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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2014

Libia: violencia armada e inseguridad en un estado roto

Blanca Camps-Febrer i Pere Ortega.
Centre d'Estudis per la Pau J.M.Dels - Justcia i Pau


La revuelta contra el rgimen de Qaddafi pareci alcanzar su objetivo en octubre de 2011. Con la ayuda de una coalicin de 18 pases y una flexible interpretacin de la Resolucin 1973 del Consejo de Seguridad, el llamado estado de masas cay tras el asesinato del dictador cerca de Sirte. Pero la era post-Qaddafi ha comportado inseguridad y violencia generalizadas en el pas y las iniciativas desde dentro y fuera del pas para pararlo no parecen por ahora tener xito.

Tres son los factores claves que estn determinando el panorama actual de la Libia post-Qaddafi: - Debilidad institucional y estructural - Resurgimiento de conflictos locales y regionales - Proliferacin de armas y fragmentacin de la violencia armada

Debilidad institucional

Al derrumbarse el rgimen de Qaddafi, la sui generis estructura del estado se derrumb con l. Las nuevas instituciones, despus de tres aos con una hoja de ruta poco clara, siguen sin afianzarse. La guerra de facciones se traduce en la rivalidad de las mismas instituciones creadas, que compiten entre s, tanto en el propio Congreso Nacional General como en el gobierno, donde varios ministerios, liderados por hombres fuertes tienen el control de sus propias milicias. El Congreso Nacional General gobierna de facto el pas con caticos equilibrios y sin haber podido aprobar su propio reglamento interno. Las desavenencias programticas, y en especial en polticas econmicas, son tan slo la punta de lanza de una lucha frrea por el poder. El pas aplica la receta estadounidense de construccin institucional que instaura una democracia formal sin que las condiciones que generan la inseguridad sean dirigidas de manera coherente. A mediados de verano, por ejemplo, estn previstas elecciones legislativas, pero el clima actual hace difcil imaginar una organizacin transparente y libre de las votaciones. La debilidad institucional enquista la posibilidad de un proceso de construccin de paz, inviable sin garantizar la seguridad ciudadana y el acceso de la poblacin a los servicios bsicos, entre ellos un sistema legal funcional, con garantas jurdicas y que evite la justicia del vencedor.

Resurgimiento de conflictos locales y regionales

Durante 42 aos, Qaddafi gestion el pas con la estrategia de "divide y vencers", alindose y enemistndose tribus y poblaciones enteras para mantener un estrecho control del poder. Esto comport enriquecimientos y discriminacin de unas y de otras poblaciones que el fin de la dictadura an no ha conseguido solucionar. Las reservas de petrleo de Libia son las mayores de toda frica, pero algunas facciones regionales consideran que las ventajas de este oro negro no llegan a toda la sociedad por igual. El conflicto se ha intensificado an ms con las huelgas y bloqueos a puertos y centrales petrolferas de la regin, que han hecho descender las exportaciones libias hasta una quinta parte de la cantidad de inicios de ao. Desde julio de 2013, tres puertos de la zona oriental se encuentran paralizados debido a los bloqueos de milicias y de la llamada Oficina Poltica de la Cirenaica. En marzo del 2014, un barco con bandera norcoreana transportando 234.000 barriles de petrleo (por valor de unos 3 millones de dlares) de la Compaa Nacional de Petrleo de Libia, sali del puerto de Sidra, supuestamente en direccin a Corea del Norte. El barco pretenda evadir el bloqueo impuesto por Trpoli y hacer realidad para los orientales el eslogan del ministerio de Petrleo "El petrleo es nuestra fuerza". Pero la marina de los Estados Unidos re-captur la nave en aguas internacionales. Este incidente, por otra parte, provoc la cada del primer ministro Ali Zeidan que, acusado tambin de malversacin, ha huido a Alemania. Tambin en el sur del pas y desde febrero, varias protestas bloquean los campos petroleros de AlSharara y otras instalaciones de extraccin o de canalizacin petrolfera. La revolucin de febrero de 2011 no se inici en Benghazi por casualidad. Las tribus y poblaciones de la regin oriental del pas, conocida histricamente como Cirenaica o Barqa, se haban sentido siempre discriminadas y la era post-revolucin no ha satisfecho ni mucho menos sus demandas. As, la falta de compensacin e inversin econmica en la regin se ha canalizado a travs de demandas federalistas y en algunos casos de independencia. Sobre el terreno, esto se traduce en milicias como la Brigada de los Mrtires del 17 de Febrero, de corte islamista (la ms grande y equipada, con unos 12 batallones), la Brigada de Rafallah As-Sahat (1000 combatientes) o Ansar Ash-Sharia. Esta ltima, de ideologa salafista radical, ha sido sealada como responsable del asesinato del embajador de Estados Unidos en Benghazi Christopher Stevens, de la destruccin de mausoleos sufes centenarios y de graves violaciones de derechos humanos. Pero estas brigadas no son las nicas que intentan imponer su ley. El hundimiento del aparatus estatal de Qaddafi, y con l de las fuerzas armadas del pas, ha provocado la inseguridad y falta de servicios pblicos y un vaco de poder que algunos de los lderes locales y milicias han sustituido con su propia gestin y control armado.

Proliferacin de armas y fragmentacin de la violencia armada

Hasta la cada del dictador, Libia era el pas del Norte de frica con un mayor nmero de fuerzas armadas en relacin a la poblacin, con 12 militares por cada mil habitantes. Tras el fin de buena parte de las sanciones al pas en 2003 y la progresiva reintegracin del rgimen de Qaddafi en la comunidad internacional, la importacin de armas tambin aument exponencialmente. El gasto militar ha aumentado an ms desde la cada de Qaddafi, en un 209% si lo comparamos con datos de 2008. La UE es el primer exportador de armas a Libia, y entre ellos de 2003 a 2011 Espaa export por un valor de 15 millones de euros armamento y otros materiales, incluidas bombas de racimo. Todos estos materiales fueron posteriormente usados para reprimir la revuelta de 2011 y los arsenales han ido a parar a grupos armados de todos los bandos en Libia, en otros puntos calientes del Sahel e incluso en Siria. Evidencia de esto es el conflicto en Mali en la que participaron ex combatientes pro-qaddafistas o simplemente ex-militares africanos expulsados por la guerra y por el fin del rgimen que los alimentaba. La proliferacin de armas y la militarizacin de Libia han tenido un impacto directo en el estado actual en que se encuentra el pas, ya que magnifican las causas de inestabilidad.

Alguien tiene un plan para el futuro de Libia? A pesar de los problemas estructurales que asolan el pas, los esfuerzos para la construccin de paz parecen priorizar la seguridad a travs de la militarizacin del estado por delante de una reconstruccin institucional coherente y de un programa de desarme, desmovilizacin y reintegracin con resultados. De momento, el nico plan que se est llevando a cabo, con la tutela de los Estados Unidos, es la creacin de la Fuerza de Propsito General (General Purpose Force o GPF). La GPF surge como estrategia para sustituir la Libya Shield Force (LSF), comprometida, como la mayora de grupos y brigadas, por faccionalismo interno. La LSF se estableci en 2012 con el objetivo de integrar diversas milicias rebeldes bajo el mando del Ministerio de Defensa. En el ltimo ao sin embargo, han protagonizado enfrentamientos con otras unidades gubernamentales en todo el pas. El objetivo manifiesto de la General Purpose Force es desactivar este desmembramiento amalgamando la mayora de grupos y combatientes activos bajo una sola fuerza estatal. Los EEUU ya se han comprometido a entrenar entre 5.000 y 8.000 soldados en los prximos 7 aos. El Reino Unido, Italia, Turqua o Marruecos entre otros, tambin participarn en el programa. De hecho, EEUU ya ha enviado el primer contingente de militares que preparan las formaciones y que ayudarn a filtrar los participantes que se integrarn en las nuevas fuerzas armadas. Las formaciones tendrn lugar en Bulgaria en grupos en rotacin. Uno de los emplazamientos concebidos originariamente por EEUU para realizar estos entrenamientos haba sido las Islas Canarias, pero de momento la idea parece haber sido descartada en favor de la blgara Novo Sale. Excepto estas informaciones sobre el lugar de entrenamiento, no parece que Espaa participe activamente en la creacin de la GPF. Los EEUU, que en octubre pasado invadieron territorio libio en una operacin unilateral para detener a un supuesto lder de AlQaeda, parecen estar muy interesados en estabilizar el pas a golpe de militar, a pesar de las evidentes consecuencias negativas que hasta ahora ha tenido que pagar el pas y la regin. La receta: combatir la violencia armada con un 'propsito general' confuso y desligado de los programas de desarme, de reduccin de la violencia y de desarrollo.

Segn el especialista Albert Carams, los programas de DDR (Desarme, Desmovilizacin y Reintegracin) pueden perseguir tres objetivos en un contexto post-blico: el desarme total, la desmilitarizacin parcial o la continuacin de la lgica militarista. En el caso de Libia, el objetivo prioritario sera conseguir una desmilitarizacin parcial, que es lo que Carams considera un programa tpico de DDR:

"... [C]omportara el desarme y desmovilizacin de todos o casi todos los combatientes de un bando y una reduccin considerable del tamao de los otros (que conforma el ncleo de las futuras fuerzas armadas). Las armas excedentes se destruyen y los soldados que no son indispensables se reintegran a la vida civil: el resultado es un desarme y una desmilitarizacin autnticos aunque parciales en trminos globales, y un reestablecimiento del control unificado sobre las armas y los soldados".

Para los ex-combatientes, una reintegracin centrada en la comunidad es esencial en un conflicto que moviliza grupos armados locales en torno a problemas locales. Pero los planes del estado libio y de sus aliados parecen apuntar hacia otro lado. En medio de esta fragmentacin de grupos armados y de luchas de poder, en marzo el gobierno libio declar como prioridad la "guerra contra el terrorismo" y pidi ayuda explcita a la comunidad internacional y a Naciones Unidas. El control y legitimidad de esta lucha contra el terrorismo ya est provocando, sin embargo, ms enfrentamientos y debilidad en Benghazi, donde el 18 de mayo pasado se proclamaba de nuevo una zona de exclusin area.

La reduccin de la violencia es urgente para evitar una rotura casi consumada de Libia y para frenar la espiral de violencia actual. La situacin exige un enfoque a la vez global y local. Un enfoque estrictamente securitario no podr solucionar la inestabilidad de un pas en el que las races del conflicto son demasiado profundas, desde la incapacidad del estado para proveer seguridad y servicios bsicos hasta la discriminacin y desigualdad socioeconmica en el territorio.

Fuente: http://www.centredelas.org/index.php?option=com_content&view=article&id=1196%3Alibia-violencia-armada-e-inseguridad-en-un-estado-roto&catid=40%3Aconflictes-i-guerres&Itemid=61〈=es

 


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