Portada :: Chile :: Miguel, a 40 aos de su caida en combate
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2014

Miguel Enrquez: cado en octubre

Daro Nuez
Resumen




Era poco ms de la una de la tarde del sbado 5 de octubre de 1974 cuando un equipo represivo de la DINA llegaba hasta las afueras de la vivienda de calle Santa F 725 de la comuna de San Miguel, en Santiago. Esa era la vivienda de Miguel Enrquez. Haban logrado dar con el paradero del mximo dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), del lder de la Resistencia a la dictadura, del hombre ms buscado y perseguido del pas desde el mismo da del golpe de estado, y an antes, del 11 de septiembre de 1973. Esa tarde caera en combate luego de horas de enfrentamiento con los esbirros de la dictadura, poniendo fin a una vida de lucha y dando paso a un ejemplo que ha trascendido en la historia nacional.

Miguel Enrquez fue uno de los fundadores y dirigentes del MIR en agosto de 1965. Tena entonces 21 aos de edad. Dos aos despus, en 1977, asuma la direccin de esa organizacin revolucionaria al ser elegido secretario general. Desde muy joven, ya de su poca de estudiante secundario, se destac como un avezado cuadro poltico que a poco andar se convirti en un lder sobresaliente de la izquierda chilena. Miguel Enrquez no slo destacaba por su enorme capacidad terica y de elaboracin poltica, sino porque impuso a su prctica un sello caracterizado por el compromiso de lucha con el pueblo chileno, por la lealtad con los pobres y explotados, por la audacia y decisin conque abord el que hacer revolucionario.

Esas caractersticas son las que lo llevan al cargo de jefe del MIR cambindole el carcter a esta organizacin, convirtindolo en un partido de cuadros y de militantes comprometidos, con la idea rectora de transformar a ese partido en la vanguardia de las luchas de la clase obrera y el pueblo. A partir de entonces, es que el MIR se insert en las luchas populares chilenas, particularmente en la franja social denominada por el propio Miguel como los pobres del campo y la ciudad, donde el MIR creci y se convirti en una organizacin poltica gravitante desde fines de los aos 60 y comienzos de los 70.

En esa franja social es donde, conducidos por el MIR, se multiplicaron la toma de terrenos urbanos por parte de los pobladores sin casa, que dieron paso a la conformacin de campamentos de pobladores que se extendieron por las principales ciudades y centros urbanos del pas. En los campos y zonas rurales, se multiplicaron la toma de fundos, por parte de inquilinos y trabajadores agrcolas, y las corridas de cerco, por parte de comunidades mapuche que reclamaban la recuperacin de las tierras ancestrales. En los centros industriales la insercin y crecimiento del MIR fue ms lenta y dificultosa puesto que stos eran reductos de fuerza de los partidos de la izquierda tradicional o reformista, con quienes los revolucionarios estaban en permanente disputa.

Fue esa irrupcin explosiva y extensa del MIR como fuerza poltica radical en la escena nacional lo que convierte a esta organizacin en enemigos a muerte de las clases dominantes y poderosos del pas, as como a sus dirigentes y cuadros en objetivos preferenciales de las labores de exterminio, una vez concretado el golpe de estado y emprendida la brutal represalia contra el pueblo chileno. Para Miguel Enrquez y el MIR era previsible esta actitud criminal de las clases dominantes, de la derecha poltica y de las fuerzas armadas a su servicio, pero esa previsin se tradujo en un mayor compromiso con los destinos del pueblo chileno. Eso explica que ante la inminencia y concrecin del golpe de estado, y ante el desbande producido en las fuerzas de la UP y de la izquierda tradicional, Miguel haya definido la posicin de que El MIR no se asila, situando con ello en el territorio nacional y junto al pueblo el lugar donde deban permanecer sus dirigentes y militantes.

No solo se trat, para el MIR y Miguel Enrquez, de una actitud moralmente correcta de estar junto al pueblo en los aciagos momentos y circunstancias que acarre el golpe militar y las represalias de la burguesa golpista, sino que tambin de la necesidad poltica de levantar una lnea de resistencia popular al naciente rgimen. Ya consumada la incapacidad del gobierno de Allende, de la UP, de la izquierda, del MIR y del pueblo chileno, de impedir el golpe de estado y de sostener efectivos focos de resistencia a los golpistas, lo que quedaba por hacer era comenzar a construir una nueva voluntad de lucha para oponerse y enfrentar a la dictadura que comenzaba a hacerse sentir por todo el territorio nacional.

Miguel Enrquez se constituye entonces en el principal impulsor de una poltica de resistencia. Cuando la mayora de los principales cuadros polticos de la izquierda tradicional se entregaban detenidos a los golpistas o se refugiaban en embajadas para salir del pas, Enrquez permaneca activo en la clandestinidad, conduciendo el repliegue de sus militantes, reorganizando sus fuerzas, definiendo una lnea poltica de resistencia para enfrentar a la dictadura hasta lograr derrocarla, restablecer las libertades pblicas e instaurar un gobierno democrtico, popular y revolucionario.

En la oscura realidad represiva del Chile post golpe, el MIR era la nica fuerza poltica activa de la izquierda chilena que intentaba desarrollar acciones contra el naciente rgimen. Ese hecho, hace que para las fuerzas armadas y policiales, para los aparatos represivos de la dictadura, la destruccin del MIR y sus dirigentes se transforme en una prioridad estratgica. Y en esa direccin orientan sus criminales esfuerzos. Dentro de ello, la cacera de Miguel Enrquez se torna en una carrera de terror y muerte, y en una competencia macabra entre los diversos entes represivos en que se sostena el rgimen dictatorial.

Los golpes represivos sobre el MIR se convirtieron en una cuestin selectiva para los aparatos de seguridad. Especializaron unidades, grupos, equipos y agentes para acometer la tarea de exterminio. Determinaron lugares secretos de detencin, de tortura y de muerte para desatar en secreto su criminal labor. Contaron con la colaboracin activa y obsecuente de tribunales de justicia y medios de prensa para acicatear la cacera y silenciar la masacre. Tejieron redes de sapos y soplones, reclutaron traidores y felones, sembraron el temor y la desconfianza para aislar a los revolucionarios y limitar sus acciones.

El 13 de diciembre de 1973 las garras represivas de la DINA llegan hasta el entorno inmediato de Miguel Enrquez con la captura y asesinato de Bautista van Schouwen. En febrero de 1974 un nutrido grupo de dirigentes y cuadros es capturado por los servicios represivos de la fuerza area. Durante todo el 74 los golpes represivos se suceden uno tras otro diezmando de manera considerable la capacidad orgnica y de maniobra de los miristas. A pesar de eso, Miguel Enrquez segua a la cabeza de los esfuerzos tendientes ahora a preservar las bases que estaban sobre llevando de mejor forma los embates represivos y de esbozar actividades de propaganda que mantuvieran viva la presencia de la resistencia y la continuidad clandestina del MIR.

A mediados de septiembre de ese ao la actividad represiva de la DINA golpea al ncleo encargado de las tareas de organizacin nacional del MIR y con ello se acerca a las redes ms prximas a Miguel. Se produce entonces el embate brutal de torturas salvajes para llegar al ataque definitivo. Eso condujo al da 5 de octubre y el cerco final sobre la casa de calle Santa F. Se pona as trmino a una implacable y macabra cacera emprendida por los aparatos represivos del rgimen tras los pasos del dirigente revolucionario. En el camino haban sido detenidos decenas de dirigentes, cuadros, militantes, colaboradores, amigos; se haba producido una larga estela de dolor, de tortura, de sufrimiento, de desaparicin y muerte de personas que alguna eventual relacin pudiera haber tenido alguna vez con el buscado dirigente o con su crculo ms cercano.

El ataque sobre la vivienda comienza con un nutrido fuego de los agentes represivos y se tradujo en un enfrentamiento de proporciones inusitadas. Al interior de la vivienda estaban junto a Miguel, adems de su compaera Carmen Castillo, los dirigentes miristas Jos Bordas Paz y Humberto Sotomayor. stos ltimos emprenden la evacuacin de la vivienda por los sitios posteriores; Miguel no los sigue en la retirada puesto que su compaera haba resultado herida con las primeras descargas y se niega a dejarla sola. Luego de horas de resistir el ataque al interior de la vivienda, Miguel es abatido en el patio de una casa vecina. La sed de venganza de la DINA y su banda de criminales uniformados no tuvo lmites ni reparos en su afn de exterminio del MIR y sus mximos dirigentes. Descubrir el paradero exacto de Miguel Enrquez fue para los agentes del terror un triunfo de incalculables proporciones; terminar con su vida fue un logro represivo festejado con medallas y premios.

La cada en combate de Miguel Enrquez result ser un duro golpe para el MIR y sus militantes, del que probablemente jams lograron recuperarse. Miguel muri cuando tena apenas 30 aos de edad; pero en su corta vida haba dejado un ejemplo de consecuencia, de capacidad, de compromiso revolucionario.

Fue sepultado en el Cementerio General de Santiago al amanecer del 7 de octubre de 1974. Esa maana, solo unas pocas personas de la familia fueron autorizadas para acompaar su entierro. El cementerio fue copado por centenas de militares armados. Ni sus compaeros ni el pueblo pudieron estar entonces presentes. Sin embargo, la dictadura no pudo impedir que su enseanza y su ejemplo quedaran grabados a fuego en la memoria colectiva del pueblo por el que luch y dio su vida.

Foto: Carmen Castillo, compaera de Miguel al momento de su cada.

http://resumen.cl/index.php?option=com_content&view=article&id=10207:miguel-enriquez-caido-en-octubre&catid=13:memoria-historica&Itemid=57



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