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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2014

Podemos: una alternativa de gobierno tambin en lo econmico

Alberto Montero Soler
Rebelin


Una vez agotada la carta meditica de que en Podemos confluyen todas las representaciones posibles, ya sean reales o imaginarias, del Mal (as, con maysculas), la ofensiva ha pasado a un plano mucho ms interesante por cuanto entra, por fin, a discutir el contenido real del proyecto.

Creo que se trata de un plano mucho ms interesante porque eso nos obliga no slo a defenderlo sino tambin a irlo perfeccionando y mejorando con la perspectiva de que, de cara a las prximas elecciones generales, sea un proyecto de gobierno no slo mucho ms slido sino tambin alternativo. Un proyecto que marque claramente la divisin entre las polticas que nos han trado hasta esta catstrofe social de aquellas otras que nos permitirn salir de la misma con mayores cuotas de igualdad, dignidad y bienestar para todas y todos.

El problema se presenta cuando quienes se han lanzado a cuestionar las medidas econmicas propuestas por Podemos lo hacen tan burdamente como quienes antes lo convertan en la encarnacin del Mal.

Un buen ejemplo de ello es el artculo de opinin publicado por El Pas el pasado 25 de agosto y titulado Es Podemos una alternativa para la izquierda?, de Antonio Roldn Mons. En el mismo, el autor confronta algunas de las medidas contenidas en el programa para las europeas de Podemos con las que, a su parecer, debera aplicar un gobernante responsable y de izquierdas. Resalto ambos trminos porque resulta curioso que califique de responsables polticas idnticas a las que los dos partidos mayoritarios que se han sucedido en el gobierno en las ltimas legislaturas vienen aplicando con los resultados por todos conocidos. Y, sobre todo, porque califique de izquierdas a polticas que confrontan abiertamente con los principios y valores que la izquierda tradicionalmente ha asumido como propios.

A toda esta confusin se suma, adems, que el autor parece no haber entendido que Podemos no es un proyecto de izquierdas sino una iniciativa ciudadana para construir democracia a travs de la participacin popular, para promover condiciones de vida digna para la poblacin y para devolver la dignidad a un Estado podrido por la corrupcin, el clientelismo y la subordinacin del bienestar de la mayora a los intereses de los grupos de poder econmico y poltico. Podemos no es una alternativa para la izquierda, como titula Roldn, Podemos es una alternativa de gobierno para todas y todos y eso es, precisamente, lo que les asusta.

En cualquier caso, an obviando que gran parte de las medidas del programa econmico de Podemos que Roldn considera como irresponsables estaban planteadas para un entorno europeo y no exclusivamente estatal y que, por lo tanto, habr que reformularlas, adaptarlas o suprimirlas cuando se elabore el programa para las prximas elecciones generales, los argumentos que expone para rebatirlas y las propuestas para enmendarlas son muy cuestionables. Veamos la razn para cada uno de los casos.

En primer lugar, el autor descontextualiza completamente la medida acerca de la prohibicin de los despidos en las empresas con beneficios, al tiempo que muestra abiertamente su concepcin mercantilista del trabajo. De entrada, porque la medida no tiene como destinatario esencial a las pequeas empresas (que son las que utiliza el autor para explicar peregrinamente por qu sera contraproducente) sino a las estrategias de aquellas empresas medianas y grandes que utilizan los despidos para incrementar sus beneficios y repartir dividendos entre sus accionistas, generando as una redistribucin injusta de la renta a favor de stos y en contra de los asalariados.

Pero, adems, esa propuesta trata de que los empresarios no asuman que el trabajo puede ser tratado como un coste variable ms para la empresa -como las materias primas, por ejemplo-, sino que el trabajo en una sociedad asalariada es esencialmente una relacin social y la nica fuente de renta para la mayor parte de la poblacin y, por lo tanto, debe ser protegido por el Estado (no ha sido otro, desde sus orgenes, el sentido del Derecho del Trabajo). En consecuencia, apostar por esta medida supone estimular mecanismos alternativos de adaptacin a las condiciones de la demanda por parte de las empresas, como el reparto de trabajo o de rentas, que tan buenos resultados ha tenido en otros espacios mucho ms competitivos econmicamente como, por ejemplo, Alemania.

En todo caso, lo que desde luego no es una alternativa (mucho menos de izquierdas) es defender, como hace el autor, que para crear empleo lo mejor es abaratar su destruccin, obviando las consecuencias que las sucesivas reformas laborales han tenido sobre el empleo en Espaa.

En segundo lugar, se acusa a Podemos de promover el impago de la deuda pblica. Al respecto, el programa de Podemos plantea tan slo el impago de la deuda pblica considerada como ilegtima tras una auditora ciudadana (sobre lo cual es cierto que podran existir discrepancias que habra que dilucidar en el proceso); sin embargo, para la mayor parte de la deuda pblica, lo que plantea Podemos es su reestructuracin. Una medida que se plantea de la misma manera que lo hacen autores de esa izquierda responsable como, por ejemplo, Jos Carlos Dez quien, en su popular libro Hay vida despus de la crisis, afirma (pp. 147-8): [Deudores y acreedores] son las dos caras de una misma moneda y estn condenados a entenderse. Los deudores son responsables por sobreendeudarse y los acreedores por financiarles cuando las dinmicas son insostenibles. Sin embargo, ambos se culpan mutuamente de la crisis. Existen incentivos perversos tanto para los acreedores como para los deudores que les llevan a no cooperar. (). La historia nos ensea que los deudores son honorables si los acreedores son razonables. () Ninguna economa puede adaptarse a cambios tan bruscos, y si los acreedores no son razonables, el impago de la deuda es inevitable. Para no aceptar la realidad de la insostenibilidad de la deuda y la reestructuracin, se apela al miedo y se crean escenarios apocalpticos.

Ese mismo economista, poco sospechoso de radical y crecientemente vinculado al PSOE, reconoca en un artculo reciente que Espaa ya ha entrado en zona de peligro en trminos de sostenibilidad de la deuda pblica tras superar sta el umbral del 100% del PIB.

Evidentemente, la reestructuracin sera ms llevadera socialmente si viniera acompaada de la solidaridad europea especialmente, de la de los acreedores- pero, como hemos visto en el caso griego, sta parece estar ausente en sus planes de ajuste. As que, a mi modo de ver, sera mejor impulsar un proceso de reestructuracin desde nuestra condicin deudora que esperar uno impuesto por los acreedores. Cuanto ms tardemos en reconocerlo mayor ser el sufrimiento social y menor nuestra capacidad negociadora. Por lo tanto, a qu estamos esperando?

En tercer lugar, el autor demuestra una cierta confusin en materia de pensiones: tras pronosticar la insostenibilidad de la reforma del sistema de pensiones pasa a plantear propuestas relacionadas con la poltica fiscal ignorando que las pensiones contributivas se financian va Seguridad Social y que da igual lo que se haga en materia de fraude fiscal para garantizar la sostenibilidad de las pensiones contributivas.

Podemos cree que frente a esa propuesta es necesario repensar el sistema de pensiones en su conjunto y someter a discusin si este derecho social no debera atenderse desde los Presupuestos Generales del Estado, es decir, convertirlo en un derecho de ciudadana en lugar de en un derecho de naturaleza contributiva. Esto permitira romper definitivamente con los anlisis actuariales, que ponen el acento en los flujos de gastos e ingresos y apuntan desde hace dcadas a la insostenibilidad del sistema, y favorecera la toma de decisiones, al igual que ocurre en el caso de la sanidad o la casa real, en funcin de una decisin poltica acerca de cuntos recursos nos queremos gastar los ciudadanos en pensiones pblicas. Si nadie habla de la insostenibilidad del ejrcito o de la casa real, por qu tenemos que tolerar entonces una ofensiva de esa naturaleza sobre las pensiones pblicas?

En cuarto lugar, la reduccin de la jornada laboral a las 35 horas semanales que plantea Podemos es consustancial a la evolucin de las jornadas laborales de nuestro entorno: la espaola es superior en unas 220 horas a la francesa y en unas 270 a la alemana. Y no debemos olvidar que en Francia, esta medida aplicada por Jospin permiti crear ms de un milln de empleos netos entre 2000 y 2002. Igual tambin es conveniente compararnos y asimilarnos a nuestros socios europeos cuando de beneficios para los trabajadores se trata.

Finalmente, sorprende que el autor hable de la toma del control poltico del BCE como si esa fuera una medida radical e irresponsable y que desembocara en un escenario apocalptico de hiperinflacin. Parece ignorar que, a travs de su poltica de flexibilizacin cuantitativa, la Reserva Federal estadounidense ha inyectado cientos de miles de millones de dlares en la economa y los nicos efectos que han tenido sobre la misma han sido la recuperacin de los niveles de producto y empleo a los anteriores a la crisis sin provocar ningn efecto sobre la inflacin. Ignora, adems, que un partido de izquierda responsable, como el PSOE, recogi como primera medida de su reciente Nuevo Pacto europeo por la competitividad, el trabajo y la cohesin social que el pleno empleo y la estabilidad de precios deba ser el doble objetivo del BCE. Junto a eso, lo que Podemos est pidiendo en materia de poltica monetaria es consecuente con lo que pide para el resto de mbitos econmicos, polticos y sociales: mayor democracia y transparencia.

As que s, Podemos tambin es una alternativa de gobierno econmico. Y, si no, al tiempo.

Alberto Montero Soler (Twitter: @amonterosoler) es profesor de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga. Puedes leer otros textos suyos en su blog La Otra Economa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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