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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-09-2014

Unin de Exprisioneros Polticos pide reapertura del caso Allende

Francisco Marn
Proceso - Mxico


La reciente revelacin del ingeniero Dagoberto Palacios publicada el 18 de agosto por este corresponsal en el diario El Ciudadano, en el sentido de que su to, el ya fallecido general Javier Palacios, confes en 1977 que l le dio un tiro de gracia a Salvador Allende, impuls a la Unin de ExPrisioneros Polticos a pedir la reapertura del proceso ROL 77-2011 Caso Allende.

Palacios dirigi el asalto a La Moneda el 11 de septiembre de 1973 en momentos en que era jefe de inteligencia del Ejrcito.

La solicitud fue presentada por los abogados Roberto Celedn y Matas Coll el jueves 11 aniversario del golpe militar en el despacho del ministro Mario Carroza, localizado a una cuadra de la Plaza de Armas de Santiago.

Cabe consignar que esta causa fue sobreseda definitivamente por dicho magistrado en fallo del 13 de septiembre de 2012. All se asegur que el deceso del presidente Allende fue resultado de un suicidio, descartndose la participacin de terceros en los hechos. Dicha determinacin fue ratificada por la Corte de Apelaciones de Santiago, en junio de 2013, y por la Corte Suprema, apenas el 6 de enero pasado.

De esa manera se validaba jurdicamente la versin oficial elaborada por la Junta Militar galvanizada en un comunicado de cuatro puntos redactado por el secretario de prensa de la Junta Militar Federico Whilloughby emitido pasado el medioda del 12 de septiembre de 1973.

Ah se sostuvo que Allende se rindi incondicionalmente a las 13:09 horas y que al ingresar una patrulla militar a La Moneda, encontr en sus dependencias el cadver del seor Allende.

Segn esta versin que se basa fundamentalmente en el relato del testigo clave doctor Patricio Guijn no hubo combates ni muertos por esta causa en La Moneda.

Palacios, en la mira

En los fundamentos del escrito en que se solicita la reapertura del Caso Allende se argumenta que en el ltimo tiempo se han allegado nuevos antecedentes que permiten seria y fundadamente estimar que la muerte del presidente Salvador Allende fue provocada por el general Javier Palacios Ruhmann, responsable de la toma del Palacio de La Moneda el da 11 de septiembre de 1973.

Al citar la mencionada nota de El Ciudadano titulada Mi to el general Palacios nos cont que l le dio un tiro de gracia a Salvador Allende, se da cuenta del contexto de la confesin. Dagoberto Palacios recuerda que cuando tena 14 o 15 aos su pap (Fernando Palacios) comenz a llevarlo como acompaante a algunas de sus actividades.

El 18 de febrero de 1977 luego de un partido entre la seleccin de Chile y Flamengo, de Brasil, Dagoberto acompa a su pap a comer a un restaurante ubicado en la calle Cuevas de Santiago, que era propiedad de otro familiar: Omar Palacios. Adems de l y su pap, participaron de dicho encuentro los oficiales de Ejrcito Javier Palacios, el general Carlos Forestier y el coronel Sergio Badiola.

Antes de que trajeran la comida, mientras se servan un par de copas de vino, alguien pregunt: Qu pas con Allende el da del golpe en La Moneda?. Entonces mi to, el general Palacios, nos cont que l le dio un tiro de gracia a Salvador Allende.

En la misma presentacin se da cuenta que hay otros testimonios en que Javier Palacios reconoce haber rematado al presidente Allende. Se consigna que a fojas 644 del expediente del caso Allende hay una carta remitida en febrero de 2011 desde Italia localidad de Abbiategrasso, cercana a Miln, en la que el escritor y editor chileno Julio Araya Toro se dirige al juez Carroza con el fin de aportar informacin para el caso Allende.

All expone que su ya extinto padre, Jorge Araya Gmez, fue ntimo amigo del general Javier Palacios y que ste le cont a aqul con lujo de detalles () cmo tom por asalto el Palacio de Gobierno y lo ocurrido con Allende en sus minutos finales.

Pero la justicia chilena no respondi a esa misiva.

En la pgina seis del escrito que pide la reapertura de la causa que consta de 19 hojas se seala a este respecto: Sin embargo, de esa carta incorporada al proceso, tom conocimiento el socilogo, corresponsal periodstico y escritor Francisco Marn Castro, quien en su afn investigativo y prximo a editar un libro sobre el presidente Allende, tom todas las medidas para comunicarse con Julio Araya.

Luego de mencionar el libro Allende: Yo no me rendir. La investigacin histrica y forense que descarta el suicidio, escrito por Luis Ravanal y Marn (editorial Ceibo, 2013), Celedn y Coll informan en qu consisti la revelacin hecha por Palacios a Jorge Araya: Esto me lo cont mi padre luego de que nos encontramos con el general Palacios en febrero de 1992 en el centro de Via del Mar. En ese momento mi padre, al verlo (al general Palacios) caminando hacia l, le grita Javier! y a su vez, Palacios le responde Jorge! y, antes de abrazarse (cuando ya ambos estaban muy cerca), mi padre se dirige a m y me dice: Te presento al general que asesin al presidente Salvador Allende.

Julio Araya cont que Palacios se desfigur y respondi: No digas esas cosas porque la gente puede creer cualquier cosa. Se saludaron, se abrazaron, conversaron diez minutos y despus se despidieron. Entonces, mi padre me dijo: Te voy a contar la historia de lo que pas el 11 de septiembre y cmo Palacios asesin al presidente Allende.

Esto comenz cuando el general Palacios hizo una visita a mi padre en su casa en la (santiaguina) comuna de Maip, en marzo de 1974, llegando con un gran despliegue militar y vestido con uniforme de guerra. Yo tena 7 aos pero lo recuerdo perfectamente.

Palacios relat a Jorge Araya que al entrar a La Moneda el ambiente era un infierno () arda por el bombardeo y no se poda respirar por los gases lacrimgenos. En el segundo piso, Palacios fue recibido con rfagas de metralletas de Allende y de algunos de sus hombres que estaban en el Saln Rojo. En ese momento, Palacios grita a los miembros del GAP que se rindieran y fue Allende quien responde gritando: Soy el presidente de Chile y si te crees muy valiente, ven a buscarme conchetumaire!.

El relato prosigue: Inmediatamente, los GAP y Allende comienzan a disparar y una bala de Allende hiere en la mano derecha a Palacios. Los hombres de Palacios, al ver a su general herido, avanzan disparando contra los miembros del GAP y stos van cayendo por las balas de los militares, mientras Palacios es asistido por Armando Fernndez Larios, que le pas su pauelo para detener la sangre de la mano herida. Entretanto, segua la balacera ms adentro, ya que los GAP iban replegndose.

Dos militares que iban disparando hirieron en el estmago o el pecho a un civil que portaba una metralleta, un casco y una mscara antigases; el civil se pleg y cay al suelo. Palacios comienza con sus hombres a ver quines estaban vivos y quines muertos y le llam la atencin el civil que portaba un reloj fino. Al sacarle la mscara antigases y el casco reconoce al presidente Allende, y fue en ese momento que Palacios saca su pistola de ordenanza y dispara a quemarropa a la cabeza del presidente Allende. A todo esto eran las 14:00 hrs. Palacios con sus hombres trasladan el cuerpo del presidente Allende al Saln Independencia. Comienzan entonces a preparar el montaje para decir que el presidente Allende se haba suicidado.

Este testimonio fue por primera vez publicado el 8 de septiembre de 2013 en la nota Indicios de ejecucin que adelant el libro de Ravanal y Marn y que est contenida en el reporte especial que prepar Proceso con ocasin de los 40 aos del golpe militar.

Elementos concordantes

En entrevista con Apro, el abogado Roberto Celedn expres la que a su juicio es la relevancia de los testimonios mencionados: Por primera vez tenemos un narracin de cmo acontecieron los hechos, que es coherente con la constatacin cientfica en cuanto a que el presidente Allende tuvo dos disparos en su cabeza: uno, hecho con un arma corta en la frente que antecede a otro disparo: el realizado en la zona submentoniana con una metralleta AK. Ninguno de ellos tiene carcter suicida.

El jurista advierte que hay otros antecedentes que fueron pblicos y que son concordantes con esta versin que dio el general Palacios a personas de su crculo ms ntimo. Especficamente cita las declaraciones dadas por este general, una semana despus del golpe, a la agencia Latin de Colombia pas al que se desplaz Palacios para encabezar la delegacin chilena que participara de un encuentro deportivo de militares sudamericanos y que aparecen en la revista Ercilla 1991, del 26 de septiembre de 1973.

Cuando penetr al Palacio seala el general las llamas lo haban convertido en un infierno. Encontr a Allende recostado sobre un silln, con la metralleta que le haba regalado Fidel Castro, colocada contra su cuerpo, cerca de su mandbula. Se haba disparado dos proyectiles.

Aadi Palacios: l (Allende) estuvo disparando todo el tiempo porque tena las manos llenas de plvora. El cargador de la metralleta estaba vaco. Haba numerosas vainillas en la ventana y cerca de su cuerpo. A su lado tambin estaba un revlver y cuando pas a identificarlo tena un casco y una mscara de gases.

A este respecto, Celedn seala: Es decir, Palacios reconoce que Allende estuvo disparando hasta el final; que a su metralleta ya no le quedaban balas, que estaba con un casco y una mscara antigases, que son elementos que estn en el relato de su ntimo amigo Jorge Araya. Este abogado subraya que en la versin de Palacios, Allende tena dos disparos.

Lo anterior es concordante con relevante evidencia forense, recopilada en esta investigacin, pero que fue desestimada por el ministro Mario Carroza en su sentencia definitiva.

Concretamente, con el informe pericial qumico 261 (mayo de 2011) elaborado por el perito qumico de la Polica de Investigaciones (PDI), Leonel Liberona Tobar, que en sus conclusiones informa que en la muestra 3 (situada en la frente del cadver de Allende) se constat la presencia de plomo, bario y antimonio, cuyas concentraciones son compatibles con un orificio de entrada de proyectil balstico generado a corta distancia. Este disparo de entrada en la frente es a su vez coherente con un orificio de salida de bala tallado a bisel externo en la parte posterior de la bveda craneana, descrito en la autopsia del 11 de septiembre de 1973.

Esta revelacin, que slo pudo conocerse en 2008, despus de dcadas en que este informe de autopsia permaneci oculto, tambin fue ignorada por el magistrado, como si la existencia de disparos en la cabeza de Allende fuesen aspectos tangenciales en la investigacin relativa a las causas de su muerte.

En el escrito de Celedn y Coll se cita otra relevante confesin del general Palacios y que aparece en ese mismo nmero de Ercilla, en la crnica Relato de un testigo, del periodista Claudio Snchez, quien ingres a La Moneda liderando un equipo de Canal 13:

Juntos subimos por Morand 80. Eso ya no era escalera. El general tena una mano vendada. Me explic que esa era la obra de quien prefiri suicidarse a rendir cuentas. Evidentemente que Palacios se refera a Allende y le atribua a l haberle disparado en la mano, lo que tambin es coincidente con lo revelado por Jorge y Julio Araya.

Celedn y Coll tambin consignaron en su solicitud de reapertura de la causa, las declaraciones que el mencionado general hizo pocos das despus de ocurrido el golpe militar y que aparecen en la pelcula Ms fuerte que el fuego (1978), de los cineastas alemanes Walter Heynowski y Gerhard Schewman:

Ya en el interior de La Moneda y buscando pieza a pieza, dependencia a dependencia dnde ubicarlo (a Allende), porque no se olviden que la misin ma era exigirle, intimarle rendicin. Hasta que lo encontr: Tena las manos llenas de plvora y llenas de vainilla (sic). Hasta el ltimo momento l disparaba contra nosotros.

Estos testimonios de Palacios citados en el libro Yo no me rendir tampoco figuran en el fallo final del caso Allende.

En el escrito de Coll y Celedn se pone de relieve el voto de minora del ministro de la Corte Suprema Hugo Dolmestch, quien en enero de 2014 se opuso a que se dictase el sobreseimiento definitivo en esta causa:

Los antecedentes que arroja la vasta investigacin sumarial no logran resolver la discordancia que surge del anlisis de los informes periciales realizados. En efecto, los hallazgos descritos en el protocolo de autopsia 2449-73, establecieron la existencia de un orificio de salida en la zona posterior de la bveda craneana del expresidente, incompatible con la destruccin causada por el impacto autoinferido con un fusil de guerra, lo que refuerza la tesis de la ocurrencia de al menos dos impactos de bala penetrantes en el crneo, uno provocado presuntamente por un arma de mediana o baja velocidad, y otro de fuente distinta, pudiendo corresponder a proyectiles y armas diferentes, circunstancia que no descarta la intervencin de terceros.

En su voto de minora Dolmestch tambin expres: Las mismas dudas surgen a partir de la ausencia de escurrimiento sanguneo desde la zona submentoniana, lo que no concuerda con la hiptesis de disparo suicida en vida, y se estrella con la existencia de mayor concentracin de plomo, bario y antimonio en la zona facial, que es compatible con un orificio de entrada de proyectil balstico generado de corta distancia y que concuerda con el hallazgo de una lesin en la zona orbital derecha.

Celedn y Coll abordan en su escrito la complejidad jurdica que supone solicitar que se reabra un proceso que est definitivamente cerrado: Estamos frente a una causa judicial relativa a los derechos humanos. En esta materia, las puertas cerradas a la verdad no existen, son contrarias a la Constitucin y a la normativa internacional de derechos humanos que obligan a Chile. Y, en relacin con esto, vuelven a destacar el voto de minora de Dolmestch, cuyos planteamientos son definidos como simplemente profticos:

La importancia histrica del hecho investigado sin duda de lo ms trascendente ocurrido durante nuestra vida institucional impone a la jurisdiccin el deber de mxima rigurosidad en el establecimiento de la verdad, por lo que no resulta aconsejable cerrar para siempre el proceso, desde que tal vez a futuro bien podran aparecer nuevos antecedentes que despejen sus actuales dudas.

http://www.proceso.com.mx/?p=381984

 



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