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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2014

Debates desde el feminismo en torno al proceso constituyente

Sara Porras Snchez
Rebelin


La premisa de la que parto en esta reflexin es la de la creencia de que en la actualidad ya estamos insertas en un proceso constituyente. Si tomamos como referencia la definicin de Zavaleta una articulacin histrica entre fuerza y novedad, una forma de moldear un eje estatal, la relacin entre estado y sociedad civil. Es como un momento en el que se articula el programa de una civilizacin o de una poca, en la medida de que se trata de una articulacin de base y superestructura, del tipo de vida interna y cultura, es decir, de valores y de sentidos con los cuales se ve y experimenta las formas productivas y relaciones sociales. Entendemos como proceso constituyente la reconstruccin de las normas de convivencia de una sociedad en un momento histrico concreto. La generacin, por tanto, de unas nuevas relaciones de produccin la reforma del 135, las dos contrareformas laborales, etc-, de unos nuevos dispositivos polticos de inclusin/exclusin. La redefinicin, en este sentido, de la idea misma de democracia. En base a, de un lado la enunciacin del nuevo sujeto universal a partir del cual se reconstruir el nuevo sentido comn, y de otro a toda la arquitectura econmica, poltico y social que acompaan a ese sujeto.

El proceso constituyente no es una reforma constitucional, unas elecciones, una impugnacin social del rgimen, no es patrimonio de la izquierda, ni la derecha el proceso constituyente es la pugna poltica de las diferentes fuerzas sociales existentes en una sociedad en un momento determinado que se enfrentan por la definicin del marco poltico que ordenar nuestras vidas desde el punto de vista de horizonte de poca. Esto es, no se disputa un programa de gobierno de una duracin determinada, ni se opta por una fuerza poltica u otra: se rearticulan absolutamente todos los pactos de convivencia y de redistribucin de la riqueza. Se disputa, como deca, la misma definicin de democracia.

Es un proceso profundamente dialctico en el que del choque entre las fuerzas polticas y sociales que disputan el campo poltico se ir determinando el resultado final, el nuevo pacto social. La complejidad del mismo hace que sea imposible adelantar cul ser el resultado, pues su mayor virtud es que se abren ante nosotras todas las posibilidades. Es como si estuviramos dentro de una nube, hasta que no salgamos de ella no sabemos si habr una gran tormenta o un sol radiante, pero ambas posibilidades estn ah en igualdad de condiciones. En momentos de ruptura como estos la tarea ser ser capaces de definir las nuevas mayoras sociales de la poca que est por venir, en palabras de Pasolini, se trata de ver si se impondr la plaza o el palacio.

La importancia de este momento poltico es clave y desde este punto de vista es que debemos analizar los retos que tenemos por delante. El momento de la ruptura es ste y el resultado del mismo no se saldar con ms o menos derechos, con mejores o peores condiciones materiales, el resultado ser una nueva forma de entender el mundo, una recomposicin del bloque dominante, un nuevo sentido comn: un nuevo pas.

La acumulacin de crisis sufridas en el estado, es lo que provoca el escenario de ruptura, pero cada poca, cada contexto, se dota de significantes concretos que sern los que permitan rearticular un nuevo discurso de pelea por la hegemona. Sin duda en nuestro pas lo que est en pugna es el significante democracia. La tarea es la definicin del contenido de lo comn, no es por tanto un proceso inmediato ni mucho menos evidente. Tengamos claro que la incorporacin o la ausencia de contenidos en el comn ser determinante en la nueva etapa que comienza, son cambios por tanto perdurables en el tiempo.

En este contexto es indispensable que el feminismo forme parte de manera central de todos estos movimiento dialcticos, no podemos abandonar la disputa slo a los conceptos que generen hegemona clara, debemos de ser capaces de disputar los contenidos de los derechos, por lo tanto desvelar las relaciones de poder que han ordenado este sistema hoy en crisis. No existe una democracia neutra, nuestra democracia est atravesada por diversas relaciones de poder, entre ellas el gnero, si de lo que se trata de construir el buen vivir para todas y todos no pasemos por alto este debate.

La democracia capitalista se construye desde la Divisin Sexual del Trabajo a partir de ahora DST- No se trata de un adems, est en la propia naturaleza del capitalismo, en la centralidad y el sostenimiento del modelo econmico. Gracias a Federici y su Calibn y la Bruja hemos aprendido que el proceso de acumulacin originaria va acompaado por fuertes procesos de violencia sobre grandes sectores sociales, y que ese proceso de acumulacin originaria no fue slo el expolio de los pueblos de Amrica Latina, sino que tambin y sobre todo, fue la apropiacin de un proceso de acumulacin al infinito: la propia produccin de fuerza trabajadora. La dominacin del conjunto de la sociedad a travs del control y el expolio del cuerpo de las mujeres fue, tal y como nos demuestra en el ensayo citado, indispensable para la construccin del capitalismo. El asesinato sistemtico de cientos de miles de mujeres mediante la caza de brujas se convierte en un pilar fundamental del nuevo orden. El contrato sexual que atraviesa nuestras democracias garantiza la supervivencia del sistema. En un estudio realizado en nuestro pas en el ao 2010 a travs de los datos extrados de la encuesta de usos del tiempo muestra parte del peso especfico de la DST en nuestra economa. Por ejemplo, slo en Espaa si trasladsemos a puestos de trabajo a jornada completa el trabajo que se hace de limpieza de hogares seran necesarios 10.000.000 de puestos de trabajo. No es un adems, es la naturaleza misma del sistema.

La poltica sexual es indispensable en este momento histrico, es urgente que entendamos esto pues el feminismo es la nica teora social que puede contraponer estas relaciones de dominacin, debe ser por tanto prioritario en la nueva construccin de pas. Una democracia que contine discriminando y ejerciendo violencia sobre ms de la mitad de su poblacin es un sistema enfermo y cualquier alternativa que surja debe poner en el centro el bien estar del conjunto de la poblacin. Las mujeres debemos ser parte de esa plaza que ha de imponerse, de ese nuevo sujeto que se conforme, insisto en la idea de que no se trata slo de tener o no derechos y que luego eso pueda revertirse, se trata de ver quin ser el sujeto a partir del cual definiremos las nuevas relaciones de produccin y de dominacin.

El destino manifiesto como madres y esposas son categoras econmicas que no slo nos sitan de manera especfica en el mercado laboral.- que por supuesto- a travs del cual accedemos a unos u otros derechos, sino que estas categoras econmicas son al mismo tiempo categoras polticas que materializan los contenidos de la democracia sobre nuestros cuerpos.

Hay dos fenmenos que deben explicarse desde esta perspectiva, desde la certeza de que la poltica sexual es un mecanismo indispensable en la aplicacin de los planes de ajuste, esto es en el desarrollo del programa neoliberal. De un lado la violencia machista y de otro la lucha por el derecho a la interrupcin del embarazo.

El aumento de la violencia machista es sin duda el ejemplo ms encarnado y ms dramtico de la poltica sexual. No es nicamente el aumento de los feminicidios de manera exponencial, se trata de la pelea por el sentido comn mismo - de valores y de sentidos con los cuales se ve y experimenta las formas productivas y relaciones sociales - de la violencia machista. El enfrentamiento a un entramado que, desde todos los mbitos, justifica la existencia de esta violencia. La puesta en cuestin de manera sistemtica a todas las mujeres a travs de la mentira, convertida en mantra, de las denuncias falsas - Los datos demuestran que es el delito que menos denuncias falsas reporta. Mucho se ha escrito sobre esto en las ltimas semanas a colacin de los asesinatos y agresiones sexuales que han ocurrido este verano en nuestro pas- , la reproduccin constante de patrones de relacin profundamente machistas con programas como Mujeres, hombres y viceversa, Me cambio de familia, Ex qu haras por tus hijos, Mujeres ricas, etc Convierte la parrilla televisiva en una de las ms reaccionarias, fomentando modelos de relacin violentos y basados en la posesin y dominacin. Hace unos meses un estudio de la Universidad de Granada sobre los dibujos animados en nuestro pas revelaba con preocupacin que eran profundamente sexistas y que transmitan unos roles peligrosos en los que los personajes femeninos eran vistos, en la mayora de los casos, como seres dependientes, inseguros y con tendencia a perder los nervios.

Hace unos das escriba junto a Miguel Lorente un artculo sobre la cultura machista de la impunidad sealando que las agresiones fsicas son una manifestacin de todo esto que est debajo, que lo permite y lo potencia, del Csate y s sumisa a las declaraciones de distintos responsables polticos. Mientras en la gran pantalla se revivifica la esposa obediente y entregada, ningn responsable poltico del gobierno ha salido a dar explicaciones por el aumento de asesinatos de mujeres.

En todas las crisis de magnitud estructural, nos recuerda Silvia Federici, hay un nuevo proceso de acumulacin originaria, y la poltica sexual es la herramienta que permite la aplicacin de distintos grados de violencia sobre todas las mujeres, pretendiendo perpetuar el contrato sexual, que es, como decamos antes, un contrato tambin econmico.

El ataque sobre nuestras vidas tiene su otro eje en el ataque contra la capacidad de las mujeres para decidir sobre su maternidad, esto es para decidir sobre la produccin de nuevas y nuevos trabajadores. Al igual que pasara en frica donde la aplicacin de los PAEs fue acompaada de fuertes polticas de control de la natalidad, como tambin pasara en Amrica Latina, ahora la batalla es europea. Los pases que tienen amenazado el derecho a la interrupcin de los embarazos son los pases del ajuste duro:

Grecia, va privatizacin de la prestacin del servicio, Italia mediante el repunte peligroso de la objecin de conciencia por parte de los profesionales que deben practicarla, Irlanda que tiene una de las leyes ms restrictivas, Espaa donde nos encontramos inmersas en una pelea directa por la paralizacin del proyecto de ley. Caso aparte merece Portugal, donde aun siendo uno de los llamados PIGS hasta ahora no est sufriendo este tipo de ataques.

Que en pleno siglo XXI las mujeres debamos seguir reivindicando nuestro derecho a decidir sobre nuestras propias vidas es un elemento ms que suficiente como para entender la profundidad y las grandes implicaciones de esta disputa. Este debate condensa en s mismo la posibilidad de un nuevo pas, pues si, como decamos antes lo que est en juego es la definicin del sujeto de derechos de la nueva democracia, cmo no va a ser central que ms de la mitad de la poblacin seamos considerados sujetos de pleno derecho?

Mantener el aborto dentro del cdigo penal es toda una declaracin de intenciones porque supone, en primer lugar dar por sentado que los cuerpos de las mujeres deben ser regulados por encima de su propio juicio, pues de partida las mujeres somos sospechosas de ser seres egostas, carentes de razn que, en cualquier momento podemos tomar decisiones equivocadas, por lo que el estado debe controlar y limitar nuestra autonoma. En segundo lugar el capitalismo necesita controlar la produccin de clase trabajadora, pues a travs de ello no es dueo nicamente del cuerpo de las mujeres sino que domina a la totalidad de la poblacin en su conjunto. Lo que permite la perpetuacin de la familia nuclear como institucin indispensable para el funcionamiento del modelo econmico. En un momento de descomposicin econmica como la actual no hace falta escribir muchas lneas para explicar el papel fundamental de la familia, sostn principal y freno al aumento del malestar social. Reflexionemos sobre el aumento de hijas e hijos, la subida del precio de la vivienda, la generalizacin de la precariedad como norma en las relaciones laborales, la privatizacin de la sanidad, de la educacin, la eliminacin de la dependencia reflexionemos sobre las condiciones materiales de las mayoras sociales, qu tipo de sociedad es la que nos estamos imaginando?

Una ltima cuestin que cabe sealar aqu es que una de las crisis que tiene lugar en nuestro pas es la crisis del modelo de cuidados, demostrando el agotamiento del sistema de produccin mediante manifestaciones tan claras como la brecha salarial, lo que se conoce como doble jornada, la ausencia de mujeres en puestos de decisin, etc Es decir el modelo econmico basado en la explotacin de las mujeres para la generacin de bien- estar haba entrado en crisis, y tena como consecuencia directa un fuerte proceso de acumulacin de fuerzas en torno a los movimientos feministas que se encontraban disputando en muchos casos con xito- el relato sobre el modelo econmico. As como el avance de muchas mujeres en puestos de decisin en todos los mbitos lo que tambin favoreca a la ruptura con distintas estructuras de poder.

Empezaba estas lneas planteando que del enfrentamiento entre las distintas fuerzas polticas y sociales hoy en pugna se articular un nuevo marco econmico y poltico de relaciones de poder, nuevos dispositivos de exclusin/inclusin en definitiva se trata de definir qu es lo comn, quin ser el sujeto de derechos y cmo vamos a relacionarnos en este nuevo pas por venir. Desde este punto de vista planteaba que no se trata de acceder o no a unos derechos concretos sino de definir el horizonte de poca que regir nuestras vidas los siguientes aos. La poltica sexual debe estar en esa agenda porque ya est en la agenda y no caben titubeos. La equidistancia siempre fue buena amiga del que oprime, es el momento de que nos hagamos la pregunta sobre si vamos a apostar por una democracia de todas y todos o el patriarcado no est dentro de nuestros enemigos a abatir. El planteamiento no es si el derecho a la interrupcin voluntaria de los embarazos o la violencia machista construyen pas: ya lo estn construyendo, qu respuesta vamos a dar ante eso y con cunta intensidad es lo que debemos responder.

Sara Porras Snchez. Licenciada en Ciencias Polticas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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