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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-08-2005

El programa de la ONU Petrleo por Alimentos
Un escndalo puede ocultar otros

Alain Gresh
Le Monde Diplomatique

Traducido para Rebelin por Juan Vivanco


Un escndalo ha levantado un gran revuelo en el Congreso estadounidense. Se cree que entre 1996 y 2003 el presidente Sadam Hussein pudo desfalcar cientos de millones de dlares del programa petrleo por alimentos. Por otro lado, altos funcionarios de las Naciones Unidas (en especial el director del programa, Benon Sevan) se habran embolsado jugosas comisiones. Por ltimo, algunos polticos extranjeros, en especial franceses, tambin habran sacado tajada. Son acusaciones graves y merecen, sin duda, una investigacin profunda.

Pero cabe hacer una primera observacin. Desde 1966 exista una enorme cantidad de documentacin pblica sobre el programa petrleo por alimentos. Esta documentacin permite conocer al detalle todos los datos, como la lista de los artculos suministrados a Irak cada semestre. El comit encargado de aplicar las sanciones, formado por representantes del Consejo de Seguridad, decida por consenso esta lista y todas las transacciones iraques. No se poda tomar ninguna decisin sin el aval de Estados Unidos que, respaldado por el Reino Unido, suspendi contratos de cientos de millones de dlares con el pretexto de que los productos podran ser utilizados para un programa de armas de destruccin masiva que, como ahora sabemos, slo exista en la imaginacin de los estrategas de Washington. De modo que el programa estaba sometido a un control estricto, y si ha habido irregularidades, Estados Unidos es por lo menos tan responsable como la ONU (1).

Tambin se podra hablar del desfalco de decenas de miles de millones de dlares perpetrado por la comunidad internacional a travs de la Comisin de Compensaciones de la ONU (UNCC por sus siglas en ingls), con sede en Ginebra (2). Con el pretexto de indemnizar a quienes haban sufrido la invasin iraqu, esta comisin, manipulada por Washington, ha detrado hasta el 30% de los ingresos petroleros de Irak para pagar reparaciones a empresas tan pobres como la Kuwait Oil Company. Uno de estos reembolsos, de 200 millones de dlares, se hizo en abril de 2005, dos aos despus de la cada de Sadam Hussein, cuando el gobierno iraqu estaba mendigando crditos desesperadamente.

Pero el escndalo ms flagrante no ha merecido ninguna comisin de investigacin. Las sanciones contra Irak, adoptadas en agosto de 1990 y mantenidas tras la liberacin de Kuwait en 1991, han tenido efectos devastadores, que seguirn notndose en Irak durante mucho tiempo. Los medios informativos han hecho hincapi en las dificultades del pas para conseguir alimentos y medicamentos aun despus de iniciarse el programa petrleo por alimentos en 1966, pero poco han hablado de las consecuencias demoledoras de las sanciones para la sociedad iraqu. Las infraestructuras fueron deteriorndose poco a poco, pese a la extraordinaria inventiva de los ingenieros iraques; los servicios esenciales para la poblacin, como los ministerios, las centrales elctricas o el agua potable, se debilitaron, y la corrupcin, hasta entonces inexistente, se instal en todos los niveles sociales. La delincuencia prolifer: los vecinos de Bagdad, que solan dejar abiertas las puertas de sus casas y sus coches, tuvieron que encerrarse a cal y canto. Cuando se produjo la invasin estadounidense bast con esa ltima arremetida para que el Estado, ya carcomido, se desmoronase.

Las sanciones han tenido otra consecuencia nefasta sobre la poblacin. La emigracin de una parte de las clases medias, que ya haba empezado antes de 1991 debido a la brutalidad de la dictadura, se aceler. El pas fue quedndose sin personal tcnico y administrativo. Muchos jvenes, hasta entonces escolarizados, abandonaron los estudios para atender a las necesidades familiares. As fue creciendo una generacin de casi analfabetos. La universidad qued aislada del extranjero, ya que la comisin de sanciones prohiba el simple envo de una revista cientfica. El pas sufri un retraso de 15 aos, y no va camino de compensarlo.

Y todo esto, para qu? Las sanciones, como reconoce todo el mundo, no afectaron a los dirigentes del rgimen, que siguieron disponiendo de recursos importantes. En realidad sirvieron para reforzar el dominio del rgimen en vez de debilitarlo pues, a travs del sistema de racionamiento, el partido Baas ejerca un control minucioso sobre la poblacin, y el rgimen habra podido sobrevivir unos cuantos aos. Estas sanciones, adems, explican la dificultad actual para reconstruir Irak, que no debe atribuirse nicamente a la creciente resistencia armada, sino tambin a la antigedad de las infraestructuras y a su deterioro. Aunque tampoco es ajeno a este fracaso el afn estadounidense de acaparar todos los contratos de reconstruccin. Para restablecer el fluido elctrico, por ejemplo, se requera el concurso de una empresa alemana, Siemens, y otra sueca, ABB, creadoras de la moderna red elctrica iraqu; para el telfono haba que recurrir a la francesa Alcatel, que haba instalado las redes y conoca el terreno. Pero Washington quera castigar a los gobiernos de la vieja Europa y de paso premiar con jugosos contratos a varias empresas que sufragan al Partido Republicano.

Las sanciones han causado cientos de miles de vctimas civiles, han desestabilizado uno de los Estados ms importantes de la regin y han desencadenado un proceso de fragmentacin. A quin juzgarn por esto? Qu comisin har balance de estos errores que todo el Cercano Oriente est pagando con creces? Quin nos garantiza que el da de maana Estados Unidos y la ONU no emprendern de nuevo el camino de las sanciones, que castigan a todo un pueblo por el crimen de sus dirigentes?

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(1) Vase Joy Gordon, La droite amricaine diffame les Nations unies, Le Monde diplomatique, febrero de 2005.
(2) Vase LIrak paiera!, Le Monde diplomatique, octubre de 2000.




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