Portada :: Chile
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2014

Una tarea inconclusa
Independencia a medias

Hernn Soto
Punto Final


Si para algunos el siglo XX fue un siglo corto, el anterior, el XIX, podra posiblemente ser considerado un siglo largo. Tiempo de revoluciones y guerras en Europa y tambin en Amrica, tanto la del Norte como la del Sur. Con independencia, repblica y Constitucin en la primera -que atisbaba ya el capitalismo y sigui, sin embargo, cargando con la esclavitud de millones de negros-, y en la segunda con vaivenes, triunfos y derrotas, con una economa atrasada con resabios feudales, con juntas de gobierno, golpes de Estado y reconquistas por parte de los realistas, en un desarrollo que tom quince aos hasta Ayacucho, y treinta ms despus, para ordenarse ms o menos la casa.

Amrica Latina haba empezado conmocionada por la insurreccin haitiana que culmin con su independencia de la Francia revolucionaria y la constitucin de la primera Repblica negra, en 1804. El subcontinente estaba dividido entre los dominios de la corona espaola, organizados en cuatro virreinatos: Nueva Espaa -Mxico- , Nueva Granada, Per y Ro de la Plata. La otra parte era Brasil, colonia de la corona portuguesa. En ambos inmensos dominios coloniales haba atraso y complicaciones graves derivadas del estatuto colonial. A tal punto, que la dinasta borbnica que gobernaba en esos reinos europeos haba iniciado en el siglo XVIII polticas de modernizacin que haban dado pocos resultados.

En Brasil haba habido intentos conspirativos para alcanzar la independencia y algunas revueltas de esclavos. En 1780-81, en el Alto Per, la insurreccin de Tpac Amaru haba contado con el apoyo de un enorme contingente indgena que oblig al virreinato a extremar esfuerzos para derrotarlo; pero no termin con la insurreccin, seguida por Tpac Catari, en lo que es hoy Bolivia. Entretanto, y al mismo tiempo, en Colombia se haba producido la rebelin de los comuneros, donde destac Manuela Beltrn, que arranc los carteles que anunciaban el alza de los impuestos. Y todo esto ocurra antes de que comenzara oficialmente el siglo XIX.

Haba inquietudes y crticas a la dominacin espaola que privilegiaba a los funcionarios peninsulares en desmedro de los criollos. Ese fue precisamente el tema central de la famosa Carta para los espaoles americanos, escrita por Juan Pablo Viscardo, (1747-1798) un ex jesuita peruano que conspiraba entre Francia e Inglaterra y que fue difundida hacia el continente por Francisco de Miranda. Comienza con la declaracin de que el Nuevo Mundo es nuestra patria (y), su historia es la nuestra, sealando luego que la historia de los tres ltimos siglos es tan uniforme y tan notoria que se podra reducir a esas cuatro palabras: ingratitud, injusticia, servidumbre y desolacin.

 

SURGEN LAS JUNTAS

 

DE GOBIERNO

La invasin francesa a Espaa y el cautiverio del rey Fernando VII fueron resistidos por las armas por el pueblo espaol, que recibi ayuda britnica. Al mismo tiempo, se constituyeron Juntas de Notables en ciudades y regiones importantes, que se ordenaron finalmente con una Junta Central. Las repercusiones en las colonias fueron inmensas. Alegando fidelidad el rey cautivo, en la mayora de los casos aparecieron Juntas en Virreinatos y Capitanas Generales, legitimadas por lo que ocurra y por tradiciones que venan de la Edad Media. En Amrica -y con caractersticas muy diversas- se produjeron movimientos que apelaban a la voluntad del pueblo (en la limitada forma en que se entenda entonces): en Nueva Espaa el 16 de septiembre de 1810 el sacerdote Miguel Hidalgo, con el Grito de Dolores, llam al pueblo a levantarse cerrando su arenga con un Viva Nuestra Seora de Guadalupe y abajo los gachupines, nombre despectivo aplicado a los espaoles. En pocos das se organiz un levantamiento en que participaron miles de campesinos que ganaron varias batallas y llegaron hasta las puertas de Ciudad de Mxico antes de ser derrotados. Hidalgo fue fusilado pero la rebelin continu encabezada por otro cura, Jos Mara Morelos. En Caracas, Venezuela, en abril, se constituy otra Junta. En Buenos Aires, en mayo de 1810, ocurri algo semejante y en Chile el l8 de septiembre. Las autoridades nombradas por la Corona fueron sustituidas. No ocurri lo mismo en todas partes, pero el proceso emancipador se puso en marcha.

Nada efectivo pudieron hacer en todo aquel periodo para sacudirse el yugo espaol el poderoso vecindario de Lima, ni el puerto de Guayaquil, ni el Alto Per, ni Cuba ni Puerto Rico, ni Centroamrica. All resida el nervio mismo del podero militar hispano, ha sealado un historiador que explica a continuacin: Lima tena como virrey a Fernando de Abascal, marqus de la Concordia, el ms duro obstculo que encontr la causa emancipadora en Sudamrica, como que la mantuvo en jaque durante todo el tiempo de su gobierno (1808-1818).

Sobre Centroamrica pesaba la vigilancia inmediata de las guarniciones de Mxico, Cuba y Puerto Rico, convertidas en arsenales del ejrcito colonial, como que de esta ltima isla salieron Cajigal y Monteverde a sofocar la revolucin venezolana y neogranadina. Y como que Cuba y Puerto Rico permanecieron en poder de Espaa muchos lustros despus, hasta 1898.

La vuelta al absolutismo en Espaa simplific las cosas en 18l4. Ya no pareci necesario proclamar fidelidad al rey de Espaa y s enfatizar la lucha por la independencia y la intensificacin de la guerra, que se extendi por el continente.

 

EL PROCESO INDEPENDENTISTA

 

EN CHILE

El proceso fue relativamente tranquilo al menos en los dos primeros aos. Hubo un avance rpido de los partidarios de la independencia o de un alto grado de autonoma. Juan Martnez de Rozas, Bernardo OHiggins, Camilo Henrquez, Juan Mackenna, Juan Egaa, Manuel de Salas, Jos Miguel Carrera, sus hermanos Juan Jos y Luis, Manuel Rodrguez y muchos otros, organizaron un Congreso, y echaron las bases para un gobierno independiente. Incluso mandaron soldados a Argentina como posible ayuda en caso de invasin. La guerra se produjo a partir de 1813. Los combates fueron fortaleciendo el sentimiento patritico. El desastre de Rancagua, la reconquista espaola y sus crueldades y abusos aumentaron la resistencia y la actividad clandestina, encabezada por Manuel Rodrguez.

En 1817, el Ejrcito Libertador, formado por argentinos y chilenos, cruz la cordillera y derrot a los realistas en la batalla de Chacabuco. Ese triunfo signific la recuperacin del pas y, en definitiva, la derrota de los espaoles en la batalla de Maip. Bajo el gobierno de OHiggins se materializ la expedicin libertadora al Per al mando de Jos de San Martn, que deterior fuertemente al Virreinato y facilit las cosas para que, en 1825, en Ayacucho, las tropas comandadas por Sucre derrotaran definitivamente a las fuerzas de la Corona espaola. En esa victoria participaron oficiales y soldados venezolanos, colombianos, argentinos, ecuatorianos, chilenos, adems de europeos sumados a la causa liberadora.

Amrica Latina era libre. Las cosas, sin embargo, no cambiaron mucho. Siguieron mandando las oligarquas coloniales, hubo algunos cambios con los caudillos surgidos de las guerras. No hubo paz. Y pronto los deseos unitarios y de entendimiento latinoamericano fueron aventados por luchas intestinas y las guerras entre nacientes pases. La dominacin espaola fue reemplazada por otra ms sutil y eficiente. Gran Bretaa haca prstamos, construa ferrocarriles, copaba los mercados con manufacturas y en caso necesario, actuaban sus barcos de guerra. En el siglo XX, Gran Bretaa sera reemplazada por Estados Unidos, que desde siempre ha considerado a Amrica Latina su patio trasero.

Chile en el siglo XIX tuvo a lo menos tres guerras civiles, la ltima en l891 cost ms de diez mil muertos, sin contar la pacificacin de La Araucana ni el genocidio de las etnias australes. Tuvo adems tres guerras exteriores: contra la Confederacin Per-Boliviana, contra Espaa y la guerra del salitre, entre 1879 y 1881.

Pero los campesinos y obreros de Sudamrica seguan siendo explotados. Y se hablaba de libertad, de cultura, de derechos del hombre, de paz. El escritor mexicano Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura, escribi: Los nuevos pases siguieron siendo las viejas colonias: no se cambiaron las condiciones sociales, sino que se recubri la realidad con la retrica liberal y democrtica. Las instituciones republicanas, a la manera de fachadas, ocultaban los mismos horrores y las mismas miserias. Los grupos que se levantaron contra el poder espaol se sirvieron de las ideas revolucionarias de la poca, pero no pudieron ni quisieron realizar la reforma de la sociedad.

Las ideas tuvieron una funcin de mscara; as se convirtieron en una ideologa, en el sentido negativo de esta palabra, es decir, en velos que interceptan y desfiguran la realidad. La ideologa convierte a las ideas en mscaras: ocultan al sujeto y, al mismo tiempo, no lo dejan ver la realidad. Engaan a los otros y nos engaan a nosotros mismos.

As se inici el reina de la mscara, el imperio de la mentira. Desde entonces la corrupcin del lenguaje, la infeccin semntica, se convirti en nuestra enfermedad endmica; la mentira se volvi constitucional, consustancial.

 

CURIOSIDADES DE

 

LA INDEPENDENCIA

Para cerrar, una cosa curiosa: prcticamente desde el comienzo se atribuy al 18 de septiembre de 1810 el carcter de fecha fundacional de la Repblica de Chile. En 1812, relata un cronista de la poca, se realiz el 30 de septiembre una gran fiesta en la Casa de Moneda para conmemorar el 18 de septiembre de 1810. Hubo que correr la fecha por un lo que se produjo con las esquelas de invitacin, que tambin cayeron en manos de damas de la mayor prostitucin del pueblo. Descubiertas, hubo que cambiar fecha y esquelas.

La fiesta fue inmensa, de claro cuo republicano. El cronista -partidario del Rey- constata que dur esta diversin toda la noche, hasta las 6 de la maana siguiente, y para proporcionar el gusto y desahogo, alternativamente con los bailes se entonaba por el joven La Sala, de exquisita voz y pericia en su arte, las canciones patriticas que tambin corren impresas. Por su parte Camilo Henrquez escribi un poema titulado En el 18 de septiembre de 1812, cuyos versos finales dicen: Este da solemne y sacrosanto / de una vida ms noble no parezca; / se eternice en los fastos y la fama / se encargue de extenderlo por la tierra/ .

Prez Rosales seala que en su adolescencia se celebraba el 12 de febrero como aniversario de la independencia, por haber sido ese da, en 1817, la batalla de Chacabuco y el triunfo de los patriotas y la victoria de la libertad y el 12 de febrero del ao siguiente, la jura de la independencia.

Y ms adelante precisa: Las voces patrias y Chile no fueron voces sinnimas en los primeros tiempos de nuestra vida republicana. Patria no significaba al pie de la letra lo que ahora significa Chile, sino el conjunto de principios democrticos que luchaban a cuerpo partido contra los absolutistas de la monarqua espaola y, adems, hasta las mismas personas que capitaneaban las banderas independentistas, y eso explica por qu tuvimos entonces Patria Vieja y Patria Nueva.

Slo en 1824 vino a darse por decreto supremo a la voz patria su legtimo significado: se mand que en adelante se dijeses viva Chile en vez de viva la patria en los grandes das en que deban celebrarse las glorias de recientes fechas y aquellas que conmemoraban las que nos dieron libertad.

 

 

 

Publicado en Punto Final, edicin N 813, 19 de septiembre, 2014

[email protected]

www.puntofinal.cl



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter