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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2004

Nicaragua: 25 aos despus de la victoria sandinista
La esperanza sigue estando abajo

Sergio Ferrari
Rebelin


19 de julio de 1979. El Frente Sandinista de Liberacin Nacional (FSLN) derrota a la dictadura somocista enquistada desde cuarenta aos en el poder y abre una pgina tan novedosa como original de la historia contempornea latinoamericana. La nueva *cosmovisin* sandinista se basa en un programa simple y humanista que reposa en cuatro pilares: economa mixta; pluralismo poltico; no-alienamiento internacional y desbordante participacin popular -que incluye a miles y miles de creyentes comprometidos-. Entre cristianismo y revolucin no hay contradiccin se convirti en una consigna clave del proceso en marcha. La solidaridad es la ternura de los pueblos, motoriz una nueva axiologa, internacionalista para algunos, fraternal-universalista para otros. Un cuarto de siglo despus, dos preguntas esenciales interpelan a fondo: A dnde ha ido a parar Nicaragua?; Hay lugar todava para la solidaridad?

DE NACION DISTINTA A UNA MAS DEL MONTON

Otrora pas de ilusiones y sueos populares, Nicaragua es hoy la segunda nacin ms pobre del continente -apenas por delante de Hait- y en casi nada se diferencia de cualquier otro pas de la regin.

Una de cada cuatro personas en edad de trabajar sufre el desempleo total; dos de cada tres padecen del desempleo *encubierto* y realizan pequeas actividades informales. El contar con un trabajo formal, aunque privilegio de pocos, no significa estabilidad ni bonanza. 60 % de la poblacin cuenta hoy con menos de 1.30 Franco diario. Mientras los obreros agrcolas -en un pas donde este sector porduce el 70 % de los ingresos nacionales- tienen salarios de 52 Frs mensuales, los trabajadores del Estado oscilan en los 104 Francos y el sector privado no llega a los 200. La canasta bsica de 53 productos cuesta en la actualidad 364 Frs.

Desde 1990 el Fondo Monetario Internacional (FMI) promovi reducciones de salarios en el sector pblico de hasta 44 %; ms de 300 pequeas empresas estatales fueron privatizadas en los primeros cinco aos pos-sandinistas y otras grandes, como la de comunicaciones (TELCOR), que era rentable, sufrieron igual suerte.

Dramtica realidad de una nacin que importa cada ao casi por 2 mil millones de francos y que logra exportar apenas 780 millones. Y donde los ms de mil millones de francos anuales que entran en concepto de remesas familiares, enviadas por trabajadores nicaragenses que viven en el extranjero, se convierten, paradjicamente, en el principal ingreso de este pas reconvertido en tres lustros en el paraso de los privilegios y la polarizacin social. Slo en Costa Rica residen hoy casi un milln de nicaragenses -muchos de ellos en situacin ilegal-, parte sustantiva de ese torrente imparable de emigracin econmica que explot en los noventa.

La revolucin dur poco. Apenas once aos distanciaron julio del 79 de febrero del 90, cuando el sandinismo fue derrotado en las urnas. Instalndose, entonces, una seguidilla de tres gobiernos sucesivos, todos neo-liberales, encabezados por Violeta de Chamorro, Arnoldo Alemn y Enrique Bolaos, en el poder hasta 2006.

Catorce aos de brusco retroceso de Nicaragua, donde los sucesivos ajustes recetados por el FMI y el Banco Mundial desmantelaron casi todas las conquistas populares y donde la lgica del mercado tritur el intento de democracia participativa sandinista.

Queda muy atrs la Cruzada Nacional de Alfabetizacin que en cinco meses, a partir de agosto de 1979, redujo el analfabetismo somocista del 53 % al 12 %. Hoy , nuevamente, casi el 40 % de los nios en edad escolar no acude a la escuela; dos de cada tres de los que asisten a clases no concluir el ciclo secundario; el analfabetismo remont a casi el 50%.

La salud pblica para todos basada en la participacin ciudadana en las grandes campaas de vacunacin preventiva -que elimin por ejemplo la poliomelitis- se esfum completamente, retornndose a la lgica de salud para los ricos y enfermedad para los pobres.

La reforma agraria -aunque imperfecta y frgil- que benefici a miles de campesinos se rindi ante el acelerado proceso de reconcentracin de tierras. Y la identidad nacional no-alineada de la Nicaragua sandinista deriv en un automtico seguidismo de las directivas de Washington, con soldados nicas apoyando la coalicin en Irak y con la apuesta ciega de Managua en un Tratado de Libre Comercio (TLC), que bajo el imperio absoluto del dlar est llamado a duplicar la dependencia.

Nuevo modelo que empuj a 1 milln 300 mil personas (25 % de la poblacin total) a la miseria total: no saben leer ni escribir; no tienen acceso a los servicios de salud, educacin y agua potable; padecen malnutricin severa y registran una tasa de mortalidad menor a los 45 aos.

CUANDO DAVID INTENTO DERROTAR A GOLIAT

En 1987, el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, conden al gobierno de Estados Unidos a pagar una indemnizacin en torno a los 17 mil millones de dlares en concepto de prdidas directas e indirectas sufridas por Nicaragua en la guerra impulsada por el gobierno republicano de Ronald Reagan. Cifra equivalente a cincuenta aos de exportaciones segn los montos de aquel entonces o 25 segn las cifras actuales!

Conflicto que en casi diez aos caus no menos de 30 mil vctimas; polariz al extremo la sociedad nicaragense; alter la lgica poltica; puso a la defensiva el novedoso programa sandinista y conden a la derrota electoral al FSLN en el 90. Sin embargo, lo consecuencia ms grave de esa agresin fue la profunda ruptura del tejido social y el desvanecimiento de una utopa realizable que se haba corporizado en la insurreccin de julio del 79.

Efecto secundario de ese conflicto y de sus corolarios polticos, el desgaste profundo del FSLN que dej de ser la opcin referencial de toda una nacin para convertirse en un partido opositor ms de un juego democrtico formal. Como en la mayor parte de pases latinoamericanos, la clase poltica - y como parte de ella el mismo Frente- se encierra cada vez ms en una minscula burbuja de privilegios, impermeable a las necesidades y reivindicaciones de las grandes mayoras.

Y ante esa artereoesclerosis partidaria, nuevos conflictos y actores sociales han ido despuntando, con vitalidad propia, subidas y bajadas y ritmos cclicos.Casi siempre dirigidos por militantes populares de los setenta y ochenta pero en este caso sin apoyo orgnico partidario ni orientaciones de arriba para abajo. Capitalizando la experiencia participativa del sandinismo, su raz cuestionadora, y sin preocuparse mucho por el actual rol pasivo , en la mayora de los casos, de la verticalista estructura partidaria.

Movilizaciones campesinas por trabajo y tierra de los trabajadores agrcolas de Matagalpa,rica regin exportadora de caf, donde hoy, segn cifras oficiales, uno de cada tres de sus habitantes sufre de desnutricin. Acampadas por semanas frente al parlamento nacional de ex-trabajadores de las transnacionales bananeras afectados, algunos a muerte, por el Megann y otros qumicos para exigir reparaciones. Grandes protestas contra los intentos de privatizacin del agua, especialmente en la capital. Constantes y reiteradas luchas estudiantiles reivindicando el 6 % del presupuesto nacional para ese rubro. Masivas movilizaciones ciudadanas contra la corrupcin y por el enjuiciamiento de los altos funcionarios pblicos -entre ellos el ex-presidente Arnoldo Alemn- involucrados en numerosos delitos contra fondos pblicos...

TERNURA ENTRE LOS PUEBLOS:RECREAR LA SOLIDARIDAD

Una veintena de internacionalistas perdieron su vida en Nicaragua durante la dcada sandinista. En la mayora de los casos, como producto de acciones militares de los grupos contrarrevolucionarios. Detrs de esas vctimas; miles de brigadistas y cooperantes solidarios que llegaron a Nicaragua.

Y un interminable tejido de Comits; Hermanamientos entre Ciudades, Movimientos y grupos cristianos; ONG, asociaciones, comunidades y sindicatos que multiplicaron su solidaridad con la revolucin sandinista, canalizndola, en su gran mayora a travs del FSLN o de entes gubernamentales.

Nicaragua necesit 20 aos para llegar en el 2002 al nivel de vida pos-insurreccin y pre-guerra de 1982, que distaba mucho de ser floreciente. La realidad econmico-social sigue siendo tran drmatica como entonces. A la guerra le sucede un modelo econmico de exclusin tan criminal como la estrategia blica de los ochenta. Argumento suficiente para pensar en la pertinencia de un renovado apoyo activo. La ternura entre los pueblos significa hoy, como desafo reconstruir la solidaridad. Con un obstculo mayor: no existe hoy una propuesta de Nacin, seductora, nica y atrayente, como la que propusiera en los ochenta el sandinismo. Con un elemento favorable clave: lentamente se multiplican nuevos actores y luchas sociales, hijas directas de la experiencia de los ochenta, pero con una renovada autonoma y distante de toda rigidez dogmtica.

Luego de tanto debacle, reconstruir la solidaridad implica, antes que nada, repensarla. Y sobre todo, identificar y sostener esos nuevos actores y experiencias sociales -sea en el mundo cristiano, en los medios de comunicacin alternativa, en las asociaciones barriales y campesinas. Con un elemento adicional importante: a la luz del nuevo movimiento alter-mundialista en crecimiento la lgica de la solidaridad internacional exige nuevos conceptos y prcticas: muchos ms horizontales, de ida-vuelta, de intercambios recprocos y construccin mutua; de fortalecimiento de redes. Ejercicio tan desafiante como innovador. Y sobre todo, portador de utopa renovada.

LA IGLESIA DE LOS POBRES

Veinticinco aos despus de la victoria sandinista, el sector progresista de la iglesia nicaragense ( La Iglesia de los Pobres ), aunque fuertemente diezmado ante el reflujo popular, sigue presente en una desigual batalla cotidiana. El Centro Valdivieso dirigido por la psicloga Marta Cabrera y por la poeta Michelle Najlis, agrupa a intelectuales cristianos que estuvieron con la Revolucin. El jesuita Instituto Histrico, integrado ahora a la Universidad Centroamericana (UCA) sigue produciendo la Revista Envo, punto de referencia ineludible para el anlisis crtico de la regin. El otrora centro de Estudios y Promocin Agraria (CEPA) deriv en un pequeo equipo dedicado a medicinas alernativas. El Comit Ecumnico Pro-Ayuda al Desarrollo (CEPAD), contina trabajando con proyectos de desarrollo; en tanto el otrora Eje Ecumnico -dirigido por el pastor Jos Miguel Torres- desapareci hace ya varios aos. Las entonces expansivas Comunidades de Base, muy reducidas, conforman hoy una Coordinadora de existencia real y el Bloque Intercomunitario, en la zona campesina norte, mantiene su pujanza. Tres sacerdotes progresistas -as como numerosos laicos- participaron en los ochenta en el Gobierno sandinista, creando una inusual irritacin del Vaticano. Ernesto Cardenal, ex-ministro de cultura, rompi con la direccin del Frente, se reconvirti casi a tiempo completo a la literatura y acaba de escribir La Revolucin perdida . Su hermano, Fernando, responsable de la Cruzada de Alfabetizacin y ex-ministro de educacin, se reintegr a los Jesuitas luego de su expulsin decretada por Roma. Empez de cero, repiti su formacin, y hoy dirige Fe y Alegra , importante organizacin educativa. Coordina la celebracin de agosto prximo del 25 aniversario de dicha Cruzada. Miguel D'Escoto, ex-canciller durante el sandinismo, siempre se mantuvo ligado a la orden Mariknoll y contina siendo militante del FSLN y prximo asesor de su secretario general y ex-presidente Daniel Ortega. (Sergio Ferrari)



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