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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2014

Un Dios no escribe novelas

Camilo de los Milagros
Rebelin


Cualquier historia de las esperanzas y desdichas de un solo hombre, de un simple muchacho desconocido, poda abarcar a la humanidad entera, y poda servir para encontrarle un sentido a la existencia Ernesto Sbato, Abaddn el exterminador.

Ernesto Sabato sorprende aunque tambin intimida con Abaddn el exterminador. La novela aparece a modo de conclusin -exagerada, experimental, apabullante- dentro de la genial saga paranoide que componen El Tnel primero y despus Sobre hroes y tumbas. Esos cauces, esas seales y pistas de los relatos anteriores, historias angustiantes hasta la nusea, conducan -cmo no adivinarlo- al propio Sabato: personaje y creador al tiempo, ficcin y recuerdo, delirio y racionalidad dentro de su ltima novela.

La lectura es tediosa. La mitad de la trama se desarroll ya de forma ms coherente, ms resumida, en los ensayos que componen El escritor y sus fantasmas. Sabato gasta extensiones de pginas explicando por boca de los personajes cuatro o cinco temas que le quitaron el sueo toda la vida: el existencialismo y lo insignificante de nuestro trasegar por el mundo, por consiguiente, la irrelevancia de la literatura. La imposibilidad de crear una ficcin y un arte comprometido, discusin intil que Sabato entabla contra los detractores de sus obras anteriores. Lo peligroso del racionalismo cientfico, peligro que entraa la trampa del desarrollo tecnolgico deshumanizante. Nuestro carcter demoniaco y oscuro, el dominio de las pasiones sobre el destino personal de los individuos. Aparecen tambin sus originales concepciones acerca del gnero novelstico. Y, en panormica, opiniones acerca del catastrfico siglo XX dentro de Argentina y afuera de ella, siglo al que por cierto todava le faltaban tres dcadas de horrores antes de acabarse. Public la novela comenzando los 70.

La otra mitad de las pginas intercala episodios ms o menos inconexos, en un conjunto catico que no va para ningn lado, especie de nebulosa excesivamente densa donde alumbran descripciones brillantes, piezas ocultas al interior de una lnea a veces esotrica, a veces policaca, otras costumbrista, que se antoja infinita, con incontables desvos. Si como parece, la intencin de la novela era negarse a s misma en tanto obra que pertenece al gnero novelstico, para al mismo tiempo, afirmarse en la negacin convirtindose en novela absoluta, en obra total (un poco como las famosas paradojas griegas), Sabato consigue su propsito. Esta antinovela que reclama la imperfeccin como bandera, despreciando la construccin de un universo coherente y hermtico, logra articularse en un complejo cosmos personal de vivencias y fantasmas, que segn la conviccin del escritor, refleja a la vez toda la pequea inmensidad de la existencia. La voz del propio Sabato discute con una de sus imaginaciones las claves del asunto en la pgina 249:

No hablo de un escritor dentro de la ficcin. Hablo de la posibilidad extrema que sea el escritor de la novela el que est dentro. Pero no como un observador, como un cronista, como un testigo. Cmo entonces? Como un personaje ms, en la misma calidad que los otros, que sin embargo salen de su propia alma. Como un sujeto enloquecido que conviviera con sus propios desdoblamientos.





Abaddn el exterminador ser la joya ms costosa de Sabato, no la ms bella. Es una narracin demasiado crptica, demasiado impenetrable, que acaba por derivar al abismo, un laberinto ntimo del que no conocemos la salida. El autor, por supuesto, tampoco. Un deseo de reintegrar la condicin humana, que Sabato recoge de Nietzsche, es inmanente a la estructura del relato: el hombre es un ser dual, trgicamente dual, desde Scrates se ha querido proscribir su lado oscuro, sin embargo se debate sin remedio entre la podredumbre y la inmortalidad, entre lo diablico y lo divino. Domina las pginas la conviccin que los seres humanos son ajenos al espritu puro, porque lo propio de esta desventurada raza es el alma, esa regin desgarrada entre la carne corruptible y el espritu puro, esa regin intermedia en que sucede lo ms grave de la existencia: el amor y el odio, el mito y la ficcin, la esperanza y el sueo (pg. 368)

Puesto que tal dualidad se funde en la narracin, no slo como preocupacin de fondo sino sobre todo traspasando la estructura formal, se percibe un nimo de integrar la racionalidad junto a los demonios del espritu. El relato adquiere un tono imperfecto, inacabado, logrando ser con franqueza incomprensible de lo delirante. Sabato traza una acuarela: la de su propio interior, plena en detalles, matices, texturas. La apariencia completa es tan perturbadora como inquietante. Ese lugar comn que se repite con frecuencia asumiendo la novela como un gnero consagrado a la individualidad, una ventana al alma, un arte dedicado a explorar la condicin humana, junto a un largo etctera de obviedades, conlleva al riesgo del simplismo frvolo. Claro que la novela es una proyeccin del alma. Pero aquella es entre todas la regin ms turbia, la ms inexplicable: Dnde se iban a refugiar las furias? (pg. 258), justo all, en la literatura que resguarda los demonios inquilinos de nuestra condicin desterrados por el racionalismo. All se anudan letras tratando de dar respuestas sin xito a las incgnitas de un sujeto atormentado, Ernesto Sabato, quin en momentos de horror y de xtasis crea su poesa, que surge de ese confuso territorio y como consecuencia de esa misma confusin: un Dios no escribe novelas.

* Ernesto Sbato, Abaddn el exterminador, Seix Barral, Barcelona, 1982.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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