Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2014
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2014

Esperamos que no sea as, Santos

Timolen Jimnez
http://farc-ep.co


La mayora de los medios noticiosos, en particular los pertenecientes a los poderosos monopolios mediticos, celebran la proximidad de la firma de un acuerdo final en La Habana. El Presidente Juan Manuel Santos declara haber emprendido una campaa decidida por la paz, centrada en lo fundamental, en la abierta difusin de su optimismo en torno a un acuerdo de paz definitivo. Parece estar en marcha una ola irresponsable de sensacionalismo en torno al tema.

La paz es un asunto demasiado serio como para permitir su envoltura en truculencias encaminadas a desinformar y manipular la opinin pblica. De repente la mentalidad de los colombianos resulta invadida por la idea persistente de que la paz consiste, de modo exclusivo, en la desmovilizacin y entrega de armas por parte de las FARC-EP, y lo que es ms grave, que esa eventualidad es prcticamente un hecho tan consumado como el triunfo de Nairo en Espaa.

Las FARC-EP somos los menos interesados en que se apague el optimismo y la esperanza de millones de colombianos con relacin a la firma de un acuerdo definitivo de paz en La Habana. Firmamos el Acuerdo General para la Terminacin del Conflicto y la Construccin de una Paz Estable y Duradera, en Agosto de 2012, con el propsito cierto de llegar a un Acuerdo Final en las conversaciones. En eso nuestra posicin no ha cambiado.

Existen sectores en Colombia que se ofenden sobremanera por el hecho de que las FARC-EP hablemos de que en la Mesa de Conversaciones estn sentadas dos partes iguales, que merecen exactamente el mismo respeto, y que tienen todo el derecho a plantear sus puntos de vista. En ninguna parte del Acuerdo General se declara algo en contrario. Es ms, ese acuerdo est concebido en ese espritu, con el propsito expreso de lograr concertar las dos voluntades.

Con independencia de lo que piensen los enemigos declarados de la paz y del proceso de La Habana, consideramos completamente legtimos nuestros planteamientos y aspiraciones, que no son tampoco cosas del otro mundo, tal y como pueden verificarlo directamente quienes lean nuestras propuestas publicadas en torno a los puntos de la Agenda en discusin. All no hablamos de revoluciones por contrato, sino de reformas elementales para hacer posible la paz.

Se conoce de la llegada a acuerdos parciales sobre los tres primeros puntos de la Agenda, y tambin acerca de la existencia de unas salvedades, unos puntos pendientes sobre los que no fue posible consensuar, que se encuentran en el congelador a la espera de ser retomados y definidos por las partes. Hay que advertir, que pese a la importancia de su contenido, la posicin del gobierno es un no rotundo a las materias de que se ocupan tales salvedades.

Queremos creer que el optimismo del Presidente Santos se funda en un cambio de las posiciones de su gobierno en cuanto a los temas relacionados con el modelo econmico e institucional del Estado colombiano, de lo que tratan los puntos pendientes, y sobre los que reiteradamente sus voceros han expresado que no estn en discusin. Slo eso podra explicar que aspire a un acuerdo antes del fin de este ao. Si as fuera, se tratara de una noticia excelente.

Sobre todo cuando se repite incesantemente que nada est acordado hasta que todo est acordado. En menos de un ao hemos visto un pas rural movilizndose y reclamando polticas a su favor por parte de un gobierno que slo piensa en el inters de las grandes corporaciones nacionales y extranjeras. De la Guajira al Putumayo y del Pacfico a los llanos orientales, Colombia espera una actitud diferente por parte del gobierno. Igual que nosotros en la Mesa.

Nuestro inters real es llegar a acuerdos completos en cuanto a los tres temas de la Agenda que restan de los seis contemplados. Vctimas comienza ahora, y se avanza bien, considerando las audiencias que cumple la Mesa de La Habana con sus delegaciones. Pero en el trasfondo hay un tema grueso que preocupa. Sin haber comenzado la discusin, el gobierno tiene ya listo un marco jurdico para la paz, al que al parecer espera nos sometamos porque s.

Es evidente que el Estado colombiano, con participacin de los tres poderes, estuvo construyendo, a espaldas de la Mesa y sin tener en cuenta absolutamente nuestras posiciones, que ni siquiera habamos podido exponer porque no se haba abordado an el punto, un paquete sobre justicia transicional y cuestiones afines, para presentrnoslo como un hecho cumplido al cual debamos asentir. Ya nuestra Delegacin expres claramente nuestro criterio sobre la materia.

De lo cual ni el gobierno nacional, ni la gran prensa, ni nadie, parece darse por enterado. Como si la Mesa de La Habana hubiera sido instalada para que las FARC-EP llegramos a ella a preguntar dnde haba que estampar la firma sobre el listado de imposiciones del Estado. En ninguna parte del Acuerdo General se contempla eso. Y ninguna persona, con un mnimo de ecuanimidad en sus anlisis, puede considerar valedera una actitud que desconoce por completo a la contraparte.

As pasa tambin con la comisin tcnica para asuntos de desarme y normalizacin. Se trat de una iniciativa nuestra que el gobierno acogi gustoso. Y a cuya instalacin accedimos como una muestra palpable de nuestra voluntad de reconciliacin, pese a tratarse de una mera formalidad. Porque se trata de una comisin bilateral, de la que tienen que hacer parte comandantes importantes de las FARC-EP, para discutir con los generales y coroneles las posibles frmulas.

Como comisin tcnica y asesora, slo puede existir y funcionar una vez est completamente integrada. Pero los medios hablan de que la comisin de generales viaja a La Habana a asesorar desde hoy la Mesa, lo cual aplauden como el paso ms serio hacia la entrega de las FARC. Habr que esperar el arribo de nuestros mandos a La Habana, escuchar sus planteamientos y el debate con los generales, del que saldrn recomendaciones o propuestas para la Mesa.

Resulta increble entonces el modo como comienzan a adelantarse a todo. Ya el ministro Pinzn declar que la comisin tendr por objeto evitar que las FARC le hagan trampa al pas. Cabe preguntarse realmente quin est poniendo la trampa a quin. Ser que el exaltado optimismo oficial y meditico apunta a crear una idea fantasiosa, para cuando aparezcan las dificultades previstas poder romper y echarnos toda la culpa a nosotros? Esperamos que no sea as, Santos.


(*) Timolen Jimnez es Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP

Fuente: http://farc-ep.co/?p=3746


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