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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2005

La excusa nuclear

Txente Rekondo
Rebelin


La reciente crisis nuclear en torno a Irn ha tenido como protagonistas a los tres grandes de la Unin Europea (Gran Bretaa, Francia y Alemania) y a Irn, con Estados Unidos en una segunda fila observando el devenir de los acontecimientos, a la espera de su oportunidad.

La decisin de Tehern de reiniciar su programa la basa en la necesidad de producir combustible para sus plantas nucleares, a travs del enriquecimiento del uranio. El gobierno iran alega adems que necesita esa autonoma para superar los obstculos que encuentra para acceder al combustible a travs de terceros pases, fruto de las presiones estadounidenses.

La decisin de los 3 de la UE, con el respaldo de Estados Unidos e Israel, es percibido en Irn como una imposicin ms, y conviene recordar que histricamente el papel prepotente de las potencias occidentales es fuente de rechazo entre la poblacin de aquel pas.

El rgimen iran ha movido sus bazas con transparencia, en todo momento ha cumplido el protocolo de actuacin, avisando a la Agencia Internacional de la Energa Atmica (IAEA) de sus intenciones y abriendo las puertas para que los inspectores y tcnicos de la misma supervisen la actuacin iran sobre el terreno. Ante un posible enconamiento del conflicto, Irn espera contar con el apoyo de Rusia, que vetara cualquier intento de aplicar sanciones o embargos sobre el pas. Paralelamente, se estn abriendo diferentes versiones, as, algunas fuentes sealan que el Acuerdo de No Proliferacin (ANP) fue aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1968, y por un perodo de 25 aos. En 1993, el estatus se convirti en permanente, con el visto bueno de la Repblica Islmica de Irn, pero sin la aprobacin del parlamento (majlis). Este supuesto vaco legal puede inducir a interpretar que hasta que el majlis no lo ratifique, Irn no es un miembro del ANP.

La excusa

La administracin estadounidense lleva tiempo programando un cambio de rgimen en Irn. El abanico de posibilidades que baraja es bastante amplio, desde la intervencin militar, pasando por la desestabilizacin interna, incluso promocionando a terceros actores para impulsar esos planes.

De esta forma, y a travs de diferentes ONGs, Washington est intentando ejecutar su poltica. La Fundacin Libertad Irn, es una de las puntas de lanza de esta estrategia. Funcionando como pantalla propagandstica y con importantes labores de lobby, busca facilitar el camino a la administracin de Bush en sus planes para Irn.

Otras organizaciones como Cambio de Rgimen en Irn, Alianza para la Democracia en Irn, Movimiento el Maana en Irn, Consejo de la Oposicin Iran y los 70 Millones del Pueblo de Irn, estn tambin trabajando en esa misma lnea, buscando un gobierno en el exilio que asuma las funciones gubernamentales del pas.

Ya en el ao 2003 se filtraron las cifras millonarias que Estados Unidos estaba destinando para pagar y financiar protestas dentro de Irn. En esta campaa tambin se aprecia la mano de Israel, organizaciones como Movimiento de Solidaridad de Estudiantes de Israel o la Agencia Juda, han organizado protestas frente a las sedes diplomticas de iranes en el mundo.

En estos momentos la excusa es el programa nuclear, y el momento elegido para levantar esta nueva crisis parece elegido cuidadosamente, cuando se cumplen los aniversarios de las matanzas de Hiroshima y Nagasaki.

Washington no puede ocultar en esta ocasin su poltica de doble rasero. Israel incumple las resoluciones de Naciones Unidas con el apoyo de EEUU, India y Pakistn siguen sus desarrollos nucleares, logrando un estatus especial con la administracin norteamericana. Dicen que la historia pone a cada uno en su sitio, en el caso de EEUU se puede ver cmo fue la Casa Blanca la que jug un papel decisivo en el desarrollo del programa nuclear iran, ya en los aos cincuenta. Como seala un profesor norteamericano, irnicamente, en la poca de la administracin de Ford, el secretario de Defensa era Donald Rumsfeld, el Jefe de estado Dick Cheney y el responsable de la Agencia para el Desarme y Control de armas, Paul Wolfowitz. Y entonces se defendi que Irn hara un uso pacfico de su potencialidad nuclear.

El nuevo presidente

Dicen que la ignorancia es muy atrevida, y tal vez por eso se pueda entender mejor los errores de bulto cometidos por un gran nmero de analistas en torno a las ultimas elecciones iranes. Haciendo el coro a las noticias dirigidas desde los crculos neo-conservadores, unido a un importante desconocimiento de la realidad del pas, nos sirve en bandeja la situacin mencionada.

Mahmud Ahmadinejad ha contado con el respaldo las clases obreras y rurales ms desfavorecidas, y con los que todava creen en el espritu de la revolucin islmica, sobre todo de la llamada segunda generacin. Contrariamente a su encajonamiento en el supuesto campo ultraconservador, el nuevo presidente ha sealado su intencin de superar esa dicotoma que desde occidente se pretende impulsar (reformistas/conservadores), al tiempo que su alineamiento con los clrigos ms conservadores puede estar en entredicho, ello sin olvidar que es el primer presidente que no pertenece al estamento clerical desde el que fuera presidente Ali Rajai. El respaldo popular de ste, muerto en atentado en 1981, ha sido un referente en la campaa actual para Ahmadinejad. La figura del nuevo presidente est reflejada, por su pasado y sus actuaciones, en la historia la propia revolucin islmica.

Tras las elecciones, y con el nuevo presidente, se abre una nueva etapa en Irn. Una de las caractersticas de la misma es el desolador aspecto que presenta el llamado campo reformistas, dividido y moralmente muy debilitado. Adems da la imagen de su dependencia hacia crculos intelectuales ms que al apoyo de la poblacin.

Y otra ser el reto de Ahmadinejad para acabar con la corrupcin y facilitar las medidas econmicas que favorezcan a la poblacin.

Hegemona

Una de las claves para entender esta situacin est en el intento de Estados Unidos por mantener su hegemona a escala mundial. El control de la fuentes energticas y el combate de los regmenes considerados enemigos de su proyecto son los ejes maestros de esa poltica. Sin embargo, desde Washington deben ser conscientes que una aventura militar en Irn ser mucho ms compleja que en el vecino Iraq (ms poblacin, mayor territorio y con ms montaas...). Y ello sin olvidar que los aos de la revolucin islmica han supuesto tambin un importante impulso de cara a alas aspiraciones de la poblacin iran, y sta no estar dispuesta a dejrselas arrebatar por extranjeros.

El sistema democrtico liberal que se quiere exportar desde Occidente puede no ser vlido para Irn, con unas caractersticas determinadas y que en el pasado ya se vio que no funcion. La abogada feminista Shirin Ebadi seal que el respeto a los derechos humanos...nunca puede ser impuesto por la coercin militar extranjera.

Hoy por hoy las expectativas de cambio de rgimen que pueda albergar Washington no parecen contar con mucho futuro. Tanto la actitud de Irn como la del resto del mundo, que no apoyara una nueva agresin militar, apuntan en esa direccin, no obstante, de los crculos todopoderosos del neoconservadurismo norteamericano se puede esperar cualquier cosa.

Txente Rekondo es miembro del Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN)


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