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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-09-2014

27 sept 1975: los fusilados del rgimen franquista

Manuel de la Rosa Hernndez
Viento Sur


El 27 de septiembre de 1975 tuvieron lugar las ltimas ejecuciones del rgimen franquista. La Dictadura asesin a cinco militantes antifranquistas, Ramn Garca Sanz, Jos Luis Snchez Bravo, Jos Humberto Baena, Juan Paredes Manot (Txiqui) y Angel Otaegu. que militaban respectivamente en el FRAP y en ETA poltico-militar. El Dictador tena en sus manos las vidas de estos combatientes y no dudo en acabar con ellas. Quien en realidad tomaba esa determinacin era el decrpito rgimen de un dictador que quera dar muestras de su fortaleza. Estas ejecuciones, fueron las ltimas de la dictadura franquista, poco antes de la muerte del general Francisco Franco. Se les aplicaba la Ley Antiterrorista, pero en realidad ese injusto e ilegtimo rgimen no necesitaba ninguna legislacin para asesinar.

Las sentencias a muerte de esos cinco militantes antifranquistas levantaron una ola de protestas y condenas contra el gobierno franquista, dentro y fuera del Estado espaol, tanto a nivel oficial como popular. La anunciada condena a muerte cont con una rpida respuesta internacional, a pesar de lo cual no se logr frenar esa determinacin criminal. La protesta se extendi por Europa. Miles de manifestantes salan a las calles en grandes ciudades, como en Pars.

Los gobiernos europeos haban cerrado filas con Arias Navarro en la Conferencia de Helsinki, encubriendo su supuesto aperturismo. Los intereses de ndole econmico de las oligarquas eran ms importantes que avanzar en las libertades polticas en el Estado espaol. Los Gobiernos de los pases del Este tambin estaban encantados con el espritu de cooperacin europeo. Paralelamente el gobierno de los EEUU se reuni con el embajador franquista para asegurarse el mantenimiento y renovacin de las bases militares yanquis en suelo ibrico.

En el Estado espaol se dio una importante respuesta, con la convocatoria de Huelga General en Euskadi y movilizaciones en lugares como Madrid o Barcelona. Las organizaciones tradicionales de la izquierda reformista, en aquellos momentos el PCE y el PSOE, no estuvieron a la altura de las circunstancias. El PCE se limit en muchos lugares a la recogida de firmas y envo de telegramas, ms encaminados a convencer a los verdugos que en promover la movilizacin; ms en la confianza de sectores del poder que en la nica fuerza capaz de derrocarlo, el movimiento obrero y popular. As, en lugar de trasladar la Huelga General de Euskadi a todo el Estado levant la nefasta poltica de la reconciliacin nacional. En nmero 26 de Mundo Obrero deca: En estos dramticos instantes hay quienes pueden y deben intervenir decisivamente., la Iglesia espaola, el Episcopado y sectores fieles () El Ejercito necesita impedir que los ultras arrojen sobre l nuevas manchas de sangre, nuevos crmenes Esta actuacin del PCE va a marcar toda la transicin democrtica que contribuy a la instauracin del rgimen de la monarqua.

Nos quedamos con aquellas palabras de Juan Paredes Manot (Txiqui) que deca que es el pueblo y la solidaridad de los pueblos del mundo quienes dirn la ltima palabra. Esperemos que, ms pronto que tarde, los pueblos del Estado con la solidaridad internacional terminen con el rgimen del 78, heredero de aquella dictadura que cercen la vida de cinco luchadores antifascistas.

Manuel de la Rosa Hernndez es militante de Izquierda Anticapitalista.

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article9429



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