Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: El Imperio recurre al Califato: el Estado Islmico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2014

No a ms bombas sobre Oriente Medio!

Wilhelm Langthaler
Antiimperialista.org

Traducido del ingls por Sinfo Fernndez.


Una vez ms, Estados Unidos ha lanzado una de sus infames campaas de bombardeos areos, esta vez contra Iraq y Siria. La justificacin: parar el genocidio perpetrado por el califato. Para poder cumplir este objetivo, Washington est asegurndose el apoyo ms amplio posible de Israel, la UE, Egipto, Arabia Saud, Iraq (con el apoyo tcito de Irn, Rusia e incluso de Asad), incluyendo a todas las facciones kurdas, tambin al PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistn) y amplindolo a una parte importante de la izquierda europea. Un frente monstruoso, en el que se incluyen fuerza polticas que van desde la extrema derecha a la extrema izquierda, est en gestacin contra el espectro del yihadismo.

1) Iraq: Poner al zorro a guardar las gallinas

Como punto de partida, es preciso recordar los resultados de la guerra de EEUU contra Iraq: Durante dos dcadas Washington mat a Iraq de hambre con un embargo genocida que liquid los agotados recursos de un antiguo y orgulloso nacionalismo rabe. En cierto sentido, podemos leerlo como la continuacin de la estrategia estadounidense de doble contencin enfrentando a Iraq e Irn uno contra otro, para mantener el equilibrio en el Golfo de 1980 a 1988 debilitando a ambos. Tras el fin de la guerra, EEUU continu manteniendo bajo control a ambos Estados.

En 2003, impulsado por la arrogancia de los neocon, EEUU fue a por el cambio de rgimen mediante una invasin militar directa. El resultado hasta ahora: su archienemigo Irn se ha fortalecido enormemente y ejerce ya una influencia decisiva sobre Bagdad. Este fue el fin definitivo de la estrategia de la doble contencin con la que a EEUU le haba ido muy bien.

Poco a poco, el rgimen de Bagdad adquiri un carcter abiertamente sectario repartiendo los beneficios del petrleo entre las diferentes facciones del islam poltico chi. Por tanto, mientras los chies aceptaban en gran medida al rgimen, la poblacin sunn se siente, y realmente lo est, marginada y excluida.

El rgimen anterior, el partido Baaz derrocado por EEUU, tena por s mismo todo un historial de transformacin gradual de facto hacia un sectarismo sunn en conexin dialctica con el surgimiento del islam poltico chi (la guerra contra Irn con toda su propaganda tuvo algo que ver con eso). La resistencia, principalmente sunn, contra la ocupacin estadounidense no pudo hacer frente a toda esa herencia sin radicalizar an ms sus posiciones sectarias hasta finalmente hundirse en ellas. En 2006-2007, Mesopotamia se sumi en una guerra civil sectaria que acab con la resistencia contra la ocupacin estadounidense, creando el esquema de los actuales conflictos por toda la regin. El efecto final es el Estado Islmico (EI) [i].

EEUU mostr el pragmatismo suficiente como para cambiar de rumbo y aprovechar las oportunidades que le ofrecan la derrota del movimiento de resistencia. Reintegraron y absorbieron a una parte del alienado mbito sunn a travs de las milicias Sahwa. Pero Maliki interrumpi esa lnea y fue prescindiendo cada vez ms de la representacin sunn. El creciente movimiento de protesta fue militarmente suprimido. Y as fue como esas fuerzas fueron directamente enviadas a los brazos del Estado Islmico.

Puede decirse que Mosul es el bastin del antiguo ejrcito y del aparato del Estado en general. All viven cientos de miles de antiguos oficiales, funcionarios, profesores, etc. Adems del baazismo, haba tambin expresiones del islam poltico sunn, como los Hermanos Musulmanes. Dada la total exclusin de las elites polticas sunnes por parte del rgimen de Bagdad, dichas elites aprovecharon el momento de la insurgencia yihad para emprender una rebelin popular siguiendo lneas sectarias sunnes. El liderazgo est compuesto por una coalicin de baazistas, lderes tribales y diversas facciones islmicas sunnes que se originaron en el movimiento de la resistencia que ha aceptado como mal menor el liderazgo yihadista-takfiri de Daesh (EI), aunque este no les ofrece una articulacin poltica independiente. Tambin las masas populares sunnes parecen preferir el califato sectario sunn al estado sectario chi de Bagdad. Esta es la nica explicacin plausible de por qu unas cuantas decenas de miles de yihades pudieron en muy poco tiempo conquistar la mitad del norte de Iraq y tambin mantenerlo.

Iraq, visto por los ojos de Washington (y no slo Iraq), se les ha ido de las manos tanto por el lado sunn como por el lado chi de la lnea divisoria. El sectarismo, que en un determinado perodo fue impulsado y fomentado por EEUU, contribuye ahora a desestabilizar el orden estadounidense. El nico socio fiable de EEUU que an contina sindolo es el liderazgo kurdo iraqu.

2) Los kurdos: Autodeterminacin a travs del imperialismo?

El rgimen del Partido Democrtico del Kurdistn (PDK) en Erbil ha acabado convirtindose en el principal aliado no slo de Washington sino tambin de Turqua. La riqueza petrolfera proporciona cierta estabilidad. As, cuando EEUU e Israel planeaban un ataque contra Irn, Erbil hubiera jugado un papel importante como plataforma de lanzamiento y base adyacente. Para Turqua, el norte de Iraq se ha convertido en el segundo socio comercial ms importante por detrs de Alemania. Sirvi de contrapeso poltico ante el PKK respecto a la cuestin kurda a la que Erdogan jur combatir.

A cambio del apoyo occidental y turco, Erbil ha aceptado hasta ahora permanecer formalmente dentro del marco de Iraq y se ha abstenido de declarar la independencia. Porque Occidente teme las consecuencias de tocar las fronteras coloniales, que podra contribuir an ms a la descomposicin del orden imperialista. Pero la situacin bien podra impulsar al PDK a rescindir su reservada posicin.

En primer lugar, la implosin del rgimen de Maliki en el norte ayud sustancialmente a que el PDK se expandiera. Mientras el EI se diriga hacia el sur, los pershmerga tomaron por vez primera la capital del petrleo, Kirkuk, por la que los kurdos y los rabes han estado compitiendo secularmente.

Pero cuando se lleg a una confrontacin directa con el EI, las tropas del PDK han demostrado ser impotentemente inferiores. Perdieron rpidamente la presa de Mosul ante los yihades y necesitaron del poder areo estadounidense para volverla a tomar. Evacuaron sin combatir el rea yasid de Sinjar y dejaron que la poco apreciada minora confesional fuera masacrada por Daesh.

El PKK ha estado sufriendo el embargo que el PDK impuso sobre sus territorios en Siria. Sus milicias abrieron un corredor para que pudieran ser finalmente evacuados los cercados yasides. Tambin ofrecieron apoyo militar a los peshmerga que estos no pudieron rechazar ante su delicada situacin.

Por ahora, el PKK sirio afiliado al Partido de la Unin Democrtica (PYD) demostr ser la nica fuerza sobre el terreno capaz de defender su tierra contra el EI a pesar de la inferioridad de sus armas. Son los nicos que pueden igualarse a los yihades en trminos de conviccin y moral.

Si EEUU quiere realmente enfrentarse al EI, necesitar al PKK al menos de forma indirecta, lo que cuestiona toda la poltica de aislamiento impulsada por Erbil, Washington y tambin Berln. Pero, por otra parte, Ankara se opondr a cualquier movimiento en tal sentido porque tiene potencial como para poner en peligro toda su poltica kurda.

Turqua es realmente el actor regional que ms se opone a la coalicin anti-Estado Islmico dirigida por EEUU. Para ellos, el EI es todava el mal menor comparado con su principal enemigo, Asad. Mientras tanto, Arabia Saud y Qatar van tomando distancias del EI, al que no pueden ya controlar. Pero para el establishment del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) en Turqua, las apuestas son demasiado altas en el juego de poder en el que Erdogan se ha embarcado en la cuestin siria. Si fuera inevitable una reconfiguracin de las fronteras de Sykes-Picot, entonces podra concebirse alguna clase de neo-otomanismo light. La diferencia con la versin presentada por Erdogan antes de la Primavera rabe es que es menos democrtica, ms sectaria y slo posible si se traga los territorios cercanos al sur de Turqua y, por otra parte, haba confiado en convertirse en el modelo para toda la regin a travs de fronteras sectarias y nacionales, un sueo-burbuja que hace mucho tiempo que revent.

3) Syria: Asad, la partera del califato

Asad ha conseguido plenamente cortar la cabeza de la Tahrir siria, el movimiento social y democrtico de las masas populares. Rechaz cualquier reforma democrtica y menos an un modelo para compartir el poder con corrientes islmicas e islamistas que durante dcadas haban constituido las principales fuerzas de oposicin. Ha pagado un alto precio a causa de su estrategia de describir y combatir a la oposicin como enemigo islamista: la extrema sectarizacin del pas a lo largo de lneas sectarias. Su intransigencia prepar el hervidero poltico en el que el yihadismo podra prosperar y dejar de lado al resto de las fuerzas de oposicin. Dicho de otra forma: al exterminar a la oposicin social y democrtica consigui finalmente a su enemigo favorito. En cierto modo, su rgimen constituye una cara, y el califato la otra, de la misma medalla sectaria, militarista y autoritaria. Irnicamente, esta transformacin de Tahrir en una guerra civil sectaria ha sido coproducida junto con las monarquas del Golfo.

La historia del baazismo termina en un fracaso catastrfico que quema toda la tierra a su alrededor. Surgido con el objetivo de unificar al pueblo rabe contra el orden de Sykes-Picot, los captulos iraqu y sirio del partido Baaz se han convertido en los peores enemigos mutuos y, por tanto, en los perros guardianes de las fronteras coloniales que haban jurado hacer desaparecer.

En su etapa final de degeneracin, ambos se han convertido en fuerzas completamente sectarias pero de nuevo, en la guerra civil sectaria, cada uno al otro lado de la lnea divisoria. Para mantener el poder, el Baaz sirio va de cabeza a convertirse de facto en la seccin de un pequeo estado, en seguimiento de las concepciones postuladas por la administracin colonial francesa contra las que sus predecesores se levantaron en armas con xito. Por el otro lado, el Baaz iraqu tolera y apoya el proto-Estado yihad sunn en el norte de Iraq contra el Estado chi en Bagdad.

Ambos rechazan por todos los medios comprometerse con el Islam poltico de la secta enemiga, a pesar del hecho de las respectivas masas que les siguen. Podra haber muchas variantes y posibilidades de integracin o tolerancia que van desde el autoritarismo y las formas autoritarias y elitistas a las concepciones democrticas, populares y antiimperialistas. Para ellos, esto sera sencillamente una traicin y ante eso prefieren la guerra sectaria. Ambos venden su postura como antiimperialista. Todo esto recuerda la guerra Irn-Iraq a un nivel ms generalizado y con menor control estatal.

Mientras el rgimen en Damasco no tienda una mano hacia las secciones del islam poltico y prosiga en cambio con su lnea dura, el mbito islmico sunn se compactar an ms bajo el liderazgo de alguna fuerza extremista yihad, teniendo en cuenta la situacin del equilibrio regional y el apoyo exterior que conlleva. Slo ofreciendo espacio poltico a las tendencias moderadas puede romperse la unidad islmica e islamista bajo liderazgo yihad. Lo mismo podra sostenerse respecto a Iraq. Pero el rgimen de Bagdad es mucho ms dependiente de Tehern y Washington, y est ms dispuesto a seguir sus rdenes. Para ellos, se trata sobre todo de un trato y de sus condiciones entre esos dos actores decisivos.

4) Israel: El extremismo sionista perjudica al orden estadounidense

El bloqueo genocida contra Gaza dura casi una dcada. Israel rechaza cualquier negociacin que requiera disposicin a favor de un compromiso. En realidad, los neocon continan gobernando como si su proyecto global no hubiera sido un fracaso. Como potencia mundial debilitada, EEUU orden una retirada frente a los movimientos de resistencia y el creciente peso relativo de otros Estados. Por qu Israel puede ignorar esto?

El episodio ms reciente de su impostura fue su rechazo del gobierno de unidad palestina. En vez de concebir la participacin de Hamas en la colaboracionista Autoridad Palestina como una posibilidad de integrarles, debilitando as a la resistencia, continan no slo satanizando a Hamas sino tambin desacreditando a Abbas. Dada su abrumadora superioridad militar, creen que se lo pueden permitir todo. Por desgracia, a corto plazo, tienen razn.

Sin embargo, a largo plazo esta lnea tiene un efecto desestabilizador en el dominio estadounidense sobre la regin. Es cierto que la Primavera rabe ha fracasado como revuelta democrtica popular dirigida tambin contra Israel. Es cierto que Hamas, como liderazgo poltico de la resistencia palestina, est ms aislado que nunca tras la renovacin de las dictaduras en Egipto y Siria. Pero la ira de la gente va acumulndose. Una expresin de esa ira es la revuelta yihad.

Israel apoy la posicin de las elites rabes al no permitir ninguna representacin de las fuerzas islmicas populares dentro del sistema poltico. As fue como contribuyeron a la insurgencia yihad y a la guerra civil sectaria actualmente en curso. A un nivel inmediato, para el sionismo es ventajoso ver cmo sus posibles enemigos luchan y se matan unos a otros. Pero en un sentido ms amplio, Israel depende de la estabilidad del orden estadounidense, orden que las guerras y sus autoritarios principios ponen en peligro. La posicin extremista de Israel debilita la legitimidad de los regmenes rabes y el marco global de EEUU entre los pueblos rabes e islmicos cuando se les pide que defiendan abierta o tcitamente un sistema diseado para servir a los intereses de Israel.

5) El Estado Islmico al frente de una revuelta popular reaccionaria

Es demasiado simple etiquetar de terrorista al Estado Islmico. Se hace siguiendo una conocida pauta de la ideologa estadounidense ya aplicada durante la Guerra Fra y ahora en la guerra contra el terror. Expresaba la posicin de los gobernantes globales. Es realmente posible conquistar mediante el puro terror y algunos miles de millones de dlares USA la mitad de Siria e Iraq? Son suficientes diez mil combatientes para hacer temblar el sistema Sykes-Picot y construir un califato mientras el ejrcito estadounidense no pudo ocupar Iraq a pesar de la superioridad de su poder militar? No, resulta obvio que hay un movimiento de apoyo popular o cierta aceptacin al menos.

Iraq est marcado por un movimiento de resistencia contra la ocupacin que fracas a causa de las divisiones sectarias y no consigui abordar las cuestiones relativas a la democracia que bullan en el pasado. Siria se caracterizaba por un aplastado movimiento democrtico. Ambas sociedades se hundieron en un conflicto civil sectario que eclips cualquier posibilidad de expresin democrtica. Especialmente en el tema comunitario sunn, que constitua el mismo conflicto, se les neg representacin. Esto ha permitido que los yihades e incluso las corrientes ms radicales takfiri llenen el vaco y se hagan con el liderazgo de las comunidades sunnes. No puede negarse que dirigen una revuelta popular contra el orden imperialista aunque sus objetivos sean reaccionarios y sus tcticas incluyan tambin un fuerte elemento autoritario y coercitivo.

Al final, el yihadismo no tiene medios para derrotar al imperialismo y a sus elites locales porque no puede unir a las masas populares. Al contrario, est dividindolas, lanzndolas a unas contra otras. Se benefician del vaco poltico creado por Bagdad y Damasco, pero, finalmente, el califato se derrumbar provocando una catstrofe.

El EI, enfrentado al ataque areo de EEUU, no podr mantener probablemente mucho tiempo el proto-Estado. Los yihades sern unas fuerzas que volvern a su guerra especfica de guerrillas perdiendo gran parte del prestigio que les ayud a aventajar a al-Qaida. (Su escisin se produjo tambin a causa del proyecto de establecer de inmediato un estado). Por otra parte, los ataques areos de EEUU fortalecern sus credenciales antiimperialistas que hasta ahora eran muy dbiles al estar concentrados en eliminar a sus rivales yihades.

6) Queda algn espacio para un antiimperialismo democrtico, social y supraconfesional?

Existen imperativos revolucionarios sociales antiimperialistas que no deben violarse:

a) No tomar partido en una guerra civil sectaria aunque haya intereses legtimos de partes de las masas populares que estn expresndose.

b) No debe apoyarse, como mal menor, el viejo orden que sirve a las elites capitalistas. El islamismo es en gran medida una reaccin ante su desaparicin. (Esto es as no slo para el prooccidental Sisi en Egipto, sino tambin para el Asad aliado de Irn y Rusia).

c) No pedir nunca ayuda poltica o militar al imperialismo porque nunca es gratis. No obstante, ninguna de las partes ni sus predecesores se han abstenido de hacerlo.

 

Las fuerzas democrticas revolucionarias han sufrido una grave derrota. Su espacio de maniobra se ha reducido mucho dentro de la lucha por el poder de las viejas elites. La espiral de guerra civil generalizada no para de girar aunque el resto de las fuerzas se comprometan a pararla. Sin embargo, las partes en el conflicto son incapaces de procurar soluciones en inters de las masas populares. La guerra civil sectaria y la reparacin podran durar tiempo pero no siempre.

Un paso importante es impulsar una desescalada de los conflictos sectarios. Esto requiere que, en primer lugar, las partes se reconozcan mutuamente, lo que paradjicamente implica tambin, hasta cierto nivel, reconocer la realidad de las cuestiones polticas sectarias.

Desde un punto de vista revolucionario, esto implica ayudar a que se desarrollen las diferencias existentes dentro del islam poltico, aislar las tendencias reaccionarias y ofrecer la cooperacin ms abierta y popular posible contra las viejas elites, con el objetivo de desarrollar realmente toda la cooperacin que sea posible o implicar a partes de su electorado en la lucha social y democrtica.

En cuanto a las fuerzas antiimperialistas en Occidente, sigue siendo necesario centrarse en la lucha contra la intervencin imperialista, en la defensa del derecho a la autodeterminacin y en prestar un especial apoyo a las fuerzas revolucionarias sociales.



Nota

[i] La venganza de la resistencia iraqu, el rgimen sectario de Maliki propiciando una respuesta sectaria (http://antiimperialista.org/Malikis_failure

Wilhelm Langthaler es el organizador de la Marcha Global a Jerusaln en Austria y portavoz de Coordinacin Antiimperialista de Izquierdas para Austria e Italia.

Fuente: http://www.antiimperialista.org/no_to_us_bombs_on_syria_iraq

 

 



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