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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2014

Reforma laboral, precarizacin y ofensiva del capital

Ral Navas
Viento Sur


Las reformar laborales que se vienen implantando de forma ininterrumpida a lo largo de las ltimas dcadas han tenido como finalidad recortar los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras e imponer un mercado laboral caracterizado por la precariedad y las altas tasas de paro. La de 2012 supuso un paso de gigante en la precarizacin de las relaciones laborales.

La reforma laboral aprobada en 2012 convirti en fuente de ley multitud de reivindicaciones histricas de la patronal. La normativa aprobada en febrero de 2012 contena una batera de medidas agresivas orientadas a precarizar las condiciones laborales y sociales de la clase trabajadora. Sus elementos centrales fueron los siguientes:

universalizar y facilitar las causas de despido procedente,

eliminar la autorizacin administrativa de los ERE

implantar el contrato de emprendedores con despido gratuito y sin causa durante un ao,

aumentar el poder de las ETTs con potestad para ser agencias de colocacin colaboradoras con el SEPE,

facilitar el descuelgue de convenio por parte empresarial,

aumentar las causas para despidos colectivos en la Administracin y el sector pblico,

facilitar a la patronal la reduccin salarial y la modificacin sustancial de las condiciones laborales,

bonificaciones empresariales por contratos basura,

legalizar el despido alegando baja por enfermedad comn, etc.

Esta reforma laboral ha disparado el nmero de trabajadores afectados por descuelgue de convenio. Por otra parte, con el fin de la ultractividad contemplada en la misma, la patronal ha conseguido una de sus reivindicaciones histricas (la duracin indefinida de los convenios ha terminado).

Los descuelgues de convenio para recortar salarios y derechos se cuentan por miles. Adems la situacin se complica al otorgar prioridad a los convenios de empresa frente a los sectoriales u otros de mbito superior, producindose una situacin de indefensin y recortes en derechos laborales en pequeas y medianas empresas. La propia OIT ha sealado que la reforma laboral vulnera derechos sindicales y que incumple varios convenios ratificados por el Estado espaol.

Bajo el capitalismo, todos los gobiernos tienden a facilitar un proceso de acumulacin de capital y de recuperacin de la tasa de ganancia en momentos de crisis. En este sentido, entre los objetivos de la reforma laboral, se encuentra la intencin de facilitar una rebaja salarial en el sector pblico y privado para reducir el gasto pblico y que los capitalistas recuperen su tasa de beneficios. Las estadsticas del INE muestran como, trimestre tras trimestre, el coste laboral medio por trabajador ha disminuido significativamente. Se mire por donde se mire, mientras los beneficios empresariales aumentan las reducciones salariales son un hecho. Basta sealar que el Instituto Klein de la Universidad Autnoma de Madrid sealaba que durante el ltimo trimestre de 2013 en la Unin Europea solo Grecia y Chipre haban visto caer los salarios ms que en Espaa.

Minijobs y contratos a tiempo parcial

La precarizacin no es un fenmeno sociolgico novedoso en las sociedades contemporneas. Ha sido y es el estado natural de la clase trabajadora en todo el mundo, con distintos matices geogrficos y temporales, y rarsimas excepciones.

La patronal de los pases occidentales est exigiendo la extensin de los contratos precarios que se adapten a sus necesidades productivas y organizativas y que sean eficaces para recuperar y aumentar sus beneficios empresariales. En Espaa, desde la reforma laboral de 1984, las empresas se han acostumbrado a utilizar constantemente, de forma abusiva e incluso fraudulenta, los contratos temporales con parmetros siempre superiores a la media europea.

Actualmente la precarizacin es an ms dramtica. El nmero de trabajadores con contratos por horas y a tiempo parcial (sean temporales o indefinidos) aumenta vertiginosamente. Este fenmeno no es exclusivamente espaol. En Estados Unidos y Gran Bretaa est disminuyendo el nmero de ocupados a tiempo completo.

En abril de 2013, Eurostat public un informe con datos sobre gente empleada a tiempo parcial que querra trabajar ms horas y no puede. Mientras la media de la UE se situaba en el 21%, en Espaa se llegaba al 55%, y en Grecia al 66%, destacando que en Holanda solo llegaba al 3%.

Segn datos de la EPA, en el primer trimestre del ao 2014 la poblacin ocupada caa a niveles de 2002, la contratacin indefinida haba cado respecto al ao anterior, y el empleo a tiempo completo bajaba en 176.800 personas, en tanto que el nmero de personas ocupadas a tiempo parcial creca un 16.2%.

Datos del INE y el Ministerio de Empleo sealan que el porcentaje de contratos a tiempo parcial sobre el total pas del 22.8% en 2006 al 35% en 2013, mientras que la duracin media de los contratos temporales paso de 79.1 das en 2006 a 54.7 das en 2013. Estas estadsticas tienen una expresin dramtica en la vida real, y prueba de ello la encontramos en cmo se est extendiendo el fenmeno de vivir en la pobreza aun teniendo trabajo debido al aumento de gente que gana un salario igual o inferior al salario mnimo. Eurostat ha sealado que solo Rumania y Grecia superan a Espaa en tasas de riesgo de pobreza entre personas con trabajo. Junto a ello, asistimos al fenmeno de gente con contratos a tiempo parcial que trabaja horas extras no retribuidas. Segn el INE, las horas extras no retribuidas en este sector ha crecido un 104% en los ltimos dos aos.

Por otra parte, hay que sealar que este tipo de empleo de bajos salarios se ceba en las mujeres, y que estos contratos han tenido efectos dramticos a la hora de calcular una hipottica futura pensin. No olvidemos que el Tribunal Europeo de Justicia oblig al gobierno espaol a cambiar la normativa al dictaminar que en Espaa se discrimina a las mujeres en las pensiones al penalizar los empleos de tiempo parcial (cuyo clculo de pensin se haca por horas, no por das), que fundamentalmente corresponden a mujeres.

Paro y precarizacin:

La patronal no para de repetir que para crear empleo nicamente hace falta flexibilizar el mercado laboral; es decir, abaratar el despido, bajar los salarios y empeorar las condiciones de trabajo.

Sin embargo, a pesar de que los nuevos contratos indefinidos se sitan siempre por debajo del 10%, mientras que los temporales rondan el 90%, el empleo no aumenta.

La precarizacin y el paro se han extendido por todos los sectores productivos y en todas las franjas de edad. Las familias con todos sus miembros en paro desde la crisis han crecido vertiginosamente, encontrndose muchas de ellas en una situacin dramtica y sin horizontes esperanzadores a la vista. Adems el gobierno ha recortado las prestaciones y subsidios de desempleo, e incluso ha endurecido el acceso del subsidio para desempleados mayores de 55 aos.

Segn datos de la EPA (primer trimestre de 2014), de 5.925.359 personas en paro solo 1.927.703 cobraban prestacin por desempleo. A su vez, datos del Ministerio de Empleo publicados a principios de junio sealaba que el 42% de la gente en paro no reciba prestaciones por desempleo.

El capital quiere ms

La patronal nunca se sacia en su empeo de destruir derechos laborales. Esta pretensin es an mayor en momentos como los actuales, cuando su tasa de ganancia fue reducida por la crisis econmica. En noviembre de 2012, solo unos meses despus de aprobar la reforma laboral, la OCDE ya estaba pidiendo al gobierno incrementar de nuevo el IVA, abaratar an ms el despido, reformar las pensiones, endurecer el acceso al subsidio de desempleo, reducir deducciones de IRPF, facilitar el descuelgue de convenios, ms liberalizacin de horarios comerciales, eliminar jubilacin parcial, limitar las posibilidades del despido nulo, etc. En agosto de 2013 la CEOE pidi al gobierno cambios legislativos para facilitar la imposicin de contratos a tiempo parcial a quienes estn a tiempo completo. Asimismo, propuso generalizar el contrato de emprendedores y que todos los nuevos contratados incluyan un periodo de prueba de un ao sin indemnizacin en caso de despido. Tambin exigen un salario mnimo, vinculado nicamente a los jvenes, inferior al SMI, y descausalizar por completo los contratacin temporal, al tiempo que abogan por potenciar el salario variable en los convenios colectivos para crear empleo.

Por otro lado, la Comisin Europea ha pedido en varias ocasiones rebajar una vez ms la indemnizacin para el despido improcedente. El Banco de Espaa, por su parte, se ha mostrado favorable a modificar la ley para que las empresas puedan pagar salarios inferiores al SMI. FEDEA pide la aprobacin de un contrato nico donde la indemnizacin por despido procedente sea de 8 das, y 12 en caso de improcedencia. De forma parecida se ha mostrado la Fundacin de Cajas de Ahorro (Funcas) pidiendo el despido libre con 10 das de indemnizacin y recortar el tiempo mximo por el cual se perciben prestaciones por desempleo. La FAES ha propuesto que las empresas puedan pagar un salario inferior al SMI, y que el Estado pague la diferencia.

Tambin resultan curiosos los anlisis y propuestas del BBVA expuestas en un estudio titulado Puede la moderacin salarial reducir los desequilibrios econmicos?, donde defienden una reduccin de sueldos del 7%, asegurndonos que de esta forma, automticamente se podra aumentar el empleo en un 10.4% y conseguir un aumento del PIB del 8.3%. De esta forma, se incide una vez ms en que todos los males econmicos son culpa de los salarios, sealando la bajada de estos como la nica manera de crear empleo y fomentar el crecimiento econmico. Resulta escandaloso que el BBVA defienda polticas de bajos salarios cuando su presidente gana mas de cinco millones de euros anuales.

En ocasiones las exigencias de polticas de ajuste por parte del capital se complementan con insultos o burdas insinuaciones. En febrero de 2013 Rosell dijo en la SER que a muchos funcionarios haba que mandarlos con un subsidio a casa para que no gastaran en papel y telfono. Recientemente tambin ha dicho que un milln de amas de casa se apunta al paro por si cobran algn subsidio. Hace dos veranos vimos como una diputada del PP aplauda el recorte de las prestaciones a las y los parados con el comentario de que se jodan. Otra diputada del PP del parlamento valenciano aseguro que los parados se gastaban los subsidios en comprar televisiones de plasma. Este discurso se contradice con el de nos duelen tomar este tipo de medidas, ya que en la prctica vemos que disfrutan.

Las ms altas esferas del capitalismo espaol se encuentran muy contentos con el gobierno actual. Rajoy ha preparado cumbres empresariales y reuniones con la CEOE donde no se oculta que ambos estn en sintona. Incluso ha recibido en el Palacio de la Moncloa al Consejo Empresarial para la Competitividad. Esta agrupacin capitalista se encuentra formada por 17 grandes empresas y est presidido por el presidente de Telefnica, Cesar Alierta.

En este tipo de reuniones los elogios mutuos no se disimulan en exceso y el pasado mes de mayo, Botn dijo en un almuerzo en la Moncloa que iba a felicitar a Rajoy por lo bien que lo est haciendo. Estos elogios no son casuales, y prueba de ello es que las grandes fortunas del Ibex 35 son un 67% ms ricas desde que gobierna Rajoy/1. Durante el ao 2013, mientras se destruan cientos de miles de puestos de trabajo y la economa decreca, las empresas del IBEX 35 aumentaron sus beneficios en un 58% y ganaron 18 500 millones de euros, mientras que los cinco mayores bancos (Santander, BBVA, Caixabank, Sabadell y Popular) del pas obtuvieron unos beneficios netos de 7 674 millones de euros, cuatro veces mas que las ganancias obtenidas en 2012. Adems, en los tres primeros meses de este ao, las empresas del Ibex 35 han ganado ms de 7 200 millones de euros. Un informe del banco suizo Credit Suisse indicaba que el nmero de millonarios creci en Espaa un 13% en plena crisis entre mediados de 2012 y primera mitad de 2013.

Es necesaria una estrategia de lucha

Muchos estamos hartos de escuchar a diario los tpicos neoliberales por parte de ministros, periodistas del rgimen y empresarios. Nos repiten como si fueran dogmas universales, que para ayudar a los parados hay que precarizar los derechos a la gente trabajadora en activo, que para mantener la calidad de la sanidad hay que recortar su presupuesto, que para crear empleo hay que facilitar el despido, que para aumentar la calidad de la enseanza hay que despedir a profesores, etc.

Bajo el paraguas de este discurso hemos sufrido un retroceso permanente e histrico en las condiciones de vida y trabajo en una especie de bienio negro sostenido en el tiempo. La ofensiva neoliberal contra nuestros derechos va unida a una ofensiva ideolgica contra el sindicalismo de clase y combativo. Siempre debemos tener presente que nuestras perspectivas son an peores, salvo que hagamos algo para remediarlo. No podemos negar que revertir esta situacin es complicada, sobre todo si los trabajadores y trabajadoras nos encontramos divididos y mal organizados. Pero es imperiosamente necesario que nos unamos para enfrentarnos y enterrar todas las recetas de austeridad y agresiones a nuestros derechos laborales. No olvidemos que la patronal espaola y europea est organizada y a la ofensiva. Ante esta difcil situacin las resistencias deben multiplicarse, creando redes de solidaridad en toda Europa y creando agrupaciones sindicales internacionales.

Las ejecutivas sindicales de UGT y CC.OO no han impulsado ninguna agenda de movilizacin sostenida, cuando resulta imperiosamente necesario debatir y extender una tabla reivindicativa en defensa de los intereses de la clase trabajadora. Toxo y Mendez estn hablando continuamente de pacto mientras continuamos de retroceso en retroceso. No olvidemos que el ao pasado ambos secretarios generales se reunieron con Merkel sin consultar, ni informar no solo a los trabajadores, sino ni siquiera a sus afiliados o delegados. Esta nefasta estrategia sindical esta en las antpoda del verdadero sindicalismo combativo y anticapitalista, tan necesario en estos momentos de ofensiva del capital.

Es necesario que el movimiento obrero adquiera mayor fuerza y protagonismo en la lucha contra las polticas de ajuste. Pero cambiar la correlacin de fuerzas no basta con decir que estamos hartos de pacto social. Tampoco podemos estar continuamente hablando sobre las reivindicaciones de la patronal, tenemos que hablar de las nuestras y luchar por ellas con unos criterios ideolgicos claros y anticapitalistas. Debemos identificar unos objetivos en torno a los que unirnos y popularizar una tabla reivindicativa de mnimos que incluya cuestiones como la jornada laboral de 35 horas sin reduccin salarial, jubilacin a los 60 aos, aumento drstico del salario mnimo, eliminacin de las ETTs, prohibicin del despido libre, etc. De esta manera empezaramos a arrebatar la iniciativa reivindicativa a la patronal y erosionar su poder. Y en esta tarea solamente un sindicalismo de clase realmente combativo y anticapitalista, puede ser eficaz a la hora de ganar conflictos con la patronal y evitar que la patronal contine teniendo xito en sus planes de recorte.  

Nota


1/ http://www.publico.es/dinero/518915/los-duenos-del-ibex-son-un-67-mas-ricos-desde-que-gobierna-rajoy)

Ral Navas es delegado sindical de CGT y miembro del Comit de Empresa de Correos en Madrid.  

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article9295



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