Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2014

De cmo Estados Unidos ha gestado al Estado Islmico
Sus videos y los nuestros, su califato y el nuestro

Tom Engelhardt
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Cualquiera que sea su tendencia poltica, es muy probable que en estos momentos Vd. no se sienta nada bien respecto a Estados Unidos. Despus de todo, estamos viviendo lo de Ferguson (el mundo entero estaba observando), tenemos un presidente cada vez ms impopular, un Congreso cuyos ndices de aprobacin hacen que el presidente parezca una estrella de rock, pobreza creciente, salarios cada vez ms bajos y una brecha de desigualdad en aumento, slo por iniciar lo que podra llegar a ser una larga lista. En el exterior, desde Libia y Ucrania a Iraq y el Mar del Sur de China, nada es de color de rosa para EEUU. Las encuestas reflejan que en el pas hay pesimismo, que el 71% de la gente asegura que vamos por mal camino. Tenemos toda la pinta de ser una superpotencia pasando una mala racha.

Lo que los estadounidenses necesitan es algo estimulante que haga que nos sintamos mejor, para que podamos creernos inequvoca y realmente buenos. Lo que el Washington oficial necesita en tiempos difciles es un enemigo bona fide tan asquerosamente malo, tan brutal, tan brbaro, tan inhumano que, por contraste, nos lleve a pensar lo excepcionales y verdaderamente necesarios que somos en realidad para este planeta.

Justo a tiempo, y cabalgando al rescate, aparece algo nuevo bajo el sol: El Estado Islmico de Iraq y Siria (EIIS), recientemente renombrado como Estado Islmico (EI). Es un grupo tan extremista que incluso al-Qaida lo rechaz, tan brutal que est recuperando las crucifixiones, la decapitacin, el submarino y la amputacin, tan fanticos que estn dispuestos a perseguir a cualquier grupo religioso que se ponga al alcance de sus armas, tan fuera de toda moralidad como para convertir la decapitacin de un estadounidense inocente en un fenmeno de propaganda global. Si Vd. ha encontrado una etiqueta que sea realmente mala, como genocidio o limpieza tnica, probablemente podr aplicarla a las acciones del EI.

Tambin han demostrado ser tan eficientes que su banda de guerreros yihades, relativamente modesta, ha derrotado a los ejrcitos sirio e iraqu, as como a la milicia de los pesmergas kurdos, hacindose con el control de un territorio mayor que Gran Bretaa en el corazn del Oriente Medio. En estos momentos gobiernan al menos sobre cuatro millones de personas, controlan el funcionamiento de los campos y refineras de petrleo all existentes (as como sus ingresos y las infusiones de dinero procedentes de bancos saqueados, rescates de secuestros y patrocinadores de los estados del Golfo). A pesar de la oposicin que encuentran, parece que estn an expandindose y afirman que han establecido un califato.

Una fuerza tan nociva que hay que hacer algo

Frente a tan pura maldad, aunque Vd. sea un alto militar o un responsable de la seguridad nacional, puede que sienta un escalofro de miedo, pero, de algn modo, tambin hay algo que le hace sentirse bien. No todos los das se tiene a un enemigo al que su presidente pueda denominar cncer; al que su secretario de estado pueda llamar el rostro de la maldad ms fea, salvaje, inexplicable, nihilista y sin valores a la que hay que destruir; que su secretario de defensa pueda denunciar por brbaro y desprovisto del menor nivel de decencia, de conducta humana responsable una amenaza inminente para todos nuestros intereses, ya sea en Iraq o en cualquier otro lugar; que tu presidente de la junta de estado mayor pueda describir como organizacin que tiene una visin estratgica apocalptica del fin del mundo a la que habr finalmente que derrotar; ni que un general retirado y antiguo comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistn pueda tildar de flagelo ms all de los lmites de la humanidad [que] hay que erradicar.

Se habla de una situacin que hace que una superpotencia que ha visto das mejores se sienta a la vez bien y mal! Desde luego que ese mal amenazador est pidiendo slo una cosa: que EEUU intervenga. Le est pidiendo a la administracin Obama que enve a los bombarderos y aviones no tripulados a una guerra area de expansin lenta en Iraq y, antes o despus, posiblemente, en Siria. Recae sobre los hombros de Obama organizar una nueva coalicin de los bien dispuestos entre los diversos partidarios y opositores del rgimen Asad en Siria, entre quienes han armado y financiado a los rebeldes extremistas en ese pas, entre las facciones tnico/religiosas del antiguo Iraq y entre varios pases de la OTAN; le pide que Washington transforme el liderazgo de Iraq (un proceso no hace mucho denominado cambio de rgimen) e instale a un nuevo hombre capaz de reunir a chies, sunnes y kurdos, que ahora estn a degello entre ellos, en una nacin capaz de erradicar la marea extremista. Si bien no habr botas estadounidenses sobre el terreno, se exige la presencia de apoderados de diversa ndole, aunque el ejrcito estadounidense tendr algo que ver naturalmente con el entrenamiento, armas, financiacin y asesoramiento. Teniendo enfrente ese mal, qu otras opciones caben?

Si todo esto no les suena extraamente familiar, debera sonarles. Menos un par de invasiones, los pasos que se estn considerando o que ya se estn dando respecto a la amenaza del EI son un resumen razonable de los ltimos trece aos de lo que en otro tiempo se llam la Guerra Global contra el Terror y que ahora no tiene nombre alguno. Con todo lo nuevo que el Estado Islmico pueda ser, conviene hacer un poco de historia ya que el grupo es, al menos en parte, el legado de Estados Unidos en el Oriente Medio.

Denle alguna credibilidad a Osama bin Laden. Despus de todo, nos puso en camino hacia Estado Islmico. l y su banda de harapientos no tenan forma alguna de crear el califato con el que soaban ni nada que se le pareciera. Pero supo captar que incitar a Washington a algo que pareca una guerra de cruzadas con el mundo musulmn podra ser una forma eficaz de avanzar en esa direccin.

Es decir, antes de que Washington aporte su potencial militar para aplastar completamente al nuevo califato, es conveniente hacer una modesta revisin de los aos posteriores al 11-S. Empecemos por el momento en el que las torres de Nueva York acaban de derrumbarse, gracias a un pequeo grupo de secuestradores, en su mayora saudes, y casi 3.000 personas mueren en el derrumbamiento. En aquel momento, no resultaba difcil convencer a los estadounidenses de que no poda haber nada peor, en trminos de pura maldad, que Osama bin Laden y al-Qaida.

Estableciendo un califato estadounidense

A fin de enfrentar esa maldad sin igual, EEUU fue oficialmente a la guerra como si fuera contra una potencia militar enemiga. Bajo la rbrica de la Guerra Global contra el Terror, la administracin Bush lanz el incomparable poder del ejrcito de EEUU y sus paramilitarizadas agencias de inteligencia contra bien, qu? A pesar de esos videos espectaculares de al-Qaida entrenndose en los campos de Afganistn, esa organizacin no tena fuerza militar digna de ese nombre, y a pesar de lo que han visto en la serie Homeland, tampoco ninguna clula durmiente en EEUU; ni siquiera capacidad para montar operaciones de seguimiento a corto plazo.

Es decir, que mientras la administracin Bush hablaba de drenar el pantano de los grupos terroristas hasta en sesenta pases, se despach al ejrcito estadounidense contra lo que esencialmente no eran sino quimeras que representaban en gran medida los propios y conjurados miedos y fantasas de Washington. As pues, se envi a ese ejrcito contra bandas de extremistas islmicos en gran medida insignificantes, desperdigadas en grupos pequeos por las recnditas zonas tribales de Afganistn o Pakistn y, desde luego, contra los rudimentarios ejrcitos de los talibanes.

Fue algo as como una cruzada, por utilizar una palabra que a George W. Bush se le escap una vez, algo cercano a una guerra religiosa, si no contra el Islam mismo las autoridades estadounidenses lo dejaron claro piadosa y repetidamente-, entonces contra la idea de un enemigo musulmn, as como contra los talibanes en Afganistn, Sadam Husein en Iraq y despus Muammar Gadafi en Libia. En cada caso, Washington congreg una coalicin de los bien dispuestos, que iban desde los estados rabes y los del sur o centro de Asia a los europeos, enviando potencial areo, que en dos ocasiones fue seguido de invasiones y ocupaciones a escala total, fichando a polticos locales de su gusto para operaciones de construccin de la nacin en medio de mucha verborrea de autopromocin de la democracia, y construyendo nuevos e inmensos aparatos militares y de seguridad, proveyndoles de miles de millones de dlares en entrenamiento y armamento.

Mirando atrs, es difcil no pensar en todo esto como una especie de yihadismo estadounidense, as como de un intento de establecer lo que podra haberse considerado un califato estadounidense en la regin (aunque Washington lo describiera en trminos mucho ms amables). En el curso del proceso, EEUU desmantel y destruy eficazmente el poder estatal en cada uno de los tres principales pases en los que intervino, mientras aseguraba la desestabilizacin de los pases vecinos y finalmente de la regin misma.

En esa parte del mundo de mayora musulmana, EEUU dej un record muy triste que en este pas tendemos por lo general a menospreciar u olvidar cuando condenamos la barbarie de los otros. Ahora estamos concentrados en el horror del video del EI con el asesinato del periodista James Foley, un documento propagandstico claramente diseado para poner en el disparadero a Washington y activar ms la oposicin hacia ese grupo.

Sin embargo, ignoramos la librera virtual de videos y otras imgenes que EEUU ha generado, imgenes ampliamente contempladas (o sobre las que se ha odo hablar y discutido) con no menos horror en el mundo musulmn que la imaginera del EI en el nuestro. Para empezar, estaban las infames imgenes con protector de pantalla propias del Marqus de Sade de la prisin de Abu Ghraib. All, los estadounidenses torturaron y abusaron de los prisioneros iraques, mientras creaban su versin icnica propia de las imgenes de la crucifixin. Despus hubo videos que nadie (ms que los de dentro) vieron, pero de los que todo el mundo oy hablar. En ellos, la CIA haba grabado las repetidas torturas y abusos a los sospechosos de pertenecer a al-Qaida en sus agujeros negros. En 2005, un oficial de esa Agencia los destruy, para que no se proyectaran algn da ante un tribunal estadounidense. Tenemos tambin el video del helicptero Apache publicado por WikiLeaks en el que los pilotos estadounidenses ametrallan a civiles iraques por las calles de Bagdad (incluidos dos corresponsales de Reuters), mientras que en la banda sonora se oye cmo la tripulacin re sus ocurrencias. Tenemos tambin el video de las tropas estadounidenses orinando sobre los cadveres de los combatientes talibanes muertos en Afganistn. Tenemos tambin las fotos-trofeo con partes del cuerpo de los muertos llevadas a casa por soldados estadounidenses. Hubo pelculas con grabaciones de las vctimas de las campaas de asesinato de los aviones no tripulados de Washington en las reas tribales recnditas del planeta (o para aplastar insectos, como llamaban los que dirigan los aviones no tripulados a los muertos de esos ataques y grabaciones similares de combates areos de helicpteros. Tenemos por otra parte el video macabro del asalto sobre Abbottabad, Pakistn, que el Presidente Obama, al parecer, presenci en directo. Y eso slo para empezar a dar cuenta de algunas de las imgenes producidas por EEUU desde septiembre de 2001 de sus diversas aventuras en el Gran Oriente Medio.

Todo eso, las invasiones, las ocupaciones, las campaas de aviones no teledirigidos en varios territorios, las muertes que superan los cientos de miles, el desarraigo de millones de personas enviadas al exilio interno o externo, el gasto de billones de dlares sumados al onrico bin Laden, demostr ser las herramientas por excelencia para el reclutamiento de yihadistas.

Con todo lo que EEUU hizo a partir de iniciar ese proceso provocando insurgencias, guerras civiles, crecimiento de milicias extremistas y el colapso de las estructuras estatales, garantiz asimismo el surgimiento de algo nuevo sobre el planeta Tierra: el Estado Islmico de Iraq y Siria o Estado Islmico actual, as como otros grupos extremistas que iban desde los talibanes pakistanes, ahora desafiando al estado en ciertas reas de ese pas, a Ansar al-Sharia en Libia y al-Qaida en la Pennsula Arbiga en Yemen.

Aunque los militantes del EI se horrorizaran slo de pensarlo, son el engendro de Washington. Trece aos de guerras regionales, ocupacin e intervencin jugaron un papel importante para prepararles el terreno. Pueden ser nuestra peor pesadilla (hasta ahora), pero son tambin nuestro legado, y no slo porque muchos de sus dirigentes vienen del ejrcito iraqu que disolvimos, perfeccionando sus creencias y habilidades en las prisiones que levantamos (Campo Bucca parece haber sido el West Point del extremismo iraqu) y ganando experiencia enfrentndose a las operaciones estadounidenses de contraterrorismo en los aos del incremento de la ocupacin. En realidad, precisamente todo lo hecho en la guerra contra el terror ha facilitado su ascenso. Despus de todo, desmantelamos el ejrcito iraqu y reconstruimos uno que escapara ante las primeras seales de avistamiento de combatientes del EI, abandonando para ellos almacenes inmensos del armamento de Washington. Destruimos a fondo el Estado iraqu mientras fomentbamos un liderazgo chi que se dedic a oprimir a los sunnes de tal manera como para crear una situacin en la que el EI iba a ser bien recibido o tolerado en zonas importantes del pas.

Las locuras de la escalada

Si piensan en ello, desde el momento en que empezaron a caer las primeras bombas sobre Afganistn en octubre de 2001 hasta el momento actual, ni una sola intervencin militar estadounidense ha conseguido en modo alguno el efecto buscado. Cada una ha demostrado, con el tiempo y a su modo y manera, ser un desastre, proporcionando terrenos abonados para el extremismo y produciendo otra serie de paneles de reclutamiento para otro conjunto de movimientos yihades. Visto de forma lcida, esto es lo que cualquier intervencin militar estadounidense parece ofrecer a esos grupos extremistas, y el EI lo sabe.

No crean que su provocador video con la ejecucin de James Foley es el acto irracional de unos locos pidiendo ciegamente que la fuerza destructiva de la ltima superpotencia del planeta se lance contra ellos. Bien al contrario. Detrs de eso hay un clculo racional. Los dirigentes del EI comprenden seguramente que el potencial areo estadounidense podra hacerles dao pero saben tambin que, como en un arte marcial asitico en el que la fuerza de un asaltante se utiliza en su contra, la implicacin de Washington a gran escala tambin infundira un gran poder a su movimiento. (Esta fue la intuicin ms original de Osama bin Laden).

Reconocera al EI como su mximo enemigo, lo que otorgara a ste la definitiva credibilidad en su mundo. Llevara con l los recuerdos de todas esas pasadas intervenciones, de todos esos videos macabros y horrendas imgenes. Le ayudara a inflamar y a atraerse a ms miembros y combatientes. Dara la raison dtre final a un movimiento religioso minoritario que de otra forma podra demostrar que no est tan cohesionado y que, a largo plazo, puede ser muy vulnerable. Dara a ese movimiento el derecho a fanfarronear a nivel global en un futuro lejano.

El ansia del EI era sin duda lograr que interviniera la administracin Obama. Y en eso, puede que tengan xito. Ahora estamos, despus de todo, observando una versin familiar de las locuras de la escalada en marcha en Washington. Obama y sus altos funcionarios estn claramente en el ascensor de subida. En la Oficina Oval hay un presidente visiblemente reticente, que indudablemente no desea intervenir de forma importante en Iraq (del que retir orgullosamente las tropas estadounidenses en 2011 con las cabezas muy altas) ni en Siria (un lugar donde evit enviar misiles y bombarderos en 2013).

A diferencia del anterior presidente y su altos oficiales, que tenan toda su confianza puesta en los planes generales para crear una Pax Americana a travs del Gran Oriente Medio, el actual presidente y su equipo de poltica exterior entraron con la intencin de manejar lo mejor posible una situacin global heredada. El nico plan del Presidente Obama, si se le puede llamar as, era salir de la Guerra de Iraq (a lo largo de las lneas ya establecidas por la administracin Bush). Fue quiz entonces un signo revelador que, para hacer eso, sintiera que tena que incrementar las tropas estadounidenses en Afganistn. Cinco aos y medio despus, l y sus altos funcionarios no parecen tener an planes, no son sino una serie de administradores enzarzados en una lucha impulsiva e irresponsable que desestabilizar el Gran Oriente Medio (y, cada vez ms, frica y tambin las tierras fronterizas europeas).

Cinco aos y medio despus, el presidente est de nuevo bajo presiones y est siendo criticado por toda una variedad de neocon, Mccainitas, y esta vez parece que el alto mando del estado mayor del ejrcito est evidentemente ansioso de que lo suelten a matar una vez ms por todo el planeta, es decir, que estn subiendo la apuesta en una mano perdedora. Al igual que en 2009, est hoy cediendo terreno poco a poco. Por ahora, el proceso de ampliacin de la misin -un trmino firmemente rechazo por la administracin Obama- est en marcha.

Empez lentamente con el colapso del ejrcito iraqu, entrenado y abastecido por EEUU, en Mosul y en otras ciudades del norte de Iraq frente a los ataques del EI. A mediados de junio se envi el portaaviones USS H.W. Bush, con ms de 100 aviones, al Golfo Prsico y el presidente envi cientos de soldados, incluidos los asesores de las Fuerzas Especiales (aunque oficialmente no iba a haber botas sobre el terreno). Tambin se mostr de acuerdo en enviar aviones no tripulados y otros tipos de vigilancia area a las regiones que el EI haba tomado, claramente en preparacin de futuras campaas de bombardeo. Todo esto estaba sucediendo antes de que el destino de los yasides una pequea secta religiosa cuyas comunidades del norte de Iraq fueron brutalmente destruidas por los combatientes del EI- desencadenara oficialmente el comienzo de una limitada campaa de bombardeos adecuada a una crisis humanitaria.

Cuando el EI, reforzado por el armamento pesado estadounidense capturado al ejrcito iraqu, empez a aplastar a la milicia kurda de los pesmergas, amenazando la capital de la regin kurda de Iraq y tomando la enorme presa de Mosul, el bombardeo se ampli. Se enviaron ms tropas y asesores y el armamento empez a fluir hacia los kurdos, con promesas de todo lo anterior ms hacia el sur, una vez que un nuevo gobierno de unidad se formara en Bagdad. El presidente explic esta ampliacin del bombardeo citando la amenaza del EI dinamitando la presa de Mosul e inundando a las comunidades situadas ro abajo, poniendo as supuestamente en peligro la embajada de EEUU en la lejana Bagdad. (Esto fue una historia intentando buscar excusas porque el EI habra tenido que inundar partes de su propio califato en el proceso.)

El video de la decapitacin proporcion despus el pretexto para poner en la agenda el posible bombardeo de Siria. Y de nuevo un presidente renuente, que va cediendo lentamente, ha autorizado vuelos de vigilancia con aviones no tripulados sobre zonas de Siria en preparacin de posibles ataques de bombardeo que puede que no tarden mucho en llegar.

El incremento progresivo de las reticencias

Consideren esto, el incremento progresivo de las reticencias bajo las presiones habituales de un Washington militarizado ansioso de dar rienda suelta a los perros de la guerra. Todo esto se dirige a un pantano de extraas contradicciones alrededor de la poltica hacia Siria. Cualquier bombardeo de ese pas implicar necesariamente un apoyo implcito, cuando no explcito, al criminal rgimen de Bashar al Asad, as como a los escasos rebeldes moderados existentes que se oponen a su rgimen y a los que Washington podra ahora enviar armas. Esto, a su vez, podra significar entregar indirectamente ms armamento al EI. Sumen todo eso y por el momento Washington parece situarse en el camino que el EI ha dispuesto para EEUU.

Los estadounidenses prefieren creer que todo problema tiene solucin. Sin embargo, puede no haber una solucin obvia o al menos inmediata en lo que se refiere al EI, una organizacin basada en la exclusividad y en las divisiones en una regin que no puede dividirse ms. Por otra parte, como movimiento minoritario que ya se ha alienado de muchos en la regin, si se le dejara solo, con el tiempo podra estallar o implosionar. No sabemos. No podemos saberlo. Pero tenemos evidencias razonables de los trece ltimos aos de que es probable que consiga una escalada en la intervencin militar estadounidense.

Y tengan en mente una cosa: si EEUU fuera realmente capaz de destruir o aplastar al EI, como nuestro secretario de estado y otros estn instando, eso podra resultar siendo cualquier cosa menos una bendicin. Despus de todo, fue suficientemente fcil pensar, como los estadounidenses hicieron tras el 11-S, que al-Qaida era lo peor que el extremismo islmico tena para ofrecer. El asesinato de Osama bin Laden se nos present como el triunfo final sobre el terrorismo islmico. Pero el EI vive y respira y crece, y por todo el Gran Oriente Medio organizaciones extremistas islmicas estn ganando adhesiones y potencia de forma tal que debera iluminar lo que la guerra contra el terrorismo ha producido realmente. El hecho de que no podamos imaginar algo peor que el EI no significa nada, dado que nadie en nuestro mundo poda imaginar al Estado Islmico antes de que surgiera.

El historial estadounidense en estos ltimos trece aos es una vergenza. Repetir los mismos hechos no es precisamente una opcin.

Tom Engelhardt es uno de los fundadores del American Empire Proyect . Es autor de The United States of Fear y de una historia de la Guerra Fra: The End of Victory Culture . Su ltimo libro, que se publicar en octubre, es: Shadow Government: Surveillance, Secret Wars, and a Global Security State in a Single Superpower World (Haymarket Books).  

Fuente:

http://www.tomdispatch.com/post/175888/tomgram%3A_engelhardt%2C_the_escalation_follies/#more

 

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter