Portada :: Iraq :: El Imperio recurre al Califato: el Estado Islmico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-10-2014

Iraq, ilusiones y realidades

Carlos Varea, Loles Olivn y Santiago Alba
Rebelin


Quienes han destruido Iraq se aprestan a salvarlo ahora del Estado Islmico (EI, anteriormente Estado Islmico de Iraq y el Levante, EIIL): EEUU, que, tras un dcada de sanciones genocidas, ocup finalmente el pas en 2003 para desmantelar su Estado y su sociedad alentando el confesionalismo y el sectarismo; las corrientes iraques colaboracionistas, una coalicin precaria de nuevas oligarquas locales, que se ha mantenido en el poder gracias al terror y la corrupcin; el rgimen de Tehern, que siempre se supo beneficiario ltimo de la invasin de 2003 y socio insoslayable de Washington en la gestin del caos posterior; y, como no, los regmenes rabes vecinos, igualmente corruptos y dictatoriales, que contemplaron con satisfaccin la demolicin de un Estado antagnico. Cnicamente, como ocurre tambin respecto a su presencia en Siria, todos estos actores y los nuevos aliados de esta renovada campaa imperial, de esta nueva guerra justa se muestran sorprendidos de la irrupcin del EI en Iraq, cuando ha sido su contumaz oposicin a que los pueblos de la regin sean libres lo que ms ha fortalecido al yihadismo. No nos olvidamos de Israel, siempre en un segundo plano en lo que a Iraq respecta: por qu el presidente Obama ordena el 8 de agosto los primeros ataques areos contra el EI en Iraq?, por su avance sobre Irbil, la capital del Kurdistn iraqu, un centro neurlgico de los israeles (tambin de los estadounidenses) en la regin. Disputas al margen (como las crticas iranes a la conferencia celebrada en Pars el 15 de septiembre), la amplia coalicin de casi medio centenar de pases dispuestos a combatir al EI no buscan la reconstruccin de Iraq como Estado (mucho menos proteger a sus habitantes), sino cada cual, segn sus interlocutores locales, mantener su influencia sobre un pas ya de facto dividido en tres porciones, de las cuales, evidentemente, las que hay que defender son las que disponen de recursos energticos: miren ustedes un mapa y comprueben donde se ataca al EI.

Antes de abordar el tema central de este texto, merece la pena sealar que dos consideraciones que se han repetido estos meses en los medios oficiales y de comunicacin son falsas: hacen referencia a la violencia sectaria que sufre Iraq y a los acuerdos de seguridad entre EEUU e Irn sobre Iraq.

En primer lugar, pese a su extrema brutalidad, condenable en trminos absolutos sin ninguna posible justificacin, el terror desatado por el EI no representa ni la primera ni la ms amplia campaa de violencia sectaria y limpieza tnica que ha padecido la sociedad iraqu desde su invasin en 2003. La primera se produjo ante los ojos de los ocupantes, tolerada por ellos, y articulada por Irn y otros agentes regionales, en concreto, Hezbollah, desde mediados de 2005 y a lo largo de 2006. Segn un informe de Naciones Unidas del verano de 2006, el nmero de civiles asesinados en todo el pas haba alcanzado entonces la cifra estimada de 100 diarios, de ellos, al menos 60 en Bagdad. En un 90 por 100 de los casos mostraban signos de haber sido torturados antes de ser ejecutados mediante disparos en la cabeza, por estrangulamiento o a golpes, con las manos atadas y los ojos arrancados, la macabra marca de los escuadrones de la muerte vinculados al gobierno de al-Maliki y sus milicias. La violencia se ejerci entonces mayoritariamente contra la comunidad sunn, pero tambin contra los cristianos de la capital y del sur del pas, contra colectivos concretos como el de los palestinos o los homosexuales, contra profesionales, periodistas, intelectuales y profesores de universidad, contra activistas civiles, tambin especficamente contra las mujeres. El resultado de esta campaa de aniquilacin de lo que se consideraba era el sustrato social de la resistencia fue que Iraq se convirti en el pas del mundo con ms refugiados en el exterior y desplazados internos, cinco millones en total, el 18 por 100 de sus habitantes, una cifra rcord que solo superara posteriormente la sociedad siria. Los sunnes constituyeron ms de la mitad de todos los refugiados iraques, pero ya a mediados de 2006 se calculaba que la mitad de los cristianos y asirios haban abandonado su pas; tambin los yazides nutrieron entonces el contingente de iraques expatriados o desplazados. Pese a las valerosas denuncias de las agencias especializadas de la ONU y el testimonio de prestigiosos periodistas como Andrew Buncombe y Patrick Cockburn, del diario britnico The Independent, ningn gobierno u organismo internacional dijo nada, menos que nadie los ocupantes, a los que corresponda velar por la seguridad de los ciudadanos iraques. Y como ahora, entonces EEUU justific en el deterioro de la situacin en la violencia sectaria el incremento de sus tropas en Iraq, ms de 51.000 nuevos efectivos.

Al igual que ocurri en su momento con la designacin de Nuri al-Maliki como primer ministro de Iraq, su sustitucin a mediados de agosto por Haidar al-Abadi no hubiera podido llevarse a cabo sin el acuerdo tcito entre EEUU e Irn, y ambos pases han intervenido militarmente de manera simultnea este verano contra posiciones del EI. Sin embargo, tampoco es cierto que esta sea la primera vez que EEUU e Irn colaboran en cuestiones de seguridad relativas a Iraq. Bien es sabido que en su invasin y ocupacin de Iraq, la Administracin Bush se apoy (ms que en los partidos kurdo-iraques) en formaciones confesionales chies con fuertes conexiones con Irn. Ello favoreci que bajo el manto de la ocupacin el rgimen de Ahmadineyad (el primero en reconocer al nuevo gobierno iraqu) ganara terreno en aspectos tan esenciales como el econmico y el securitario. Tras la notoria escalada militar de la resistencia contra los ocupantes, en el contexto de la campaa de terror de 2005-2006 antes recordada, el Pentgono acept que Irn interviniera directamente o por mediacin de Hezbollah en la formacin y adiestramiento de los cuerpos de seguridad gubernamentales y paragubernamentales. La idea de un dilogo directo entre EEUU e Irn limitado exclusivamente a cuestiones de seguridad en Iraq (como se formul entonces explcitamente por portavoces estadounidenses) se remonta cuando menos a marzo de 2006 y se materializ finalmente en tres encuentros bilaterales realizados en Bagdad a lo largo de 2007, sin contar los contactos en citas multilaterales sobre Iraq.

La actuacin de todos los intervinientes en este nuevo episodio de la guerra de Iraq es ms o menos predecible, dado que se ajusta al criterio de gestionar el caos iraqu acomodando los intereses de unos y de otros, esencialmente ante lo que parece ya un proceso irreversible de divisin efectiva del pas en reas de influencia forneas. Fuera de Iraq, esta es asimismo la actitud de Turqua, que est permitiendo la presin militar del EI contra su territorio kurdo para debilitar al PKK cara al proceso de negociacin esbozado, o del rgimen de Bachar al-Asad, que utiliza al EIIL para debilitar a los combatientes antigubernamentales y revalidar su papel de mal menor en la regin.

Pero hay un elemento esencial que es lo realmente novedoso y terrible de la actual situacin: la indefensin y desesperanza del pueblo iraqu son absolutas. Y pueblo iraqu significa aqu y ahora ese sujeto social que ya nunca emerge (como ocurre tambin en Siria), esos millones de hombres y mujeres que parecen haberse esfumado pese a que hace no mucho tiempo articulaban colectivamente sus expectativas de democracia y bienestar social, de ciudadana, en un pas con recursos humanos y materiales ms que suficientes para afrontar el futuro con optimismo. Hoy, desmembrada la sociedad y destruidas las instituciones, a quienes permanecen en el interior del pas no les resta ms que aferrarse a alguna secta o tribu, milicia o mafia que les garantice, a base de servidumbre y embrutecimiento, mnimos recursos para sobrevivir ellos y sus hijos. Esta es la gran diferencia con la situacin de una o dos dcadas atrs, durante el perodo de sanciones o ya tras la ocupacin, que el pueblo iraqu poda contar entonces con claros referentes y mecanismos colectivos de resistencia.

Ciertamente, la irrupcin en Iraq del EIIL se solapa con los movimientos de protesta contra el gobierno de al-Maliki que se desarrollaron desde 2012 en las reas centrales del pas, de mayora sunn, una discreta primavera iraqu. De carcter pacfico inicialmente, tras el desmantelamiento por el ejrcito iraqu de los campamentos de la provincia de al-Anbar en diciembre de 2013, estas protestas adoptaron un carcter armado con la constitucin de los Consejos Militares Revolucionarios (CMR) formados con apoyo tribal por antiguos oficiales del Ejrcito iraqu. Tras ampliar su presencia a varias provincias del norte y centro del pas, los CMR constituyeron en enero de 2014 el Consejo Militar General de los Revolucionarios Iraques (CMGRI). La toma simultnea (el 10 y 11 de junio) de Mosul (la segunda ciudad del pas y capital de la provincia de Nnive) y de Tikrit, as como el rpido avance hacia Bagdad se deberan as a la respuesta militar de estos grupos armados surgidos de las protestas sunnes, a los que se habran sumado las facciones de la resistencia iraqu de filiacin islamista moderada y baazista. Desde esta perspectiva, los sucesos del verano seran la expresin de una revolucin popular en Iraq que, aunque iniciada en reas de mayora sunn, pretende derrocar el rgimen legado por la ocupacin e instaurar en el pas un sistema democrtico, no confesional ni sectario. El EIIL habra tenido un papel menor. Representantes de estos sectores as lo han reiterado, al igual que plataformas de solidaridad internacionales1. En un comunicado del 19 de junio2, Mohamed Bashar al-Faidhi, portavoz de la Asociacin de Ulemas Musulmanes (AUM) de Iraq, una de las principales organizaciones contrarias a la ocupacin y al rgimen sectario impuesto por EEUU, sealaba que la toma de Mosul y de otras ciudades deba ser considerada como una revolucin real contra el rgimen de al-Maliki. Segn al-Faidhi, el EIIL sera una faccin minoritaria, constituida por un reducido nmero de combatientes () cuya fuerza ha sido lamentablemente exagerada por los medios de comunicacin, mostrados con intenciones no inocentes como si fueran el principal o nico actor en los acontecimientos. En similares trminos y en varias ocasiones se expres el portavoz del Partido Baaz y de su frente poltico-militar, Jodair al-Morshedi3, negando tajantemente cualquier colaboracin con el EIIL en la toma de las ciudades. Por ltimo, en representacin del sector tribal de la revuelta, el jeque Hatem al-Suleiman, uno de los lderes comunitarios de la provincia de al-Anbar y de su Consejo Revolucionario de las Tribus, sealaba en una entrevista publicada el 6 de julio 4 que EIIL no representa ms que el 7 o el 10% de los combatientes y que lo esencial era derrocar a al-Maliki, mostrando su confianza en erradicar posteriormente a los yihadistas del EIIL. En esa lnea, rememoraba la eliminacin de al-Qaeda en la provincia de al-Anbar en 2006 por parte de las milicias Despertar, obviando que fueron armadas por los propios ocupantes y que sirvieron esencialmente a sus intereses.

No parece tan sencillo. A lo hora de negar un papel relevante al EIIL en la ofensiva del verano, el argumento esgrimido era que resultaba inimaginable que la toma de la segunda ciudad de Iraq y el resto de territorios hubiera podido llevarse a cabo por parte de un grupo de yihadistas sin arraigo en el pas, nutrido esencialmente por combatientes extranjeros desplazados desde Siria. Constatando el carcter hegemnico que el EI ejerce en los territorios iraques, el argumento se puede invertir: la capacidad del EIIL de tomar grandes ciudades en Iraq se debi a la ayuda esencial5 prestada por lderes tribales y grupos como el JRTN, en concreto aportando la experiencia de ex mandos militares y de inteligencia. Pocos das despus de la toma de Mosul y Tikrit, el EIIL depone a las nuevas autoridades, en su mayora de filiacin baazista, y el 29 de junio proclama el califato en los territorios sirios e iraques donde tiene presencia militar, pasando a denominarse Estado Islmico.

La proclamacin del califato incluy la exigencia de desarme de otras facciones armadas en el territorio iraqu. Inmediatamente, el EI impuso medidas sociales fuertemente regresivas en la comunidad sunn (muy particularmente contra las nias y mujeres) y procedi a desalojar por medio del terror a los miembros de otras comunidades (80.000 cristianos, 125.000 turcomanos y 200.000 yazides abandonaron sus hogares6). Adems, durante sus acciones militares, el EIIL-EI cometi crmenes de guerra, ejecutando sistemticamente a los soldados y policas iraques capturados. Finalmente, en Mosul y otras localidades procede a la destruccin del patrimonio histrico y cultural, que adems de la prdida material supone la anulacin de la identidad nacional compartida por los iraques. La pregunta es insoslayable: si el EIIL-EI es una fuerza minoritaria en las reas del norte y centro de Iraq tomadas por las fuerzas antigubernamentales durante el verano, por qu se toleran las brutales acciones de los yihadistas y, muy especialmente, la limpieza tnica por medio del terror contra civiles iraques, actuaciones que contravienen abiertamente el objetivo ltimo de su proclamada revolucin popular, un Iraq democrtico e integrador?

No ha habido condena explcita por parte de las fuerzas iraques antigubernamentales contra la actuacin de EI, y en estos meses los enfrentamientos armados entre estas fuerzas y el EI se han limitado a los producidos el 21 de junio entre baazistas y yihadistas del EI en tres localidades de Kirkuk. Ciertamente, en una declaracin del 21 de julio7, el portavoz del Ejrcito de los Hombres de la Orden de Naqshbandia  (JRTN, por las siglas de su nombre en rabe: Jaysh Riyal al-Taraqa al-Naqshbandia), condenaba todo desplazamiento forzado de iraques, el desposeimiento de Iraq de sus componentes fundamentales y la modificacin de su mapa poltico y demogrfico, pero lo haca motivado por la acusacin de algn medio de comunicacin contra esta organizacin y sin mencin alguna al EI. El JRTN es desde diciembre de 2006 la organizacin armada referencial del Partido Baaz en el interior de Iraq. Su mximo dirigente es Izzat Ibrahim al-Duri, de 72 aos, ex vicepresidente de Iraq, en la clandestinidad desde la invasin de 2003. El JRTN mantiene los puntos estratgicos adoptados por el Partido Baaz tras la invasin de 2003 (el as denominado neobaazismo) pero combinados con explcitos referentes religiosos islmicos, en concreto sufes (el nombre de la organizacin proviene de su fundador), corriente a la que pertenece al-Duri. Pocos das antes del mencionado comunicado, el 12 de julio, se haba difundido un nuevo mensaje de al-Duri8. En un audio de 15 minutos de duracin, al-Duri reiteraba que la ocupacin de las provincias de Nnive, Salah al-Din, al-Anbar y Diyala formaba parte de un movimiento patritico amplio y unitario destinado a derrocar el rgimen impuesto por los ocupantes, cuyo siguiente objetivo era la toma de Bagdad. En su alocucin, al-Duri saludaba por su nombre a las fuerzas combatientes en esta ofensiva de verano, a su propia organizacin militar y a otras formaciones militares de la resistencia de tendencia islamista, pero sorprendentemente situ a la vanguardia de todas ellas, a los hroes y caballeros de al-Qaeda y del Estado Islmico. Es importante recordar que el audio de al-Duri se difundi dos semanas despus de la proclamacin del califato, que ha de interpretarse como un abierto desafo por parte del EI a las organizaciones iraques y a su agenda poltica. Por ello, esta referencia a los yihadistas caus consternacin en las propias filas baazistas, conocedoras adems de que incluso antes de la proclamacin del califato el EIIL haba capturado y hecho desaparecer en Mosul a responsables baazistas (a da de hoy, seis mximos dirigentes y a 81 cuadros) y ex oficiales militares 9 . El debate interno en el Partido no ha dejado de agudizarse desde entonces, pese a lo cual en un comunicado de finales de septiembre se denuncia la intervencin multilateral contra Iraq sin condenar al EI y reiterando que quienes controlan las cuatro provincias de norte y centro del pas siguen siendo las fuerzas antigubernamentales iraques.

Esta inaccin ante el EI de las fuerzas iraques antigubernamentales result clamorosa con ocasin de la reunin en Ammn el 16 de julio de dos centenares de lderes tribales y representantes de fuerzas civiles, polticas y miliares antigubernamentales la denominada Conferencia de las Fuerzas Revolucionarias Iraques, a la que el EI no fue invitado. El encuentro concluy sin la condena del EI ni el compromiso de ruptura de toda relacin sobre el terreno con los yihadistas, pese a que ya se haba proclamado el califato. Por el contrario, a puerta cerrada o ante medios de comunicacin, destacados participantes reconocieron y elogiaron el papel crucial jugado por el EIIL/EI. Sin mencin alguna al medio milln de desplazados de las provincias de Nnive, Salah al-Din y Diyala que ha ocasionado el terror del EI, la conferencia solicit la proteccin de la comunidad internacional contra los ataques indiscriminados de las fuerzas gubernamentales, que seran responsables, al menos parcialmente, del desplazamiento de medio milln de sunnes en la provincia de al-Anbar a lo largo de 2014. La segunda reunin prevista para agosto no se llev a cabo.

No sabemos cul de las dos siguientes opciones es la peor a la hora de explicar esta situacin: que la resistencia y las fuerzas que combatieron a la ocupacin y a su rgimen sectario no tienen la capacidad militar o poltica de proteger a su propia poblacin frente al terror del EI (como hacen en Siria, con enormes dificultades, los combatientes antigubernamentales) o que mantienen un acuerdo tctico con los yihadistas a costa de su propio pueblo, quizs se ha admitido en ocasiones por su gran capacidad financiera, adems de militar. En ambos casos las fuerzas iraques antigubernamentales demuestran, primero, una desalentadora debilidad sobre el terreno y, segundo, una ceguera poltica criminal. La evolucin de los acontecimientos en los ltimos tres meses ha determinado que tanto el referente de la lucha interna en Iraq haya pasado de ser patritico, integrador y democrtico a ser sectario y regresivo, y que su dinmica haya pasado de ser estrictamente nacional (iraqu) a ser regional, asociada (supeditada) esencialmente al afianzamiento del EI en Siria. De hecho, tras la toma de Mosul y Tikrit, los objetivos polticos impulsores de estas operaciones militares aquellos heredados de la primavera iraqu de 2012/13 se desdibujan, y el propio avance hacia Bagdad se detiene. El EIIL/EI no solamente impone en territorio iraqu (como en Siria) un proyecto (el califato) que es antittico al defendido por las fuerzas antigubernamentales, sino que torna su envite militar hacia Siria, frenando en seco el avance hacia la capital iraqu. As, tras trasladar buena parte del material militar capturado en Iraq a Siria, cuando se reanudan las operaciones en Iraq en agosto el objetivo es Irbil (la capital del Kurdistn iraqu), no Bagdad. Durante las siguientes semanas, las expectativas de la poblacin de estas provincias se ven plenamente frustradas, con un deterioro de las condiciones de vida y un incremento de violencia interna insoportables. No hay ninguna evidencia objetiva de revolucin popular, sino ms bien de una absoluta barbarizacin en expresin de Sami Nar.

Si no se trata de mera debilidad, si hubo alguna evaluacin estratgica por parte de las fuerzas antigubernamentales iraques a la hora de aceptar la apropiacin efectiva e incuestionable por parte del EIIL/EI de su iniciativa militar, el balance de este verano es para estas fuerzas verdaderamente desastroso. Los regmenes de Bagdad y kurdo-iraqu se han investido de una nueva legitimidad (a pesar de su bochornosa actuacin militar) reconocida internacionalmente y se ha formalizado el condominio de EEUU e Irn sobre el pas, asumido adems por cuatro decenas de pases, incluido Arabia Saud. Este intervencionismo militar multilateral favorecer en ltima instancia al yihadismo y contribuir a la ruptura efectiva de Iraq, nutriendo a las corrientes regresivas, sectarias y oligrquicas que someten a la poblacin, sea chi, kurda, sunn o de cualquier otra etnia o confesin. Nos consta que en un momento crucial, en las primeras jornadas tras la toma de Mosul y Tikrit, cuando pareca imparable el avance hacia la capital tras el colapso del nuevo Ejrcito iraqu, el campo antigubernamental desaprovech la oportunidad de emerger como el interlocutor interno y externo ineludible para afrontar la pacificacin y reconstruccin democrtica de Iraq. Contra el renovado intervencionismo de EEUU y sus viejos y nuevos aliados, que hay que atajar y condenar, se trata de defender militarmente a la poblacin y ofrecer una alternativa nacional tanto frente al EI como frente al gobierno sectario y corrupto de Bagdad. Mientras, tanto, la poblacin iraqu es la gran perdedora: pagar con un nuevo ciclo de terror sectario e intervencionismo exterior ese error o esa debilidad.

Notas:

1 Solucin poltica a la actual situacin de Iraq, Comunicado de la CEOSI, en http://www.iraqsolidaridad.org/2014/08/solucion-politica-a-la-actual-situacion-de-iraq/; Rojo, P. y Abdelatif, B.: No es una guerra civil, es un levantamiento popular, en http://www.iraqsolidaridad.org/2014/06/no-es-una-guerra-civil-es-un-levantamiento-popular/; Llamamiento de la Red Internacional Anti-Ocupacin, en http://www.iraqsolidaridad.org/2014/06/llamamiento-mundial-a-los-movimientos-anti-guerra-y-anti-ocupacion-apoyen-a-iraq/.

2 Documento publicado el 19 de junio, pgina web de la AUM, Four Groups Lead Revolution in Iraq. AMS in Iraq says media exaggerates Islamic State of Iraq and Syria (ISIS)'s strength for non-innocent reasons: http://www.ikhwanweb.com/article.php?id=31681

3 Vase por ejemplo sus declaraciones del 14 de julio Baath spokesman denies alliance with Islamic State: http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2014/07/iraq-baath-spokesman-denies-links-islamic-state.html .

4 Omar Al, 6 de Julio de 2014, Rudaw, Anbar Tribal Leader: Maliki Is More Dangerous Than ISIS: http://rudaw.net/english/interview/06072014.

5 Al-Salhy, S. y Arango T., Iraq Militants, Pushing South, Aim at Capital. New York Times. 11 de junio de 2014 11: http://www.nytimes.com/2014/06/12/world/middleeast/iraq.html?_r=0

6 Segn recoge al-Jazeera http://www.aljazeera.com/indepth/interactive/2014/09/iraq-exodus-201493132419188566.html.

7 Jaysh Rijal al-Tariqa al-Naqshbandia (JRTN), Standford University.

http://web.stanford.edu/group/mappingmilitants/cgi-bin/groups/view/75.

8La trascripcin al francs de la alocucin de al-Duri puede leerse en: http://www.albasrah.net/pages/mod.php?mod=art&lapage=../en_articles_2014/0714/aldori_130714.htm

(fuente en rabe: http://www.dhiqar.net/Art.php?id=40357#.VBaoFUtmhz9). En rabe puede escucharse en: https://www.youtube.com/watch?v=qo_2lRbKzcov

9 Fick, M. y Rasheed A., Islamic State rounds up ex-Baathists to eliminate potential rivals in Iraqs Mosul. Reuters, 8 de Julio de 2014: http://www.reuters.com/article/2014/07/08/us-iraq-security-mosul-idUSKBN0FD1AE20140708

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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