Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: El Imperio recurre al Califato: el Estado Islmico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2014

Asad, Daesh (el Estado Islmico) y Occidente Verdades y mentiras

Yassin Al-Haj Saleh
Femmes pour la Democratie (FSD)

Traducido del francs para Rebelin por Sinfo Fernndez


El Estado Islmico (Daesh en rabe) ha decapitado recientemente a dos periodistas estadounidenses que estaban ambos dedicados a luchar para que se escuchara la voz del pueblo sirio y se supiera de su sufrimiento. El pretexto invocado es la intervencin estadounidense y los ataques areos sobre bases o tropas de Daesh en Iraq. Sin embargo, es necesario recordar aqu que Daesh, desde su aparicin, ha venido atacando a los activistas, mdicos y periodistas sirios que haban tomado partido por la revolucin y que se esforzaban por aliviar el sufrimiento de la poblacin, o al menos a hacer que su voz se escuchara. Todos los que han sido secuestrados por Daesh trabajaban para defender o ayudar a los oprimidos y para que en Siria no se olvidaran la justicia ni la humanidad. Jams, hasta muy recientemente, ni Daesh ni el rgimen mafioso de Asad se haban atacado mutuamente. Las bombas de barril del rgimen de Asad haban evitado siempre cuidadosamente a las fuerzas de Daesh en Alepo, prefiriendo en cambio centrarse en los ataques a los civiles.

Esos aspectos deberan invitarnos a todos a cuestionarnos el papel de Asad en el nacimiento de Daesh.

La decapitacin de James Foley agrega un elemento similar, porque James Foley haba sido detenido por el rgimen de Asad en noviembre de 2012, meses antes del nacimiento mismo de Daesh (en la primavera de 2013). Sin embargo, de repente, Foley se encontr en manos de Daesh, que le decapita en el momento en que Asad se propone como socio de Occidente para la lucha contra el terrorismo. En mayo de 2013, AFP public que a Foley le haban secuestrado las milicias prorgimen y que se hallaba en los calabozos de los servicios de inteligencia en Damasco.

Ante una posible prxima intervencin de Occidente en Siria, FSD ha considerado de mxima utilidad aportar la traduccin de un artculo del escritor sirio Yassin Al-Haj Saleh (publicado en portada en el peridico rabe Al-Quds Al-Arabi el pasado 1 de septiembre) profundizando en la cuestin de Daesh.

(FSD, 07.09.2014)

Tres son los niveles necesarios de intervencin para enfrentar a Daesh

Yassin al-Haj Saleh

Parece que Estados Unidos y Occidente se preparan para enfrentarse a Daesh (Estado Islmico, EI) en Siria, aunque es muy probable que estas acciones no vayan ms all de los ataques areos y quiz algunas operaciones con comandos. El objetivo probable de los ataques sera poner bajo presin a esta reciente organizacin terrorista y controlar despus sus fuerzas para impedir que sigan avanzando.

Por su parte, el rgimen sirio se ha apresurado a ofrecer sus servicios en el marco de esta probable accin militar occidental. Aunque Occidente sigue despreciando a Asad, no se puede descartar que acabe recurriendo a sus servicios para tener una base militar avanzada contra Daesh (EI), facilitando as la prolongacin de la dictadura de Asad sobre el pueblo sirio.

Pero la realidad es que estos ataques quedarn sin efecto si slo pretenden ser de castigo. Est claro que el recurso a la fuerza es necesario para hacer frente a este poder fascista que utiliza el terrorismo como tctica de combate, como arma psicolgica y como mtodo de gobierno. Hacer frente a esa entidad terrorista con la violencia no es slo algo legtimo, teniendo en cuenta los crmenes que lleva perpetrados, sino que es tambin inevitable porque es imposible librarse de esa fuerza de ocupacin sin utilizarla. El problema de una eventual intervencin occidental contra Daesh no es que se centre nicamente en la dimensin militar, en que esa intervencin militar se limite a los bombardeos y no sirva ms que para suavizar un tanto la crisis en lugar de encontrar una solucin real, sino que tal mtodo de gestin de la crisis elimina de nuestro combate cualquier dimensin de justicia y liberacin de los pueblos y lo asimila a una pelea callejera entre chavales, en la que se pretende ignorar la causa profunda de la misma con el nico propsito de apaciguar el juego y restablecer la estabilidad de la regin.

No hay nada peor que un mtodo as, ni ms egosta e irresponsable. Este tipo de gestin es en parte responsable de la destruccin de Siria y del nacimiento de entes repugnantes como Daesh. Quiz los estadounidenses piensen que esos entes tienen su lugar natural en el marasmo de Oriente Medio. Y puede que tengan razn. Pero ese marasmo es producto de sus esfuerzos y de los de Occidente a lo largo de muchas generaciones, al igual que producto de la presencia de otra entidad terrorista de ocupacin, Israel, el maestro en la regin. Ese marasmo no es verdaderamente producto de los chavales sirios, iraques, libaneses, etc. Otro factor importante en su aparicin es la perpetua recurrencia a regmenes terroristas, como el de Asad y sus congneres, para garantizar la estabilidad de la regin en detrimento de toda justicia y en desprecio de toda dignidad humana.

Por todas esas razones, una intervencin militar estadounidense y occidental, aunque tenga como objetivo acabar con Daesh y no slo debilitarlo, no rene ms que una sola de las tres dimensiones necesarias para que sea realmente eficaz.

La segunda dimensin consiste en enfrentar el origen de ese terrorismo en la regin, a saber, el rgimen sirio, o en ayudar a los sirios a ponerle fin. Castigar solamente a Daesh cuando el rgimen sirio ha perpetrado ya peores cosas que Daesh y dejar impune a ese rgimen llevar el peor de los mensajes a los sirios en particular y a los pueblos de Oriente Medio en general. Sin olvidar que atacar a Daesh slo servira para rendirle un gran servicio y le ayudara sin duda a justificar y reforzar sus acciones. Al empaar la imagen de la revolucin a los ojos de Occidente, los grupos islamistas en Siria, y Daesh especialmente, habrn servido finalmente para que los sirios pierdan su confianza en la comunidad internacional y en la justicia mundial. A partir de esa prdida de confianza, Daesh se apresta a destruir completamente la imagen del resto del mundo en nuestro entorno social y psicolgico.

Es muy posible que si se golpea a Daesh en al-Raqa, ciudad ya bombardeada por Asad, aunque trat de evitar las posiciones del grupo, y de nuevo recientemente bombardeada por EEUU bajo el pretexto de golpear a Daesh, la consecuencia sea el acercamiento de sus habitantes a esa organizacin en lugar de alejarlos de ella. Los ataques occidentales deben apuntar a los dos criminales al mismo tiempo: Daesh y el rgimen sirio, y no deben en ningn caso golpear a uno y dejar impune al otro. La decapitacin de James Foley es un crimen odioso pero no es comparable con la muerte bajo tortura de 11.000 detenidos hasta agosto de 2013, ni puede asimilarse a la masacre con armas qumicas en al-Ghuta de agosto de 2013, ni tampoco con las masacres de Daraya, Jdaydeh Artus, Bania, al-Hula, al-Treimseh y el resto de masacres imputables al rgimen sirio. Los crmenes no son comparables, pero al sancionar a un criminal y dejar al otro impune se destruye la nocin misma de crimen y con ella la de justicia y sancin justa. Una gestin tan irresponsable podra abrir la puerta al terrorismo e incluso podra ver nacer engendros an peores que Daesh.

Hay una tercera dimensin a tener en cuenta respecto a Daesh, en la que los occidentales no pueden intervenir ni ayudar, y es preferible que ni siquiera traten de hacerlo. Daesh no es solamente una organizacin criminal, no es solamente el producto de ciertas polticas criminales locales e internacionales, Daesh est tambin relacionado con el Islam. Los islamistas y los musulmanes que dicen que Daesh es un producto de los servicios secretos, y que el Islam no tiene nada que ver con ellos; se equivocan totalmente. Daesh es una evolucin bien conocida de al-Qaida en los contextos sirio e iraqu, siendo la misma al-Qaida una organizacin de origen saud y egipcio. No es serio negar la influencia religiosa en el nacimiento de Daesh, incluso aunque se trate de un fenmeno contemporneo. Este monstruo es un producto nuestro, un producto que nace de la descomposicin de nuestra poltica, de nuestro pensamiento y de nuestra moral.

Est claro que slo los musulmanes mismos, y ms especialmente los sunnes, pueden asumir esta tercera dimensin para enfrentar a Daesh. Daesh es un pensamiento islamista que tiene que ser enfrentado mediante el pensamiento. Cabe preguntarse dnde se halla el pensamiento islmico que pueda enfrentarse con toda firmeza a Daesh? Cuando los islamistas critican a Daesh por su conducta cruel y su precipitacin y por su rechazo a conseguir los cambios de forma gradual, no le critican por su proyecto de querer imponer un poder islamista por la fuerza. Eso no es serio, al igual que no es seria la diferencia que los estadounidenses hacen entre los crmenes de Daesh y los del rgimen. Es necesario superar la situacin actual induciendo una reforma del Islam que aumente la dimensin de la creencia y de la justicia y disminuya la importancia del poder y de la ley islmica. Es una operacin a largo plazo pero necesaria para poder enfrentar entidades como Daesh.

En resumen, Daesh es un problema de seguridad y es tambin un problema poltico y, sobre todo, es un problema de pensamiento. Para poder enfrentar eficazmente a Daesh tiene que darse a la vez un componente de oposicin militar -y eso es exactamente lo que los sirios que se oponen al rgimen han hecho los primeros-, un componente poltico, que d un paso hacia la justicia en Siria poniendo fin al criminal rgimen sirio, y un tercer componente vinculado con el pensamiento musulmn que arranque el Islam de las garras de Daesh y el daeshismo del Islam.

N. de la T.:

Yassin al-Haj Saleh (nacido en Raqqa en 1961) es un destacado escritor e intelectual sirio. En 1980, cuando estudiaba Medicina en Alepo, fue encarcelado por sus actividades polticas permaneciendo tras las rejas hasta 1996. Escribe sobre temas polticos, sociales y culturales relacionados con Siria y el mundo rabe para varios peridicos y revistas rabes fuera de Siria, colaborando de forma regular con el peridico Al-Hayat, editado en Londres, la revista egipcia de izquierdas Al-Bosla y el peridico sirio online  The Republic . En 2012 se le concedi el Premio Prncipe Claus en tributo al pueblo sirio y a la revolucin siria, que no pudo recoger por estar viviendo en la clandestinidad en Damasco.

Fuente: http://femmesdemoc.wordpress.com/2014/09/07/assad-daech-et-loccident-verites-et-mensonges/



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