Portada :: Chile :: Miguel, un nombre en las estrellas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2014

Miguel Enrquez y las mscaras de la revolucin venezolana

Toby Valderrama
Rebelin


El interior de una revolucin es similar a un baile de mscaras. Es difcil identificar las corrientes polticas tras los antifaces, no aparecen ntidas, se mimetizan, se amoldan a las circunstancias. En poca de viento a favor, hasta la ultraderecha quiere pasar por socialista; en poca menguante, hasta los socialistas se ponen apodos para evadir el desprestigio. Siempre la masa incauta es sometida a lluvia de espejismos.

La revolucin chavista sufre de este mal de simulacro, que se agudiza despus del asesinato del Comandante. En estas circunstancia, surge con importancia de vida o muerte la pregunta: Cmo separar lo verdaderamente revolucionario de la simulacin? La respuesta la encontraremos en la historia. Veamos.

El primer salto revolucionario de esta poca histrica lo podramos situar en la Revolucin Cubana. All se resolvi la ecuacin de la revolucin armada a pocas millas del centro imperial, en un pas con escaso proletariado. La Revolucin Cubana se nutri de Mart y del pensamiento universal. Se convirti ese salto en referencia para toda revolucin en el continente. Simultneamente, se gestaba lo que el Che calific como la bsqueda de los mismos objetivos por otros caminos, cuando dedica el libro La guerra de guerrillas al presidente Allende. El camino chileno al socialismo se fortalece como esperanza luego de la cada del Che en Bolivia y con el triunfo del socialismo en las elecciones burguesas de 1970.

Estaban as delineados, en la Amrica, los dos caminos para tomar el cielo por asalto.

El camino armado languideca y quedaba como heroica referencia histrica. Los corazones y las mentes de los revolucionarios se voltearon a Chile, lo que all pasara influira en la historia del continente, de all saldran enseanzas vitales para los revolucionarios. Allende triunfa y comienza el indito camino de la revolucin pacfica. Mucho se podra escribir de aquella experiencia. Primero, destacar la inmensa condicin de revolucionario de Allende, que muri certificando la frase del Che: En una revolucin se triunfa o se muere, si es verdadera. Pero sobre todo aprender de la derrota y de cmo evitarla, estudiar las corrientes que contribuyeron a ella y las que surgieron como seal, como rayo de futuro. Es en estas ltimas que se inscribe la historia de Miguel Enrquez.

Su vida, su pensamiento, entra en combate nuevamente aqu en la revolucin chavista. En estas circunstancias difciles para nosotros, su figura surge gigantesca en medio de la batalla terica y prctica que hoy se libra contra la restauracin del capitalismo, la socialdemocracia, los heraldos negros del poco a poco, del ahora no se puede, del ser obra de generaciones futuras, todos promotores de la yugulacin de la revolucin.

Por qu Miguel tiene vigencia hoy, qu nos ensea, qu nos alerta?

Ubiquemos la lucha: despus del asesinato de Chvez la situacin poltica se agudiz, entr en etapa de definiciones. El liderazgo de Chvez mantena agazapadas a las fuerzas socialdemcratas que cohabitaban dentro de la revolucin. Electo el presidente Maduro, an no superado el duelo de la desaparicin del lder, la direccin de la revolucin sufri el asalto de la socialdemocracia. Se convoca a los empresarios ms conspicuos y se estimulan las teoras derrotistas, el reformismo se convierte en la ideologa dominante dentro de la revolucin. Con este cambio en el paisaje poltico, la lucha ideolgica se hace fundamental. Los argumentos tomados de la Revolucin Cubana son despachados con las argucias de que eran otros tiempos, de que la lucha armada fracas. As, se hace una necesidad estudiar la va chilena al socialismo.

Entonces, surge inmensa la figura del MIR chileno, de Miguel Enrquez, que entra con la moral en alto, sin mscara, transparente, en el baile de disfraces, y toma la palabra. Lo primero que espeta es: el fracaso no ser el fracaso del socialismo sino del reformismo. Asombrosa afirmacin, pero esclarecedora: Allende no cae por socialista sino por sus concesiones al reformismo. He all una alerta a la revolucin chavista: las alianzas con la oligarqua, las concesiones a los burgueses, no pueden salvar una revolucin, al contrario, la debilitan y preparan su derrumbe. La etapa del proceso chileno, un ao antes del golpe del 11 de septiembre, es similar a la que vivimos luego del asesinato del Comandante Chvez, se trata de una ofensiva final de la burguesa. El MIR chileno nos ilustra bien el comportamiento de la burguesa en este momento final. En un documento interno del MIR, redactado por Miguel Enrquez, leemos: Las fracciones ms poderosas de la burguesa, el jarpismo y freismo, impusieron entonces su tctica ofensiva. Por un lado permitieron que la fraccin pequeo burguesa y democrtica del PDC abriera al reformismo la ilusin de la salida consensual para la crisis nacional, mientras por el otro dieron comienzo a una nueva tctica: plantearon la capitulacin de la UP o su derrocamiento, exigieron que el gobierno avalara y permitiera la paulatina destruccin del terreno ganado por el movimiento de masas....

Casi no hay que sustituir nada, el cuadro pintado por Miguel es asombrosamente idntico al que hoy vivimos en Venezuela, y al que presagia su desarrollo. Dice el documento del MIR que ese partido fue sorprendido por el golpe de Estado slo en lo tctico, y aade: Distinto es el caso del reformismo, el que desarm a las masas, a la Izquierda, esperanzado en la ilusin de que lograra sellar una alianza con una fraccin burguesa (dilogo con el PDC) o un entendimiento con la alta oficialidad de las FF.AA. (...) Ellos, hasta el ltimo momento, ante la agudizacin de la lucha de clases, prefirieron jugar las cartas de la ilusoria conciliacin de clases (...) ellos fueron sorprendidos tctica y estratgicamente por el golpe militar.

En una entrevista desde la clandestinidad, Miguel es ms preciso, nos dice: En Chile no ha fracasado la Izquierda, ni el socialismo, ni la revolucin, ni los trabajadores. En Chile ha finalizado trgicamente una ilusin reformista de modificar las estructuras socioeconmicas y hacer revoluciones con la pasividad y el consentimiento de los afectados, las clases dominantes (...) Confirmando la frase del revolucionario francs del siglo XVII Saint Just: Quien hace revoluciones a medias no hace sino cavar su propia tumba.

All est la leccin. El golpe sorprende a los gobernantes encerrados en s mismos, en sus vanas ilusiones de conciliacin. Los que alertan no son odos, son descalificados por la pequea burguesa que sigue el camino de la entrega de la posibilidad revolucionaria.

La situacin en la revolucin chavista sorprende por su parecido con los ltimos meses del gobierno de Allende. Es el mismo comportamiento de los factores burgueses y oligarcas internacionales, Samper no haba tomado an posesin de su cargo en Unasur cuando ya estaba impulsando el dilogo en Venezuela, este pas fue su primera escala. Los gringos pujan por el dilogo y lo plantean con carcter de ultimtum, no dejan de conspirar. Simultneamente, los partidos de oposicin plantean salidas fuera de la Constitucin; aunque las maquillan, se les ve la complicidad con salidas golpistas. Las dificultades econmicas, el desabastecimiento, las colas, los precios altos, todo hace recordar las palabras de Nixon condenando la economa de Chile.

Frente a este cuadro, el gobierno, que intent un pacto con la burguesa, que fracas en lo econmico, insiste en profundizar la alianza que no pudo contener la subida del dlar, que no resolvi los problemas econmicos, su nico logro fue mermar la base social de la revolucin, debilitar a grados extremos al gobierno. Entra ahora en un periodo de conciliacin que vaticina mayores exigencias por el campo opositor, se espera una nueva ronda de dilogos, y por supuesto mayor debilidad.

El desenlace en Chile ya lo sabemos: Pinochet es el fruto de las debilidades. Miguel Enrquez, el MIR, alertaron con mucho tino la situacin y sus perspectivas, al punto que en La Moneda Allende dice: Ahora es tu turno, Miguel. Falta por ver cul ser el desenlace en Venezuela, si la burguesa aceptar pacto con un gobierno debilitado, o si Chile se repetir. Ojal los gobernantes oigan los gritos que le llegan desde la casa de la calle Santa Fe 725, entre Chilo y San Francisco, en la comuna de San Miguel, donde Miguel libr su ltimo combate en vida.

Ya tenemos elementos para movernos en el baile de disfraces, para ver ms all de las mscaras: el revolucionario siempre quiere hacer la revolucin, siempre lo intenta, que sea la realidad el ltimo juez de sus acciones; se somete a la historia para que sta lo absuelva o lo condene. El reformista se pierde en argumentaciones, en excusas para no intentar el salto. En la teora justifica, disfraza, su entrega al capitalismo. Ojal los revolucionarios sean odos en la revolucin chavista... an hay tiempo.

Miguel Enrquez, vive junto a Fidel, el Che, Allende, Chvez, en el corazn de los revolucionarios y de las revoluciones que vendrn!

Publicado en Punto Final, edicin N 814, 3 de octubre, 2014

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www.puntofinal.cl

  


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