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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2014

El Estado rentista y las polticas monetaristas

Ral Prada Alcoreza
Rebelin


Aclaracin

Ciertamente no se puede hablar tericamente del Estado rentista; conceptualmente no hay tal Estado; el Estado es el Estado-nacin, en sentido moderno. El Estado es el campo burocrtico, ncleo del campo poltico; es la institucin imaginaria de la sociedad. El instrumento administrativo y poltico de la acumulacin de capital. Hablar de Estado rentista es como elevar a la condicin poltica institucional total a un conjunto de polticas econmicas, procedimientos y prcticas vinculadas al sistema tributario, de impuestos y de renta. Estas polticas, procedimientos y prcticas, incluso tcnicas administrativas, yendo ms lejos, concepcin econmica rentista, no hacen un Estado. Es pues inapropiado hablar de Estado rentista, lo mismo que hablar de estados canallas o de estados fracasados, que es un uso ideolgico, calificador, del conservadurismo acadmico norteamericano; sin embargo, hay que distinguir el uso terico de los conceptos, es decir, la prctica conceptual, del uso ideolgico de los trminos y las palabras. Los mismos nombres pueden dejar de ser conceptos para adquirir un carcter ms superficial, de uso operativo en el lenguaje prctico. Cuando se habla de Estado rentista se hace hincapi en un uso operativo del trmino, se remarca el perfil rentista de la economa de un Estado dado. Se est hablando entonces de su forma econmica, si se quiere, arriesgando un poco, de su estructura econmica; empero, el Estado, aunque sea una institucin imaginaria de la sociedad, sostenida materialmente por el campo burocrtico, por el campo poltico y por el campo institucional, no puede reducirse a un perfil econmico determinado. El Estado sigue siendo el Estado-nacin, vale decir, la malla institucional que administra, que legisla, que define estrategias y polticas, que atraviesa las redes y estructuras sociales. Es pues una improvisacin discursiva, con pretensiones tericas, hablar de Estado rentista, mucho ms si se habla de los trminos descalificadores de Estado canalla y de Estado fracasado.

Se trata entonces de una poltica rentista sostenida por una economa extractivista. Ahora bien, se puede hablar de economa extractivista? Ciertamente cuando lo hacemos nos referimos a la economa capitalista, a sus sistema integral, que llamamos sistema-mundo capitalista, cuya geopoltica divide centros y periferias del sistema-mundo, estableciendo una divisin del trabajo, donde los centros acumulan y concentran capital, en tanto que las periferias trasfieren recursos naturales, en las condiciones impuestas de los trminos de intercambio desiguales, sufriendo el despojamiento y la desposesin. Cuando usamos economa extractivista lo hacemos tambin operativamente para remarcar el carcter intenso, expansivo y demoledor del ciclo del capitalismo vigente, dominado por el capital financiero, capital que impone una acumulacin especulativa, sostenida por la acumulacin originaria reiterada del despojamiento y desposesin de los recursos naturales. Entonces cul es la caracterizacin apropiada de los pases perifricos, cuyo perfil econmico es ms prximo al modelo primario exportador? Economas dependientes? La dependencia es consecuencia de una subordinacin econmica a la divisin del trabajo mundial, impuesta colonialmente por la geopoltica del sistema-mundo. No dejan de ser economas capitalistas, partes componentes de la economa-mundo capitalista. La caracterizacin no puede sostenerse aisladamente, sino en relacin a esta articulacin al sistema-mundo.

En realidad, el perfil econmico, ms que definirse como rentista, se conforma estructuralmente como modelo extractivista; el rentismo es un efecto de esta forma de articulacin de la explotacin de recursos naturales a la produccin mundial, si se quiere, al modo de produccin capitalista mundial. Ninguna economa nacional est aislada del sistema-mundo, forman parte del sistema, son lo que son en la medida que estn integradas al sistema-mundo capitalista.

Cuando se critica la opcin extractivista de los gobiernos, la administracin rentista de los ingresos, por el concepto de transferencia y comercializacin de recursos naturales, no se debe olvidar esta integracin y la articulacin de las economas nacionales a la economa-mundo capitalista. Si bien, en el mejor de los casos, esta problemtica puede ser asumida emancipadoramente, contando con la decisin consensuada por parte de la poblacin y el pueblo del pas de referencia, la realizacin efectiva de esta salida depende de lo que acontezca en el mbito de las relaciones del pas con el sistema-mundo; de los efectos en el sistema-mundo por la decisin autnoma tomada por el pas, as como de los efectos de las decisiones tomadas en el sistema-mundo respecto del pas. Esto no quiere decir que se tenga que renunciar a nada; al contrario; de lo que se trata es de proseguir sobre la base de intervenciones autnomas en este mbito de relaciones inter e infra mundo.

Que un gobierno progresista se haya entrampado en el crculo vicioso de las polticas monetaristas tiene que ver con la debilidad de este gobierno, de sus polticas de Estado, ocasionando poco impacto en el mbito de relaciones con el sistema-mundo, a pesar de los discursos altisonantes. Esta actitud, a pesar de quererla justificar con discursos antiimperialistas, que no hacen mella en el imperio, habla de la inconsecuencia del gobierno progresista en cuestin.

En lo que viene usaremos el termino Estado rentista figurativamente, no tanto metafricamente, aunque parezca lo mismo, pues la metfora, que tambin es figura, tiene connotaciones mayores en la produccin de sentido. El Estado rentista ser una figura operativa para remarcar el carcter pasivo de las polticas econmicas, en contraste con el carcter dinmico de polticas econmicas activas, vinculadas a inversiones productivas.



Gubernamentalidad rentista


A modo de ejemplo, para ilustrar grficamente, de una manera pedaggica, podramos decir que el Estado rentista es el Estado que alquila, concesiona, transfiere temporalmente, fragmentos geogrficos y geolgicos de su territorio a las empresas capitalistas. As como se deca que, cuando los terratenientes alquilaban o rentaban sus latifundios a empresas capitalistas para que las exploten de una manera capitalista, se trataba de una clase ociosa, que vive y se reproduce de su renta, tambin podramos decir lo mismo del Estado rentista; es un Estado ocioso.

Ciertamente este es un ejemplo muy simple; sin embargo, puede servir de entrada al tema. Se comenz a hablar de Estado rentista a partir de la renta percibida por los pases petroleros, principalmente rabes; especialmente abastecedores de la energa fsil de los centros industriales del sistema-mundo capitalista. Se comenz a usar el denominativo de Estado rentista a partir de la crisis del petrleo y de la conformacin de la OPEP; toda una corporacin internacional de estados petroleros, cuyo principal objetivo es intervenir en la definicin de los precios del petrleo. Sin embargo, a pesar de este nacimiento, circunscrito a los pases petroleros, se puede extender la acepcin a los pases que generan su economa a partir de la exportacin de materias prima; es decir, la transferencia de recursos naturales a los centros industriales del sistema-mundo capitalista. Por lo tanto, perciben una renta por este concepto, renta que depende de los precios de las materias primas en el mercado internacional. Entonces su economa no solamente puede llegar a definirse como modelo primario exportador, sino que termina adquiriendo el perfil de una economa rentista. Una economa moldeada por este flujo de la renta, la misma que se obtiene, aplicando impuestos y tributaciones al comercio de los hidrocarburos y minerales. Es decir, la renta se obtiene por la venta de las materias primas en el mercado internacional; se trata pues de un ingreso externo, en gran parte ajeno a la economa interna y al mercado interno del pas. Esta relacin entre las estructuras econmicas internas y las estructuras y circuitos externos ocasiona deformaciones perturbadoras y duraderas en la economa del pas. La economa del pas se adormece, pierde dinamismo, se amolda a la recepcin de la renta. Las distorsiones son mucho ms graves cuando la renta es grande, cuando ocupa la proporcin ms grande de los ingresos econmicos. Cuando el cuadro de los indicadores macroeconmicos es configurado fundamentalmente por la economa rentista. Las distorsiones no se quedan en el plano econmico, sino que llegan al campo social, tambin afectndolo y deformando sus composiciones, sus relaciones y las estructuras de cohesin.

La economa rentista es pues una decisin poltica, no solo por las caractersticas de consolidacin del Estado rentista, sino por las polticas efectuadas a nivel gubernamental; entonces, el efecto deformador vuelve a alcanzar al campo poltico, cerrando el crculo. El gobierno promueve polticas econmicas, incluso polticas de Estado, es decir, estratgicas, de largo aliento, que preservan la condicin rentista del Estado y el pas. Ya no se trata solamente de un pas dependiente, de la manera como se analiza la dependencia desde la teora de la dependencia, sino de un pas condicionado por la economa rentista; un pas anclado en el adormecimiento de la renta. Aunque sus estadsticas muestren crecimiento econmico; estas variaciones positivas numrica no expresan otra cosa que incremento en los flujos cuantitativos de la renta; no implican transformaciones econmicas, menos transformaciones econmicas y sociales. Lo que los economistas llaman desarrollo.

El Estado rentista no solamente corresponde al modelo econmico extrativista; es decir, a una economa basada en la transferencia de sus recursos naturales, lo que lo hace dependiente, sino corresponde, en cuanto al carcter de los ingresos, a una economa adormecida, estancada en el crculo vicioso de la absorcin de la renta. No importa si su economa crece cuantitativamente, debido al aumento de las exportaciones o al incremento de los precios de las materias primas, lo importante es el cuadro de distribucin de la renta y las maneras de absorcin de este ingreso. La tendencia es a absorber la renta de una manera no productiva, aumentando el gasto pblico, incluso el gasto social; pero, en este caso, el gasto social seleccionado prioritariamente tiene alcance coyuntural; no se efectan inversiones sociales de impacto estructural. Ocurre como si la economa rentista, condicionara las estructuras ociosas de su propia reproduccin.

En lo que respecta a los actores de la economa rentista, stos se aparecen tanto en los perfiles polticos neoliberales as como en los perfiles polticos populistas; la diferencia radica en que los primeros aceptan los trminos de intercambio impuestos por el orden mundial, en tanto que los segundos buscan modificar los trminos de intercambio. El recurso ms consecuente para conseguirlo son las nacionalizaciones. No hay que olvidar que las nacionalizaciones no son requisito suficiente para salir de la economa extrativista y del Estado rentista; pueden ms bien afirmarlo, si es que no se trastocan las estructuras de la dependencia y del rentismo, sino se abandona el modelo extractivista, sino, como se dice comnmente, se industrializa; empero, enfocando la industria prioritariamente al mercado interno y no al mercado externo. Si se da lugar este ltimo caso, la orientacin ms al mercado externo, se pueden generan deformaciones parecidas a la economa rentista, aunque con otras caractersticas y en otro contexto.

Se define el modelo administrativo y poltico del rentismo como deformacin exgena en la economa endgena; esta deformacin aparece representada cuando se cuantifican los efectos de las rentas externas en los indicadores macroeconmicos, as como en la estructura sectorial. No es del todo acertada esta definicin, pues la nocin de rentismo quedara incompleta si no se toma en cuenta el campo poltico, sobre todo el ncleo gubernamental. Es indispensable saber cmo se gestionan y distribuyen las rentas, cmo se dan y funcionan los mecanismos de reproduccin de la economa extractivista y del Estado rentista.

Los ingresos provenientes de las rentas de los hidrocarburos son ajenos a la estructura econmica propia, sobre todo a la estructura productiva. Esos ingresos tienen su origen en el mercado internacional, conforman y realizan su valor por el procedimiento de compra y venta de los recursos hidrocarburferos. Esta es una de las caractersticas de los estados petroleros rentistas.

Otras caractersticas son tambin rotundas. Una de las afectantes, en sentido subjetivo, es la propagacin de una mentalidad rentista. Las tendencias econmicas y polticas responden a esta lgica extractivista y a la vez rentista; el comportamiento es de-predatorio, contaminante y destructivo, adems de tener un alcance coyuntural. Olvidan que la renta es la cuantificacin de la concesin geogrfica y geolgica, que es la obtencin de un ingreso dependiente del comercio de los recursos naturales no-renovables. La perspectiva de la inversin productiva y de largo plazo desaparece de la estrategia de estas polticas rentistas; la estrategia econmica se reduce a formar parte del flujo de rentas derivadas de los hidrocarburos.

Otra caracterstica de esta economa rentista radica en su vulnerabilidad y dependencia respecto de los vaivenes del mercado de las materias primas.

La tercera caracterstica de la economa rentista tiene que ver con los problemas de absorcin de la renta hidrocarburferas por parte de las economas nacionales involucradas. Lo que acontece entonces es la salida por el despilfarro, ocasionando ineficiencia en el manejo y administracin de los recursos, repercutiendo en el fenmeno de la inflacin.

En resumen, el Estado rentista se circunscribe a componer el cuadro de la distribucin de las rentas de los hidrocarburos; este cuadro de distribucin coadyuva a la pretendida legitimacin buscada, por motivos polticos. Se persigue el logro de la legitimacin o, por lo menos, de la aceptacin social, por medio de designacin de partidas destinadas a los servicios sociales, en el mejor caso, a la inversin social, que contemple la construccin de infraestructuras de salud, en el peor caso, destinadas al acrecentamiento de la burocracia.

Cuando el gasto pblico se incrementa en los periodos de prosperidad estadstica, se generan circulaciones dinerarias, que si bien impactan en el comercio, creando la ilusin de bonanza, se trata de circulaciones que consolidan el crculo vicioso de la economa rentista. Esta ilusin de bonanza cae cuando se pasa a los periodos de declinacin estadstica, incluso cuando la bonanza dura, sus efectos no son producentes, sino, ms bien, de estancamiento.

Haciendo aproximaciones interpretativas al Estado rentista, Javier Aliaga Lordemann, en El Estado rentista y su relacin con el rgimen democrtico, escribe:

De acuerdo al postulado de la Maldicin de los Recursos Naturales, los pases ricos en recursos naturales no son los ms desarrollados; si bien presentan grandes ingresos (rentas) en pocas de precios altos, carecen de instituciones slidas y niveles de vida adecuados para su poblacin y estn expuestos a episodios de volatilidad de ingresos con importantes costos de ajuste (Sachs y Warner, 1995; Leite y Weidmann, 1999).

La teora identifica diferentes causas que explican la relacin negativa entre abundancia de recursos naturales y crecimiento econmico. La relacin entre instituciones (rgimen poltico) y crecimiento se puede explicar en el marco de la generacin de rentas por parte de sectores primarios (windfalls), los cuales producen incentivos para un comportamiento rentista debido a muchas razones; por ejemplo, los agentes cambian sus decisiones en inversin productiva por una competencia para la captura de una renta coyuntural.

Es de esperar que en un escenario de precios altos de materias primas, la actividad exportadora consolide y profundice la concentracin y centralizacin del ingreso y de la riqueza. En este sentido los actores buscan llevar adelante iniciativas similares pero diametralmente opuestas entre ellos por ejemplo, el gobierno de Bolivia tiene como ncleo de inters la administracin de estos recursos de manera centralizada; del otro lado, las regiones buscan lo mismo (la administracin regionalizada de los recursos).

Despus de esta introduccin Javier Aliaga Lordemann propone definiciones de esta economa rentista:

(1) En primer lugar el problema se puede enfocar acuando el concepto de Estado Rentista (Huntington, 1991; Yates, 1996; Beblawi, 1987; Mahdavy, 1970). Se entiende como tal aquel Estado que deriva gran parte de sus ingresos de una renta externa producto de la exportacin de un recurso natural no renovable, y de remesas producto de la emigracin y transferencias, donaciones, etc. del resto del mundo.

(2) Un Estado rentista es aquel cuyas rentas son pagadas por actores externos, con el Estado como actor directo del proceso y donde slo unos cuantos actores estn comprometidos en la generacin de esta riqueza y la mayora slo est relacionada con el proceso de redistribucin o utilizacin de l[1].


Estas definiciones adolecen de un exceso de simplicidad; la definicin se construye en base a la proveniencia del ingreso monetario, olvidando que para que haya esta proveniencia es necesario que haya explotacin extractivista de recursos naturales, recursos que se encuentran en los yacimientos del pas de referencia. La situacin de esta definicin es mucho ms pobre y vulnerable que la definicin mencionada arriba, cuando hablamos del carcter operativo de este trmino, que hace hincapi tanto en la materialidad del modelo extractivista como en la administracin de la renta percibida. Mencionamos estas definiciones para mostrar otras variantes del trmino, manejadas por los especialistas.


Causa y efecto del gasolinazo


Carlos Arze Vargas, en El gasolinazo desde una perspectiva fiscal y tributaria, hace el anlisis de la medida de suspensin de la subversin a los carburantes y el manejo de los impuestos relativos a su comercializacin. Escribe:

La creacin del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) mediante la Ley 3058 del ao 2005 signific una modificacin parcial en la orientacin de la poltica tributaria que el neoliberalismo haba llevado a extremos. Cul era esta poltica? Cmo se reflejaba en las cuentas fiscales? Su caracterstica principal era que una parte importante de los ingresos tributarios cerca de 80% provena de impuestos indirectos, impuestos al consumo fundamentalmente, entre los que destacaban el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el impuesto a las transferencias (IT) y otros impuestos especficos, como el impuesto al consumo de los combustibles en el mercado interno Impuesto Especial a los Hidrocarburos y Derivados (IEHD).


Contina el anlisis:

Pero si discriminamos esos resultados, si diferenciamos el balance fiscal segn los distintos segmentos que componen el sector pblico, veremos que el supervit ir transformndose paulatinamente; es decir, ir reducindose paulatinamente por efecto de la aparicin de un dficit importante en el Gobierno central. Esto quiere decir que el efecto del importante excedente que genera Yacimientos Petrolferos Fiscales Bolivianos (YPFB) se ir perdiendo por los resultados que tiene el Gobierno. En otras palabras, en la medida en que el Gobierno no tenga otros ingresos y gasta cada vez ms en gastos corrientes, produce un resultado negativo que reduce el efecto positivo de las recaudaciones de la empresa petrolera estatal.

El resultado primario del sector pblico no financiero, decamos, se torn superavitario desde 2005, con un promedio de 3,8% del producto interno bruto entre 2006 y 2009. Esto es fundamentalmente un reflejo de los precios crecientes del gas natural exportado; el efecto precio es el que va a empujar hacia arriba a las recaudaciones estatales y permitir el supervit fiscal. Empero, el resultado fiscal, si se lo calcula sin los ingresos por concepto de exportacin de gas natural, se ubica en niveles promedio de -8,6% del PIB entre 2006 y 2009, es decir que el supervit se torna negativo si quitamos esos ingresos de exportacin del gas natural. Esto, adems de la reduccin del supervit fiscal entre 2006 y 2010 por los resultados negativos del Gobierno central frente a los resultados positivos de la empresa estatal.


Carlos Arze se pregunta sobre el impacto del gasolinazo:

Cul era el costo fiscal del gasolinazo? Se recordar que despus del D.S. 748 se emitieron diez decretos ms que respondieron al objetivo de atenuar la oposicin social a la medida. Hemos tomado en cuenta todos los gastos que demandara la implementacin de esos decretos: se planteaba, por ejemplo, aumentar en un 10% adicional el presupuesto de remuneraciones del sector pblico, que ya tena un 10% de incremento previo, lo que significaba 110 millones de dlares adicionales; se estableca tambin el aumento al aguinaldo de los servidores pblicos, con un costo que llegaba a 153 millones de dlares; se dispona el pago de refrigerio debido al establecimiento del horario continuo en el sector pblico, con un costo que ascenda a 83 millones de dlares; se decretaba el incremento del presupuesto para la inversin y la mejora productiva en municipios rurales, con un costo de 97 millones; se dispona un subsidio a los precios de algunos productos agrcolas, que podra alcanzar a 28 millones de dlares; y se dispona de un presupuesto especial de 38 millones de dlares para la empresa de apoyo a los alimentos, EMAPA. El total de esos gastos de carcter paliativo llegaba aproximadamente a 511 millones de dlares, es decir, un monto mayor al subsidio que el Gobierno deca que estaba desangrando las arcas fiscales y que sumara 380 millones de dlares. Sin embargo, creemos que parte de los nuevos ingresos fiscales obtenidos por el incremento del IEHD estaban destinados a impulsar una poltica menos publicitada por los funcionarios gubernamentales, dirigida a alentar la produccin de hidrocarburos lquidos por parte de las empresas transnacionales mediante la otorgacin de un incentivo a las petroleras. En efecto, varios funcionarios del Gobierno declararon que el precio de 27 dlares por barril de petrleo precio congelado del petrleo, pagado a los productores en el mercado interno debera subir a 59 dlares por barril para incentivar a los petroleros a producir ms lquidos y reducir la importacin de combustibles derivados.


En conclusin:

Para concluir, el gasolinazo significaba no solo la recomposicin de la tributacin de hidrocarburos, en la cual la parte correspondiente al impuesto gravado a los consumidores pasaba a ser la ms importante, afianzando de esta manera el carcter regresivo de la poltica tributaria, sino que implicaba un retorno a situaciones previas a la aprobacin de la Ley 3058, porque el objetivo ms importante de la poltica era nuevamente garantizar ganancias extraordinarias para el capital[2].


La importancia del anlisis de Carlos Arze radica en mostrar la pertenencia de esta medida al modelo monetarista usado como paradigma por el neoliberalismo. De esta manera la medida seala su carcter regresivo en lo que respecta a los objetivos constitucionales de recuperar el control y la soberana de la economa del pas. Por otra parte, nos muestra el efecto bumerang de la economa rentista; lo que se percibe por ingreso de la renta hidrocarburferas, se pierde en el destino y la distribucin de estos recursos, debido precisamente al reforzamiento de las prcticas rentistas, que redundan en la reproduccin perseverante de una economa rentista. En tercer lugar, nos muestra que el supervit generado por el incremento de la renta crea una ilusin en el clculo del resultado fiscal, pues si se lo calcula sin los ingresos por concepto de exportacin de gas natural, se ubica en niveles promedio de -8,6% del PIB entre 2006 y 2009, es decir que el supervit se torna negativo si quitamos esos ingresos de exportacin del gas natural. En cuarto lugar, en lo que respecta al costo del gasolinazo, el gasto es superior a la subvencin de los carburantes; lo que muestra el contrasentido de la medida, si tomamos en cuenta los objetivos enunciados. En quinto lugar, nos muestra que el objetivo principal era incentivar a las empresas trasnacionales extractivistas, garantizndole sus ganancias.




[1] Ver de Javier Aliaga Lordemann El Estado rentista y su relacin con el rgimen democrtico; en Gas y poltica; Una poltica explosiva. FES-ILDIS; La Paz 2013.

[2] Ver de Carlos Arze Vargas El gasolinazo desde una perspectiva fiscal y tributaria. CEDLA; grupo sobre poltica fiscal y desarrollo; La paz 2013.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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