Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-09-2014

Todos los israeles estn implicados en la ocupacin

Dahlia Scheindlin
972mag

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


En lugar de ser un secreto militar, los sistemas de apoyo a la ocupacin incluyen instituciones regulares como impuestos, proyectos de infraestructura, el sistema educativo y, por supuesto, el servicio militar.

El debate sobre los insumisos de la unidad de inteligencia de la FIL 8200 desat enconadas polmicas durante toda la semana. Aunque ya he observado algunas de ellas, aqu hay algunas ms que se destacan.

Carolina Landsmann hizo uno de los ms poderosos artculos de opinin que he ledo en mucho tiempo en el peridico Haaretz. Todava puede aparecer en ingls, pero por ahora los extractos aqu publicados son traduccin ma. Al igual que un exmiembro de la Unidad de 8200 que habl conmigo, Landsmann dice que su acto de rechazo es una declaracin de que el trabajo de inteligencia y el sistema de ocupacin estn directamente vinculados, estableciendo un corte en la creencia de que slo los que tienen las armas de fuego son responsables.

Luego desarrolla esta idea para su prximo paso lgico. En un lenguaje directo escribe que los refuseniks apuntan a una perspectiva integrada en el pensamiento israel que es clave para entender lo que permite que el Estado contine su control y opresin de millones de palestinos durante 47 aos". La ilusin de que ciertas islas dentro de la sociedad israel estn desconectadas de la dictadura militar en los territorios y los afortunados que se adaptan a ellas estn libres de la responsabilidad de sus injusticias, [esa ilusin] ha anestesiado la conciencia de los que se oponen a tal control y les impide levantarse contra ella.

Toda la sociedad israel, escribe Landsmann, apoya este sistema. Esta me parece una de las observaciones ms importantes y precisas de la realidad israel, que rara vez se entiende.

El Gobierno militar... no es un sistema secreto del ejrcito. Es el proyecto ms grande, ms visible, con la participacin ms amplia que en cualquier otra empresa de Israel.

En lugar de ser un secreto militar, los sistemas de apoyo a la ocupacin incluyen instituciones normales como los impuestos, los proyectos de infraestructura, el sistema educativo y, por supuesto, el servicio militar. Concluye con inquietante claridad, "Nadie puede decir no tomo parte en la ocupacin'"

No creo que Landsmann quiera decir que todos los israeles son malos y yo misma rechazo esa idea. Pero el hecho de que todas las estructuras sociales y polticas apoyan la ocupacin es cierto y debe asumirse. No con el fin de culpar a los individuos, sino para ayudarles a entender que detener esto significa identificar su contribucin personal, a travs de cualquier sistema social al que pertenezcan, y cambiarlo. La carta de rechazo, espera, puede ser el primer paso de este profundo cambio de mentalidad.

Lo importante es romper el muro imaginario que separa al ejrcito de la sociedad civil,el que diferencia a los residentes del Estado de lod de los asentamientos en trminos de su responsabilidad respecto a los palestinos. En Israel, un pas democrtico, todos los ciudadanos -los soldados y los colonos- participan en las injusticias y son responsables de ellas.

Irnicamente, es lo que ha dicho la extrema derecha en varias ocasiones. Argumenta que se sataniza injustamente a los colonos cuando, en realidad todos en Israel, pueblo y Gobierno por igual, apoyan los asentamientos.

Una vez, en un evento de conmemoracin de la Nakba en la Universidad de Tel Aviv, vi al ultraderechista lder de los colonos de Hebrn, Baruch Marzel, que vesta una camiseta con la leyenda "Solidaridad: Sheikh Munis", el nombre original en rabe de la aldea palestina donde la universidad se ubica actualmente. Por un fugaz instante me pregunt si el mundo se haba vuelto del revs. Pero al mismo tiempo saba que era burla, una extensin de la consigna: "El destino de Hebrn ser el destino de Tel Aviv"!

Baruch Marzel at Tel Aviv University, May 2012 (Photo: Dahlia Scheindlin)

Baruch Marzel en la Universidad de Tel Aviv, mayo de 2012 (Foto: Dahlia Scheindlin)

Los colonos, desde su posicin, creen que es hipcrita que Israel haga alguna distincin entre su demanda en Tel Aviv y Hebrn. Con esa lgica, tampoco hay distincin entre los israeles que asentaron sus vidas en el Tel Aviv de hoy y los responsables de la toma de Hebrn actual: una ciudad dividida por las aceras segn la identidad, en virtud de las leyes militares israeles.

Creo que la comprensin de que los israeles comunes son parte de la ocupacin y que estos mismos israeles comunes deben actuar para detenerla constituye el corazn de una cua amarga y profunda entre los distintos tipos de "izquierda" en Israel. La condena de la negativa del ejrcito hecha por polticos considerados de centro izquierda (principalmente del laborismo, con Shelley Yachimovich a la cabeza) enfureci a algunas personas que no se identifican normalmente con la extrema izquierda.

Uri Misgav, que ha escrito extensamente acerca de la Unidad 8200 toda la semana, public hoy una breve nota, tan simple que dola. Qu otra cosa puede hacer una persona?

Transmiti con xito el sofocante sentimiento de que ninguna accin de oposicin a la ocupacin es legtima o eficaz. El ciudadano comn y corriente que rechaza esta poltica no tiene a quin recurrir. "Una y otra vez ve cmo la izquierda y el centro fortalecen las coaliciones de la derecha que afianzan y perpetan [la ocupacin]".

En tanto Landsmann revel que todos los israeles forman parte de la ocupacin, el ciudadano medio que busca alguna manera de no ser parte de ella, tambin (es mi interpretacin).

Simplemente no quiere contribuir con su parte. Quiere vivir en paz... Le parece absurdo financiar [la ocupacin] con sus impuestos, pero la evasin fiscal es un delito penal y una rebelin fiscal no es realista. Si quiere boicotear los productos de los asentamientos, le explican que el boicot es una cosa terrible y quin mejor que los judos para recordar esto... Si se une a un grupo de derechos humanos, lo acusan de daar la imagen y reputacin del Estado. Si se manifiesta contra la ayuda externa o la participacin internacional, se convierte en un judo-felpudo de los gentiles antisemitas. Por supuesto, no puede desentraar cualquier tipo de violencia.

Por lo tanto, para Misgav, cualquier ciudadano comn que est contra la ocupacin, es suficiente. No s cmo acabar con ella, pero yo no puedo participar. Interpretndolo y escribiendo en primera persona, Misgav escribe:

No quiero bombardear desde el aire, asaltar su casa en la oscuridad de la noche, hacer la vida imposible en los puestos de control, disparar balas de caucho pulverizado o de esponja sobre los manifestantes, chantajearlos para que se conviertan en colaboradores y yo ni siquiera voy a reunir informacin de inteligencia que permitir que todo se prolongue hasta final de los das".

Luego Misgav transita a travs de los viles ataques que se desataron y desataran sobre esa persona. La conclusin es un alegato trgico.

Quiere vivir. Una vez ms, se pregunta, qu ms hay que hacer? No quiere irse. No quiere suicidarse. Quiere vivir en paz con su conciencia en el Estado de Israel, sin apoyar el proyecto de la ocupacin y los asentamientos. Por favor, aydelo, queridos lectores: existe una forma legtima de hacer esto?"

Yo podra reformular el final: hay una forma legtima de detener esto?

Fuente: http://972mag.com/all-israelis-are-implicated-in-the-occupation/96847/

rCR



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