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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2014

Honduras, Nicaragua y Guatemala son los pases con ms kilmetros cuadrados de territorio concesionados y con ms concesiones mineras
Crecimiento de la industria minera en Centroamrica produce mitos, paradojas y realidades trgicas

Giorgio Trucchi
Opera Mundi


Durante las ltimas dos dcadas, la industria minera -en particular la minera metlica- ha retomado gran relevancia en Amrica Central. Ese nuevo auge se debe, por un lado, a la disminucin de regulaciones para su actividad de parte de los gobiernos nacionales y, por el otro, a la creciente demanda y los altos precios internacionales de metales como el oro, que en 2013 fue cotizado U$ 1.300 la onza (28 gramos), un incremento aproximado del 350% en los ltimos 15 aos.

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Asimismo, la incesante demanda de mineral de hierro para la produccin de acero crudo de parte de China, el mayor consumidor mundial de este elemento, sumado a la aprobacin de varias directrices en pases del norte, ante el agotamiento de materias primas y su obligacin a garantizar el abastecimiento de minerales industriales para sus economas, profundiz an ms la expansin de la actividad minera en Amrica Central.

De acuerdo con el estudio de 2011 Impactos de la minera metlica en Centroamrica del CEICOM (Centro de Investigacin sobre Inversin y Comercio), el 14% del total de territorio centroamericano est concesionado a empresas mineras, sobre todo de capital canadiense. El Resumen Ejecutivo del Informe presentado a la CIDH (Comisin Interamericana de Derechos Humanos) sobre los impactos de la minera canadiense, aclara que entre el 50% y el 70% de la actividad minera en Amrica Latina est a cargo de empresas canadienses.

Honduras, Nicaragua y Guatemala son los pases con ms kilmetros cuadrados de territorio concesionados y con ms concesiones mineras otorgadas a empresas, tanto nacionales como transnacionales.

E l pas con mayor nmero de concesiones es Honduras. El Diagnstico de la Situacin Minera en Honduras 2007-2012, realizado por el ICEFI (Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales), evidencia que actualmente hay 72 concesiones mineras metlicas ya otorgadas y 102 solicitudes presentadas. Sin embargo, el Cehprodec ( Centro Hondureo de Promocin para el Desarrollo Comunitario) asegura que existen 837 proyectos mineros potenciales -metlicos y no metlicos-, que en trminos territoriales significaran casi el 35% del territorio nacional.

En otro diagnstico presentado el ao pasado, el ICEFI revel que en Guatemala hay 107 concesiones mineras metlicas ya otorgadas y 359 nuevas solicitudes. Si a esos datos sumamos los proyectos no metlicos, el total llega a la cantidad abrumadora de 973 proyectos. Los movimientos sociales y populares guatemaltecos alertan que el rea total concesionada a empresas mineras supera los 32 mil km, es decir casi el 30% del territorio guatemalteco.

Nicaragua enfrenta una situacin muy parecida. En el informe Estado actual del sector minero y sus impactos socio-ambientales en Nicaragua 2012-2013, la organizacin ambientalista Centro Humboldt revel que la superficie total concesionada es de casi 18 mil km, es decir el 13.5% del territorio nacional, con un total de 446 proyectos mineros.

El Salvador y Costa Rica viven situaciones diferentes. En El Salvador hay un total de 29 proyectos mineros metlicos -ms 36 no metlicos-, pero ninguno de ellos se encuentra en fase de explotacin. A partir de 2008, varias organizaciones de la sociedad civil salvadorea iniciaron un minucioso y profundo trabajo de contrainformacin, para incidir en la opinin pblica sobre los efectos perversos de la minera metlica.

De esta manera buscaban contrarrestar la campaa meditica pro minera, promovida con fuerza por las empresas que estaban desarrollando proyectos explorativos, con el apoyo de los grandes medios de informacin corporativos y los partidos polticos de la derecha salvadorea. En este intento, las organizaciones sociales coincidieron con el recin electo presidente Mauricio Funes (2009-2014), apoyado por el partido FMLN (Frente Farabundo Mart para la Liberacin Nacional), que condujo al establecimiento de una moratoria de facto sobre la minera a cielo abierto.

La decisin del nuevo gobierno y del partido izquierdista salvadoreo en la Asamblea Legislativa de no otorgar ningn permiso de explotacin minera, permiti volver a introducir en la agenda parlamentaria la discusin de un proyecto de ley integral, que permitiese definir un marco legal especfico para reglamentar cualquier tipo de extraccin.

Lamentablemente, la visin extractivista de los otros partidos ha atrasado lo que consideramos un paso urgente y necesario. Sin embargo, el nuevo presidente Salvador Snchez Cern ya se declar abiertamente contra la minera metlica, dndonos la oportunidad de seguir insistiendo en la urgencia de discutir ese tema, dijo a Opera Mundi la diputada del FMLN y secretaria de la Comisin de Medio Ambiente y Cambio Climtico, Lourdes Palacios.

Mientras tanto, en 2010, tras una larga campaa de concientizacin y movilizacin nacional, la Asamblea Legislativa de Costa Rica vot, por unanimidad, la prohibicin en su territorio de la minera a cielo abierto, as como el uso de cianuro y mercurio en la actividad minera.

Falsos mitos

Recientemente, Managua fue sede del I Congreso Internacional de Minera, donde delegaciones de gobiernos, empresas mineras, expertos de la ingeniera y geologa de ms de 25 pases de Amrica Latina, Europa, Estados Unidos y Canad, debatieron sobre innovaciones, programas, adelantos en materia tcnica y geolgica en la exploracin y explotacin minera.

Paralelamente, organizaciones sociales y populares de toda Amrica Central realizaron un foro regional alternativo por la defensa de los bienes comunes, donde denunciaron los falsos mitos que rigen la industria minera, as como los graves impactos socio-ambientales que esta actividad y el modelo extractivista en general dejan tras de s.

Un primer mito es que la explotacin minera genera bienestar y desarrollo. Se trata de un desarrollo artificial. Las empresas mineras se instalan en un territorio por un tiempo determinado, dedicndose a la extraccin de un recurso no renovable. A medida que el recurso se agota, la inversin y todo lo que se haba generado desaparece, y lo que queda son pueblos fantasmas, retroceso econmico y devastacin ambiental, dijo a Opera Mundi, Pedro Landa, miembro del Cehprodec.

Adems, las empresas pagan una regala muy baja por cantidad extrada y su contribucin al fisco es prcticamente insignificante. De esta manera, dejan al pas una cantidad mnima de recursos si se compara con el valor de exportaciones generado.

En Nicaragua, por ejemplo, el oro se ha convertido en 2013 en el principal rubro de exportacin con ms de 442 millones de dlares. Sin embargo, la regala del 3% del valor extrado resulta insignificante frente a las enormes ganancias de las compaas mineras. Dejan las migajas y se llevan el grueso del dinero. Adems, no les importa lo que pasa despus. Cuando el oro se acaba, abandonan las minas y los pocos empleos que se han generado, dejando solamente desolacin y daos ambientales, explic Tania Sosa del Centro Humboldt.

En definitiva, la contribucin de la actividad minera a la economa nacional de los pases centroamericanos sigue siendo marginal, oscilando entre el 1.25% del PIB (Producto Interno Bruto) de Honduras y el 2.5% de Nicaragua. Si comparamos estos datos con la actividad agrcola, que en Honduras representa casi el 40% del PIB, es evidente que estamos ante una poltica errada que est destinada al fracaso, dijo Landa.

Un segundo mito de la minera es la generacin masiva de empleo. Estudios realizados por el Cehprodec demuestran que las empresas mineras medianas, como las que operan en Amrica Central, generan, en su perodo de mayor explotacin, entre 250 y 300 empleos directos y unos 1,200 indirectos.

En Honduras, por ejemplo, la participacin de la minera en la generacin de empleo absorbi un promedio del 0.2 % de la PEA (Poblacin Econmicamente Activa), es decir un poco ms de 6,300 puesto de trabajo. En Nicaragua y en Guatemala este porcentaje va un poco ms all del 2%.

Adems, se trata de empleos informales, no calificados, mal pagados y espordicos. Las empresas operan un promedio de entre 10 y 15 aos y despus se mudan, o comienzan a generar una serie de traspasos de dueos para crear un velo corporativo, que no permita identificar quien es el propietario. De esta manera, ocultan a los responsables de los impactos ambientales que, paulatinamente, comienzan a aparecer, agreg el directivo del Cehprodec

Minera verde

La generacin de una minera amigable con el ambiente, una minera verde, representa la tercera gran mentira y el espejismo que el capital transnacional pretende presentar como una realidad.

Mundialmente es ampliamente conocido que la minera es una industria desastrosamente contaminante, genera daos que probablemente nunca puedan resarcirse. En un pas tan pequeo y, a la vez, tan poblado como El Salvador, la minera y el uso de grandes cantidades de agua y de venenos tienen un fuerte impacto ambiental en cuanto a la destruccin del ecosistema, sostuvo Ricardo Navarro, presidente del CESTA-Amigos de la Tierra (Centro Salvadoreo de Tecnologa Apropiada).

En efecto, las empresas mineras necesitan de mucha agua para realizar sus labores. De acuerdo con la publicacin del Centro Humboldt La minera o el poder del dinero, estas empresas gastan en un da lo que una familia campesina consumira en 20 aos.

Adems, para realizar el proceso de lixiviacin y separar el oro de la roca en las minas a cielo abierto se usa el cianuro, un veneno altamente txico cuyo uso en minera ya fue prohibido por la Unin Europea a partir de 2010. Este modelo ocasiona tambin graves contaminaciones con metales pesados como plomo, arsnico, mercurio, zinc y aluminio.

Segn el CEICOM, por cada onza de oro se remueven 20 toneladas de roca, se usa un promedio de 4 kg de cianuro de sodio y se desperdician 28 mil litros de agua por segundo. Adems, por cada gramo de oro se requieren dos o tres de mercurio. El agua envenenada va a parar a grades pilas, donde se queda temporalmente para despus ser vertida en ros y quebradas.

Las empresas mineras aseguran que con el uso de la nueva tecnologa se puede generar una minera amigable con el ambiente. Hasta juran que, al final de la explotacin minera, las zonas estarn en mejores condiciones a la que estaban antes. La verdad es que este proceso acelera la degradacin y destruccin socio-ambiental de la zona, advirti Pedro Landa.

El especialista en temas mineros relat que, en Honduras, existen alrededor de ocho pasivos ambientales, es decir minas que nunca fueron tratadas adecuadamente y que hoy estn generando graves problemas de salud. Asimismo, se registran otros impactos graves, como la deforestacin, la contaminacin del aire por el polvo que se genera de las explosiones, la prdida de la capa frtil de los suelos.

En la zona de Valle de ngeles, una zona muy turstica en las afueras de Tegucigalpa, hay una mina que cerr hace ms de 40 aos y que contina generando una cantidad inimaginable de contaminacin de aguas acidas. Son montaas de desechos donde hay de todo: mercurio, plomo, arsnico, cadmio, aluminio, hierro. Cuando llueve, de estos cerros sale agua de color sangre por la cantidad de metales pesados que trae, resalt Landa.

Daos a la salud

Para el doctor Juan Almendarez, director del CPTRT ( Centro de Prevencin, Tratamiento y Rehabilitacin de Victimas de la Tortura) y ex rector de la UNAH (Universidad Nacional Autnoma de Honduras), uno de los problemas ms crticos es el de los impactos sobre la salud.

Para determinar si hay o no contaminacin no podemos seguir pensando en la salud desde un enfoque capitalista y reduccionista, basado nicamente en valores mnimos y mximos que decide la Agencia Ambiental de Estados Unidos. Tenemos que ver la salud como una totalidad de la vida y de los seres vivos. En este sentido, lo que la minera altera gravemente y destruye es la totalidad de la vida de un lugar, de una comunidad, dijo Almendarez.

En los casos emblemticos del Valle de Siria, en Honduras, y de San Miguel Ixtahuacn, en Guatemala, lo que la explotacin minera dej fueron graves problemas de la piel, partos prematuros, malformaciones congnitas, abortos, prdida de la vista y cada del pelo. Quin va a responder por todo estos atropellos a la salud humana?, se pregunt el exrector.

Criminalizacin de la protesta

En toda Amrica Central, los procesos organizativos comunitarios y la protesta contra la expansin minera han sido constantemente criminalizados y judicializados. Eso ha generado decenas de conflictos sociales que han dejado un saldo dramtico de centenares de personas perseguidas, reprimidas y encarceladas. Tambin se registra el asesinato de varios lderes comunitarios y activistas campesinos e indgenas comprometidos con la lucha antiminera.

Son estrategias que vulneran los intereses individuales y colectivos, entre otros, el derecho a la integridad personal, a la salud, a la alimentacin, a la propia vida. Militarizan las zonas de explotacin minera, dividen las comunidades, les niegan una consulta previa, libre e informada, criminalizan su protesta y la defensa de sus derechos, profundizan las amenazas, el hostigamiento, la represin y la violencia, dijo Julio Gonzlez de Madre Selva Guatemala.

Segn l, las empresas fomentan, descaradamente, la compra de conciencias y la criminalizacin de los lderes comunitarios. El modelo extractivista va en perjuicio de los pueblos, golpea la vida de las comunidades, desarticula los procesos organizativos, violenta los derechos del campesinado y de los pueblos originarios, ahond el doctor Almendarez.

Para el reconocido defensor de derechos humanos, la sola respuesta posible es ms organizacin y articulacin a nivel regional. En este sentido, el Movimiento Mesoamericano contra el modelo extractivo Minero (M4) es un ejemplo de articulacin de organizaciones que han tomado como base el anlisis del modelo extractivo minero del sistema capitalista, para combatirlo y contrarrestar su avanzada, agreg el director del CPTRT.

Estados coludidos

Esta situacin y los efectos que se estn viendo en las sociedades centroamericanas no seran posibles sin una corresponsabilidad de las autoridades nacionales. Una de las estrategias usadas es la supeditacin de la legislacin nacional a los intereses del capital minero, para as contener y criminalizar la protesta social. En muchos casos, estas leyes o reglamentos no solo rozan con la Constitucin Polticas de los pases, sino que violentan repetidamente el Convenio 169 de la OIT (Organizacin Internacional del Trabajo) sobre pueblos indgenas y tribales en pases independientes.

Es de esperar que las autoridades estn al lado de los pueblos, sin embargo el bien comn no se garantiza apoyando a un modelo econmico que no asegura el bien para todos. Lo que hacen es poner una alfombra legal para que las empresas puedan seguir operando, con ms privilegios, a costa de los derechos colectivos e individuales, asegur Julio Gonzlez.

Para Byron Garoz, del Colectivo de Estudios Rurales CER Ixim, en Guatemala hay un endurecimiento de la situacin poltico-institucional, donde todos los poderes del Estado se juntan para perseguir a la dirigencia indgena y campesina. Su apuesta es desruralizar y desagrarizar a Guatemala, convirtindola en un pas de ciudades intermedias donde se desarrolla el urbanismo y se destina el rea rural para las actividades extractivistas. Todo esto est generando ms conflictividad y represin, dijo.

Tambin en Honduras, la aprobacin de una nueva Ley de Minera ha generado problemas muy serios. Desde que el ao pasado entr en vigencia la nueva legislacin, ya contamos con 11 asesinatos relacionados directamente con la minera. Ms de 60 personas han sido judicializadas por oponerse a la actividad minera, revel Landa.

En El Salvador, la resistencia contra la minera en Cabaas sufri una violenta represin en los aos pasados, dejando un saldo trgico de 4 activistas asesinados. Asimismo, la UDEFEGUA ( Unidad de Proteccin a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos de Guatemala) revel que se est asistiendo a un incremento sin precedentes de los ataques contra defensores, incluyendo a varios casos de asesinato de lderes comunitarios que encabezan movimientos contra la minera.

El modelo extractivista o corporativo se est convirtiendo en una profundizacin del modelo neoliberal, donde las corporaciones cooptan los Estados, los desaparecen institucionalmente y asumen el control de las polticas nacionales, concluy Pedro Landa.

Fuente original: Opera Mundi 1 - Opera Mundi 2 (portugus)

Fuente espaol: LINyM


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