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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2014

Cinco puntos que ayudan a comprender cmo se ha llegado a la consulta democrtica del 18 de septiembre
Algunas impresiones sobre Escocia

Isidro Lpez
Diagonal


1) El Reino Unido vivi una guerra durante los aos setenta. Una guerra, continuacin de la oleada revolucionaria global de 1968, a la que se ha dado poca importancia en comparacin con otros episodios como el 77 italiano, pero en la que estaba en juego, nada menos, que el carcter capitalista del modelo de organizacin social britnica. Las fuerzas del trabajo manufacturero organizado lanzaron un rdago que buscaba superar los lmites de uno de los estados de bienestar ms desarrollados de Europa. El desenlace lo conocemos: Thatcher gan una batalla que, antes de nada, se jug en el frente poltico cultural. Para ganarla necesit no slo ganar a la clase obrera organizada si no tambin ganar a sus propios capitalistas industriales y someterlos a ellos, y a todo el territorio, al dominio de las finanzas. En trminos territoriales, esto quiere decir, a subordinar a todo el pas a una porcin extraa y desterritorializada de la ciudad de Londres, la City, que llevaba desde el siglo XVII organizando el capitalismo mundial y desde mediados de los sesenta minando las regulaciones del sistema internacional de estados-nacin.

2) El nacionalismo escocs actual es fundamentalmente una consecuencia de casi cuarenta aos de rgimen thatcheriano. En un lugar donde ser tory era poco menos que un exotismo difcilmente comprensible. Y donde siempre se han visto las polticas neoliberales como un paquete lanzado desde Londres a un lugar donde no se las quera. De hecho, el mayor ciclo de luchas al que se tuvo que enfrentar Thatcher, la resistencia a esa barbaridad fiscal regresiva que era el Poll Tax, se inici en Escocia. Con algunos matices, es un lugar comn con mucha verdad analizar el muy britnico sistema de clases (en este caso, casi podramos decir de castas o por lo menos de grupos estables de estatus) perfectamente encajado en la divisoria norte/sur. Ms working class cuanto ms al norte ms acomodado y suburbial cuanto ms al sur. Escocia sera el ultra norte. Y Londres funcionara en otra escala, la de la ciudad global donde se condensan las contradicciones, resistencias y jerarquas del sistema-mundo capitalista.

3) A lo largo del siglo XX, Gran Bretaa tuvo que hacer frente a las luchas de liberacin nacional, y a la posterior independencia de sus colonias de ultramar y de Irlanda. Pero para el Thatcherismo ascendente la cuestin del nacionalismo interno, con la obvia excepcin del Ulster, nunca fue su problema central. Lo fue la gestin de las luchas de clases y la recomposicin de un bloque histrico mediante la ruptura de las solidaridades que constituan a la clase obrera como sujeto poltico. Lo que Bob Jessop llamaba el discurso de las dos naciones, una de trabajadores honrados dignos de crdito (inmobiliario) y otra de vagos dependientes de los subsidios sociales. Que estas dos naciones tuvieran fuertes encajes territoriales, de gnero y tnicos no dejaba de ser una coincidencia no problematizada hasta ms tarde.

4) Esta es la gran diferencia con el rgimen del 78 espaol. No hay comparacin posible entre el grado de agitacin poltica general, con elementos nacionales y sociales coexistiendo, en Euskadi y Catalua con la que haba en Escocia y Gales, aunque en estos territorios no fuera inexistente. Para el nuevo rgimen, la gestin de las fuerzas centrfugas fue un problema central que se resolvi mediante la creacin de un sistema territorial en tensin que reproduca un polo espaolista y otro nacionalista/independentista que tendan al equilibrio de fuerzas. Esto, junto a un modelo financiero-inmobiliario en que las escalas territoriales ms bajas cuentan con algunos activos propios para desarrollar sus burbujas inmobiliarias pero necesitan que el Estado central les proporcione recursos suplementarios entrando en competencia con otros territorios. Modelo que en ocasiones hace difcil distinguir el independentismo sincero de la bsqueda de ventajas territoriales competitivas. Desde este punto de vista, esta es la causa de que en Escocia haya sido tan sencillo conseguir un referndum y en Catalua o Euskadi no lo sea. Porque la tensin independentista aqu forma parte del juego poltico establecido desde 1978. Esto no quiere decir que la ruptura sea imposible, pero s que, pese a lo que puede parecer, es el camino largo para la ruptura y no el corto.

5) A diferencia de Inglaterra, los niveles de euroescepticismo en Escocia son bajos. El euroescepticismo ingls, esa mezcla de residuos ideolgicos imperiales y atlanticistas y de bsqueda de ventajas comparativas para el sector financiero londinense mediante la accin a distancia en la UE, nunca ha terminado de calar al norte. No hay ms que ver a Nigel Farage, cabeza poltica visible de los euroescpticos, pidiendo histrico que intervenga la Reina pidiendo el no para ver claramente la relacin entre euroescepticismo y nacionalismo ingls. Es importante tener en cuenta que las amenazas disciplinarias de la UE a Escocia, por otro lado difciles de instrumentar, tienen que ver con el tipo de desafo que plantea la secesin escocesa al estado actual del sistema de estados-nacin y no con un posible desajuste en el proceso de integracin europea. Para entender bien esto hay que tener en cuenta que la UE actual no es un espacio de integracin transnacional sino uno de doble articulacin en el que las dinmicas econmicas y el proceso de acumulacin funcionan a escala transnacional y los procesos polticos quedan encajados en los estados-nacin. El poder de la UE neoliberal depende de esta dualidad de escalas, la trasnacional para implementar las polticas neoliberales y la estatal-nacional para contener sus efectos en el interior de sus fronteras. Desde luego el referndum escocs no est ni mucho menos planteado en unos trminos que abiertamente se planteen desafiar esta doble articulacin, en la que se va a decidir la batalla entre democracia y neoliberalismo que estamos viviendo, pero ni por asomo suponen la supuesta dinamitacin de Europa de la que hablan los medios.

Isidro Lpez es integrante del Observatorio Metropolitano.

Fuente original: https://www.diagonalperiodico.net/global/23958-algunas-impresiones-sobre-escocia.html


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