Portada :: Chile :: Miguel, a 40 aos de su caida en combate
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2014

Editorial de Punto Final
Hroes y mrtires de la Resistencia

Manuel Cabieses Donoso
Punto Final


Punto Final ha tomado la iniciativa de convocar a un acto de homenaje a Miguel Enrquez -en el 40 aniversario de su cada en combate-, y a todos los hroes y mrtires de la Resistencia: www.rebelion.org/noticia.php?id=189970&titular=acto-a-40-a%F1os-de-la-muerte-en-combate-de-miguel-enr%EDquez-espinosa-

Ellos escribieron una pgina gloriosa de nuestra historia y su memoria debe ser reivindicada sin vacilaciones para impedir que el oportunismo poltico silencie el reconocimiento que se merecen los que lucharon y murieron por la libertad de Chile.

Este homenaje quiere honrar el ejemplo de los hombres y mujeres que impulsaron todas las formas de lucha para poner fin a la ms odiosa tirana que ha conocido nuestra patria. Entre 1973 y comienzos de 1990, las FF.AA. y Carabineros, y el gran empresariado nacional y extranjero, aplicaron las formas ms crueles y perversas del terrorismo de Estado. Los testimonios de sobrevivientes de la tortura y testigos de crmenes cometidos por los agentes de la Dina y la CNI -en su mayora miembros de las FF.AA. y Carabineros-, todava causan horror y amedrentan a muchos que evitan participar en la lucha social y poltica. Ellos se preguntan -con razn- si las instituciones armadas no seran capaces de volver a cometer los atropellos y aberraciones con que martirizaron al pueblo durante esos 17 aos de espanto. Las FF.AA. no han sido democratizadas y permanecen leales a los intereses golpistas del 73. Tampoco han ayudado a esclarecer la suerte que corrieron los detenidos desaparecidos.

La respuesta al terrorismo de Estado fue la Resistencia que impulsaron los sectores ms avanzados del pueblo. Partidos ilegalizados como el MIR, el PC, PS, la Izquierda Cristiana y el Mapu aprendieron a sobrevivir en rigurosas condiciones de clandestinidad. Chile no sufra una dictadura militar desde haca cuarenta aos y los mtodos de trabajo clandestino eran desconocidos para una Izquierda que no fue preparada para afrontar el golpe de Estado. Eso signific elevados costos en vidas y la prisin y exilio para miles de cuadros. Su readecuacin a las nuevas condiciones, permiti a la Izquierda evitar la liquidacin fsica que pretenda el terrorismo de Estado.

Sin embardo, las bajas que sufri la Resistencia fueron grandes. Cayeron jvenes dirigentes revolucionarios de la talla de Miguel Enrquez en el MIR o de Ral Pellegrin en el FPMR. No obstante, la Resistencia logr propinar golpes importantes que mostraron la vulnerabilidad de la dictadura y contribuyeron a su debilitamiento. El MIR dio inicio a una laboriosa estrategia de guerra popular que deba culminar con la insurreccin del pueblo en armas. Centenares de cuadros que se encontraban en el exilio regresaron clandestinamente. Surgieron as las primeras milicias de la Resistencia Popular. A su vez, el Partido Comunista puso en marcha su estrategia de rebelin popular de masas y cre el Frente Patritico Manuel Rodrguez, que llev a cabo audaces acciones armadas.

Penosa y esforzadamente, pagando un costo que puso a prueba el valor y voluntad de lucha de la Resistencia, se crearon las condiciones que en 1990obligaron a las FF.AA. a retirarse a sus cuarteles. El triunfo del No en elplebiscito de 1988 paviment el camino a la transicin pactada, que impusieron el Departamento de Estado, el Vaticano y gobiernos europeos. En ese desenlace tuvieron mucho que ver -aunque la historia oficial lo oculte- lasacciones armadas y de masas de la Resistencia. Un pueblo que ignoraba las formas ms elevadas de lucha, las haba puesto en prctica con singular valor. Complejos requerimientos se haban resuelto con audacia y creatividad. Las formas clandestinas de vida se generalizaron. El armamento, los impecables documentos de identidad falsos, el trasiego de personas y recursos a travs de las fronteras se multiplicaron, se construyeron escondites y depsitos, se fabricaron ingeniosos barretines para el transporte de armas, mensajes cifrados y prensa clandestina, se multiplicaron las interferencias de las seales deradios y televisin con proclamas de la Resistencia, se escucharon los mensajes cargados de muerte que intercambiaban las patrullas de la CNI, se exploraron selvas y montaas para instalar guerrillas, etc.

Alentado por la Resistencia clandestina, se intensific el heroicotrabajo de los familiares de presos polticos y vctimas de la represin, nacieron las organizaciones defensoras de los derechos humanos, las bolsas de cesantes y los comprando juntos, que conformaron un arco impresionante de Resistencia Popular. Es una historia todava desconocida que tuvo miles de protagonistas annimos. El pueblo chileno se engrandeci en esa hora de prueba.

La extensin y radicalizacin de la Resistencia introdujo un factor determinante en las negociaciones de la transicin pactada. Exista la posibilidad de que ese proceso madurara hasta alcanzar la fuerza necesaria para derrocar a la dictadura. Esto habra significado lo contrario a la transicin pactada: un gobierno de democracia avanzada en lo social y poltico. Frente a ese peligro, el imperio impuso el traspaso del gobierno a las manos confiables de la Socialdemocracia y la Democracia Cristiana, que ejercen tales funciones desde hace un cuarto de siglo. Sin embargo, la historia no ha terminado, recin comienza. La experiencia de la Resistencia -que se inicia con el ejemplo combatiente de Salvador Allende en La Moneda-, es un legado que debemos cuidar. A esto obedece nuestro llamado a rendir homenaje a Miguel Enrquez y a todos los hroes y mrtires de la Resistencia. Son nuestros hroes y mrtires.

 

 

 

Editorial de Punto Final, edicin N 814, 3 de octubre, 2014

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