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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2014

Una tica y una poltica que vayan de la mano: ms all del pujolismo

Jordi Mir Garcia
eldiario.es

La reflexin tica tiene poco que hacer cuando decidimos explicita o implcitamente que lo que gua nuestro comportamiento individual o colectivo es el beneficio econmico


En los ltimos aos se han multiplicado las demandas de tica. Ha pasado a formar parte de un determinado sentido comn, incluso de un discurso dominante, expresar la falta de tica en la que vivimos o hablar de una crisis tica. Hablamos mucho de tica, de la tica que falta, de la tica que no tenemos... Y hablamos de ella porque entendemos que esta falta o su perversin est en el origen de la crisis econmica y poltica que vivimos. Hablamos de falta de tica en los comportamientos de los grandes fondos internacionales que especulan con materias primas o recursos bsicos para la vida de las personas. Podemos hablar de falta de tica cuando conocimiento la manera de actuar de las entidades financieras en el caso de la comercializacin de algunos productos como las preferentes o determinadas hipotecas. Podemos hablar de falta de tica cuando vemos que estamos rescatando con dinero pblico a las entidades financieras que han quebrado, pero estas estn expulsando de sus casas a las personas a las que concedieron una hipoteca que ahora no pueden pagar...

Podemos decir que falta tica en nuestras sociedades? Si hablamos con propiedad, dira que no. tica hay, pero el problema es que se fundamenta en valores y principios que quizs estn bastante alejados de los que nos gustaran. La tica es reflexin, anlisis, sobre los comportamientos que tenemos, sobre nuestra moral. Todo comportamiento acaba teniendo algn tipo de fundamento moral que lo gua. Y pensamos sobre qu actuaciones consideramos ms adecuadas para nuestra vida personal o colectiva. En las actuaciones que criticamos por falta de tica o de moral muchas veces la hay, pero no la compartimos. Hay un comportamiento que se fundamenta en la moral del beneficio particular sin tener presente otros posibles efectos. Analizan los comportamientos morales posibles y optan. No se comportan como lo hacen por desconocimiento, por no saber cmo hacerlo de otro modo. Podran optar por otros principios o valores. Escogen estos, tienen una moral y piensan ticamente. Es por todo ello que no considero oportuno hablar de falta tica o de moral. Lo que me parece ms adecuado es hablar de qu moralidad consideramos necesaria desarrollar como personas individuales y como sociedad. Hacer una reflexin tica colectiva sobre cules deben ser los cimientos de nuestra sociedad y de nuestro comportamiento particular.

El presidente Pujol ha hablado tanto de la necesidad de valores como de la difcil relacin entre la tica y la poltica. En una conferencia muy clarificadora hace pocos aos recogi algunas de sus ideas principales. Pujol en un ejercicio loable aportaba complejidad y mostraba las dificultades de la unin de la tica y la poltica. La suya era una doble apuesta: por la llamada realpolitik desde las instituciones, que en muchas ocasiones no ser compatible con los propios valores, y por la coherencia en la vida personal. Hoy, ante la comparecencia de esta tarde, asistimos a su falta de coherencia por no cumplir con los valores y principios que siempre ha defendido y promovido en la vida personal. Pero quizs la gran objecin a su trayectoria tiene ms que ver con sus polticas que con su vida personal, no se quiere aceptar tener que hacer una poltica contraria a la propia tica. Si hoy hay una reivindicacin de tica y de otras maneras de hacer poltica es porque la poltica institucional existente no ha conseguido unir bastante bien las dos esferas.

La reflexin tica tiene poco que hacer cuando decidimos explicita o implcitamente que lo que gua nuestro comportamiento individual o colectivo es el beneficio econmico, la maximizacin de los beneficios sin atender a otros criterios. Asumir estos objetivos, estos comportamientos, significa una opcin tica de las muchas posibles. Alguien dir que en nuestra sociedad no hay alternativa. Que ms all de nuestras posiciones de moral individual no podemos enfrentarnos a un sistema, que nos lleva por estos caminos. Escuchamos personas que trabajaban en las entidades financieras diciendo que a pesar de saber que las preferentes se estaban colocando a personas que quizs no eran las ms indicadas tenan obligaciones de la empresa con las que cumplir. Escuchamos periodistas que una vez ven peligrar su puesto o ya lo han perdido explican las directrices que condicionaban su labor... Tenemos opciones para desarrollar un pensamiento tico y una poltica individual y colectiva que se enfrente a estas situaciones o slo podemos aceptar nuestra subordinacin?

Hoy crecen colectivos que buscan transformar la realidad lo hacen dando tanta importancia a los objetivos como a los medios. No se impone una poltica supuestamente real a la que hay que subordinar la propia tica. Se busca una manera de hacer que sea transformadora para lo que busca y tambin por los caminos que sigue para conseguirlo, una cosa no puede ir separada de la otra. No se puede hacer esta renuncia. Ser siempre posible? Ya se ver. De entrada, ni renuncias ni maximalismos. Propuestas prcticas, viables, y rupturistas. Surge una tica de las obligaciones, por los derechos que se quieren garantizar, y de la decisin, por todo aquello a lo que hay que enfrentarse para conseguirlo.

Fuente: http://www.eldiario.es/catalunya/opinions/etica-politica-vayan-alla-pujolismo_6_307329291.html



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