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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2014

De dnde viene y qu hacer con la deuda?

Juan Torres Lpez
Rebelin


 

 

 

Hay cuatro falsedades que se utilizan habitualmente para confundir a la poblacin respecto a la deuda y para combatir a los movimientos y partidos progresistas.

La primera es que la deuda se origina porque la gente normal y corriente ha vivido por encima de sus posibilidades, lo que produce lgicamente un gran sentimiento de culpa y lleva a que la gente asuma que hay que pagarla sin rechistar.

La segunda es que la deuda pblica se origina porque se realizan demasiados gastos sociales.

La tercera es que los gobiernos y los partidos de izquierda en general son los partidarios de aumentar siempre la deuda porque no ven peligro alguno en ello,.

La cuarta es la acusacin de que los partidos o movimientos progresistas o de izquierda no pagan la deuda y provocan as problemas econmicos mucho mayores.

Vemosla una por una

Las familias no son responsables de la deuda

En 2008, las familias espaolas solo eran responsables del 20% de la deuda total espaola (pblica y privada). Adems, y segn el Banco de Espaa, la mitad de las familias espaolas no estaba endeudada en aquel ao. En el caso del 40% de las familias ms pobres de Espaa, las tres cuartas partes de su deuda era la relativa a la vivienda, y si esta era alta no era por su gusto sino por el precio establecido por los bancos que le prestaban.

Por el contrario, el 57% del total de la deuda espaola lo originaron los bancos y las grandes empresas. En todo caso, pues, fueron estos quienes vivieron por encima de sus posibilidades y no la gente normal y corriente a quien se le ha pasado la factura.

La deuda no est originada por los gastos excesivos en bienestar

En 2008, la deuda pblica solo representaba el 19% de la deuda total espaola Adems, es evidente que la deuda pblica no ha crecido en mayor medida cuando se ha ido consolidando el Estado de Bienestar en Espaa sino precisamente cuando ste se ha debilitado como consecuencia de las crisis, tal y como viene sucediendo desde 2007. En ese ao, Espaa tena uno de los porcentajes ms bajos de deuda de toda la Unin Europea (36,3% del PIB, frente al 65,2% de Alemania, o el 64,2% de Francia o el 103,3% de Italia).

Por el contrario, la deuda se ha incrementado vertiginosamente cuando la crisis, la falta de actividad y las reformas fiscales favorables a los grupos de renta ms alta y a las grandes empresas y bancos ha producido una gran cada en los ingresos pblicos. A lo que hay que aadir la gran cantidad de dinero destinado a ayudar a la banca.

Y de una forma muy particular, la deuda se incrementa extraordinariamente desde que se estableci que los bancos centrales no pueden financiar a los gobiernos.

Desde entonces, los gastos extraordinarios o la cada en los ingresos que provocan a los gobiernos las crisis financieras o las circunstancias extraordinarias deben ser financiados por la banca privada a tipos de inters de mercado o incluso ms altos por culpa de los especuladores.

Los datos son claros: si se quitan los gastos financieros dedicados al pago de intereses, la inmensa mayora de los pases que forman parte del euro (entre ellos Espaa) registran supervit presupuestarios, salvo en algunos aos excepcionales. O dicho de otro modo, si los gobiernos hubieran sido financiados por los bancos centrales a los mismos tipos con que tan generosamente financian ahora a los bancos privados, la deuda pblica de los pases sera mnima, casi insignificante.

Y aqu aprovecho para sealar otra mentira complementaria de los economistas liberales cuando dicen que, si eso fuese as, es decir, si los bancos centrales financiasen a los gobiernos, se producira una inflacin muy peligrosa.

Es otra falsedad porque para que esa financiacin provocase inflacin deben darse NECESARIAMENTE tres condiciones: que el dinero de los bancos centrales llegue a la economa (por eso el que ahora dan a los bancos no produce subida de precios), que cuando llegue a la economa se dedique al consumo (y no, como ocurre ahora en mayor medida, a reducir la deuda) y, adems, que no aumente paralelamente la produccin de bienes y servicios. Por tanto, si al mismo tiempo que los bancos centrales financian a los gobiernos aumenta de modo proporcional la produccin de bienes y servicios (que es lo que se busca) no hay peligro alguno de inflacin. Y la deuda pblica apenas si existira salvo que, lgicamente, otras circunstancias estn provocando crisis y ayudas extraordinarias a los grupos privilegiados constantemente.

Quien incrementa la deuda son los bancos y los gobiernos de derechas

Tambin es falso que sean los gobiernos de izquierdas quienes crean ms deuda.

No hay que olvidar nunca que crear deuda y aumentarla constantemente es el negocio de la banca. Por tanto son los banqueros quienes ms que nadie estn interesados en que aumente y quienes hacen todo lo posible para que los gobiernos tomen medidas que la provoquen (disminuyendo los ingresos de la gente o las empresas que no cuentan con financiacin propia, promoviendo la venta de viviendas en lugar del alquiler, o simplemente corrompiendo a los gobiernos y polticos).

La historia muestra claramente que las etapas de mayor deuda estn unidas a fases en las que los bancos han estado ms desregulados y han tenido ms libertad para hacer negocios y tambin que han sido con los gobiernos de derechas (Reagan, Bush, las dictaduras militares... o ahora Rajoy en Espaa) con quienes se han alcanzado los niveles ms altos de dficits o deuda de todos los tiempos en sus respectivos pases.

Por el contrario, los gobiernos de izquierdas o progresistas, casi siempre y salvo alguna excepcin, se han tenido que tragar esa deuda previamente acumulada: o han tenido que hacer mil equilibrios para pagarla (como la Venezuela bolivariana, por cierto) o, a pesar de hacer quitas o reestructuraciones que han beneficiado tambin a los acreedores, han tenido que asumir una gran parte de ella (como recientemente en Ecuador).

La deuda es impagable, no es que no se quiera pagar

Por ltimo, es falso tambin que los movimientos o partidos progresistas, como Izquierda Unida o Podemos, digan caprichosamente que no pagaran la deuda si gobernasen. Ojal pudiera ser as y que la deuda desapareciera sin ms de un da para otro!

Al respecto, a m me parece que hay que ir por partes.

En primer lugar, los economistas ms sensatos, sean del color que sean y hasta los que trabajan en organismos como el FMI, saben e incluso reconocen pblicamente que la deuda que se ha acumulado en el mundo, en Europa o incluso (aunque en menor medida) en Espaa es materialmente impagable (de hecho, si se quisiera pagar en este momento, no habra medios de pago suficientes para ello de tanto como ha crecido. Es imposible, por ejemplo, que una buena parte de las empresas espaolas, como ha reconocido el FMI, genere en el futuro beneficios suficientes para poder acabar con su deuda.

Por tanto, la cuestin no radica en decir si se quiere pagar o no, sino en ser inteligentes y poner sobre la mesa soluciones que no sigan paralizando la actividad productiva, hundiendo a las economas y generando ms deuda! No tiene sentido empearse en hacer frente a un imposible en algo que no conviene a nadie salvo, claro est, a la banca que en 2013 se meti en el bolsillo solo en la Unin Europea y en concepto de intereses, 365.017 millones de euros en 2013 y 6,2 billones de euros desde 1995. Lo que hay que hacer es plantear es cmo salir del bucle infernal en el que estamos, por ejemplo, reestructurando un determinado porcentaje de la deuda para convertirla en perpetua a 100 aos. Y, por supuesto, recurriendo a otras fuentes de financiacin menos onerosas que las de la banca privada.

Otra cosa es, por otro lado, que una parte importante de la deuda fuese literalmente ilegtima u odiosa, es decir, el resultado de decisiones tomadas materialmente en contra de las decisiones o deseos de la ciudadana. En cuyo caso, los pueblos tienen el derecho, despus de que eso se demuestre con toda claridad, a repudiarla. Estados Unidos, sin ir ms lejos, quiz sea el pas que en mayor nmero de ocasiones o ha promovido o ha amparado o ha establecido el ejercicio de este derecho.

Si maana nos viene un banco y nos reclama 10.000 euros no le decimos de entrada que no le vamos a pagar. Simplemente nos citamos inmediatamente y comprobamos el origen de esa deuda. Si es correcto y legtimo, no nos quedar ms remedio que pagarlo, aunque su origen no nos complazca en absoluto.

Desgraciadamente, los gobiernos espaoles de los ltimos aos han dilapidado recursos de todos los espaoles. Una clase poltica corrupta ha tirado el dinero pblico para enriquecerse (aunque ni siquiera as se puede decir que esa sea la causa de nuestra deuda total), los bancos han pedido prestado cientos de miles de millones para hacer negocio financiando la especulacin inmobiliaria que ahora no pueden devolver y se han hecho reformas encaminadas a permitir que los ms ricos apenas paguen o que han destrozado nuestra capacidad de generar ingresos. Todo eso ha provocado una deuda gigantesca, aumentada por la manipulacin en los mercados y por la existencia de instituciones europeas que se dedican a salvaguardar los intereses de unos pases y de unos grupos sociales y financieros frente a los dems.

Ante ello no sirve hacerse ilusiones ni ser ingenuos. La traicin de los partidos hasta ahora gobernantes la pagaremos cara y lo que cabe hacer no es creer que todo es fcil y que se le puede dar la vuelta a la situacin en 24 horas. Har falta mucha mano izquierda, mucha transparencia y democracia para que la gente sepa lo que ha pasado, mucha inteligencia para garantizar la estabilidad y que la situacin no se vuelva peor de lo que hoy est, y fomentar un sentido muy amplio y generoso del patriotismo para reunir a una inmensa mayora social que incorpore a la regeneracin de Espaa al mayor nmero posible de compatriotas. Y an as, nos queda mucho sufrimiento por delante porque la estafa y el robo al pueblo han sido gigantescos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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