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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2014

La consulta del PRI sobre plurinominales, una nueva amenaza a la democracia

Eduardo Nava Hernndez
Rebelin


Como nunca antes en la historia reciente del poder Legislativo, el rgimen logr en los meses pasados beneficiarse del control poltico del Ejecutivo y de las alianzas estratgicas o coyunturales para sacar adelante sus proyectos de transformacin jurdica del pas, abarcando tanto la Constitucin como una gran cantidad de leyes secundarias. Esa transformacin es cierta y no requiere ser detallada por ser de conocimiento pblico su amplitud en diversos aspectos de la economa y la vida social. Lo destacable es el modo como el Congreso fue, despus de un largo periodo de disfuncionalidad que arranca desde el gobierno de Ernesto Zedillo, nuevamente operativo a los requerimientos emanados de la presidencia de la Repblica para aprobar las tan publicitadas pero an no demostradamente eficaces reformas estructurales .

Si en el seno de la sociedad la legitimidad de algunas de tales reformas est an en cuestin, en el Legislativo federal y en los congresos estatales se formaron mayoras suficientes para aprobar los cambios a la Constitucin y a las leyes. Por eso no deja de ser llamativo que ahora el PRI, como fuerza hegemnica, proponga una consulta en torno a la integracin del poder Legislativo, en particular para eliminar parcialmente la representacin proporcional personificada en los llamados plurinominales.

En mi artculo anterior cavil a propsito del divorcio, no de los legisladores de representacin proporcional sino del Legislativo en su conjunto, con respecto de los ciudadanos. Su desprestigio e impopularidad son evidentes para la mayora de la sociedad, lo que debera conducir, en efecto, a una reforma profunda de la estructura y los usos y costumbres del parlamentarismo en Mxico. Pero no es a sta a lo que apunta el llamamiento lanzado por la dirigencia del PRI el pasado 20 de agosto para que los ciudadanos se pronuncien sobre la disminucin del nmero de pluris.

La iniciativa de consulta priista le permite al partido (nuevamente) de Estado: a) distraer a la opinin pblica de la consulta sobre la reforma energtica impulsada por separado por el PRD y el Morena; b) canalizar slo hacia un sector de los legisladores, por los que nadie vot, la justificada insatisfaccin ciudadana con sus representantes; c) montarse sobre una corriente de opinin que se ha fortalecido espontneamente en la poblacin, cuando no inducida por diversos medios de comunicacin, y adversa a esa forma de representacin; y d) tratar de recuperar prestigio y legitimidad sociales en un momento en que tanto la popularidad del jefe del Ejecutivo como la aprobacin de la gestin priista (aunque no slo ella) en el Congreso se desploman en las encuestas (vase, por ejemplo la de la firma estadounidense Pew Research, difundida el martes 26, coincidiendo con la visita del presidente mexicano a California).

La pregunta propuesta por el priismo: Ests de acuerdo en que se modifique la Constitucin para la eliminacin de 100 de los 200 diputados plurinominales y 32 senadores plurinominales ? est lejos de responder a una crisis de la magnitud de la que se vive en el poder Legislativo. Afectara tan slo la representacin de los partidos minoritarios y consolidara la de las fuerzas hegemnicas en beneficio de un esquema tripartidista o acaso bipartidista, ms funcional a los intereses de los grupos oligrquicos.

La representacin mixta de mayora relativa y proporcional fue la respuesta que el rgimen encontr en la reforma poltico-electoral de 1978 a la crisis de agotamiento del sistema de partidos, que implicaba una participacin decreciente de los ciudadanos en las elecciones. Se otorg registro a nuevos partidos y se ampli la Cmara de Diputados para dar entrada a cien representantes ms, provenientes de los partidos minoritarios que no hubiesen obtenido al menos 50 triunfos de mayora relativa; es decir, en ese momento, todos con excepcin del PRI. Una segunda reforma, de 1986, ampli a 200 el nmero de plurinominales, pero dando cabida entre ellos a la representacin de los partidos mayoritarios. Ahora, la propuesta priista es deliberadamente confusa, porque no especifica si la reduccin a 100 recupera el espritu original de que sean slo para las fuerzas menores o mantendra la representacin proporcional tambin para los partidos con un alto nmero de diputaciones mayora relativa.

La propuesta de un menor nmero de posiciones en disputa no es un hecho aislado. Dos recientes reformas indican el sentido de la propuesta del PRI: la reeleccin inmediata de diputados, senadores y presidentes municipales (para sumar los legisladores hasta 12 aos continuos) y la elevacin de la votacin requerida para conservar el registro como partido poltico nacional de 2 a 3 por ciento. En su conjunto, tales reformas apuntan a una mayor osificacin y esclerosis del sistema poltico, particularmente en el Legislativo, y a una ms difcil rotacin de los individuos y de las generaciones en los cargos, que ahora se veran disminuidos, de prosperar para 2018 la consulta que el PRI plantea realizar en 2015. Nuevamente, los representantes ms conspicuos y con ms recursos de la partidocracia sern los que tengan posibilidades de obtener la reeleccin o una posicin en las disminuidas listas de plurinominales.

El desempeo de un diputado o senador en sus funciones depende de su forma de eleccin? Definitivamente no. El haber ganado por mayora relativa en un distrito o en un Estado no es en absoluto una garanta de idoneidad, honestidad, tica para el cargo, mucho menos de independencia frente al Ejecutivo, como se ha visto en el periodo reciente en que representantes de mayora relativa y plurinominales de los partidos mayoritarios se sometieron por igual a la voluntad del presidente y a la disciplina partidaria. Por el contrario, las bancadas de partidos minoritarios como Movimiento Ciudadano y el PT, integradas en lo fundamental por representacin proporcional, fueron ms consecuentes que aqullos en la defensa de la economa popular y de los intereses nacionales durante el debate de las reformas estructurales.

Tampoco dependen de la forma de eleccin los enormes privilegios de los que legisladores de mayora y de proporcionalidad disfrutan por igual. La reduccin del nmero de stos no tendr ningn efecto en la calidad de la representacin si no se ajustan los sueldos, sobresueldos y prerrogativas que el Legislativo se asigna y que, como lo expres con anterioridad, lo han divorciado de la mayora de los ciudadanos. Sin adelgazar las enormes prerrogativas de las que los legisladores disfrutan, la mera disminucin de su nmero no asegura, como se presume, rebajar los gastos y abultados presupuestos que el Congreso, como conjunto, se asigna a s mismo. La consigna Ms resultados con menos pluris que el dirigente nacional priista maneja en su ms reciente artculo en El Universal no es, en ese sentido, sino demagogia que no se apoya en una propuesta de fondo para la reforma del Legislativo.

Porque es cierto que tampoco es una opcin conservar la integracin de este poder como hasta hoy. Adems de los mencionados privilegios, el problema de los plurinominales, y por lo que hay un rechazo espontneo de la poblacin a los mismos, es por el hecho de llegar al cargo sin haber hecho campaa ni someterse a la prueba de las urnas. Una reforma de fondo al legislativo, que preserve la representacin minoritaria y asegure una mejor representacin sera aqulla en la que los legisladores por proporcionalidad sean los postulados en los distritos que, sin haber obtenido el triunfo, hayan sacado los mejores porcentajes para sus respectivos partidos en la circunscripcin correspondiente. Es decir, aquellos que alcanzaron en la eleccin uninominal un segundo, tercero o cuarto lugar, siempre cuidando buscar la proporcionalidad entre las fuerzas partidarias en la distribucin, sea esto con 100 o, como hoy, 200 plurinominales.

De hecho, la ambigua y confusa propuesta priista resultara improcedente en los trminos de la fraccin VIII del artculo 35 de la Constitucin que excluye la materia electoral de aquellas que pueden ser sometidas a consulta. Pero de prosperar por esta o por otra va lo que el priismo peista propone, se estar configurando un nuevo Legislativo a modo, con oposiciones disminuidas y una sobrerrepresentacin de los partidos mayoritarios. El nuevo gobierno priista, tan aorante de los tiempos del salinismo, busca una nueva modalidad de la clusula de gobernabilidad que le permita al neopartido de Estado obtener, por ejemplo, con un 35 o 37 por ciento de los votos, el 50 por ciento ms uno, o ms, de los representantes en las cmaras. De esta manera, el sistema poltico se encaminara otra vez hacia el antiguo presidencialismo sin contrapesos que prevaleci en nuestro pas por siete dcadas; un rgimen en el que las metforas de las pelculas de Luis Estrada como La Ley de Herodes o La dictadura perfecta se vern rebasadas por completo.

Eduardo Nava Hernndez. Politlogo UMSNH

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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