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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2014

El temor al Islam poltico
Por qu traicionaron a Gaza?

Ramzy Baroud
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Pregunten a cualquier gobernante rabe y les hablar de los grandes sacrificios que sus pases han hecho por Palestina y los palestinos. Sin embargo, tanto la realidad histrica como la actual dan testimonio no slo de que no estuvieron a la altura de lo que se esperaba de ellos ni mantuvieron la solidaridad con sus hermanos oprimidos, sino tambin de la traicin oficial rabe a la causa palestina. La guerra contra Gaza y el dudoso papel jugado por Egipto en las conversaciones para un alto el fuego entre Hamas e Israel son buen ejemplo de ello.

Lean estos comentarios de Aaron David Miller, un investigador del Wilson Center, en Washington, para apreciar la profundidad de la inequvoca traicin rabe. Nunca he visto una situacin as, con tantos estados rabes consintiendo la muerte y destruccin de Gaza y la paliza a Hamas, deca Miller en The New York Times. El silencio es ensordecedor.

Miller explica el silencio rabe en relacin a su odio hacia el Islam poltico, corriente que adquiri mxima importancia tras la denominada Primavera rabe. Ese ascenso vio la llegada a los centros de poder de movimientos como los Hermanos Musulmanes en Egipto y al-Nahda en Tnez. La Primavera rabe desafi, y al menos temporalmente deshizo, la hegemona sobre el poder a causa de la corrupcin de las elites rabes prooccidentales, desatando las energas de sociedades civiles histricamente marginadas.

El Islam poltico, especialmente el que est afiliado a una ideologa islmica moderada conocida como al-Wasatiyyah (que podra traducirse como moderacin), arras en los votos de varias elecciones democrticas. Al igual que la victoria de Hamas en las elecciones palestinas en 2006, otros movimientos islmicos siguieron su ejemplo durante el tiempo de la Primavera rabe, abriendo un pequeo margen a la democracia y a la libertad de expresin.

El peligro de los movimientos islmicos polticos que no se adhieren a una ideologa extremista como la del Estado Islmico y al-Qaida, por ejemplo, es que no resulta fcil descartarles como extremistas, terroristas y trminos as. A veces, de hecho a menudo, parecen mucho ms inclinados a jugar el juego democrtico que los autoproclamados movimientos rabes laicos, liberales o socialistas.

La ltima guerra de Israel contra Gaza, que empez el 7 de julio, se produjo en un momento en que al Islam poltico le haban desarraigado de Egipto y criminalizado en otros pases rabes. Fue el primer ataque militar israel importante contra Gaza desde el derrocamiento del Presidente de Egipto, democrticamente elegido y perteneciente a la Hermandad Musulmana, Mohammed Morsi, acaecido el 3 de julio de 2013. Aunque la guerra israel se troc en genocidio en el transcurso de escasos das (miles de personas asesinadas, miles de heridos y casi la cuarta parte de la poblacin de Gaza sin hogar), la mayora de los pases rabes permanecieron en silencio. Fanfarronearon casualmente alguna que otra condena sin apenas significado. Sin embargo, Egipto lleg an ms lejos.

Poco despus de que empezara la Operacin Borde Protector de la guerra de Israel, Egipto propuso un ms que sospechoso alto el fuego, algo que incluso le extra a The Times. El gobierno en El Cairo sorprendi a Hamas proponiendo pblicamente un acuerdo de alto el fuego que cumpla todas las demandas de Israel y ninguna del grupo palestino (Hamas), escribi David Kirkpatrick el 30 de julio. Hamas, el principal partido palestino en el conflicto, al que el gobierno egipcio denomina tambin terrorista, no fue consultado y slo se enter de la propuesta a travs de los medios de comunicacin. Por supuesto, Benjamin Netanayahu acogi bien la propuesta egipcia; el Presidente Mahmud Abbas de la Autoridad Palestina, el principal rival de Hamas, y firme opositor a la resistencia armada (y, podra decirse que, en realidad, a cualquier forma de resistencia palestina) dio la bienvenida al fraternal gesto egipcio; otros gobernantes rabes se apresuraron a elogiar a Abdul Fatah al-Sisi, de Egipto, por su astuto liderazgo regional.

Desde luego que toda la historia no era sino una farsa que pretenda finalmente culpar a Hamas y a la resistencia en Gaza por negarse a poner fin al conflicto (un conflicto que no empezaron y del que son su principal vctima), y apoyar a Sisi como el nuevo icono de paz y moderacin en la regin; el tipo de hombre fuerte con el que al gobierno de EEUU le gusta hacer negocios.

Todo fracas, por supuesto, por una nica razn, la resistencia de Gaza se mantuvo firme, costndole a Israel serias prdidas militares y ganndose la simpata y el respeto mundial.

Pero no lleg respeto alguno de los tradicionales gobiernos rabes, faltara ms, incluidos aquellos que alaban la legendaria sumoud entereza- del pueblo palestino en todas las ocasiones, discursos y sermones. El nuevo xito de Hamas, que haba ido cayendo en el olvido tras el derrocamiento de la Hermandad en Egipto y la ruptura de lazos con Damasco y Tehern, fue desconcertante e inmensamente frustrante para esos gobiernos.

Si Hamas sobrevive a la batalla de Gaza, la resistencia promocionar su entereza como una victoria ante el supuestamente ejrcito ms fuerte del Oriente Medio. Netanyahu va a tener que afrontar consecuencias nefastas en casa. Los lazos entre Hamas e Irn podran renovarse. El campo de la resistencia podra reavivarse una vez ms. La victoria moral para la Hermandad y la derrota moral de Sisi (y su esperado papel regional) seran sorprendentes.

Entre varios pases rabes e Israel se llegaron a alianzas de todo tipo para asegurar la desaparicin de la resistencia en Gaza, no slo de la resistencia como idea y sus expresiones prcticas, sino tambin de sus manifestaciones polticas, que van mucho ms all de los confines de la asediada Gaza.

Martin Indyk, ex cabildero de Israel y actual vicepresidente de la Brookings Institution en Washington, tiene una explicacin: Se produce un alineamiento de intereses entre las naciones que no son aliadas pero que tienen adversarios comunes, declar a Bloomberg. Como ven que EEUU est menos comprometido de lo que estaba antes, es natural que se miren unos a otros silenciosamente, bajo cuerda, en la mayora de los aspectos- para encontrar una forma de ayudarse entre ellos.

Naturalmente, la ltima ronda de negociaciones de alto el fuego en El Cairo fracas porque la parte que las alberga considera que el principal grupo de la resistencia palestina, Hamas, es un grupo terrorista y lo ltimo que querra ver es un escenario en el que Gaza prevalezca sobre Israel. Si la demanda de la resistencia de poner fin al bloqueo se acepta, especialmente la exigencia de reactivar el puerto y el aeropuerto de Gaza, Egipto ya no dispondra de capacidad de apalancamiento contra Hamas, la resistencia ni el pueblo palestino en general.

Y si la resistencia gana manteniendo a raya al ejrcito israel y consiguiendo algunas de sus demandas- es probable que cambie el discurso poltico del Oriente Medio, donde los dbiles, una vez ms, se atrevern a desafiar a los fuertes exigiendo reformas, democracia y amenazando con la resistencia como una forma realista de conseguir esos objetivos.

Curiosamente, la victoria de Hamas en las elecciones legislativas palestinas de 2006 haba reavivado la posibilidad del Islam poltico al conseguir sus objetivos a travs de las urnas, lo que fue un presagio de la aparicin del Islam poltico por toda la regin tras la Primavera rabe. Cualquier victoria de la resistencia palestina puede tambin considerarse peligrosa por quienes quieren mantener el statu quo por toda la regin.

Algunos dirigentes rabes continan declarando su firme apoyo a Palestina y a su causa. Sin embargo, la Operacin Borde Protector ha dejado fuera de duda que esa solidaridad no es ms que mera palabrera; y que, aunque discretamente, algunos rabes desean ver cmo Israel aplasta cualquier atisbo de resistencia palestina, en Gaza y en cualquier lugar.


Ramzy Baroud es Doctor en Historia de los Pueblos por la Universidad de Exeter. Es editor jefe de Middle East Eye, columnista de anlisis internacional, consultor de medios, autor y fundador de PalestineChronicle.com. Su ltimo libro es My Father Was a Freedom Fighter: Gazas Untold Story (Pluto Press, Londres).

Fuente: http://www.counterpunch.org/2014/08/28/fearing-political-islam/



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