muy acertada Anwar Shaikh (Valor, acumulacin y crisis, 1990), y remito a J.P. Mateo y A. Garzn para un anlisis comparado de las concepciones de diversas corrientes heterodoxas respecto de la crisis actual (Posibilidad o necesidad de la crisis? La economa heterodoxa y la Gran Recesin, Revista de Economa Mundial, Vol. 34, pp. 117-144, 2013).

Como la produccin bajo el capitalismo es esencialmente generacin y apropiacin por parte del capital de un excedente (plusvalor), materializado en el beneficio empresarial, la ruptura de la acumulacin productiva de dicho excedente se deriva de una insuficiente capacidad de producirlo. De dnde sale tal excedente? Para Marx, de la jornada laboral del trabajador, porque considera que el trabajo es la sustancia del valor. Ms sencillamente: el PIB de Espaa sera la representacin monetaria del conjunto de jornadas laborales realizadas por los trabajadores de esta economa. Esta idea constituye la clave para entender su razonamiento. As, resulta absolutamente falso que para Marx la crisis se origine en una insuficiente demanda, y que sta se explique por una cada de los salarios, como seala V. Navarro (fue Karl Marx el que habl de la crisis del capitalismo como resultado de la descendente demanda, consecuencia de la bajada de los salarios de la mayora de la poblacin, perteneciente a la clase trabajadora).

Existe una importante incomprensin de estos conceptos, pero no en el sentido apuntado por este autor. En Marx, la oferta y la demanda no son independientes, como bien han explicado marxistas como el mencionado A. Shaikh o Rolando Astarita (Ley de Say, Marx y las crisis capitalistas, 2011), pues a una oferta determinada le corresponde un poder de compra anlogo, precisamente porque el valor se genera en la produccin. La inversin empresarial aumenta la productividad, reduce costes, se contratan trabajadores que con sus salarios comprarn bienes y servicios Precisemos: en Marx el salario es en primer lugar la forma que toma una parte de la inversin empresarial, lo que es coherente con la primaca explicativa que otorga a la esfera de la produccin de valor (vanse los Grundrisse), frente a la idea de Navarro, en la cual el salario condiciona la inversin. En otros trminos, digamos que el capital como relacin social es la fuerza motriz de la dinmica capitalista, y por tanto tiene una prioridad conceptual o explicativa que nos obliga a acudir al mbito de la produccin de excedente si queremos aprehender los fundamentos del sistema.

La acumulacin de capital viene guiada por el beneficio, modifica las condiciones de produccin y conforma la estructura de la demanda. Ahora bien, ello no implica estar de acuerdo con la famosa Ley de Say, una de las claves de la economa ortodoxa, por la cual la oferta crea su propia demanda y, en consecuencia, las crisis seran imposibles bajo el capitalismo puro que defienden (sin interferencias como los convenios colectivos, los salarios mnimos y dems elementos extraos). Sin embargo, en la interpretacin de V. Navarro, oferta y demanda parecen ser independientes o, si acaso, la oferta depende de la demanda, es decir, la esfera de la distribucin tendra prioridad explicativa sobre el mbito de la produccin, lo que no es coherente con la teora de Marx. Al menos, si tomamos como su fundamento su concepcin de que el valor se genera en la produccin por el trabajador.

La crisis econmica, pues, surge cuando el excedente generado es insuficiente para las necesidades de la acumulacin, lo que, efectivamente, lleva a (no se origina por) una cada de la demanda. Pero demanda esencialmente no de consumo de los hogares, como afirman los keynesianos (y Navarro), sino de la variable de demanda fundamental de este sistema econmico, la inversin empresarial. Cuando sta, en tanto que acumulacin productiva de beneficio, se estanca y retrocede, aumenta el desempleo, caen los salarios, y como consecuencia, las empresas no pueden vender. Claro, la esencia no coincide con la apariencia. Una crisis de rentabilidad, que hunde su raz en la oscura esfera de la produccin de valor, se percibe como un problema distributivo o de mercado, esto es, como la imposibilidad de vender, sea por demanda insuficiente o sobreproduccin. De ah que Marx diferenciara muy bien la forma de manifestacin de los fenmenos de su esencia, lo que en su opinin justificaba la necesidad de la ciencia.

Por otra parte, y como corolario de lo expuesto, creo que la afirmacin de V. Navarro de que todos los casos de salidas de las crisis han requerido una redistribucin del capital hacia el mundo del trabajo, revirtiendo la redistribucin () del mundo del trabajo por parte del capital, no se corresponde con la experiencia histrica. La salida de la crisis siempre se ha llevado a cabo mediante la recuperacin de la rentabilidad del capital, variable fundamental de la acumulacin de capital (en lugar del consumo), apoyada en un doble proceso interconectado: i) la depreciacin de diversos activos empresariales (los cracks burstiles) y/o quiebras empresariales, y la consiguiente ii) modificacin del patrn distributivo en contra del trabajo mediante el aumento del desempleo y la precariedad laboral. Un ejemplo histrico: la salida de la crisis de los aos treinta no se explica esencialmente por los New Deal, Estados del bienestar o polticas expansivas dirigidas por los gobiernos de turno, sino porque la rentabilidad del capital alcanz niveles extraordinarios tras la II Guerra Mundial, para lo cual el conflicto blico lamentablemente result funcional.

Diferenciemos lo que es de lo que debera ser de acuerdo a un juicio de valor. Afirmo que la salida de la crisis en el marco del capitalismo exige eliminar empresas ineficientes y empobrecer a gran parte de la poblacin, lo que redundar en un fortalecimiento de las empresas que sobreviven, que contarn con un tamao superior. Es ms, como el Estado ha evitado la desaparicin de ciertas grandes corporaciones (ese demasiado grande para quebrar que parece no inquietar a los acadmicos del liberalismo), la presin para reducir los salarios en favor de los excedentes empresariales es mayor. Y tal es el fundamento objetivo de las polticas de la Troika, lo que desafortunadamente es bajo las condiciones actuales. A su vez, esta ley objetiva del sistema econmico, a saber, la necesidad de reducir salarios para elevar la rentabilidad empresarial, ejemplo de la inquebrantable oposicin entre los intereses del capital y del trabajo, no coincide con mi deseo personal, y precisamente por ello permite conformar la base material de la oposicin a este sistema econmico.

Sin embargo, el anlisis de Navarro, y del Marx que interpreta, implica que empresarios y trabajadores tienen los mismos intereses, resultando posible un capitalismo con rostro humano basado en los aumentos salariales que, curiosamente, beneficiaran a unos empresarios que no seran conscientes de ello (la mejor y ms eficaz forma de estmulo de la demanda es precisamente el enriquecimiento (en lugar del empobrecimiento) de las masas (como dira Karl Marx) a costa de los intereses del capital, excesivamente concentrado hoy en da). A m me parece que no, pero lo que es ms importante, ni a Marx ni a la experiencia capitalista les ha parecido as. En cualquier caso, la teora constituye un arma de accin poltica, por lo que estos debates resultan muy importantes en coyunturas como la actual.

Juan P. Mateo es Doctor en Economa por la Universidad Complutense de Madrid

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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