Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: El Imperio recurre al Califato: el Estado Islmico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2014

Y si realmente no existiera el Estado islmico?

Ramzy Baroud
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Y si el denominado Estado Islmico (IS) no existiera?

A fin de responder esta pregunta, hay que liberar el argumento de sus confines geopolticos e ideolgicos.

Lenguaje flexible

Muchos en los medios (occidentales, rabes, etc.) utilizan la referencia islamista para estigmatizar a cualquier movimiento sea poltico, militante, o concentrado en obras benficas. Si es dominado por hombres con barbas o mujeres con pauelos en la cabeza que hacen referencias al Santo Corn y al Islam como motivador de sus ideas, tcticas violentas o incluso buenas acciones, la palabra islamista es la expresin preferida.

Segn esta lgica dominante, una obra benfica basada en Malasia puede ser tan islamista como el grupo militante Boko Haram en Nigeria. Cuando el trmino islamista fue introducido por primera vez en el debate sobre el Islam y la poltica, comportaba sobre todo connotaciones intelectuales. Incluso algunos islamistas lo utilizaban al referirse a su pensamiento poltico. Ahora, puede ser moldeado para significar muchas cosas.

No es el nico trmino conveniente que est circulando tan deliberadamente en el discurso sobre el Islam y la poltica. Muchos ya estn familiarizados con cmo el trmino terrorismo se manifest en la mirada de maneras que se ajustan a la agenda poltica nacional o extranjera de cualquier pas desde el George W. Bush de EE.UU. a Vladimir Putin de Rusia. De hecho, algunos de estos dirigentes se acusan mutuamente de practicar, alentar o generar terrorismo mientras se posicionan como los cruzados contra el terror. La versin estadounidense de la guerra contra el terror obtuvo mucha atencin y mala reputacin porque fue altamente destructiva. Pero muchos otros gobiernos lanzaron sus propias guerras con diversos grados de resultados violentos.

La flexibilidad del uso del lenguaje se encuentra ciertamente al centro de esta historia, incluyendo la de EI. Se nos dice que el grupo est sobre todo compuesto de yihadistas extranjeros. Podra tener mucho de verdadero, pero esta nocin no puede ser aceptada sin mucha discusin.

Amenaza extranjera

Por qu insiste el gobierno del Presidente sirio Bashar al-Asad en la afirmacin de la presencia de yihadistas extranjeros y lo hizo incluso cuando la guerra civil que afecta a su pas se encontraba todava en su infancia, vacilando entre un levantamiento popular y una insurgencia armada? Es por la misma razn por la cual Israel insiste en insistir en la amenaza iran, y sus supuestas intenciones genocidas hacia Israel en cada discusin sobre la resistencia dirigida por Hams en Palestina, y la de Hizbul en Lbano. Por cierto, existe una conexin Hams-Irn aunque ha sido debilitada en los ltimos aos por circunstancias regionales. Pero para el Primer Ministro de Israel Benjamin Netanyahu, Irn tiene que estar en el centro del discurso.

Existen amplios ejemplos de gobiernos de Medio Oriente que insisten en el factor de la amenaza extranjera cuando tratan de fenmenos solamente internacionales, violentos o de otro tipo. La lgica detrs de esto es simple: si la guerra civil siria es alimentada por fanticos extranjeros, al-Asad puede desencadenar su violencia contra rebeldes sirios en nombre de la lucha contra extranjeros/yihadistas/terroristas. Segn esta lgica, Bashar se convierte en un hroe nacional, en lugar de ser un dictador desptico.

Netanyahu sigue siendo el maestro de la maniobra de diversin poltica. Vacila entre conversaciones de paz y grupos terroristas palestinos respaldados por Irn de cualquier manera que considere conveniente. El resultado deseado presenta a Israel como vctima y un cruzado contra el terrorismo inspirado desde el extranjero. Solo das despus que Israel realizara lo que fue descrito por muchos como genocidio en Gaza matando a ms de 2.200 e hiriendo a ms de 11.000 trat una vez ms de desviar la atencin global afirmando que el as llamado Estado Islmico se encontraba en la frontera israel.

La nocin de las hordas extranjeras en la frontera tambin est siendo utilizada, aunque hasta ahora ineficazmente, por Abdul-Fatah al-Sisi de Egipto. Desesperado por lograr acceso a este conveniente discurso, ha hecho numerosas afirmaciones sobre extranjeros en la frontera de Libia, Sudn y Sina. Pocos han prestado atencin fuera de los ilegibles medios egipcios controlados por el Estado. Sin embargo, no hay que menospreciar los eventos que tuvieron lugar en Egipto cuando el propio Sisi derroc al gobierno democrticamente elegido de la Hermandad Musulmana con Mohamed Morsi, el ao pasado.

Cuando el presidente Barack Obama de EE.UU. decidi lanzar su guerra contra EI, Sisi alist a su pas en una lucha contra los islamistas que ve como parte integral de la guerra contra los partidarios de la derrocada Hermandad Musulmana. Despus de todo, son ambos islamistas.

Motivos estadounidenses-occidentales

Para EE.UU. y sus aliados occidentales, la lgica tras las guerras no est lejos del discurso blico generado por anteriores gobiernos estadounidenses, sobre todo el de W. Bush y su padre. Es otro captulo de las guerras inconclusas que EE.UU. haba desencadenado en Irak durante los ltimos 25 aos. De alguna manera, EI, con sus brutales tcticas, es la peor manifestacin posible del intervencionismo estadounidense.

En la primera guerra de Irak (1990-91), la coalicin dirigida por EE.UU. pareca estar determinada a lograr el objetivo claro de expulsar al ejrcito iraqu de Kuwait, y utilizar eso como un punto inicial para lograr la dominacin total de EE.UU. sobre Medio Oriente. En aquel entonces, George Bush haba temido que empujar ms all de ese objetivo podra conducir al tipo de consecuencias que alteraran toda la regin y empoderaran a Irn a costa de los aliados rabes de EE.UU. En lugar de realizar el cambio de rgimen en el propio Irak, EE.UU. opt por someter Irak a una dcada de tortura econmica un bloqueo sofocante que llev a las muertes de cientos de miles de civiles iraques. Fue la era dorada de la poltica de contencin de EE.UU. en la regin.

Sin embargo, la poltica de EE.UU. en Medio Oriente, bajo el hijo de Bush, W. Bush, fue revigorizada por nuevos elementos que alteraron en algo el paisaje poltico y condujeron a la segunda guerra de Irak en 2003. Primero, los ataques del 11 de septiembre de 2001 fueron sospechosamente utilizados para despistar al pblico hacia otra guerra vinculando al Presidente iraqu Sadam Hussein con al-Qaida; y en segundo lugar, hubo el crecimiento de la ideologa poltica neoconservadora que dominaba Washington en esos das. Los neoconservadores crean fuertemente en la doctrina de cambio de rgimen que desde entonces ha resultado en un fracaso total.

No fue solo un fracaso, sino ms bien, una calamidad. El actual ascenso de EI es en los hechos una vieta en una trgica lnea de tiempo de Irak que comenz el momento en el que W. Bush comenz su campaa de choque y pavor. Esto fue seguido por la cada de Bagdad, el desmantelamiento de las instituciones del pas (la des-baasificacin de Irak) y el discurso de la misin cumplida. Desde entonces, ha sido una adversidad tras la otra. La estrategia de EE.UU. en Irak se bas en la destruccin del nacionalismo iraqu y su reemplazo por una peligrosa forma de sectarismo que utiliz la proverbial estratagema de dividir y conquistar. Pero ni los chies se mantuvieron unidos, ni los sunes aceptaron su nuevo estatus inferior, ni los kurdos se mantuvieron comprometidos con formar parte de un Irak unido.

La conexin al-Qaida

EE.UU. ha ciertamente tenido xito en la divisin de Irak, tal vez no territorialmente, pero por cierto en todo lo dems. Adems, la guerra condujo a al-Qaida a Irak. El grupo utiliz las atrocidades infligidas por la guerra y la invasin estadounidense para reclutar combatientes de Irak y en todo Medio Oriente. Y como un elefante en un bazar, EE.UU. caus ms estragos en Irak, jugueteando con naipes sectarios y tribales para disminuir la intensidad de la resistencia y para ocupar a los iraques con luchas intestinas.

Cuando las tropas de combate de EE.UU. supuestamente partieron de Irak, dejaron atrs un pas en ruinas, millones de refugiados en fuga, profundas divisiones sectarias, un gobierno brutal, y un ejrcito compuesto sobre todo de milicias chies relativamente inconexas, con un pasado baado en sangre.

Para entonces al-Qaida estaba supuestamente debilitado en Irak. En realidad, mientras al-Qaida no exista en Irak antes de la invasin estadounidense, en vsperas de la retirada de EE.UU., al-Qaida se haba separado en otras manifestaciones militantes. Pudieron moverse con mayor agilidad en la regin, y cuando el levantamiento sirio fue intencionalmente armado por potencias regionales e internacionales, al-Qaida reapareci con increble poder, combatiendo con habilidad y una influencia sin igual. A pesar de la desinformacin sobre las races de EI, EI y al-Qaida en Irak, es lo mismo. Comparten la misma ideologa y solo se han separado en varios grupos en Siria. Sus diferencias son un asunto interno, pero sus objetivos son idnticos en ltima instancia.

La razn para el punto mencionado es frecuentemente ignorada. Es que una afirmacin semejante sera una acusacin evidente de que la guerra de Irak cre EI, y que el manejo irresponsable del conflicto en Siria empoder al grupo para que realmente formara un Estado sectario que se extiende desde el noreste de Siria al corazn de Irak.

El EI tiene que existir

Los motivos estadounidenses-occidentales y rabes en la guerra contra EI pueden diferir. Pero las dos partes tienen inters en participar en la guerra y un inters an ms fuerte en negarse a aceptar que una violencia semejante no es creada en un vaco. EE.UU. y sus aliados occidentales se niegan a ver el vnculo evidente entre EI, al-Qaida y las invasiones de Irak y Afganistn. Los dirigentes rabes insisten en que sus pases tambin son vctimas de un cierto terror islamista, producido, no por sus propias polticas antidemocrticas y opresivas, sino por Chechenia y otros combatientes extranjeros quienes llevan una violencia de un perodo oscuro a paisajes polticos que de otra manera son perfectamente pacficos y estables.

La mentira es an ms reforzada por la mayora de los medios cuando destacan el horror de EI pero se niegan a hablar de otros horrores que precedieron y acompaaron la existencia del grupo. Insisten en hablar de EI como si fuera un fenmeno completamente independiente, libre de cualesquiera contextos, significados y smbolos.

Para la coalicin dirigida por EE.UU., EI tiene que existir, aunque cada miembro de la coalicin tiene su propio razonamiento egosta para explicar su participacin. Y aunque EI estuviera formado sobre todo por yihadistas extranjeros de pases lejanos, que hablan lenguajes que pocos rabes y occidentales comprenden, de alguna manera nadie es culpable, y la actual convulsin en Medio Oriente es culpa de algn otro. Por lo tanto, no es necesario hablar de masacres sirias, masacres egipcias, o de guerras de Irak y sus masacres, porque el problema es obviamente extranjero.

Si el denominado Estado Islmico no existiera, hay muchos en la regin que estaran interesados en crearlo.


Ramzy Baroud es Doctor en Historia de los Pueblos en la Universidad de Exeter. Es editor jefe de Middle East Eye, columnista de anlisis internacional, consultor de medios, autor y fundador de PalestineChronicle.com. Su ltimo libro es My Father Was a Freedom Fighter: Gazas Untold Story (Pluto Press, Londres).

Fuente: http://www.counterpunch.org/2014/10/02/what-if-islamic-state-didnt-exist/



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