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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2014

Dos encuestas y una miopia culpable

Emilio Pizocaro
Rebelin


Las encuestas que se hicieron publicas este fin de semana vaticina un tiempo poltico tormentoso. Posiblemente la clave se encuentra en la lectura cuidadosa de un artculo publicado este domingo por el diario El Pas . Se trata del tercero de una serie escrita por el socilogo J.M. Toharia, presidente de Metroscopia, que revela de manera rotunda y sin paliativos el rechazo masivo de los espaoles contra la actual clase poltica.

La encuesta, producto de un largo trabajo que se transformar en libro, trasunta una realidad cada vez ms evidente ; el actual rgimen ha perdido legitimidad ante la ciudadana. En palabras de Toharia el nuevo tiempo poltico que se anhela debera suponer un giro radical en los modos y estilo de partidos y dirigentes.

La cifras cantan por si solas:

- Ms del 80 por ciento de los espaoles piensan que los partidos solo estn centrados en mantener sus cuotas poder, no tienen programas a largo plazo y no eligen a las personas ms competentes o mejor preparadas.

- Un 93 por ciento cree que los candidatos deben ser elegidos en primarias, en listas abiertas y no por las directivas de los partidos.

- Nada espera la ciudadana de los actuales dirigentes. Por eso nueve de cada diez exige que sean expulsados de la vida pblica los cargos que han sido imputados por al justicia.

- Un 87 por ciento cree que los dos partidos mayoritarios manipula la justicia.

- El 82 por ciento exige que cambie el sistema electoral y que los diputados voten directamente los deseos de sus electores.

- Un 82 por ciento cree necesario una Reforma de la Constitucin lo que expresa un deseo mayoritario por un cambio poltico radical.

Toharia es consiente que la pesquisa sociolgica anticipa un momento de transformacin intenso y profundo. Por eso disimula, con alambicado lenguaje, la radicalidad de las exigencias populares, y propone una tmida segunda transicin. Sin embargo, pese al tamiz ideologizado de su propuesta, el socilogo se ve obligado en reconocer que la investigacin deja claramente establecido que el cambio no podr ser encabezada por las actuales cpulas partidarias.

En el fondo, la encuesta de El Pas perfila, a grandes trazos, el sentir ms urgente de la poblacin. El anlisis de los datos expresan inequvocamente que la gente quiere un cambio de fondo. Las opiniones son contundentes. Ya no se trata de cambiar al gobierno sino de cambiar el rgimen. La gente quiere un sistema que le permita la participacin directa en los asuntos que le conciernen.

En resumen, la crisis econmica y la corrupcin han producido un divorcio sin vuelta entre la ciudadana y la clase poltica. Todo indica que el no nos representan del 15M llego para quedarse. La mayora de la poblacin quiere una democracia real, participativa y directa. En otras palabras una revolucin democrtica. Ese es el consenso popular.

Hasta el momento la respuesta de los polticos profesionales es de manual. Ha decidido seguir tratando de emborrachando la perdiz. Creen que una mentira ms no se notar. Se equivocan. Las ostentosas declaraciones, tanto del PP y como del PSOE, apostando por una maloliente regeneracin democrtica ya no convence a nadie.

Lo que los polticos profesionales no quieren o no pueden aceptar es que la encuesta pone en evidencia que la mayora absoluta de los ciudadanos ha perdido la confianza en su gestin de los asuntos pblicos oscura y corrupta. Este nuevo sentido comn es abrumadoramente mayoritario y va ms all de las diferencias partidarias tradicionales.

En esa misma lnea estn los datos de la reciente encuesta de El Mundo. La gran desilusin popular con los partidos de la constitucin del 78 es la que explica el vertiginoso ascenso de Podemos. En pocos meses, esta nueva organizacin ciudadana embiste con xito a todo el statu quo y llega, de hecho, a transformarse en la segunda fuerza poltica del pas.

Ante el temporal que se viene encima resulta hasta lgico, que las cpulas del bipartidismo monrquico se rebanen los sesos e inventen mil triquiuelas para evitar el xito de la ciudadana auto-organizada.

Lo que no parece lgico es la reaccin del dirigente mximo de Izquierda Unida que hace caso omiso de las encuestas y del sentir de sus militantes. En recientes declaraciones Cayo Lara repite que no es partidario de primarias en su organizacin y que prefiere que los lideres sean elegidos por consenso. En buen romance, que la cpula elija y los militantes y simpatizantes se queden mirando la carnicera.

No se trata de hacer lea del rbol cado, pero la encuesta de El Mundo retrata una Izquierda Unida en cada libre. Mientras Podemos crece del 7.9 al 21,2 por ciento; Izquierda Unida cae a un 4,1 desde el 9.9 que obtuvo en las europeas.

Pero ms all de las cifras lo cierto es que, tal como lo hemos venido advirtiendo, Cayo Lara y su entorno no han querido entender los importantes cambios que se han producido en la conciencia popular desde el 15M.

La mochila que lleva Cayo Lara y los sectores ms conservadores de IU pesa cada da ms. La perdida de credibilidad entre sus votantes es la seal ms importante. El dao hecho por la actual direccin partidaria a la organizacin, tiene por lo menos tres hitos que ciegan la razn por su insensatez; gobernar con el PSOE en Andaluca, cohonestar el gobierno del PP en Extremadura, haber apoyado en Madrid a un corrupto como Moral Santin, brazo derecho de Blesa.

Peor an. Segn fuentes periodsticas, es tal el arcasmo poltico del lder de IU, que recientemente habra confesado que l sigue apostando por una alianza con el PSOE; el partido, sostn obligatorio de un rgimen bicfalo y viciado.

La gravedad del asunto exige un desmentido urgente. Y si no ocurre , habr que dar por sentado que la postura del Coordinador Federal es firme y que su actitud seguir carcomiendo las entraas de sufrida militancia de Izquierda Unida.

Como acertadamente ha sentenciado Julio Anguita se trata de una miopa culpable . Tal como van las cosas esta miopa puede llevar a Izquierda Unida a una aguda crisis interna. Los militantes lo saben. Ya son muchos los que han perdido la paciencia. Estn cansados de esperar una refundacin que nunca llega.

Emilio Pizocaro, periodista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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