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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2014

Sndrome de Estocolmo televisivo
Maltrato sensiblero para la diversin de toda la familia

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Universidad de la Filosofa


Todo el tiempo es maltrato, humillacin y desprecio al televidente. Aunque digan o contrario. Todo el tiempo subestimacin y agresin contra la inteligencia de las personas. A lo cuatro vientos, en las telenovelas, en los noticieros y en la publicidad maltrato tras maltrato, el pueblo -para ellos- es slo un pelele consumidor al que se puede inocular todo estmulo sensiblero para excitarle las hormonas consumidoras y, luego, usarlo como objeto de burlas. Victimar a la vctima, adems, con chistes.

Es un callejn sin salida semntica, no hay a dnde escapar, estn cerradas todas las puertas y el nico paisaje posible es resignarse a un mamarracho de la Caverna de Platn con caldos ideolgicos empobrecidos, minuto a minuto. La barbarie destazando la inteligencia de los pueblos. Con toda impunidad y a la vista de todos. Y el rating no baja. Dicen.

Hay estragos dolorosos y alarmantes en personas convertidas en adictas, victimadas por el secuestro monoplico de los medios y en manos de jauras especializadas en mquinas de guerra ideolgica. Hay muchas bajas en las filas del pblico que evidencia sus heridas con gestos de afecto consumista impelido a la compra compulsiva y al consumo acrtico de toda basura que se le imponga. La voluntad queda aplastada. Aunque digan lo contrario.

Dicen, desde sus tronos de cinismo: si no te gusta cambia de canal, slo que todos los canales son ellos mismos y su ideologa chatarra ha hecho metstasis rentable en un circuito infernal de narcticos sensibleros para la diversin de toda la familia. No hay escapatorias para un sector muy importante de la clase trabajadora que, adems, padece el cerco jurdico-poltico de gobiernos serviles a la procuracin de leyes beneficiarias de la espiral monoplica. Es una guerra de propaganda abierta en todos los frentes objetivos y subjetivos. A la vista de todos aunque invisibilzada.

Las vctimas adictas a semejante ofensiva ideolgica burguesa suelen responder en las encuestas y dicen que les gusta tal o cual programacin, que les gusta tal o cual publicidad, que s les gustan los cantantes, las actrices, los bailarines y los locutores. Tambin dicen creer y respetar lo que dicen en los noticieros y admiten tomar como referencia de opinin los comentarios de los expertos asalariados por los monopolios televisivos. Sean del grado que sean.

Las vctimas, ese sector adicto paradjicamente- a la ideologa de la clase que lo somete y explota, acepta, segn dicen las encuestas que compran los monopolios televisivos, que nada hay ms divertido ni ms creble, cada da, que eso preparado por la mano de los comerciantes televisivos que son chistosos, bonitos, ocurrentes y audaces minuto a minuto. Dicen las vctimas, incluso con cierto orgullo, que son adictos permanentes de ciertos canales y personajes que por el simple hecho de aparecer en la tele ya portan aureolas de privilegios mltiples. Incluso en sus cuentas bancarias.

Las vctimas de las mquinas de guerra ideolgica aprenden tambin a reproducir las ideas de la clase dominante, como si fuesen propias y con afecto profundo. Aprenden a defenderlas como bandera identitaria y suelen estar dispuestas a dar batallas diversas en defensa de sus torturadores mediticos. Las vctimas, incluso, suelen negar que lo sean e incluso suelen acusar a quienes crtican, con eptetos tambin fabricados por los monopolios mediticos: resentidos, zurdos, troskos, envidiosos

Las vctimas de las mquinas de guerra ideolgica no saben, ni quieren saber, que una parte enorme de sus males proviene de los fetiches que adoran diariamente ante el televisor y ante sus hbitos de compra. No saben ni quieren saber que una red endemoniada de intereses mercantiles, tejida por industrias y marcas de todo tipo, se aduearon de las herramientas de comunicacin para descargar con ellas todo el arsenal de guerra psicolgica necesaria capaz de activar el consumismo que deje vacas la bodegas y llenas las casas, y las cabezas, de los televidentes.

Las vctimas de semejante violencia semitica padecen, maana tarde y noche, Bullying psicolgico e ideolgico de todo gnero y padecen estragos emocionales y fsicos que construyen ya formas patolgicas nuevas cuya existencia y tratamiento nadie quiere reconocer porque, entre otras cosas, implicara el reconocimiento cientfico del modelo de tortura creado para someter los pueblos en todas las modalidades posibles. Hay ejemplos a raudales y las consecuencias de ese sistema de tortura y amedrentamiento meditico ya llenan tomos y ms tomos en la memoria de las patologas fabricadas para rendirle culto al capitalismo. Los gobiernos burgueses son cmplices y beneficiarios.

Como el capitalismo no es slo un sistema para la fabricacin, y venta, de mercancas y porque es tambin, en simultneo, un sistema de produccin de sentido (valores, ideas, creencias, gustos) es necesario saber que toda tarea y lucha para superarlo definitivamente debe destruir las bases econmicas tanto como las superestructuras con toda su parafernalia de falsa conciencia monopolizada para expandirla como endemia perversa e impune. Hay que combatir, en simultneo, la estructura y la superestructura de un sistema social y un modo de produccin que en su etapa actual arrastra a la humanidad, y al planeta entero, hacia una etapa de saqueo y explotacin cada da, si nada hacemos, ms aberrante e irreversible.

Como no tenemos un padrn completo de las vctimas producidas por las mquinas de guerra ideolgica burguesa, como no sabemos, en extensin y en profundidad, los alcances de los daos, como slo podemos identificarlas por su grado de aceptacin, aprecio y defensa de lo que los aliena. Hay que estar alertas, empezando, tambin, por nosotros mismos. Hay alguien que est a salvo?


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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