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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2014

El Salvador: Un anlisis retrospectivo
De la guerra popular prolongada a la paz social negociada y concertada

Roberto Herrera
Rebelin

Hace 30 aos se realiz en la Palma/Chalatenango el primer encuentro oficial del FMLN con el gobierno salvadoreo


Si el conflicto armado salvadoreo fue una guerra popular prolongada o una guerra de liberacin nacional o una guerra de guerrillas o una guerra revolucionaria o una guerra justa, es para el ciudadano comn del mundo un hecho histrico irrelevante, salvo para los historiadores de las academias militares donde la doctrina contrainsurgente todava es un tema de anlisis y estudio. La guerra es por definicin solo un medio ─por cierto extremadamente violento y destructivo ─ en funcin de objetivos polticos concretos, y en este sentido entonces, el carcter y contenido de cualquier tipo de guerra tiene que corresponder al objetivo poltico estratgico establecido por los bandos enfrentados.

El trmino que se impuso internacionalmente para definir los aos blicos que vivi la sociedad salvadorea en las dcadas de los setenta y de los ochenta del siglo pasado, a partir de una etapa determinada de desarrollo del conflicto armado, fue el de guerra civil. Dicho concepto implica su contraparte dialctica, la paz social. Mientras que las otras guerras no necesariamente se desarrollan para lograr la paz, sino que en dependencia de los objetivos polticos y geopolticos, stas pueden llevarse a cabo para destruir o diezmar el aparato poltico-militar y econmico de un estado o de una organizacin poltico-militar insurgente, situacin que no siempre concluye con un acuerdo de paz social. Es decir, que tambin hay muchas guerras que se hacen para evitar la paz, como las del Oriente Medio.

Si la guerra, como hemos visto, est en funcin de objetivos polticos, cabe preguntarse: Cules fueron los de la guerra revolucionaria salvadorea?

Considero que fueron tres grandes objetivos estratgicos los que la alianza FMLN/FDR plante concretamente a lo largo del conflicto armado y que correspondieron recprocamente a cada una de las etapas de desarrollo del mismo. Adems , es importante remarcar aqu, que los esfuerzos poltico-diplomticos para conseguir la paz y el desarrollo mismo de la guerra fueron parte de un proceso dialctico, cuya dinmica y complejidad se vio reflejada a nivel tctico-operativo, tanto en el teatro de operaciones blico como en la mesa de negociaciones desde el inicio de la guerra en 1981. Estos fueron:

1.- La plataforma de Gobierno Democrtico Revolucionario (FDR) 1980-1983. Etapa GDR.

2.- La plataforma de Gobierno Provisional de Amplia Participacin (GAP) 1984-1986. Etapa GAP.

3. La solucin negociada del fin de la guerra civil 1987-1992. Etapa de la guerra por la paz.

El esquema peridico planteado aqu es solo una gua cronolgica aproximada y los fines polticos estn esbozados escuetamente en sus lneas generales.

El primer objetivo estratgico (Gobierno Democrtico Revolucionario) presupona la toma del poder poltico-militar y econmico, es decir, que el conflicto armado estaba orientado a aniquilar, a destruir o en ltima instancia a neutralizar las fuerzas armadas salvadoreas. El fin poltico tena carcter y contenido socialista.

El segundo objetivo estratgico fue el de fomentar el dilogo y la negociacin a travs de la plataforma programtica plasmada en el Gobierno Provisional de Amplia Participacin (GAP), el cual no presupona la toma del poder poltico-militar y econmico ni la transformacin del sistema capitalista ni mucho menos cuestionaba el papel de las fuerzas armadas salvadoreas. El conflicto armado funcion aqu como instrumento de presin para conseguir la solucin poltica negociada. El objetivo tena un carcter y contenido conservador y reconciliador.

El tercer objetivo estratgico presupona el reconocimiento previo de una situacin de impasse militar y estuvo orientado al establecimiento de un nuevo orden poltico y legislativo. Dentro de las exigencias polticas del FMLN para poner fin a la guerra se destacan las reformas constitucionales, la incorporacin del FMLN a la vida poltica, la aprobacin de la ley de amnista (Ley de Reconciliacin Nacional) y la reforma de las fuerzas armadas. La intensificacin de la guerra sirvi como instrumento para demostrar la fuerza beligerante del FMLN y para evidenciar el empate militar.

Ante el fracaso de la Ofensiva Final del 22 de enero 1981, los dirigentes del Ejrcito Revolucionario del Pueblo (ERP), la Resistencia Nacional (RN) y el Partido Comunista Salvadoreo (PCS) expresaron de inmediato la necesidad de establecer contacto con los gobiernos de El Salvador y los Estados Unidos, a fin de alcanzar un acuerdo poltico y negociar la paz. Estas posiciones polticas negociadoras fueron respaldadas meses ms tarde con la Declaracin Franco-Mexicana en agosto de 1981. En dicha declaracin conjunta se reconoci a la alianza poltica FMLN/FDR como fuerza poltica representativa de la sociedad salvadorea dispuesta a asumir las obligaciones y derechos que de ella se derivan.

Cmo reaccion el gobierno salvadoreo? La posicin del gobierno siempre fue de rechazo a la solucin poltica, argumentando que en El Salvador no haba ningn conflicto armado. Dicha posicin la mantuvieron hasta el final, a tal punto que el estado de conflicto armado no fue reconocido oficialmente por las autoridades salvadoreas. El ejrcito salvadoreo convencido de antemano de la improbabilidad de triunfo por parte del otro bando y seguro de su propia superioridad, tambin rechaz el dilogo y la negociacin. Es ms, lanzaron una feroz contraofensiva contra las posiciones terroristas. Sin embargo, el ejrcito salvadoreo a pesar de su superioridad en nmero y armamento, no fue capaz de romper la moral combativa de las fuerzas rebeldes de voluntad de las ni mucho menos aniquilar las inexpertas y mal equipadas unidades combativas guerrilleras.

1982 fue un ao de guerra que estuvo caracterizado por la estrategia defensiva guerrillera de Resistir, Desarrollarse y Avanzar, mientras tanto el gobierno salvadoreo y los Estados Unidos continuaron ignorando los planteamientos negociadores y reconciliadores del FMLN/FDR. Al menos oficialmente, puesto que los aliados estratgicos y tcticos de la alianza revolucionaria-democrtica pusieron los buenos servicios diplomticos a disposicin de los revolucionarios.

El ao 1983 fue decisivo y determinante para la metamorfosis gradual de la guerra salvadorea. Es del dominio pblico que al interior del FMLN/FDR no haba consenso en relacin al papel estratgico del dilogo y la negociacin, y que adems, al interior de las Fuerzas Populares de Liberacin (FPL) se desarrollaba una fuerte lucha poltico-ideolgica por el poder. Ms all de la controversia y la mitificacin en relacin al rol histrico de Salvador Cayetano Carpio, el Comandante Marcial, no se puede negar ni pasar por alto su peso especfico en las filas de las FPL-FM, la organizacin poltico-militar numricamente ms fuerte en la alianza FMLN. Salvador Cayetano Carpio fue no solamente para sus correligionarios, sino tambin para muchos salvadoreos e internacionalistas de izquierda el paladn de la lucha armada y sinnimo de consecuencia e intransigencia. Si l tena o no razn con sus planteamientos en relacin al dilogo y a la negociacin, y sobre todo con su escepticismo y recelo frente al papel e influencia de los aliados estratgicos de la revolucin salvadorea en la conduccin de la guerra, es algo que solamente la historia de la lucha de clases en El Salvador responder. Considerando estos aspectos, no es difcil deducir, que al no concebir Marcial la solucin poltica como la va para acceder al poder poltico-militar, l se convirti en un serio problema, tanto para la dirigencia ─ comisin poltica─ de las Fuerzas Populares de Liberacin Farabundo Mart y el mando nico del FMLN, como para los aliados estratgicos de la revolucin salvadorea.

Los sucesos de abril 1983 en Managua (asesinato de Mlida Anaya Montes, Comandante Ana Mara y suicidio de Salvador Cayetano Carpio, marcaron el fin de la primera etapa de la guerra y el punto de inflexin de la revolucin socialista salvadorea. A partir de all, la revolucin tomara otros derroteros.

A pesar de estos hechos, el conflicto armado no se detuvo a, ms bien aument su intensidad. A nivel militar el FMLN haba realizado operativos de gran envergadura, dentro de los cuales cabe destacar la toma y destruccin parcial del cuartel El Paraso en Chalatenango en diciembre 1983 y el asalto a la presa hidroelctrica del Cerrn Grande en junio 1984. Independientemente de los resultados parciales o totales de dichas acciones militares, el FMLN demostr fuerza y capacidad de movilizacin de tropa en el teatro de operaciones.

El 9 de febrero de 1984 representa el inicio de una nueva etapa de la revolucin salvadorea. En esa fecha la alianza FMLN/FDR da a conocer al mundo en conferencia de prensa en la ciudad de Mxico, la propuesta de un Gobierno Provisional de Amplia Participacin (GAP) con el propsito de resolver el conflicto armado por medio del dilogo y la negociacin.

La junta revolucionaria de gobierno, presidida por Jos Napolen Duarte, rechaz de inmediato la propuesta poltica del FMLN/FDR. No obstante, el primer encuentro oficial de la guerrilla (y ya no los terroristas o subversivos del FMLN) con el gobierno, se realiz en el pueblo de La Palma/Chalatenango en octubre de 1984. El peridico espaol El Pas en su edicin del 18 de octubre del mismo ao inform al respecto, entre otras cosas, lo siguiente:

Para avanzar en este sentido, encargaron a la comisin mixta el cometido de humanizar la guerra, concepto que puede incluir desde el cumplimiento de la convencin de Ginebra en materia de prisioneros hasta el cese de los bombardeos a la poblacin civil y el sabotaje contra la economa. Duarte explic en el palacio presidencial que "no podamos resolver en horas una guerra de causas tan profundas". El comandante Fermn Cienfuegos dira, por su parte, en una conferencia de prensa celebrada durante la madrugada del martes en el campamento guerrillero de Miramundo que "no ha habido consenso" en esta materia. En las declaraciones efectuadas por ambos lados destaca un tono general de respeto al adversario, sin las descalificaciones mutuas que fueron costumbre hasta hace slo unos das. Cienfuegos describi el ambiente de la entrevista como "sereno y respetuoso por ambas partes", que buscaron con ello la continuidad del dilogo. Las dos partes han reconocido, sin embargo, que el dilogo est en sus inicios y que ser un proceso largo y complicado. Cienfuegos y el comandante Facundo Guardado no ocultaron que, si haba tenido lugar la entrevista con el Gobierno en un plano de igualdad y sin deponer las armas, fue precisamente por la fuerza militar que ha adquirido el Frente Farabundo Mart de Liberacin Nacional (FMLN). Es lgico, por tanto, que en los prximos meses los dos bandos, lejos de desarmarse, continen acumulando fuerzas para llegar a la mesa negociadora con ventaja.

El gobierno salvadoreo y el ejrcito, indiferentes al fortalecimiento y desarrollo del ejrcito efemelenista y el peligro que eso implicaba, ignoraron las propuestas negociadoras, basadas en la plataforma de Gobierno Provisional de Amplia Participacin (GAP). La actitud beligerante del gobierno de Napolen Duarte signific en definitiva el fracaso del proyecto negociador y conciliador del FMLN/FDR. Para finales de 1986 estaba claro que el conflicto armado haba entrado a una nueva etapa de desarrollo, la ltima, la cual durara casi seis aos y que culminara con la firma de los Acuerdos de Paz en la ciudad de Chapultepec el 16 de enero 1992.

Qu llev a la prolongacin del conflicto armado, a pesar de los esfuerzos y la buena voluntad del FMLN/FDR de dialogar y negociar a partir de 1981?

En primer lugar, sera equivocado pensar que la guerra se prolong debido a la estrategia de guerra popular prolongada, puesto que la estrategia que se impuso al interior del FMLN no fue precisamente esa. El FMLN al final de cuentas se vio envuelto en un conflicto armado que con la dinmica misma de las operaciones militares se fue transformando en una guerra entre dos ejrcitos, el uno irregular, con todas las dificultades logsticas, de avituallamiento y reclutamiento tpicas del carcter irregular y el otro, con todo el apoyo logstico y asesoramiento por parte del Pentgono.

En El Salvador no se cumpli el principio fundamental de la Guerra Popular Prolongada que es la incorporacin de todo el pueblo a la guerra. Una guerra en la cual cada ciudadano es un combatiente, cada hogar una trinchera de lucha, cada cantn o pueblo un cuartel guerrillero. Y por ltimo, pero no menos importante, es el hecho que al no existir el partido nico marxista-leninista de los obreros y los campesinos, la conduccin estratgica de la guerra se militariz, lo cual tuvo como consecuencia la supeditacin en la prctica de las estructuras polticas, por lo dems dbiles, a las necesidades de la guerra.

Concluyendo, la prolongacin del conflicto armado salvadoreo se debi, por una parte, a que la oligarqua salvadorea y los sectores ms intransigentes dentro de las fuerzas armadas salvadoreas ─ apoyadas y asesoradas por el gobierno de los Estados Unidos ─ consideraron siempre, incluso despus de la demostracin de fuerza del FMLN en noviembre de 1989, que la probabilidad de derrotar militarmente al FMLN estaba a su favor. Lo cual los llev a sobrevalorar su fuerza y a tener una actitud negativa, reticente y soberbia frente al dilogo y la negociacin. Y por otra parte, debido a que el FMLN, a pesar de su poder de convocatoria, la capacidad de agitar y de movilizar a las masas, no fue capaz de insurreccionar poltica y militarmente a la mayora de la poblacin civil salvadorea en las coyunturas poltico-militares ms significativas, sobre todo en las grandes ciudades, ni de paralizar econmicamente al pas. A pesar del control relativo sobre parte del territorio ─ los frentes de guerra ─, la capacidad de concentracin y movilizacin de sus unidades militares, el FMLN no logr convencer al pueblo salvadoreo de las posibilidades reales del triunfo de la revolucin. Por eso es que la esperada y soada insurreccin salvadorea no se llev a cabo. La mayora de la clase obrera y del campesinado se mantuvo al margen del conflicto.

En El Salvador no se dio realmente una situacin revolucionaria ni al inicio de la guerra abierta en 1981 ni durante la Ofensiva hasta el tope en 1989, tal y como la planteara Lenin en 1915 en la vspera de la revolucin bolchevique. La oligarqua salvadorea mantuvo su dominio en forma inmutable en todo momento del conflicto. La clase dominante continu viviendo como hasta entonces. Tampoco el pas se encontraba en una situacin de crisis econmica en la cual la miseria y la pobreza de las clases oprimidas hiciera imposible seguir viviendo en tales condiciones. Lo que si se dio en El Salvador fue una intensificacin considerable de la actividad poltica de las masas en los aos previos a la ofensiva final de 1981.

Entonces, si la vanguardia revolucionaria salvadorea (FMLN) no logr insurreccionar a las masas populares ni en los aos de clmax revolucionario poltico (1979-1981) ni durante la demostracin de fuerza militar revolucionaria sui gneris en la Ofensiva hasta el tope (1989), surgen varias preguntas: Por qu razn la poblacin civil no se insurreccion en esos momentos y por qu la clase trabajadora no paraliz la economa nacional? Una valoracin equivocada de la voluntad insurreccional del pueblo? Fue un error de la estrategia poltico-militar? Un anlisis errneo de la lucha de clases a nivel nacional e internacional? Militarizacin por parte del FMLN en la conduccin global de la guerra? La ausencia de un partido nico de la clase obrera y el campesinado salvadoreo?

Quin tuvo la razn revolucionaria?

Ha sido la propia historia de la lucha de clases en El Salvador a partir de la dcada del sesenta del siglo pasado hasta nuestros das, que ha ido respondiendo dialcticamente las preguntas en cuestin. A ninguna personalidad, por muy brillante y carismtica que sea o hubiera sido, podra atribursele haber tenido la razn absoluta en el debate poltico e ideolgico y concluir por ello, que sus argumentos fueron absolutamente verdaderos. Conclusin falsa por cierto, puesto que lo absoluto no existe y por otra parte, las cosas polticas en si tienen siempre carcter relativo y pasajero. Lo que hoy es verdadero, maana puede ser falso! Lo que en Viet Nam fue posible, en El Salvador no lo fue!

En los primeros aos la guerrilla salvadorea adopt mecanismos de guerra tipo popular prolongada, es decir, guerra de guerrillas combinada con estrategias insurreccionales, foquistas y conspirativas militares, un tipo de guerra muy particular ─ por lo reducido del teatro de operaciones ─ que con el correr del tiempo y la dinmica del conflicto se fue transformando en una guerra, en la cual el fin estratgico del ejrcito gubernamental era el desgaste de la guerrilla, mientras que la del ejrcito rebelde de resistir. Es decir, que la guerra revolucionaria en su transformacin dej de ser un medio en funcin de alcanzar la liberacin nacional y la justicia poltico-social y econmica de las grandes mayoras populares hasta convertirse en un asunto blico a negociar.

No cabe duda alguna que el pueblo salvadoreo quera el fin de la guerra y el acuerdo de paz de Chapultepec 1992 fue la respuesta lgica del FMLN, y aunque el gobierno derechista de ARENA se opuso a la negociacin de la paz hasta el ltimo momento, la administracin de George Bush Sr. ya no estaba a favor de la estrategia militar de contrainsurgencia en El Salvador. Pero no porque consideraran que dicha estrategia hubiera fracasado, sino que ya no era necesaria. El FMLN/FDR haba dado muestras claras y sin ambivalencias, que su objetivo poltico estratgico ya no era el de subvertir el sistema capitalista, sino el de participar en la reconstruccin del pas, aceptando las reglas de la democracia parlamentaria. As como la dictadura del general Augusto Pinochet en Chile se vio obligada a aceptar el plebiscito en 1988, la oligarqua salvadorea tambin se vio obligada en diciembre 1991 a negociar la paz. El FMLN por su parte, saba que no poda desarmar completamente al ejrcito salvadoreo y el gobierno de ARENA y las fuerzas armadas tuvieron que reconocer que desarmar al FMLN por medios blicos significaba la prolongacin de la guerra y por lo tanto, pagar un precio excesivo. Adems, Washington ya no tena inters en seguir financiando la costosa guerra. La consecuencia de este anlisis poltico-econmico y militar por ambas partes fue la firma de los acuerdos de paz en 1992.

Karl von Clausewitz argumenta en su obra De la guerra, que existen dos motivos principales para plantear y/o hacer la paz: el primero es la improbabilidad del xito y el segundo el precio excesivo a pagar por l. Por otra parte, tan pronto como el gasto de fuerza sea tan grande que el objetivo poltico ya no sea equivalente, este objetivo deber ser abandonado y el resultado ser la paz.

El camino que tuvo que andar el pueblo salvadoreo, a partir de la guerra popular prolongada hasta llegar a la paz social negociada y concertada en Chapultepec, est adornado luctuosamente con 75 mil cruces que son el estigma del alto precio que pag el pueblo salvadoreo por las reformas democrtico-burguesas alcanzadas con la firma de los acuerdos.

Hubiera habido guerra?, si al pueblo salvadoreo, al menos a la parte de la poblacin que se alz en armas ─ especialmente la juventud rebelde ─ se le hubiera preguntado en los inicios de la revolucin, si estaran dispuestos a dar su vida por la reformacin del estado de derecho. Yo estimo que no hubiera habido guerra. Y, si se quiere hilvanar ms fino e ir ms lejos: Qu hubiera pasado?, si en los aos en que los comandantes de la revolucin, sabiendo que la guerra era un callejn militar sin salida, le hubieran preguntado a sus respectivas tropas, si estaran dispuestas a continuar guerreando por objetivos que ya no eran en aras de la revolucin socialista. Pienso que muchos de los comandantes no hubieran sobrevivido la pregunta. Y usted qu opina?, estimado lector.

En un estudio de la Universidad Centroamericana Jos Simen Caas (1998) acerca de La violencia en El Salvador en los aos noventa. Magnitud, costos y factores posibilitadores, se afirma que: Los Acuerdos de paz no slo terminaron con el conflicto armado, sino que adems fueron planteados como un mecanismo para la construccin de una nueva sociedad; frente a esto, muchos salvadoreos crearon expectativas muy grandes con respecto al futuro nacional, sobre todo en el orden socioeconmico. Sin embargo, pasada la alegra del logro de paz, los salvadoreos empezaron a acusar un elevado nivel de frustracin por la falta de resolucin de sus viejos problemas y, sobre todo, por la permanencia de un modelo de exclusin social y econmica. Los tratados de paz resolvieron el problema de la marginacin poltica, pero al final no fueron capaces de resolver los problemas de exclusin socioeconmica.

Todava est por verificarse si la sentencia de Schafik Jorge Handal en septiembre 2004 fue un pronstico poltico realista o simplemente una profeca esperada, pues hasta el momento el sistema capitalista neoliberal en El Salvador se resiste ─ con mucho xito ─ a cualquier cambio y ms bien da la impresin de que es precisamente el sistema ─ capitalista ─ el que est cambiando al FMLN. Adems, an est por demostrarse si el FMLN es efectivamente el verdadero representante de la clase trabajadora salvadorea y por lo tanto, la nica fuerza poltica marxista que lucha por la verdadera paz social en El Salvador, vale decir, el socialismo salvadoreo .

Roque Dalton, quien no fue profeta ni Mesas sino un poeta visionario y soador de Utopas, tena toda la razn al decir: El Salvador ser un lindo y (sin exagerar) serio pas cuando la clase obrera y el campesinado lo fertilicen lo peinen lo talqueen le curen la goma histrica lo adecenten lo reconstituyan y lo echen a andar. El problema es que hoy El Salvador tiene como mil puyas y cien mil desniveles quinimil callos y algunas postemillas cnceres cscaras caspas shuquedades llagas fracturas tembladeras tufos.

Ojal las nuevas generaciones de salvadoreos y salvadoreas sepan embellecer el pas, sin la necesidad de recurrir al machete y a la plvora.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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