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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2014

Dos tipos de antisemitismo

Richard Falk
Information Clearing House

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Contrariamente a mucho pensamiento convencional que trata el "antisemitismo" exclusivamente como una forma de odio tnico, existe un segundo tipo de actitud que supuestamente es "antisemitismo" porque es crtico, a menudo con razn, del sionismo y de las polticas y prcticas de Israel. Este segundo tipo de supuesto antisemitismo es una tctica utilizada para desacreditar a crticos de Israel insistiendo en que no se debera distinguir entre crtica aIsrael y el odio al pueblo judo. Estos dos tipos dispares de antisemitismo funcionan realmente con objetivos contradictorios, y aunque puede que existan situaciones de superposicin, agruparlos es una peligrosa confusin.

Es poco usual que incluso los crticos ms acerbos de la conducta del Gobierno de EE.UU. sean criticados como antiestadounidenses excepto a veces en medio de crisis de seguridad internacional, pero incluso entonces semejantes acusaciones reflejan la posicin de patriotas o extremistas que se identifican con el ala derecha de la poltica estadounidense. Asimismo, semejantes acusaciones, aunque desagradables, no son tan hirientes como el antisemitismo, que conlleva una implcita afirmacin secundaria de indiferencia ante el Holocausto, del genocidio nazi y de la larga historia de persecucin contra el pueblo judo. A mi juicio, esta calificacin de los crticos de Israel como "antisemitas" es una forma miope de desagradable propaganda estatal, implementada generalmente en el exterior por grupos sionistas de la lnea dura, y es parcialmente responsable de una reaccin emergente que est siendo expresada en odio y hostilidad contra judos. Es un tema altamente delicado que es casi seguro que ser tratado emocionalmente de una manera conformada por fuertes alineamientos ideolgicos a favor o contra la manera en que Israel se ha conducido desde su controvertido establecimiento en 1948 y en relacin con actitudes hacia las estrechas conexiones entre el movimiento sionista y el pueblo judo.

El Tipo I de antisemitismo es una forma de virulento racismo, que se caracteriza por el odio y la envidia, y que conduce a mltiples formas de hostilidad hacia los judos. A menudo ha sido acompaado por un fuerte apoyo gubernamental y social a una reaccin punitiva hacia los judos a fin de salvaguardar la religin y etnia dominante, y para defender los valores y tradiciones de la comunidad poltica no juda que se encuentran supuestamente bajo amenaza como resultado de actividades judas. Histricamente, las races del antisemitismo de Tipo I se remontan a los orgenes y crecimiento del cristianismo, reforzado en siglos ulteriores por restricciones europeas a la propiedad juda de tierras y entornos permisibles que condujo a los judos a concentrarse en el dinero y la banca, creando una estrecha relacin entre los judos y el crecimiento del capitalismo, especialmente el capital financiero.

Casos extremos de antisemitismo de Tipo I incluyen la captura del poder estatal por una visin antisemita como en el caso de la Alemania de Hitler. Tambin es relevante observar que el antisemitismo fue relativamente raro en el mundo islmico, que propugnaba la libertad de culto por minoras religiosas, aunque reservaba un rol hegemnico para el Islam, especialmente en la era del califato otomano. Hasta los problemas generados por el sionismo, el antisemitismo no fue un problema serio en Medio Oriente donde judos en la mayora de los pases rabes eran tratados en su mayora como una religin autntica y una minora respetada. A travs de toda la historia moderna, los judos sufrieron sobre todo por el antisemitismo europeo, con Rusia considerada parte de Europa.

En Alemania la toma del poder por los nazis y el abuso del poder estatal condujeron por etapas a los campos de la muerte, al genocidio en una escala masiva, que recibi su estatus histrico distintivo al ser conocido como el Holocausto. Esta implementacin genocida del antisemitismo fue preparada por la ideologa nazi y sus prcticas implacables y abiertamente discriminatorias, que satanizaban a los judos junto a los roma y a otros considerados inapropiados para propagar a los arios, presentados como la raza superior. El antisemitismo Tipo I en las sociedades cristianas post nazis ha desaparecido generalmente bajo una gruesa nube de culpa y negacin relacionada con el pasado, aunque persisten estereotipos moderados de prejuicio social. Esos estereotipos incluyen una variedad de exclusiones y discriminaciones, que van desde estereotipos informales y tcitos de discriminacin en el empleo y la vida social a la elaboracin de perfiles en funcin de la etnia que atraen la atencin pblica a aspectos desfavorables de apariencia fsica o conducta atribuidos a los judos, e incluye chistes que perpetan visiones estereotpicas del judo. Semejantes actitudes sociales son compensadas en cierta medida por el reconocimiento generalizado de los logros judos, de una influencia fuera de proporcin con su pequea cantidad y de la notable resiliencia del pueblo judo a travs de los siglos a pesar de enfrentar muchos impresionantes desafos.

El as llamado sionismo cristiano, es mejor visto como un refrendo indirecto del antisemitismo de Tipo I que se oculta tras el velo de ardiente apoyo a Israel como Estado y al sionismo como movimiento. Su nimo antisemita se dirige contra la judera de la Dispora, derivado de una lectura del Libro de Revelaciones que anticipa la Segunda Venida de Jess que solo tendr lugar una vez que todos los judos hayan retornado al Estado judo de Israel. Para promover este reclamo proftico, los sionistas cristianos favorecen que se tomen pasos para alentar a los judos a emigrar a Israel, y al respecto estn de acuerdo con la tendencia ms influyente en el pensamiento sionista. El carcter antisemita ulterior del sionismo cristiano se dirige a una etapa subsiguiente del Juicio Final, un tiempo de ajuste de cuentas en el cual todos los que no hayan abrazado la fe cristiana seran consignados a la condenacin eterna. A pesar de estos fundamentos antisemitas, Israel ha establecido lazos oficiales y existenciales con el sionismo cristiano, otorgando a su organizacin estatus diplomtico y acogiendo su apoyo incondicional dentro de la escena poltica estadounidense. Esta conexin entre Israel y el sionismo cristiano es tpica de un pacto faustiano, e inclina an ms el equilibrio poltico dentro de EE.UU. en una direccin favorable a Israel de lo que de otra manera podra haber sido el caso.

El antisemitismo Tipo II existe en dos variantes muy diferentes. La primera variante es lo que podra ser calificado de una marca rabe de antisemitismo, que toma la forma de una condena de los judos y del pueblo judo por la implantacin del Estado judo en Israel. La indignacin se dirige tambin a Israel por otorgar un derecho al retorno a todos los judos en todo el mundo mientras niega a todo palestino cualquier derecho al retorno, negando un derecho semejante incluso a esos palestinos y sus descendientes que huyeron o fueron expulsados de sus casas en 1948. Este tipo de amalgama de un proyecto estatal con la etnicidad del pueblo involucrado es inaceptable, y es una forma de propaganda anti-estatal que asume una forma odiosa de apuntar a una etnicidad aparte de una entidad poltica. La mayora de los rabes no apoya una visin semejante y tiene cuidado de distinguir entre Israel como un fenmeno poltico ilegtimo y los judos como una etnicidad dispar y geogrficamente dispersa. Tambin es importante no tildar a los rabes de antisemitas porque algunos cruzan esa lnea de odio tnico.

La segunda expresin de antisemitismo de Tipo II avala indirectamente de un modo bastante extrao el antisemitismo rabe diciendo que la hostilidad al Estado de Israel no puede ser distinguida de la hostilidad al pueblo judo. La argumentacin central es que fuertes crticas a Israel como Estado judo o dirigidas al Proyecto Sionista o que expresan una fuerte desaprobacin de las polticas y prcticas de Israel son expresiones apenas disfrazadas de odio contra los judos como pueblo y contra el judasmo como religin. Los defensores de lo que podra ser llamado la identificacin sionista del antisemitismo hacen lo posible por hacer que la gente crea que los dos tipos en cuestin no son debidamente distinguibles. De esta manera los crticos de Israel son denigrados como antisemitas en su sentido autntico de odio hacia los judos. Si los propios judos se convierten en crticos fuertes y visibles de Israel son tildados de judos que se odian a s mismos o simplemente agrupados con antisemitas de Tipo I. Esto no niega que algunos judos podran realmente odiar su identidad juda como asunto de profunda orientacin psicolgica, y hacer lo posible por escaparle, pero la crtica de Israel y el rechazo del sionismo no debieran ser utilizados como evidencia de semejante odio a s mismo. De hecho, algunos antisionistas basan sus puntos de vista en fuertes convicciones de que el sionismo es una traicin de valores y tradiciones judas, son orgullosos de su patrimonio judo.

Recuerdo un encuentro en Chipre hace ms de una dcada con el especialista en hasbar, profesor Gerald Steinberg de UN Monitor y el embajador israel en Chipre griego en una reunin del Consejo de Inter-Accin dedicado a la solucin de conflictos en Medio Oriente. El Consejo de Inter-Accin est compuesto de antiguos jefes de Estado, y yo fui invitado como experto. Esa sesin fue sobre Israel-Palestina y fue presidida por Helmut Schmidt, el ex Canciller alemn. En la discusin, los participantes israeles argumentaron fuertemente que Israel, el sionismo, y la identidad juda constituan una unidad, y que cualquier crtica dirigida a una de las tres perspectivas era un ataque contra las otras dos. Yo intervine para decir que estaba fuertemente en desacuerdo con un punto de vista semejante, y que como judo senta una actitud crtica hacia la conducta de Israel y las afirmaciones sionistas. Posteriormente, varios participantes, incluyendo el seor Schmidt, me agradecieron por decir lo que ellos crean, pero me dijeron que no haban podido decir porque teman que sera tratado como prueba de su antisemitismo. Al contrario, el seor

Steinberg se mostr bastante hostil despus de la reunin, informndome de manera perentoria que mis comentarios no haban ayudado mucho que digamos.

A mi juicio es extremadamente deplorable que se considere la crtica a Israel, incluso si es formulada en trminos enrgicos siempre que no corresponda a un discurso de odio, sea equivalente a antisemitismo. El antisemitismo de Tipo II tiene varias consecuencias indeseables: refunde un repudio vlido del odio tnico con esfuerzos invlidos por etnicizar o desacreditar la crtica de Israel y el sionismo; hace que muchos no judos crean que si critican a Israel sern injustamente desacreditados como antisemitas y se hace que los judos teman que sean considerados como si se odiaran a s mismos, inhibiendo as la crtica de Israel y del sionismo. Por esta razn permite que Israel oculte sus polticas y prcticas criminales hacia el pueblo palestino invocando la memoria del Holocausto y la larga historia de victimizacin juda, y as inhiba la crtica. Asimismo, lleva a mucha gente a creer que no existe diferencia alguna entre la identidad juda y la solidaridad sionista. Eso promueve una tendencia por parte de algunos no judos a considerar a los judos como una categora tnico-religiosa-poltica, incluso si no tienen ninguna conexin con el Estado de Israel, y no son responsables como pueblo por la victimizacin del pueblo palestino. Esa insistencia en que el antisemitismo Tipo II es una forma genuina de antisemitismo alienta la conducta antisemita de Tipo I. Cuando jvenes rabes en los suburbios de Pars arrojan piedras a todo judo que pueden encontrar en las calles de la ciudad, ese acto odioso se basa en la mayora de los casos en su acerba hostilidad hacia Israel. Es evidente en una conducta semejante que una relacin simbitica existe entre los esfuerzos igualmente invlidos rabes y sionistas de vincular Israel y el sionismo con el odio hacia los judos.

La cultura popular estadounidense incluye esta confusin. Por ejemplo, en un antiguo episodio de la teleserie House of Cards un senador estadounidense es completamente desacreditado como candidato viable debido a que sus contrarios establecieron que fue autor de un editorial no firmado en un peridico estudiantil mientras era estudiante, en el que criticaba la construccin de colonias en Cisjordania. Una vez que su autora fue publicitada, fue algo obvio que su carrera poltica haba terminado sin ninguna consideracin a su edad, a la sensatez de lo que haba escrito, y a la supuesta apertura en una democracia constitucional hacia puntos de vista diversos. Durante los recientes ataques israeles contra Gaza esa misma atmsfera en Washington produjo una resolucin con un respaldo de 100% expresando apoyo sin reserva al derecho de Israel a defenderse. En EE.UU. polarizado encontrar semejante unanimidad confirma sobre todo el innegable xito de las fuerzas pro Israel en el intento de tratar el antisemitismo de Tipo II como sinnimo de odio a los judos. Como han argumentado convincentemente, con amplia documentacin, John Mearsheimer y Stephen Walt este sesgo de la atmsfera poltica ha interferido con la defensa racional de los intereses nacionales de EE.UU. en Medio Oriente.

Un ejemplo reciente de semejante manipulacin de tales afirmaciones antisemitas ha sido evidente por el caso de que a Steven Salaita se le haya negado recientemente un nombramiento a una posicin permanente en la Universidad de Illinois porque envi varios twits impolticos durante los ataques militares de julio/agosto contra Gaza. La canciller de la universidad, Phyllis Wise, trat errneamente esos twits como evidencia de antisemitismo de Tipo I, aunque afirma astutamente que actu para proteger una atmsfera de civilidad en el campus, y no porque Salaita expres puntos de vista anti-israeles. La canciller Wise utiliz esa percepcin (errnea), alentada enrgicamente por presiones sionistas de fuera del campus y amenazas relacionadas con el financiamiento, para justificar la negativa a Salaita de un nombramiento acadmico que haba aceptado y en el que se basaba de buena fe. Haba alquilado una casa cerca de lo que razonablemente consideraba como su nuevo campus en Urbana-Champlain, y ya haba renunciado a su puesto en la facultad en la Universidad Virginia Tech. Salaita tena evaluaciones docentes sobresalientes en Virginia Tech que incluan apreciaciones estudiantiles de un entorno en el aula que aceptaba todos los puntos de vista. Su erudicin en Estudios de Indios Estadounidenses haba sido exhaustivamente examinada por un prolongado proceso de reclutamiento en Illinois. La poco convincente justificacin utilizada por la canciller Wise y sus partidarios es que los twits de Salaita eran prueba de una falta de civilidad en relacin con temas delicados que podran hacer que sus estudiantes judos se sintieran inconfortables o inhibidos. La evidencia sugiere, al contrario, que Steven Salaita rechazaba personalmente y desaprobaba intensamente el antisemitismo de Tipo I, aunque como palestino-estadounidense, se senta comprensiblemente muy perturbado por la conducta de Israel hacia el pueblo palestino, y reaccion emocionalmente durante la crisis.

No pretendo ser neutral en estos temas. Durante los ltimos seis aos, mientras serva como Relator Especial de la ONU para Palestina Ocupada por cuenta del Consejo de Derechos Humanos, he sido un continuo objetivo de una permanente campaa de difamacin, encabezada por una ONG de orientacin sionista, UN Watch, basada en Ginebra. Fui repetidamente acusado de antisemitismo, y mis puntos de vista sobre otros temas fueron distorsionados de la misma manera para crear una impresin de falta de buen juicio. Fui calificado de partidario del terrorismo, de terico conspirativo del 11-S, y cosas semejantes. El Centro Simon Wiesenthal en Los Angeles me mencion en 2013 como el tercer antisemita ms peligroso del mundo, justo despus del Supremo Lder de Irn, y el Primer Ministro turco. Tambin se encontraba en la lista de los primeros diez a autores tan destacados como Max Blumenthal y Alice Walker. Es interesante que Wiesenthal no haya hecho ningn esfuerzo por distinguir crticas a Israel de odio a judos al titular su lista de Calumnias antisemitas, anti-Israel, mezclando los dos tipos de orientacin en su lista.

Debido a la atmsfera en Norteamrica, donde demostrar un apoyo de ms de 100% a Israel se ha convertido en un ingrediente indispensable de la credibilidad poltica, esos ataques difamatorios fueron aceptados como vlidos por varios funcionarios pblicos que nunca se preocuparon de consultarme o de examinar mis verdaderos puntos de vista sobre tpicos tan controvertidos. Como resultado, fui atacado por luminarias como el Secretario General de la ONU, dos embajadoras de EE.UU. ante la ONU (Susan Rice, Samantha Powers), el

Ministro de Exteriores de Canad, entre otros, y me convirtieron en un objetivo favorito de Fox TV y del imperio meditico de Murdock. Adicionalmente, se hicieron esfuerzos para que se cancelaran mis clases en universidades en varios sitios del mundo (incluyendo McGill y McMaster en Canada, AUB en Beirut, ANU, Melbourne, y Sydney en Australia, Norfolk en el Reino Unido, Universidad de Texas, Universidad de Iowa y otras en EE.UU.) Se advirti a esas universidades que su financiamiento sera afectado a menos que mi aparicin en su campus era anulada. En por lo menos una ocasin se me inform que una oferta previa de un nombramiento de profesor visitante en una universidad en el exterior, Kings College London, fue reducida de renovable ao tras ao a un solo ao debido a mi supuesto antisemitismo. Incluso mi esposa fue difamada por semejantes fanticos sionista que trataron de derrotar su candidatura en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2014 a Relatora Especial para el Derecho a los Alimentos. Fue acusada de escribir folletos inflamatorios anti-israeles en colaboracin conmigo, una mentira total ya que nunca habamos colaborado en este tema, y adems se afirm que comparta mis puntos de vista antisemitas, lo que constituye una doble mentira.

Este uso del antisemitismo como arma ideolgica, lo que califico aqu de antisemitismo de Tipo II, est teniendo efectos paradjicos, incluyendo nuevos estallidos de antisemitismo Tipo I, el problema real. La lgica de este desarrollo es la siguiente si se espera que los judos apoyen lo que Israel est haciendo a los palestinos para evitar la etiqueta de antisemitismo, se hace razonable creer que los judos, y no solo el Gobierno de Israel, son responsables por los crmenes perpetrados contra el pueblo palestino. Si no se permite que los oponentes del antisemitismo critiquen a Israel, a pesar de sus drsticas divergencias con la moralidad y el derecho, se crea una profunda confusin entre el rechazo del odio y los estereotipos tnicos que es un mal incondicional y el repudio de la conducta inmoral e ilegal por parte de un Gobierno que es objeto de cuestionamiento en cuanto a los hechos y su interpretacin de la ley y la moralidad. Ms a propsito, si Israel invoca el Holocausto para validar sus argumentos histricos de victimizacin, y luego victimiza por su parte a otro pueblo en una forma extrema, expulsando primero a la mayora de su patria y luego ocupa por la fuerza la tierra que queda en manos palestinas y confisca gradualmente el territorio que queda, parece implicar al pueblo as como al Estado si la oposicin es silenciada o marginada. Pasar por alto los crmenes de Israel contra la humanidad y su conducta genocida, o en caso de no hacerlo ser acusado de ser un antisemita, aumenta la confusin. Es an ms aumentada por el extremismo rabe e islmico que insiste en que las fechoras de Israel son un resultado directo de su pretensin de ser un Estado judo, y no un Estado normal.

En conclusin, creo que es de inters tanto para los judos como para los palestinos que el antisemitismo de Tipo II sea desenmascarado como un instrumento txico de propaganda que debe ser repudiado por la gente de buena voluntad, sin consideracin de su etnicidad y persuasin poltica. Hablando por experiencia, es duro personalmente, y genera indignacin entre los que los que insisten en que la crtica del tratamiento del pueblo palestino debe ser opuesta vigorosamente. Israel ha dedicado considerables medios y gran esfuerzo a hacer que no se preste atencin a la culpa por sus polticas y prcticas enarbolando la bandera negra del antisemitismo para desacreditar toda crtica responsable y merecida. Mientras el movimiento de solidaridad con Palestina crece en todo el mundo, es obvio que esta forma de hasbar est fracasando.

* Richard Falk fue Profesor Emrito de Derecho Internacional en la Universidad de Princeton durante cuarenta aos y Distinguido Profesor Visitante de Estudios Globales e Internacionales en la Universidad de California, Santa Brbara. Es autor y editor de numerosas publicaciones a lo largo de cinco dcadas, y editor de El Derecho Internacional y el Tercer Mundo: reformulando la Justicia (Routledge, 2008). Desde 2005 presidi el Consejo de la Nuclear Age Peace Foundation.

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article39578.htm



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