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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2014

Reflexiones sobre el paro parcial

Carlos A. Larriera
Rebelin


El problema no es el paro sino las consignas polticas que lo acompaan, y la confusin ideolgica que se genera en la clase obrera y el conjunto de los trabajadores.

A todas luces no fue un paro general. Pero Moyano, Barrionuevo y Micheli dicen que s. Y la izquierda del FIT tambin.

Solo pararon unos pocos gremios, y algunas fbricas dirigidas por la izquierda. Eso fue todo. Estuvo muy lejos de ser un paro general. Por qu entonces afirmar que lo fue? Esta es la primera confusin que se genera en el movimiento obrero. La primera obligacin de la izquierda es decir la verdad, y aqu hacen lo contrario. Que burcratas-empresarios como Moyano y Barrionuevo hablen de un paro general exitoso cuando no lo fue, es coherente con su poltica burguesa destituyente. Para crear clima destituyente les sirve.

Se podr decir que los trabajadores queran parar pero las direcciones burocrticas de sus gremios, como en el caso de Pignanelli del SMATA, no los dejaron. Tambin se podra decir algo parecido pero al revs de los gremios que pararon, que no haba gran presin para parar desde la base pero acataron las rdenes burocrticas de Moyano, Barrionuevo y Miceli. Lo evidente es que no haba gran clima en la base para parar, ni tampoco haba un rechazo de la base a la decisin burocrtica de hacerlo. En el caso de los paros por fbrica motorizados por la izquierda del FIT, no hay duda de su existencia, pero no se puede llamar a eso paro general.

En los subtes la lnea B fue la nica que par por decisin de la asamblea de trabajadores. En las otras lneas aparentemente hubo distinto grado de concurrencia.

En definitiva, donde la izquierda tuvo influencia decisiva en las fbricas se par y en los gremios se acat la decisin burocrtica de sus dirigentes. Pero no haba en la base un nimo desbordante para parar ni tampoco una oposicin enrgica al paro.

Dos factores tuvieron una influencia decisiva: el paro de camioneros, que afecta gran parte de la distribucin de mercancas y servicios, y los piquetes. Y un tercer factor es la incertidumbre de los trabajadores sobre si habra o no medios de transporte, si habra piquetes que obstaculizaran las vas de comunicacin, y si habra actos de violencia en contra de los que concurrieran al trabajo; todo esto fogoneado por los medios de difusin opositores al gobierno. Finalmente la UTA, el gremio que nuclea a los trabajadores de mnibus de corta y larga distancia, no par, pero fue una decisin de ltimo momento que no alcanz a despejar la incertidumbres sobre el funcionamiento del transporte.

El otro tema son los reclamos que supuestamente motivaron el paro. El principal es contra el impuesto de las ganancias al sueldo, un contrasentido en los trminos, en primer lugar, porque el sueldo no es ganancia y mal se le puede aplicar ese impuesto. La absoluta inadecuacin y total injusticia del impuesto al salario no es, a todas luces, causa suficiente de un paro general dado que slo afecta al 10 % de los asalariados, que son los que ms salario reciben, siendo el mnimo no imponible de $ 15.000. Es evidente que est fuera de toda lgica que la inmensa mayora de los trabajadores realicen un paro general basado en esta reivindicacin central. No es algo que pueda surgir naturalmente de la base obrera. Es natural que se est en contra, y que se est a favor de reclamar por todos los medios la abolicin del impuesto a las ganancias al salario, pero poco creble que esa reivindicacin motorice la decisin de un paro general generada desde la base del conjunto de los trabajadores del pas. No tiene seriedad afirmar semejante cosa. Un paro general realmente combativo, decidido a enfrentar una poltica del conjunto de la patronal y el gobierno es muy costoso en trminos de sacrificios para los trabajadores como para impulsarlo y decretarlo solamente por esa consigna.

Otras consignas s ameritaban un paro general, como las que exigan que no haya despidos y suspensiones. De la misma manera que los paros y piquetes para reclamar por la reincorporacin de los despedidos y la reactivacin de las empresas como Donnelley y Lear no solamente estaban y estn plenamente justificados, sino que frente a los despidos la lucha debe ser en todo momento inmediata e inclaudicable por su reincorporacin.

Pero todo esto no significa que haya sido un paro general. La izquierda tiene la obligacin de decirle toda la verdad a los trabajadores. Este como el anterior del 10 de abril no fueron paros generales.

Esto no quiere decir que la izquierda no aproveche un paro burocrtico, parcial, y destituyente de burcratas como Moyano y compaa para realizar paros parciales que defiendan las fuentes de trabajo, reclamen por el salario, en contra del impuesto a las ganancias, contra el trabajo en negro, por libre eleccin de delegados, y muchas reivindicaciones ms. En todo caso la discusin de si era la mejor tctica de lucha es una cuestin interna de los trabajadores en la cual no tienen nada que hacer las patronales ni sus representantes polticos y mediticos. Aunque es llamativo el apoyo meditico y de polticos de la oposicin al paro.

Llama la atencin que este paro y el del 10 de abril sin llegar a ser paros generales, vieron ampliada su eficacia por los piquetes efectuados por los partidos del FIT.

Histricamente el piquete fue necesario para impedir que una minora de carneros boicoteara un paro decidido democrticamente por la mayora de los trabajadores.

En tiempos recientes, con los piquetes de Cutral C se inaugur una nueva funcin de los piquetes, como medida de lucha de los trabajadores desocupados. Fue y sigue siendo una gran conquista. El movimiento obrero argentino aprovech su experiencia sindical histrica para aplicarla a una situacin de desocupacin.

Estos piquetes no cumplen ni una funcin ni la otra. No es un paro general votado democrticamente por la mayora de los trabajadores, por lo tanto no existe en general la posibilidad objetiva de carneros, ni son trabajadores desocupados los que utilizan esa medida de lucha. Su fin principal es impedir el acceso al trabajo a los trabajadores en general. Es decir, reemplazar el paro por piquetes. Generalizar lo ms posible la no concurrencia al trabajo y despus hablar de paro general.

No es exactamente decirle la verdad a los trabajadores. No es elevar su conciencia sino enturbiarla. No es plantearle claramente al conjunto de los trabajadores las dificultades de la lucha y las medidas necesarias para llevarla a cabo con xito. Es ms un discurso exitista destinado a destacar el rol de los partidos del FIT en la direccin de las luchas obreras basado en un sobredimensionamiento de la rebelin de los trabajadores frente a la situacin econmica de la cual responsabilizan en forma absoluta al gobierno. Todo muy lejos de aclarar la conciencia y encarar seriamente la lucha.

Actualmente se vive un proceso de despidos y suspensiones en aumento pero que est an lejos de los cierres de fbrica, levantamiento de ferrocarriles y despidos masivos de las dcadas del 80 y 90. Para enfrentar los despidos y suspensiones este tipo de paros no suele ser lo ms efectivo. Los 13 o 14 paros de Ubaldini a Alfonsn, por ejemplo, no fueron efectivos para parar la ola de despidos y cierres de fbrica de ese perodo. Estos paros generales tuvieron ms bien un efecto catrtico, pero no impidieron los cierres de fbrica y la ola de despidos que despus se profundizara an ms durante el menemismo.

Esta es otra cuestin que hay que sealar. Como toda medida de lucha depende de la situacin concreta y de cmo se la aplique. El paro no agota las formas de lucha. Lo principal es la elevacin de la conciencia, que es la madre de todas las luchas. La simple sumatoria de paros no produce una elevacin de la conciencia suficiente como para enfrentar los despidos y suspensiones de la manera ms eficaz posible bajo el capitalismo.

Es justamente la confusin de la conciencia de los trabajadores y no su esclarecimiento progresivo el principal mal que acarrea la forma en que se han realizado estos paros por parte de la izquierda del FIT, el balance falso que hacen de los mismos, y la desviacin poltica que acompaa su realizacin.

Esta desviacin poltica consiste fundamentalmente en responsabilizar en forma absoluta y excluyente al gobierno kirchnerista de todos los males que sufren los trabajadores. Sin revolucin social, sin construccin completa del socialismo, es imposible eliminar todas las penurias del pueblo. Bajo ningn gobierno capitalista es posible que todas las reivindicaciones obreras sean satisfechas. El FIT acta como si todos los males que sufren los trabajadores derivaran de una decisin libre, conciente y deliberada del gobierno kirchnerista. Ignora la lucha intercapitalista. Ignora la campaa destituyente contra el gobierno por parte del capital concentrado y centralizado internacional. Acta como si todo consistiera en reclamar la satisfaccin de todas las reivindicaciones obreras, y limitar las medidas de lucha a piquetes, paros y movilizaciones, tratando de que vayan in crescendo y confiando que de esa manera el movimiento obrero desarrollar su conciencia revolucionaria. Pero excluye permanentemente toda explicacin de cmo funciona realmente el capitalismo o mejor dicho, su explicacin es que todos los gobiernos, todos los polticos burgueses, y todos los capitalistas actan coordinadamente contra todos los trabajadores, ignorando la lucha interburguesa internacional, la poltica destituyente del capital concentrado y centralizado internacional contra todos los populismos del planeta. Al focalizar la lucha contra el gobierno en forma exclusiva e ignorar el rol del capital concentrado, colocando inclusive al gobierno como su principal defensor, se suma de hecho de alguna manera objetivamente, a la campaa destituyente del gobierno, de forma apresurada e irresponsable, ignorando quin gobernar si se destituye a este gobierno, ms an suponiendo que el que venga no ser peor que este, priorizando la lucha contra este gobierno.

Se olvidan de la afirmacin del propio Trotsky: Salir a la calle con la consigna: Abajo el gobierno Brunning-Braun!, cuando, dada la relacin de fuerzas, este gobierno no puede ser reemplazado ms que por un gobierno Hitler-Hugenberg, es aventurerismo puro. (L. Trotsky, Escritos, Bogot, Pluma, t. III, p. 64) (tomado del libro La revolucin de octubre, de A. Barstz, E. Moreno, nota de pgina 109).

El paro podra tener efectos polticos progresivos si se hiciera fundamentalmente contra el capital concentrado y centralizado internacional, contra su poltica destituyente de los populismos de Amrica Latina y el mundo (doctrina Bzezinski [1] ), levantara consignas contra la privatizacin, extranjerizacin y monopolizacin de empresas heredado principalmente del menemismo, reclamara por la reforma agraria, por alguna forma de control del comercio exterior y los bancos, por impuesto a la renta financiera y a los grandes capitales en general, etc., etc., mientras responsabiliza al gobierno nacional en la medida en que no lucha consecuentemente en ese sentido, no olvidando que este u otro gobierno que se maneje dentro de los lmites de la democracia capitalista no puede eliminar la concentracin econmica, que es inherente al capitalismo, y reivindicando permanentemente que la nica solucin posible es la revolucin social, la expropiacin del capital y la construccin del socialismo.

Pero nada de esto hace la izquierda del FIT. En lugar de elevar la conciencia del proletariado acerca de las tremendas tareas necesarias para liberarse del capitalismo, se limita a reclamar al gobierno como si fuera todopoderoso y dependiera del solo deseo y decisin gubernamental la satisfaccin de todas las demandas obreras.

En cuanto a la consigna de no pago de la deuda externa que levanta solamente la izquierda, resulta abstracta y fuera de toda poltica prctica, no proponiendo ninguna accin concreta contra la poltica criminal de los fondos buitres. En este caso olvidan a Lenin [2] .

Lenin tambin deca que el proletariado no educado en la lucha por la democracia es incapaz de realizar una revolucin econmica. Todos los avances democrticos realizados bajo este gobierno, con las limitaciones y crticas que se le quieran realizar, no est debidamente reivindicado por la izquierda del FIT, y tampoco se coloca el FIT a la vanguardia de la lucha democrtica, rol imprescindible del partido revolucionario.

Este gobierno es un gobierno capitalista, democrtico burgus, que pretende realizar desde el gobierno, la utopa de la juventud peronista de los 70 (no necesariamente montonera) de la justicia social bajo el capitalismo, traducida ahora como crecimiento industrial con inclusin social. La sinceridad del intento es innegable. Pero al defender el capitalismo y manejarse dentro de los lmites de la democracia burguesa, el gobierno no escapa a todos los males del capitalismo. El estado es el aparato de dominacin de la clase capitalista y eso no puede ser modificado si no es por una revolucin social. Los distintos gobiernos son agentes directos o indirectos del gran capital, sin modificar la naturaleza esencial del estado capitalista. Este gobierno no puede evitar, por ejemplo en lo fundamental, la concentracin econmica, que es un proceso inherente al capitalismo. Pero aunque limitadamente, el gobierno ha mejorado la distribucin del ingreso, y llevado adelante una serie de reformas econmicas, sociales y democrticas, siempre dentro de los lmites de la democracia burguesa. Esta poltica gubernamental se inscribe en las expectativas histricas de la clase media y el conjunto del pueblo acerca de la posibilidad de lograr un bienestar pleno bajo el capitalismo. Esto ha generado un movimiento progresista en amplias capas de la poblacin. Al mismo tiempo que se oponen a todos los males del capitalismo que este gobierno sigue vehiculizando, los socialistas deben ejercer la unidad de accin con el populismo en muchas instancias, mientras explican incansablemente que la nica salida es la revolucin social, que debe ser la estrategia fundamental. Cmo ejercer esta unidad de accin sin someterse a la poltica del capitalismo es muy complicado y necesariamente se cometern muchos errores. Habr que analizar cada situacin concreta y decidir en cada caso.

Este gobierno lleva adelante, con todas estas limitaciones, un populismo inaceptable para el capital concentrado y centralizado internacional, por eso la feroz campaa destituyente a la que es sometido permanentemente. Sin apoyar a este gobierno los socialistas debemos oponernos a la poltica del capital concentrado.

No tener en cuenta todo esto hace que la poltica del FIT confunda permanentemente a los trabajadores. Se limita a la lucha reformista sindical (poltica economista), desaprovechando las posibilidades que se dan bajo este gobierno de desarrollar ms plenamente la lucha poltica de clases. La poltica del FIT deja indefenso al proletariado frente a la posibilidad de un prximo gobierno directamente funcional al capital concentrado y centralizado internacional, cuya nica poltica es el saqueo directo del pas, en una versin corregida y aumentada de la dcada del 90.

Notas:

[1] Ver El populismo es la nueva amenaza, Miradas al Sur, n mero 237, Domingo 2 de diciembre 2012, Entrevista. Zbigniew Brzezinski. Estratega del Pentgono, http://sur.infonews.com/notas/el-populismo-es-la-nueva-amenaza.

[2] En la situacin actual, sin embargo, los comunistas alemanes no deben evidentemente renunciar a la libertad de accin, prometiendo en forma categrica y terminante repudiar el Tratado de Versalles en caso de triunfar el comunismo. Eso sera absurdo (Lenin, Obras Selectas, Ediciones IPS, 2013, pg. 478). Dar prioridad absoluta, categrica e inmediata a la liberacin del Tratado de Versalles antes que al problema de liberar del yugo imperialista a otros pases oprimidos por el imperialismo es nacionalismo pequeoburgus, no internacionalismo revolucionario. (dem, pg. 479). El Tratado de Versalles fue aprobado por la Asamblea Constituyente alemana el 22 de junio de 1919, abriendo una crisis nacional. (dem, nota al pie de la pgina 478). En los hechos los pases imperialistas vencedores le impusieron a Alemania altsimas indemnizaciones de guerra imposibles de cumplir. sa es la semejanza con la deuda externa argentina.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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