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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2014

Perspectiva histrica de la masacre de Gaza de 2014

Ilan Papp
The Playmouth Institute for Peace Research

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos.


La poblacin de Gaza y de cualquier parte de Palestina se siente decepcionada por la falta de cualquier reaccin significativa ante la matanza y destruccin que hasta ahora ha dejado tras de s el ataque israel en la Franja. La incapacidad para actuar, o la falta de voluntad de hacerlo, parece ser ante todo una aceptacin del relato y los argumentos israeles para la crisis en Gaza. Israel ha creado un relato muy claro de la actual matanza en Gaza.

Esta es una tragedia causada por un ataque no provocado con misiles de Hamas contra el Estado judo, al que Israel tuvo que reaccionar en legtima defensa. Aunque puede que los medios, el mundo acadmico y los polticos occidentales dominantes tengan reservas acerca de la proporcionalidad de la fuerza utilizada por Israel, aceptan lo esencial de este argumento. En el mundo de ciberactivismo y de los medios alternativos se rechaza de plano esta versin israel. En ellos es generalizada la condena de las acciones de Israel como un crimen de guerra.

La principal diferencia entre ambos anlisis es el deseo de los activistas de estudiar ms profundamente el contexto ideolgico e histrico de la accin que Israel est llevando a cabo en Gaza. Se debera reforzar an ms esta tendencia y este artculo es un modesto intento de contribuir a ello.

Una matanza ad hoc?

Una evaluacin y contextualizacin histrica tanto del actual ataque israel a Gaza como de los tres anteriores desde 2006 revela con toda claridad la poltica genocida israel en Gaza. Una poltica progresiva de asesinato generalizado que no es tanto producto de un propsito cruel puesto que es el resultado inevitable de la estrategia global de Israel respecto a Palestina en general y respecto a las reas que ocup en 1967, en particular.

Este es el contexto en el que habra que insistir ya que la maquinaria de propaganda israel trata una y otra vez de mostrar sus polticas como unas polticas fuera de contexto y convierte el pretexto que encuentra para cada nueva oleada de destruccin en la justificacin principal para una matanza indiscriminada en los campos de la muerte de Palestina.

La estrategia israel de calificar sus polticas brutales de respuesta ad hoc a tal o cual accin palestina es tan vieja como la propia presencia sionista en Palestina. Se utiliz repetidamente como justificacin para implementar la visin sionista de una futura Palestina que contuviera muy pocos palestinos originarios, si no ninguno. Los medios para lograr este objetivo cambiaron con los aos, pero la frmula ha seguido siendo la misma: sea cual sea la visin sionista de un Estado judo, solo se puede materializar sin una cantidad significativa de palestinos en l. Y actualmente la visin es la de un Israel que se extiende sobre la mayor parte de la Palestina histrica en la que todava viven millones de palestinos y palestinas.

Esta visin se tropez con problemas cuando la codicia territorial llev a Israel a tratar de mantener Cisjordania y Gaza bajo su control y dominio desde junio de 1967. Israel busc una manera de mantener los territorios que haba ocupado aquel ao sin que la poblacin que haba en ellos se incorporara como ciudadanos de pleno derecho. Al mismo tiempo particip en una farsa de proceso de paz para encubrir sus polticas unilaterales de colonizacin sobre el terreno o ganar tiempo para ellas.

A lo largo de dcadas Israel diferenci entre las zonas que quera controlar directamente y aquellas que administrara indirectamente con el objetivo a largo plazo de reducir la poblacin palestina al mnimo mediante, entre otras cosas, la limpieza tnica y el estrangulamiento tanto econmico como geogrfico. As, Cisjordania se dividi en una zona juda y una zona palestina, una realidad con la que la mayora de los israeles pueden vivir siempre y cuando los bantustanes palestinos estn contentos de estar encarcelados en estas prisiones descomunales. La ubicacin geopoltica de Cisjordania da la impresin, al menos en Israel, de que es posible lograrlo sin anticipar un tercer levantamiento o demasiada condena internacional.

Debido a su ubicacin geopoltica nica, la Franja de Gaza no se prestaba tan fcilmente a una estrategia de este tipo. Desde 1994, y ms an desde que Ariel Sharon lleg al poder como primer ministro a principios de la dcada de 2000, la estrategia en la Franja fue convertirla en un gueto y esperar de alguna manera que sus habitantes (1.800.000 personas a da de hoy) cayeran en el olvido eterno.

Pero el gueto result ser rebelde y no querer vivir en unas condiciones de estrangulamiento, aislamiento, hambruna y colapso econmico. No se poda anexionar a Egipto, ni en 1948 ni en 2014. En 1948 Israel empuj a la zona de Gaza (antes de que se convirtiera en una franja) a cientos de miles de refugiados a los que haba expulsado del Naqab al norte y de la costa al sur, y que esperaba que se fueran an ms lejos de Palestina.

Durante un tiempo despus de 1967 Israel quiso mantenerlo como un distrito que le proporcionaba mano de obra no cualificada pero sin derechos humanos ni civiles. Cuando el pueblo ocupado resisti la continua opresin en dos intifadas, Cisjordania fue diseccionada en pequeos bantustanes rodeados de colonias judas, pero esto no funcion en la demasiado pequea y densamente poblada Gaza. Por as decirlo, los israeles fueron incapaces de cisjordanizar la Franja, as que la acordonaron como un gueto y cuando resisti se permiti al ejrcito utilizar sus armas ms formidables y letales para aplastarla. El resultado inevitable de una reaccin acumulativa de este tipo fue genocida.

Un genocidio progresivo

El asesinato de tres adolescentes israeles, dos de ellos menores, que haban sido secuestrados en junio en la ocupada Cisjordania (lo que fundamentalmente fue una represalia por los asesinatos de nios palestinos en mayo) proporcion el pretexto para, sobre todo, romper la delicada unidad que Hams y Fatah haban logrado aquel mes, una unidad que sigui a la decisin de la Autoridad Palestina de abandonar el proceso de paz y pedir a las organizaciones internacionales que juzgaran a Israel segn criterios de los derechos humanos y civiles. Para Israel ambas cosas eran alarmantes.

Este pretexto determin el momento elegido, pero la brutalidad del ataque fue resultado de la incapacidad de Israel de formular una poltica clara respecto a la Franja que cre en 1948. La nica caracterstica clara de esta poltica es la profunda conviccin de que eliminar a Hams de la Franja de Gaza afincara ah el gueto.

Desde 1994, antes incluso de que Hams llegara al poder en Gaza, la muy particular ubicacin geopoltica de la Franja dej claro que cualquier accin de castigo colectivo, como la que se est infligiendo ahora, no podra ser sino una operacin de asesinatos y destruccin generalizados. En otras palabras, un genocidio progresivo.

El hecho de reconocerlo nunca inhibi a los generales que dieron las rdenes de bombardear a las personas por tierra, mar y aire. Reducir la cantidad de palestinos y palestinas en toda la Palestina histrica sigue siendo una visin sionista, un ideal que exige la deshumanizacin de los y las palestinas. Esta visin y actitud adquieren en Gaza su forma ms inhumana.

Al igual que en el pasado, el momento particular de emprender esta oleada de ataques est determinado por otras consideraciones. El descontento social interno de 2011 contina en ebullicin y por un tiempo hubo una demanda pblica de recortar los gastos militares y destinar el dinero del abultado presupuesto de defensa a servicios sociales. El ejrcito calific esta posibilidad de suicida. No hay nada como una operacin militar para sofocar cualquier voz que pida al gobierno que reduzca sus gastos militares.

Tambin en este ataque reaparecieron distintivos tpicos de etapas previas de este genocidio progresivo. Al igual que en la primera operacin contra Gaza en 2006, Primeras Lluvias, y en las que siguieron en 2009, Plomo Fundido, y 2012, Pilar de Humo, volvemos a asistir a un consensuado apoyo judo israel a la masacre de civiles en Gaza sin que haya ninguna voz disidente significativa. Como siempre, el mundo acadmico se convierte en parte de esta maquinaria. Varias universidades ofrecieron al Estado sus organismos de estudiantes para ayudar y luchar por el relato israel en el ciberespacio y los medios alternativos.

Los medios de comunicacin israeles tambin acataron lealmente la lnea del gobierno al no mostrar imgenes de la catstrofe humana provocada por Israel e informar a su pblico de que esta vez el mundo nos entiende y nos respalda. Esta afirmacin es hasta cierto punto vlida puesto que las elites polticas en Occidente siguen otorgando la vieja inmunidad al Estado judo. La reciente peticin por parte de gobiernos occidentales al fiscal de la Corte Internacional de Justicia de La Haya de no investigar los crmenes de Israel en Gaza es un ejemplo de ello. Gran parte de los medios de comunicacin occidentales siguieron su ejemplo y justificaron generosamente las acciones de Israel.

Esta cobertura distorsionada tambin est alimentada por el sentimiento reinante entre los periodistas occidentales de que lo que ocurre en Gaza palidece en comparacin con las atrocidades que estn ocurriendo en Iraq y Siria. Este tipo de comparacin se suelen hacer sin una mayor perspectiva histrica. Una visin ms amplia de la historia de Palestina sera una manera mucho ms apropiada de evaluar su sufrimiento en relacin con las matanzas en cualquier otro lugar.

Conclusin: hacer frente al doble rasero

Pero no solo se necesita una visin histrica para entender mejor la masacre de Gaza, tambin se requiere un enfoque dialctico que identifique la relacin entre la inmunidad israel y los atroces acontecimientos ocurridos en cualquier parte. La deshumanizacin en Iraq y Siria es generalizada y espeluznante, como lo es en Gaza. Pero hay una diferencia fundamental entre los casos de Iraq y Siria, y la brutalidad israel: los primeros se condenan en el mundo entero por ser bestiales e inhumanos, mientras que el presidente de Estados Unidos, los dirigentes de la Unin Europea y otros amigos de Israel en el mundo siguen permitiendo y aprobando pblicamente los cometidos por Israel.

La nica posibilidad de luchar con xito contra el sionismo en Palestina es hacerlo basndose en un programa de derechos humanos y civiles que no haga diferencias entre una violacin y otra, y que, sin embargo, identifique claramente a la vctima y los victimarios. Tanto aquellas personas que cometen atrocidades en el mundo rabe contra minoras oprimidas y comunidades indefensas como los y las israeles que cometen estos crmenes contra el pueblo palestino deben ser juzgadas todas ellas segn los mismos principios morales y ticos. Todas estas personas son criminales de guerra, aunque en el caso de Palestina llevan ms tiempo sindolo que cualquier otra persona. En realidad no es relevante cul es la identidad religiosa de quienes cometen las atrocidades o en nombre de qu religin pretenden hablar. Ya se llamen a s mismas yihadistas, judaistas o sionistas, deben ser tratadas de la misma manera.

Un mundo que dejara de utilizar un doble rasero al tratar con Israel sera mucho ms eficaz en su respuesta a los crmenes en cualquier parte del mundo. Acabar con el genocidio progresivo en Gaza y restituir los derechos humanos y civiles bsicos a los y las palestinas estn donde estn, incluido el derecho al retorno, es la nica manera de abrir nuevas perspectivas de una intervencin internacional productiva en Oriente Prximo en su conjunto.
 

Ilan Papp es un historiador israel que trabaja en la Universidad de Exeter, Reino Unido. Entre otros libros, es autor de La limpieza tnica de Palestina, (Barcelona, Crtica, 2008, traducido por Luis Noriega) y The Idea of Israel (2014).

Fuente: http://www.pipr.co.uk/all/the-historical-perspective-of-the-2014-gaza-massacre/



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