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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-09-2014

Escocia, Paisos Catalans y Euskal Herria

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


A comienzos de 2014 la revista Espineta Amb Caragolins del colectivo Amigos del Che, de Tarragona, caracterizada por su militancia comunista e internacionalista, me pidi una serie de muy breves anotaciones sobre la evolucin de la situacin sociopoltica vasca. Hasta ahora la prestigiosa revista ha publicado los tres concisos anlisis enviados --Febrero, Abril y Agosto-- que presento a la lectura crtica en estos momentos. Por qu ahora y no ms adelante? Porque estn confluyendo diversos procesos parciales en una gran corriente caracterizada por la ebullicin de, al menos, cuatro contradicciones estructurales del imperialismo en el presente: su notoria incapacidad para abrir una nueva larga fase expansiva y la permanencia de una crisis nunca vista; la polarizacin de las diferencias y de los antagonismos a diversos niveles; la militarizacin imparable de la poltica, de la economa y de la cultura a escala mundial; y la tendencia al aumento de las resistencias de los pueblos a la ofensiva del capital con su correlato interno de la tendencia al aumento de la lucha de clases dentro de estos pueblos.

Las cuatro grandes contradicciones nos remiten a otra ms bsica y elemental en la que no podemos detenernos pero que s hay que citarla siempre: las irracionales relaciones sociales de produccin capitalistas estn frenando como nunca antes el desarrollo racional y consciente de las fuerzas productivas potenciales. Cada zona o regin del planeta sufre de manera especfica esta explosiva tensin subterrnea, ssmica, creciente. La Unin Europea es un ejemplo, y dentro de ella las naciones escocesa, catalana, vasca, etc., se enfrentan a esta dinmica incontrolable a la vez que la padecen internamente porque tambin ellas existen poderosos bloques burgueses euroimperialistas.

El resultado del referndum escocs, el cada vez ms perceptible pliegue a las exigencias espaolas de una parte fundamental del bloque burgus soberanista en el Principat Catal, la eterna postura claudicante de la burguesa vascongada y el contenido reformista explcito de EH Bildu, estas y otras novedades son ahora ms palpables que a comienzos de 2014, pero sobre todo interactan ms estrecha e intensamente con las crisis sociopolticas y econmicas que azotan a la UE y en especial a Gran Bretaa y al Estado espaol. A pesar de las diferencias entre estas naciones oprimidas, hay tres constantes que las unifican: una, la opcin de sus burguesas asumiendo la lgica del capital imperialista, negndose a ir ms all de lo permitido por sus aparatos de poder; otra, el agotamiento definitivo de la va poltica, democrtica y pacfica de la sociedad civil y de la ciudadana; y por ltimo, las advertencias contundentes de la UE y del capital financiero transnacional de que no es posible ninguna real y efectiva independencia dentro de sus dominios, sino slo grados de dependencia segn sea la insercin de cada una de sus burguesas en la jerarqua interna del euroimperialismo. Es muy significativa la experiencia de Quebec entre 1995, 2006 y la actualidad, que confirma lo fundamental en el comportamiento de las burguesas escocesa, catalana y vasca.

Pienso que antes de seguir es conveniente leer los tres articulitos publicados en Espineta Amb Caragolins para , mediante su crtica, aceptar o rechazar total o parcialmente el mtodo que se va a emplear en lo que sigue:

1.- Sobre la situacion vasca (27 de Febrero de 2014)

  1. Desde la perspectiva independentista y socialista, el proceso de liberacin de Euskal Herria se encuentra en otro nivel de avance diferente al de los Pasos Catalans. Ni ms avanzado ni menos avanzado, sino diferente en lo cualitativo. La izquierda independentista y en gran medida el soberanismo y el resto de fuerzas progresistas vascas, saben ya por experiencia propia lo que realmente es capaz de hacer el imperialismo espaol para aplastar o congelar los derechos elementales. Lo sabemos porque hemos llegado al punto crtico, esencial, de choque entre el imperialismo espaol y Euskal Herria, y ese punto crtico desencaden una sistemtica represin generalizada que no permite ya esperanzas reformistas de ningn tipo, por cuanto la realidad cotidiana ha destrozado todas las nebulosas y ambigedades posibles.
  2. La derecha espaola ubicada en nuestro pas, representada por PP/UPN, no acepta cambio alguno que no sea el del la rendicin incondicional del independentismo de izquierdas y del soberanismo socialdemcrata y eurocomunista. El espaolismo de centro-derecha, representado por las sucursales del PSOE, slo est dispuesto a que esa rendicin fuera menos humillante. La derecha autonomista representada por el PNV busca que sea honrosa pero dentro de la ley espaola. En cuanto a la parte de Euskal Herria bajo dominacin francesa, el panorama es bsicamente idntico al de Hegoalde.
  3. No podemos exponer todas las razones que explican por qu no existen en Euskal Herria sectores burgueses dispuestos a presionar un poco a Madrid, y por qu son tan reducidos los sectores pequeo burgueses que s lo hacen, comparado con el Principat Catal, Slo enumeraremos cuatro: la diferencia entre el capitalismo vasco y el cataln; la diferencia del independentismo poltico de sus pueblos trabajadores; la diferencia en sus niveles de organizacin y lucha; y la diferencia abismal, por ahora, entre el independentismo socialista vasco y el cataln. Como resultado, la burguesa vasca y gran parte de la pequea burguesa tienen ms miedo al pueblo trabajador vasco que al imperialismo espaol. El bloque social burgus cataln tiene, por tanto, ms margen de maniobra, por ahora, y lo utiliza.
  4. La compleja y rica izquierda vasca debe atender a muchos frentes en un contexto de crisis nunca conocida antes. Hablamos de rica y compleja izquierda vasca porque es necesario reivindicar estas cualidades decisivas. Ser difcil encontrar en el capitalismo imperialista, mal llamado Centro o Norte, un movimiento de izquierda tan amplio y a la vez tan cohesionado en lo esencial en este perodo histrico. Al ser amplio, mltiple y diversificado en sus campos de lucha, tambin lo son sus grados de radicalidad poltica, social, cultural, clasista, etc., como no poda ser menos. Pero al tener una cohesin sustantiva elemental que le enfrenta irreconciliablemente con el Estado burgus espaol, en esta medida las diversas intensidades se vuelven secundarias ante la unidad de objetivos histricos que la cohesiona.
  5. La apreciable fuerza electoral e institucional de la izquierda vasca es slo una parte de su fuerza real, de masas, cultural, socioeconmica, moral, poltica, parte importante desde luego pero slo eso, una porcin supeditada a la totalidad. No se trata slo de Amaiur en el Parlamento espaol, de EH Bildu en las instituciones de Hegoalde y de otras fuerzas en las de Iparralde, tampoco se trata nicamente de SORTU, o del sindicato LAB, o de los medios de prensa critica, o de los movimientos populares y sociales, y un largo etctera; no es nicamente esto, aun siendo importante. Adems, y sobre todo, hay que tener en cuenta a las decenas de miles de personas explotadas, el pueblo trabajador en s mismo con sus mltiples arraigos concretos en la nacin vasca en su conjunto, con sus mediaciones diarias y sus redes cotidianas de todo tipo.

6. El ncleo duro de esta polifactica izquierda vasca es el independentismo socialista y antipatriarcal, euskaldun e internacionalista, la histricamente conocida como izquierda abertzale. Pero no comprenderamos nada de su situacin presente, de sus perspectivas, si antes no la hubiramos ubicado en su lugar correcto, como fuerza directriz en lo bsico de esa amplia izquierda ms general. Por esto necesitamos otro articulito para terminar de explicarlo.

 

2.- Sobre la situacion vasca (2 de Abril de 2014)

1. En la actualidad, la izquierda independentista est sufriendo la peor desorientacin estratgica y tctica de su historia y se encuentra al borde de una crisis interna de consecuencias muy graves porque, en primer lugar, carece de un proyecto revolucionario bsico que unifique a toda la izquierda en el actual contexto de crisis generalizada del capitalismo en su conjunto; en segundo lugar, todo indica que no se va a organizar un debate colectivo intenso y profundo para elaborar esa alternativa ms imprescindible cada segundo que pasa; en tercer lugar, mientras tanto slo se ofrece ese monumento a la nada que es el documento oficial sobre la llamada Va Vasca que es la va a la integracin en el sistema; y en cuarto lugar, mientras tanto sigue amplindose la distancia que separa a crecientes sectores de la izquierda abertzale de Sortu, o de su direccin. Hasta ahora nunca en la historia del independentismo socialista se haba producido tanto distanciamiento.

2. En situaciones similares a las presentes la izquierda vasca siempre dispuso de dos o ms documentos estratgicos, tericos y polticos que presentaban perspectivas diferentes. La militancia y los amplios sectores que la ayudaban accedan as a una riqueza de debate decisiva para su correcta orientacin y su praxis. Muchas de esas discusiones se realizaron en la dura clandestinidad franquista, y las posteriores, hasta el presente, en la muy vigilada y recortada democracia que padecemos. No sirven por tanto las excusas al uso segn las cuales las ilegalizaciones y detenciones, y el cerco de la prensa, han imposibilitado la realizacin de un debate colectivo. Por el contrario, llevamos varios aos en los que el independentismo socialista est mostrando una muy peligrosa indiferencia terica si tenemos en cuenta la excepcional gravedad de las crisis que nos azotan.

3. Lo malo radica en que semejante despreocupacin estratgica y terica se simultanea con pasos prcticos de largo calado en modo alguno argumentados a la militancia compleja y diversa. Por argumentar entendemos lo que se entiende por argumentar: dar razones coherentes, asentadas en anlisis rigurosos y abiertos a la crtica. Por ejemplo, el documento que habla de la Va Vasca carece de todo argumento ya que sus pocas pginas estn repletas de hueras vaciedades al gusto de la palabrera pequeo burguesa. Otro tanto podemos decir, en lo bsico, sobre el programa a llevar a la UE, programa que debe sustentar la campaa electoral de EH Bildu para la UE. Si exceptuamos la muy poca informacin que se ha pasado, la nica opinin sistematizada disponible para la generalidad de la izquierda abertzale y para las bases ms amplias de EH Bildu es una entrevista al candidato oficial.

4. Lo peor radica en que Euskal Herria se enfrenta ahora a un futuro que exige respuestas diferentes a las acostumbradas en el pasado: por un lado, el definitivo alto el fuego de ETA ha espoleado el triunfalismo prepotente de la burguesa multiplicando sus exigencias de rendicin incondicional; por otro lado, las diversas crisis que confluyen en una total, sinrgicamente superior a las precedentes, plantean interrogantes especficos que exigen debates ms profundos; adems, dado que el ataque burgus es contra todo el pueblo trabajador, las preguntas e inquietudes populares conciernen a la totalidad de la existencia social, lo que supone un tremendo reto intelectual a la izquierda vasca; por ltimo, este panorama se enrarece y complejiza por el hecho de que dentro del independentismo se haban generado expectativas sobre la recuperacin del tiempo perdido en lo terico-poltico, esperanzas que se diluyen rpidamente.

5. Los tiempos de crisis son tiempos de preguntas y debates. No estar a la altura de las necesidades psicopolticas del pueblo trabajador, de sus preocupaciones por el futuro, que no slo por el presente, esta incapacidad abre un abismo entre la izquierda y sectores de sus bases y del pueblo ms concienciado. Esta es la experiencia histrica, y Euskal Herria no una excepcin. El abismo es recortado en la medida de lo posible por la iniciativa de colectivos y grupos que organizan sus propias conferencias con asistencia superior a lo esperado. Una autoorganizacin intelectual muy creativa pero que, a la vez, muestra tambin el distanciamiento entre un sector de la izquierda vasca y las necesidades poltico-tericas de otro sector.

6. La desafeccin intelectual es mala siempre, pero es ms daina cuando se ha iniciado una fase poltica caracterizada por dos niveles: agudizacin de la lucha de clases interna y de la opresin nacional y ciclo electoral con tres consultas importantes en muy poco tiempo, lo que tiende a exacerbar las tensiones vistas. Pero hemos acabado el espacio disponible para hoy as que tal vez en un futuro podamos seguir analizando la situacin vasca.

 

3.- Sobre la situacin vasca (14 de Agosto de 2014)

  1. Las elecciones europeas del pasado mes de mayo mostraron que la llamada izquierda soberanista sufre una creciente tensin interna: por un lado, el reformismo de EH Bildu y Amaiur, pese a la radicalidad verbal de algunos de sus portavoces y a logros de la accin municipal e institucional, choca con el empeoramiento objetivo de la realidad; por otro lado, el clamoroso silencio pblico de Sortu en muchas cuestiones y su incapacidad para llegar a ser y significar lo que fue y signific HB en condiciones represivas cualitativamente ms duras, choca con las crticas de mucha militancia independentista y socialista combativa que, sin embargo, valora la importancia de la unidad pese al mal trato que recibe por parte de la burocracia; por ltimo, el mensaje reformista de la coalicin electoral en la que ha participado, EH Bildu, agudiz estos y otros problemas, entre ellos el distanciamiento creciente entre Sortu como proyecto no consumado y el malestar de amplias bases independentistas y socialistas, que no soberanistas, felices estos ltimos por el chollo propagandstico y poltico que han encontrado teniendo en cuenta su enana base militante y popular.
  2. Viendo esto, los resultados de las elecciones europeas son lgicos: la izquierda soberanista mantuvo el tipo pese a su mensaje reformista gracias a la fidelidad del voto crtico interno de la izquierda independentista y a que no se le fue ms voto de esta izquierda. El europesmo de EH Bildu es muy preocupante por tres razones fundamentales: porque reflej una visin errnea del euroimperialismo, lo que desmoviliz a mucha militancia; porque confirm su lejana de la lucha de liberacin nacional de clase y de una estrategia socialista, lo que explica en parte, que no en todo, la fuerza inicial del reformismo nacionalista espaol de Podemos e IU al tocar problemas sociales abandonados por la izquierda soberanista; y porque muestra lo daino de la poltica de Sortu de no dar a conocer pblicamente los resultados del debate fundacional, ocultndolos al Pueblo Vasco.
  3. La afirmacin de que en las prximas elecciones municipales y forales la izquierda soberanista recuperar e incluso ampliar su fuerza institucional --avance deseado por todos y todas-- no anula las tres razones vistas sino que puede agudizarlas al tenor de la evolucin posterior. Si bien algunos comentarios de Sortu y de EH Bildu fueron incluso ligeramente autocrticos con los resultados, el mensaje general y la dinmica subsiguiente fueron triunfalistas y orientadas hacia la creacin de algo parecido a un partido de masas electoralista y pacifista. Ya ha surgido el siempre necesario debate sobre las posibles identidades entre el menchevismo y la socialdemocracia de la II Internacional y el por ahora borroso, ambiguo e impreciso proyecto organizativo de la izquierda soberanista. Lo cierto es que la indiferencia de la direccin de Sortu por la formacin terico-poltica de su militancia, y en especial por la readecuacin del socialismo y del marxismo inherente a la identidad histrica del independentismo desde mediados de la dcada de 1960, esta dejadez, est aumentando la distancia entre las contradicciones objetivas y subjetivas y la capacidad de respuesta y de explicacin por parte de Sortu.
  4. Entre los muchos ejemplos disponibles vamos a poner slo cuatro: uno, ante el posible cierre de 111 locales de la izquierda independentista, la versin oficial ha sido cierta pero muy superficial al centrarse casi en exclusiva en la tesis del botn de guerra y del debilitamiento econmico del movimiento abertzale, sin aportar una perspectiva global, histrica y revolucionaria del proceso represivo en su conjunto. Dos, la ausencia total de un estudio riguroso de la composicin clasista vasca y de la existencia o no de una supuesta burguesa nacional vasca con la que hay que aliarse tctica o estratgicamente. Tres, la ausencia total de un estudio de la insercin objetiva y estructural del capitalismo vasco en el mundial, europeo y franco-espaol. Y cuatro, la importancia cualitativa que tiene la industria poltico-cultural imperialista y sus ramales en Euskal Herria, como armas de desnacionalizacin y aburguesamiento que deben ser combatidas diariamente, en especial durante la capitalidad cultural europea de Donostia en 2016.
  5. Frente a esta situacin del reformismo soberanista y de parte del independentismo socialista, los Estados espaol y francs y sus fuerzas colaboracionistas empezando por las medianas burguesas regionalistas y autonomistas, dan forma en secreto a varas alternativas sociopolticas de salida de la crisis que tienen una unidad bsica que se plasma en cuatro puntos elementales: fortalecer el imperialismo occidental liderado por EEUU; aceptar la supremaca euroalemana y moverse siempre dentro de sus cauces; reformar aspectos secundarios de la unidad estatal franco-espaola dentro de los dos puntos anteriores; y derrotar al independentismo socialista. El reformismo nacionalista franco-espaol no cuestiona radicalmente esta unidad bsica, sino slo sus formas ms duras e inadmisibles desde eso que llaman la ciudadana democrtica. Las fuerzas socialdemcratas, eurocomunistas y democristianas de la izquierda soberanista avanza en esta crtica: la defensa de los derechos nacionales vascos.
  6. Ahora comprendemos que una parte muy significativa del independentismo socialista histrico haya ledo con alivio y esperanza el anuncio de ETA en su ltimo Agiri de que estaba tomando las medidas adecuadas para intervenir como fuerza poltica activa en el devenir de Euskal Herria. Todava es pronto para valorar en su justo alcance este comunicado, pero la realidad palpable es que podemos encontrarnos ante una serie de aportaciones vitales que ayuden a dar cuerpo por fin a la estrategia nacional de clase, antipatriarcal, euskaldun e internacionalista que necesita urgentemente el pueblo trabajador vasco. Sabemos que la represin har lo imposible por destruir este proyecto imprescindible, pero tambin sabemos que la represin fracasar.

 

La euforia con la que el capital financiero y la UE han recibido su victoria en Escocia es tanto ms significativa cuanto que sabemos que el la reivindicacin soberanista escocesa no era radicalmente independentista, si por tal entendemos el proceso de independizacin socialista de la dominacin capitalista, es decir, que las fuerzas productivas materiales y culturales pasasen al manos del pueblo trabajador escocs, y que ste pudiera crear un Estado obrero. Era inicialmente una reivindicacin de mayor autogobierno dentro de las estructuras existentes, con la salvedad de que Inglaterra forz el rdago para poder aplicar sin cortapisas la pedagoga del miedo segn las tcticas de la manipulacin psicopoltica inserta en las doctrinas de contrainsurgencia. La gran experiencia histrica de la burguesa britnica, cualitativamente superior a la ceguera miope de la espaola, le ha permitido mantener la suficiente sangre fra como para no tener que pasar de la pedagoga del miedo a su siguiente fase en las doctrinas de la contrainsurgencia: el uso preventivo del terror potencial aplicable si llegase el caso.

La diferencia entre las dos fases consiste en que la primera explica pblicamente, en los debates abiertos de la campaa, por medios de prensa democrtica, mediante informes aspticos y fros de la gran banca y grandes corporaciones transnacionales, etc., explica los duros efectos negativos sobre la calidad de vida, el empobrecimiento social y el aislamiento internacional que sobrevendrn si el pueblo vota por mayores libertades. La pedagoga del miedo integra el chantaje colectivo y el egosmo individual al prometer al pueblo que se le concedern mejoras y derechos si acepta seguir dentro del marco legal establecido, si limita sus reivindicaciones a lo posible dentro de unas conversaciones con el poder: el palo y la zanahoria. Los grupos sociales conformistas, alienados por la forma burguesa de vida aun considerndose a s mismos como progresistas con una visin poltica basada en el mero posibilismo democraticista y legalista, es decir la mayora silenciosa, son especialmente receptivos a la zanahoria que evita el golpe del palo: querran dos zanahorias o incluso angulas con kokotxas, pero se contentan con la promesa de una zanahoria.

La segunda fase advierte que el Estado aplicar represiones cada vez ms duras hasta llegar al terror si fuera necesario. Un ejemplo lo tenemos en la escalada de advertencias del PP contra el Principat Catal: desde la prohibicin de la consulta hasta la suspensin de la Autonoma, pasando por el control desde Madrid de reas decisivas como educacin, hacienda, etc. Una de las cualidades del terror potencial preventivo es que muchas de sus advertencias no tienen por qu salir de estamentos oficiales del Estado sino que provienen de poderes para-estatales y extra-estatales como asociaciones de militares u organizaciones de extrema derecha con lo que se multiplica el efecto paralizante del terror aleatorio preventivo: grupos incontrolados golpeando a placer a la poblacin mentalmente paralizada e indefensa. La advertencia del terror potencial aplicable puede ir de la amenaza difusa a la concreta, forzando a la imaginacin que se desplome de la incertidumbre al pnico: el comunicado del General Mola de verano de 1936 emitido por radio y lanzado por decenas de millares desde aviones militares, y reeditado y difundido por los golpistas la noche del 23 de Febrero de 1981.

Que nadie crea que la burguesa britnica no estara dispuesta en caso extremo a pasar de la pedagoga del miedo a la advertencia del terror potencial, y en caso desesperado a su aplicacin. Como todos los dems capitalismos, el britnico se ha construido sobre masacres atroces internas y externas o tenemos que releer la escalofriante descripcin del terrible terror ingls hecha por un eminente historiador? Tenemos que olvidar sus brutalidades en Irlanda, o las acciones invisibles de sus servicios secretos por medio mundo? O las represiones policiales de la lucha de clases en la segunda mitad de los 80 y la imparable militarizacin policial actual? De hecho, el poder britnico ha recurrido a la pedagoga del miedo contra el pueblo escocs al comprobar la ineficiencia de los mtodos propagandsticos comunes para contener el ascenso del voto independentista: es peligrosamente iluso, es suicida, creer que la burguesa britnica respetar la democracia en una situacin crtica en la que Escocia o el mismo pueblo ingls, por no hablar de Irlanda del Norte o Gales, estn al borde de acabar con la propiedad privada de las fuerzas productivas. Ha recurrido a la pedagoga del miedo para evitar una pequea crisis que no amenazaba al sistema imperialista, y en el futuro? Todo depender de factores como el cumplimiento de las promesas realizadas, el agravamiento de la crisis global britnica y mundial, la fuerza del independentismo socialista escocs, etc.

Catalunya empieza a sufrir advertencias suaves por ahora de terror potencial, dosis que recuerdan a muchas personas cmo se inici el sistema represivo ascendente aplicado a finales de los 80 y comienzos de los 90 contra Terra Lliura y el independentismo socialista. Pero entonces la burguesa catalanista y el reformismo estatalista no sufran el desprestigio actual, ni tampoco el pueblo padeca la dura crisis sistmica, por lo que la decapitacin de la lucha fue relativamente fcil. Ahora mismo el PP no tiene tantos colaboracionistas como entonces para facilitarle la tarea represiva. Hablamos del Gobierno del PP y no del Estado en s mismo: este matiz es importante porque entra dentro de lo probable que despus de no realizarse la consulta el prximo 9 de Noviembre se inicie un pulso de ofertas y contraofertas entre Madrid y Barcelona sobre todo si el Estado ha elaborado un plan entre el PP y el PSOE, dinmica que puede ir acompaada de represiones contra el independentismo socialista y de amenazas contra Catalunya. La militancia independentista catalana est ms fogueada y organizada que la escocesa, el Estado espaol no tiene los recursos de consenso e integracin que todava le quedan al britnico, adems de que la quiebra econmica espaola no permite apenas concesiones significativas que mermen las arcas del Estado, y el panorama se complejiza al encontrarnos en pleno calendario electoral.

En cuanto a Hego Euskal Herria es ya un hecho reconocido incluso hasta por los defensores de la movilizacin ciudadana que no ha cuajado el proyecto presentado alrededor de hace dos aos, y que hay que desbloquear el impasse mediante un Frente Amplio reformista al estilo del uruguayo, de Syriza y de Die Linke, con la participacin destacada de la prensa, de la burocracia acadmica, de la lite poltica, de la patronal y de los sindicatos, etc.: del lenguaje del soberanismo ha desaparecido incluso el viejo concepto eurocomunista de fuerzas del trabajo y de la cultura lo cual nos da una idea de su deriva. Se busca convencer a la mediana burguesa vascongada, al PSOE y probablemente al reformismo estatalista de Podemos para que apoyen al Frente Amplio tal cual ha sido diseado sin debate serio alguno en las amplias bases militantes. Mientras tanto, la crisis golpea con interminable fuerza al pueblo trabajador, a las mujeres y a la juventud, a la tercera edad lo que hace que se refuerce la tendencia a la formacin en red o de manera especfica de grupos y colectivos de izquierda independentista.

Para concluir, una leccin que hay que extraer de las recientes luchas nacionales es que crece la importancia de la organizacin de vanguardia tal cual empez a tomar cuerpo en la segunda mitad del siglo XIX a nivel internacional y dio un salto decisivo en el debate entre la forma organizativa amplia y amorfa de la socialdemocracia y el menchevismo, y el partido marxista de cuadros experimentados y formados que militan en el interior de los mltiples campos de batalla del capitalismo contemporneo. La irrupcin de Podemos como nueva fuerza estatalista a costa del PSOE y con el apoyo entusiasta de sectores del reformismo duro desgajados de la izquierda abertzale hace mucho tiempo, agudiza la necesidad de un debate prctico sobre el sistema organizativo y el programa socialista del independentismo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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