Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2014

A propsito del problema poltico del Proceso Bolivariano
Qu hacer y con quin?

Chris Gilbert
Rebelin


Es fcil observar el ocaso de lo poltico como categora del pensamiento en las crticas que a menudo se realizan al gobierno Bolivariano. Que hay que hacer esto o lo otro es la forma discursiva ms comn en estas crticas. " Se deben centralizar las importaciones" , dice uno. " Hay que ponerle mano dura al contrabando" , opina el otro. A travs del uso de la voz pasiva o de un "uno" annimo una cuestin poltica clave se pierde por el camino: Con quin? Contando con qu fuerza?

Lo poltico, como el perspicaz (y malvado) Carl Schmitt nos recuerda, se basa siempre en la accin de un colectivo: es una lucha de amigos (trtese de una clase social o de un Estado) contra los enemigos (sean stos otra clase social u otro Estado). Sigue que lo poltico es un concepto que en la medida en que propone cambios profundos se opone al liberalismo y a su metafsica de la individualidad: la poltica transformativa depende de la superacin de las misteriosas y mistificadas entelequias del liberalismo, de las diversas manos invisibles e inmanentes (pero en fin baldas) con las que el liberalismo fantasea lograr grandes fines polticos.

La accin poltica exige liderazgo, aunque ste pueda tomar diferentes formas. Para la izquierda, la forma clave es una relacin bidireccional entre las masas y una vanguardia que en constante dialogo con las masas desarrolla y perfecciona algo as como una lnea de masas . Chvez lo hizo en sus mejores momentos. Fue el "milagro de Chvez", y se podra decir que era su arma secreta si no fuese por que era tambin nuestra arma secreta. Por ejemplo, desde su posicin de vanguardia, Chvez dijo: "Por ahora" y todos entendimos que esto significaba que la lucha no haba terminado. Y a la inversa: mientras Chvez exploraba la Tercera Va de Anthony Giddens (!), l sinti el impulso del socialismo desde las bases y respondi.

El dar y tomar, el aprendizaje mutuo y hasta las rectificaciones estaban en el aire en el primer lustro del Proceso Bolivariano. Es algo que se olvida dada la tendencia humana a normalizar el presente y proyectarlo hacia el pasado. Sin embargo, uno slo tiene que revisar los documentales realizados durante esos aos de efervescencia una poca histricamente prxima pero espiritualmente lejana para constatar aquel clima de intercambio con el liderazgo. Evidencia de un modo de pensar ahora escaso es que los militantes de base afirmaban a menudo que, "No, no estamos con Chvez, Chvez est con nosotros!" No hay mejor evidencia de la forma recproca y dialctica de liderazgo que existi entonces, y que es elsine qua non de un movimiento de masas de izquierda.

Este modelo de actividad poltica se descompone en dos circunstancias. Una de stas ocurre con el uso excesivo de categoras como Razn de Estado, que descomponen la relacin interactiva entre lder y masas. La nave del Estado o del movimiento poltico pierde su rumbo porque una condicin fundamental del desarrollo de una lnea de masas es la comprensin mutua entre lder y masas, basada en la verdad. Chvez comenz a apoyarse ms y ms en la Razn de Estado y a dejar de lado su prctica de paciente explicacin a partir del 2011. El caso ms evidente fue la entrega ("porque s") del periodista sueco-colombiano Joaqun Prez Becerra, pero esta accin en verdad represent una tendencia en su actuar y en el de sus cuadros. Las consecuencias fueron graves: al haber probado la fruta prohibida de la Razn de Estado varias veces, entonces comenz el banquete.

El otro escollo es enredarse en milagros y maravillas. La poltica es la hermana gemela de la teologa, e igual que la teologa se hace emancipatoria cuando toma distancia de los milagros el caso clsico es el de la teologa de la liberacin* , la poltica se hace retrgrada cuando recurre a la excepcionalidad milagrosa. Para la poltica de izquierda, el nico milagro admisible es la accin colectiva de las masas. El Proceso Bolivariano comenz a tratar a Chvez como a un mesas hace unos cinco aos, ms o menos al mismo tiempo en que ste comenzase a comer regularmente la fruta prohibida de la Ra zn de Estado. Ms tarde lleg el diluvio de misas, vrgenes y una hueste celestial de entidades mediticas sin sustancia (movimientos e instituciones que slo existen discursivamente). No slo un Camilo Torres o un Oscar Romero sino tambin muchos sacerdotes de barrio operan con una praxis que es ms realista y humanista.

En honor a la verdad, cabe resaltar que el problema de hoy da no es el Presidente Maduro per se, sino ms bien una prctica poltica (o en realidad anti-poltica) que comenz a tomar forma bajo Chvez y que el gobierno actual simplemente contina. Lo que ha cambiado es que el problema ahora es ms explcito, ya que hoy el gobierno no puede esconderse tras las inmensas reservas de carisma y autoridad moral que tuvo el Comandante Chvez. Por otro lado, tampoco hay que imaginar que operan procesos naturales en los que incluso las revoluciones populares (como dira Marx de las revoluciones burguesas) crean sus propios sepultureros por ejemplo los kulaks rusos o, en el caso venezolano, una nueva masa de consumidores con conciencia pequeo-burguesa. No, lo que est en cuestin son malas prcticas polticas que han abierto una brecha entre el liderazgo y las masas.

Entonces, qu debemos hacer? cmo restaurar lo poltico al Proceso Bolivariano? Cualquier receta en esta materia sera dudosa si no reflejara procesos ya en marcha. Afortunadamente existen iniciativas de organizacin y debate que se estn llevando a cabo en la Venezuela Bolivariana desde inicios de este ao: pequeos grupos de militantes chavistas que se renen de forma autnoma y con diversos grados de formalidad. Estas son discusiones abiertas en las que se comparten anlisis de coyuntura con el objetivo de aunar tcticas. Hay un cierto consenso de que un paso imprescindible es comprender las verdades (de la economa, el endeudamiento, el desfalco, las concesiones, etc.), ya que sin la comprensin fctica de lo que est ocurriendo, que se debe explicar pacientemente a las masas, no es posible restaurar una poltica revolucionaria .

Este tipo de procesos podran tener lugar a cualquier nivel, incluso en los ms altos niveles del gobierno donde seguramente encontraran sus simpatizantes . Pero lo importante es que, como dinmica impulsada desde abajo, sta representa el germen de una fuerza que podra restaurar direccin y sentido al Proceso Bolivariano, hoy quizs a la deriva.

* "Para el pueblo, el nico milagro es la conciencia de su fuerza y el tomar las riendas de su destino" (Jean-Bertrand Aristide citado en Michael Lwy: The War of the Gods: Religion and Politics in Latin America, 1996).

Chris Gilbert es profesor de Estudios Polticos en la Universidad Bolivariana de Venezuela.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter