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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2014

La concentracion del poder

Gregorio Ubierna Gemes
Rebelin


Desde que se sacraliz la propiedad privada, la concentracin de la riqueza y del poder no cesa de aumentar. Las cercas y las alambradas para delimitar la propiedad han desembocado en los gigantescos rascacielos como smbolo de poder y control. Durante el siglo XX se pretendi poner lmites a ese acaparamiento intentando garantizar no slo unos derechos humanos, sociales y polticos, sino tambin una serie de bienes y servicios para los ciudadanos. La propiedad pblica era necesaria para contrarrestar la propiedad privada y para garantizar unos servicios sociales irrenunciables como la sanidad, la educacin, el transporte pblico, la asistencia social a los ancianos, a la infancia, al desarrollo y la investigacin, a la cultura El capitalismo tena que competir con el comunismo.

Hasta que cay el Teln de Acero y Rusia se integr en el capitalismo. Las grandes transnacionales queran ms parte del pastel, queran apoderarse de los servicios pblicos para hacer negocio con ellos. As forzaron en 1992 los Acuerdos de Maastricht para presionar a todos los Gobiernos a transferir a las empresas privadas los servicios que las Instituciones Pblicas prestaban. Las consecuencias fueron dramticas no slo en la parte econmica (fuerte aumento de los costes y prdida de derechos laborales), sino sobre todo en la faceta humana: muchas personas van quedando marginadas y desasistidas, necesidades sin cubrir proyectos sin desarrollar, etc El objetivo prioritario es el beneficio econmico, ganar ms, aunque sea a costa de la salud o incluso de la misma vida de las personas.

Los proyectos de muchos gobiernos democrticos se vienen abajo. Las instituciones quedan vacas de poder al carecer de medios para intervenir en la economa, en la redistribucin de la riqueza y en las necesidades sociales. Con la privatizacin de servicios pblicos desaparece el carcter social del Estado y por tanto el gobierno democrtico. A partir de ahora los polticos estn desarmados y al servicio de los amos del mundo, los banqueros y financieras.

Pero hay todava otra nefasta medida que enriquece ms a los ms ricos e impide cualquier realizacin democrtica: me estoy refiriendo a la legalizacin y fomento de la especulacin. Todo se compra y se vende: papel (acciones), monedas (divisas), derechos, empresas, e incluso lo que no existe. La economa global ha convertido el mundo en un gigantesco casino en el que poder enriquecerse mediante la especulacin con todo tipo de bienes y servicios, con la salud y con la misma vida de las personas Todo se ha convertido en mercanca: las personas con su fuerza de trabajo o mano de obra que genera plusvala; las monedas se compran y venden, con lo cual su valor queda en manos de los especuladores y no de los gobiernos; las propias empresas son objeto de compra-venta con fines especulativos y no productivos. Hay banqueros y especuladores de alto nivel que obtienen beneficios de miles de millones en operaciones realizadas en segundos, provocando previamente una situacin favorable de manera artificial utilizando informaciones privilegiadas mediante abuso de poder. Operaciones que estn por encima del poder de los gobiernos o que incluso stos mismos desconocen.

Estos movimientos especulativos se realizan al margen de cualquier consideracin tica y algunos de ellos tienen consecuencias dramticas para la humanidad, provocando a veces la muerte (bien de hambre o por falta de salud) de millones de personas en algunas reas de la tierra. No es frecuente escuchar a la Iglesia Jerrquica o a algunos de los que se proclaman paladines defensores de la moral y de las formas democrticas, no es frecuente, digo, orles condenar la especulacin por inmoral y asesina.

La democracia aparente

Tras largos aos de sangrienta dictadura, tambin el rgimen franquista se vio forzado a adoptar formas polticamente correctas segn los cnones internacionales de la teora poltica. El salto de la dictadura a la monarqua se hizo por imposicin y el rey se convirti en soberano de la nacin espaola, heredando los poderes del dictador. Pero era conveniente vestir al poder con apariencias democrticas, formar un parlamento, elaborar una Constitucin, llevar a cabo una transicin

La democracia echa a andar con la participacin de los partidos polticos y stos intentan hincar sus races en el terreno del pueblo, en las bases de la sociedad, pero es tal el ansia de control y de poder, que terminan por bloquear la participacin popular: Las Asociaciones de Vecinos eran un cauce de participacin y reivindicacin, aunque muy moderada, durante la dictadura. Una vez que empiezan a funcionar los partidos polticos, acuden a las Asociaciones de Vecinos, pero no para dinamizarlas o democratizarlas, sino para controlarlas. Yo he vivido situaciones dramticas cuando nos expulsaron de la Asociacin a los vecinos ms crticos y de izquierdas.

Las primeras elecciones municipales abrieron las puertas no solo a los partidos polticos sino tambin a los ciudadanos al interior de las corporaciones locales (Ayuntamientos y Diputaciones). Los Plenos se realizaban en un saln abierto al pblico; all se debata hasta llegar a acuerdos institucionales. Por medio de pactos entre los partidos polticos se fueron eliminando los debates, hasta llegar al extremo de que los Consejos de Gobierno de Diputacin ya no se hacan en el saln pblico. Los Diputados adoptaban los acuerdos en privado y al final llamaban al Secretario para que diera fe, es decir, para que firmara. Hubo algn conflicto poltico con el Secretario pero se resolvi con dinero y al final ste se convirti en una figura decorativa.

Adems de la separacin de la ciudadana (por parte de los polticos) de las esferas burocrticas y del poder, la brecha total y definitiva se abri cuando cerraron materialmente las puertas de las Instituciones a los ciudadanos. Imitando a las grandes Corporaciones multinacionales, blindaron el acceso a los edificios y despachos de los polticos contratando a empresas de seguridad. El ciudadano que pretenda ahora entrar en un Ayuntamiento de cierta entidad o una Diputacin (lugares al servicio del ciudadano, en teora) debe entregar su carnet de identidad, explicar adonde va y pasar por una mquina que registra sus pertenencias. Han convertido las Instituciones Pblicas en mansiones para su deleite, con profusin de lujos, moquetas y cuadros (alguno lleg a baar en oro la grifera del water). Esos espacios privilegiados los reservan para tramar sus hazaas burocrticas, al tiempo que derivan a otros edificios de la ciudad las oficinas administrativas de trmites o recaudatorias.

La globalizacin no se reduce slo a la economa, movimiento de capitales y transacciones comerciales. Tambin alcanza al campo de la poltica, pues sta concibe el poder de manera absoluta, aunque sometida al poder econmico. Los polticos ya no tienen herramientas de poder, gobiernan y legislan a nivel local, nacional o internacional para beneficiar y proteger los intereses de banqueros y financieras. Su poder lo perdieron al privatizar los servicios pblicos y regalar el control econmico a los grandes bancos privados. Los polticos son hay unas marionetas en manos de los amos del mundo, los grandes capitalistas, pero stos tambin saben pagar favores a sus eficientes siervos y les regalan importantes puestos en sus empresas cuando dejan la vida poltica.

El poder de los fuertes grupos econmicos supera con creces al de los gobiernos, que se ven realmente superados e indefensos ante las maniobras especulativas que ejercen sobre ellos a travs de la deuda que emiten y pueden llevar a la bancarrota y a la ruina de un pas entero. El poder recaudatorio de las Instituciones del estado queda reducido a los que menos ingresos tienen, porque los grandes empresarios y capitalistas evaden sus impuestos a travs de los parasos fiscales, los libros contables falseados o simplemente planteando un descarado chantaje, amenazando con trasladar su empresa a otro pas si les cobran los impuestos que les correspondera pagar.

La herencia de la dictadura.

La persecucin poltica desatada por la dictadura durante un perodo tan largo de tiempo, sumada al desarrollo econmico de postguerra, favoreci la falta de conciencia poltica en la sociedad espaola. Cuando se abri la puerta a los partidos polticos y los sindicatos, los trabajadores permanecieron un poco a la expectativa sin terminar de crerselo del todo. Cuando por fin se fueron acercando y algunos se terminaron afiliando, lo hacan ms con un espritu corporativo que por conciencia de clase. La pregunta que flotaba en el aire era: qu me ofrecis?, Qu subida nos vais a sacar este ao?, cundo nos vais a resolver este problema que tenemos o que tengo yo? Como si el sindicato fuese un seguro al que pagabas una cuota y podas exigirle tu defensa. Yo sola decir que el sindicato no era nada mgico que reciba la fuerza del cielo; la fuerza del sindicato eres t en unin con tus compaeros; el sindicato no sirve para nada, slo es un instrumento, un medio para que los trabajadores se puedan organizar.

Las personas se afiliaban al partido o al sindicato para buscar proteccin o ventajas, para sacar partido. La figura de los liberados se fue institucionalizando y la organizacin poltica y sindical se fue profesionalizando. Los liberados sindicales iban perdiendo contacto con la realidad laboral y los polticos la perdan con la realidad social. Se fueron distanciando de las bases al tiempo que perdan credibilidad Algunos se afiliaban al sindicato para garantizar el puesto de trabajo para el hijo, o al partido poltico para tener ms posibilidades de entrar a trabajar en alguna Institucin pblica.

La accin poltica debera haber echado sus races en el pueblo y no lo hizo, ms bien lo utiliz como plataforma de apoyo. El nico inters es conseguir los votos que dan poder, aunque para ello se hagan promesas falsas y se proclamen consignas huecas. Los ciudadanos interpretan la poltica hoy de manera oportunista, sin creer en sus mensajes y menos an en su futuro. El resultado es un divorcio entre ciudadana y polticos. Los polticos se han acostumbrado a campar a sus anchas sin ningn tipo de control, ms preocupados de sacar partido de su cargo que de servir al pueblo. La corrupcin se ha extendido como la plvora y las Instituciones parecen empresas en las que se pueden enriquecer los polticos mientras permanecen en ellas. Los ciudadanos estn desencantados y desmovilizados porque contemplan cmo los polticos se empean sobre todo en defenderse a s mismos y ocultar sus fechoras, al tiempo que elaboran nuevas leyes que son muy rigurosas contra quienes se atreven a cuestionar el orden establecido o a rechazar su autoridad.

Invocar la democracia es una quimera y cualquier apariencia real es slo una ficcin. De ella slo queda el nombre.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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