Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2014

Obama, contra el Estado Islmico

Editorial de La Jornada
La Jornada


En un mensaje emitido ayer, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunci que su pas encabezar una coalicin amplia, que incluir operaciones militares estadunidenses en Siria e Irak, con el fin de sacar al Estado Islmico (EI) de donde quiera que est, utilizando nuestro poder areo y nuestro apoyo a las fuerzas aliadas sobre el terreno. Entre otras acciones, el mandatario anunci el envo de 475 efectivos a Irak para apoyar y equipar a las fuerzas iraques y kurdas, as como entrenar y armar a los rebeldes sirios moderados en su lucha contra el EI, si bien afirm que, a diferencia de lo que ocurri en las guerras de Irak y Afganistn en 2011 y 2013, en esta campaa Estados Unidos no desplegar tropas de combate sobre el terreno.

Formulado en la vspera del aniversario hoy de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, el mensaje muestra la persistencia de la Casa Blanca, sea quien sea su ocupante, en una visin distorsionada y falaz de los fenmenos del mundo islmico en general y del surgimiento de ese grupo yihadista en particular. A guisa de ejemplo, Washington desconoce o pretende ignorar sus propias responsabildades directas e indirectas en la gestacin del EI, Al Qaeda y otras expresiones del integrismo violento.

El anuncio del inicio de operaciones militares areas en Irak y Siria obliga a recordar que han sido precisamente las aventuras blicas iniciadas en esos y otros pases por los antecesores de Obama las que han sembrado mltiples factores de encono antiestadunidense y antioccidental en la regin, al tiempo que han destruido elementos de estabilidad y contencin a la proliferacin de grupos integristas: debe recordarse que uno de los acicates principales de ese fenmeno fue el derrocamiento del rgimen de Saddam Hussein por el gobierno de George W. Bush, que deriv en la fragmentacin poltica y el descontrol del territorio iraqu, y que engendr un caldo de cultivo para la proliferacin de grupos integristas como Al Qaeda en Irak.

A lo anterior se suman los indicios, cada vez ms numerosos y documentados, de que Estados Unidos influy deliberadamente en el surgimiento y fortalecimiento del EI mediante el apoyo militar brindado a los grupos rebeldes armados en Siria. Lo cierto es que las facciones integristas en ese pas y en Irak podran haber sido los principales beneficiarios de la asistencia militar de Washington y sus aliados, como ocurri en la dcada de los 80 con el apoyo brindado por la administracin de Ronald Reagan a las fracciones fundamentalistas en Afganistn contra la Unin Sovitica, y como podra suceder nuevamente en el futuro inmediato, a la luz del apoyo ofrecido por Obama a las organizaciones armadas kurdas, que hasta hace no mucho se encontraban en los catlogos de "organizaciones terroristas" elaborados por Estados Unidos.

Por lo dems, con el anuncio de ayer se desdibuja en buena medida la poltica de Estados Unidos en la regin, establecida por las pasadas administraciones y a las que se ha plegado Obama de manera sistemtica. En efecto, por ms que el actual ocupante de la Casa Blanca diga que las acciones dadas a conocer ayer no implican una alianza con el rgimen sirio de Bashar Assad, el solo hecho de iniciar una campaa militar contra el EI, enemigo declarado de los gobiernos de Siria, Irn y Rusia, coloca a Estados Unidos en el mismo bando de stos.

El hecho es que Obama anunci la conformacin de una amplia coalicin de pases y de grupos armados irregulares sin tener, por lo que puede colegirse, una poltica de alianzas clara, y cabe dudar que semejante aventura pueda tener los resultados fijados por el mandatario estadunidense. Por el contrario, y a juzgar por los antecedentes, las incursiones blicas estadunidenses en Medio Oriente, el golfo Prsico y Asia menor, sean terrestres, areas, navales o las tres juntas, han dejado, adems de secuelas de incalculable destruccin humana y material, nuevos y ms virulentos rencores histricos que ms temprano que tarde se concretan en grupos cada vez ms hostiles y violentos. Y no hay motivo para pensar que en esta ocasin las cosas ocurran de manera distinta.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/09/11/opinion/002a1edi



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter