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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2014

El futuro de una alianza Beijing-Mosc-Berln
Pueden China y Rusia echar a Washington a empujones de Eurasia?

Pepe Escobar
TomDispatch

Traducido para Rebelin por S. Segu


Introduccin de Tomdispatch: Nuevas rutas de la seda y un siglo euroasiatico alternativo

Durante la II Guerra de Iraq (2003-2011), sola yo imaginar que los lderes chinos se reunan semanalmente en las calles de la Ciudad Prohibida, cantando y bailando para celebrar la estupidez americana. Ao tras ao, cuando Estados Unidos hubiera podido enfrentarse a una China en ascenso, como les peda el cuerpo a los lderes yanquis desde haca aos, el pas se encontraba completamente distrado por la desastrosa invasin y ocupacin de Iraq. No puedo dejar de pensar que, en unos momentos en que una campaa acelerada de bombardeos en Iraq y ahora Siria, con las botas de 1.600 militares cada vez ms sobre el terreno y otras que parece que estn por llegar, con una III Guerra de Iraq (2014 - fecha lmite desconocida) los lderes chinos se estn regocijando una vez ms. A pesar de todo lo que se ha hablado en los ltimos aos acerca de pivote asitico militar del gobierno de Obama, no puede caber duda de que esta reciente campaa en Oriente Prximo va a poner piedras en el planeado engranaje de contencin en el Pacfico.

Mientras tanto, el estado de nimo de China ha cambiado, claramente. Como escribi Orville Schell recientemente despus de una polmica visita a Beijing del viejo presidente Jimmy Carter (90 aos), quien hace ms de 30 aos patrocin un acercamiento a gran escala de Estados Unidos con la nueva versin capitalista de la China comunista :

En pocas palabras, lo que sola ser conocido como 'Occidente' ahora se encuentra enfrentado a una posicin cada vez ms intrincada en la que el equilibrio de poder est cambiando, un hecho que pocos se han tomado la molestia de reconocer y mucho menos de tener en cuenta en las nuevas formulaciones de acercamiento a China. Seguimos teniendo nostalgia de aquellos tiempos pintorescos en que los lderes chinos seguan la consigna de Deng [Xiaoping] a su pueblo: Esconder nuestras capacidades y esperar nuestro momento (taoguang yanghui). Lo que quera decir con esta expresin (chengyu) no era que China tuviera que seguir eternamente contenida sino que el momento de manifestarse an no haba llegado. Ahora que es ms fuerte, en cambio, sus lderes parecen creer que su momento ha llegado por fin y que ya no estn ni siquiera dispuestos a ajustarse a la reconfortante idea de un ascenso pacfico (heping jueqi).

Por el momento, por supuesto, los chinos tienen sus propios problemas internos, que van desde una economa con tendencia a la creacin de burbujas, a un movimiento separatista islmico en el interior de la provincia de Xinjiang y al reciente movimiento Occupy que est levantando olas en el moderno centro financiero asitico de Hong Kong. Sin embargo, si uno llega a Beijing el mundo parece un lugar diferente. Pepe Escobar, trotamundos peripattico de TomDispatch en el continente euroasitico, que l llama Pipelineistan, ha hecho justamente eso. Ha visitado tambin lugares situados a lo largo de las futuras nuevas rutas de la seda que China quiere establecer siguiendo el camino a Europa occidental. Escobar ofrece una visin de un mundo euroasitico diferente a la que reflejan los boletines de noticias de este pas. Si usted desea entender el planeta en el que en realidad puede encontrarse viviendo en un futuro prximo, no podra ser ms significativo asimilar dicha visin.

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Pueden China y Rusiaechar a Washington a empujones de Eurasia?

El futuro de una alianza Beijing-Mosc-Berln

Un fantasma recorre el rpidamente envejecido Nuevo Siglo Americano: la posibilidad de una futura alianza comercial estratgica Beijing-Mosc-Berln. Llammosla BMB.

Su probabilidad est siendo analizada muy en serio en las ms altas esferas de Beijing y Mosc, y observada con inters en Berln, Nueva Delhi y Tehern. Pero no se les ocurra mencionarla dentro del circuito poltico el Beltway de Washington o en la sede de la OTAN en Bruselas. En estos lugares, la estrella del espectculo de hoy y maana es el nuevo Osama bin Laden: el Califa Ibrahim, alias Abu Bakr al-Baghdadi, el escurridizo y autoproclamado profeta y decapitador, jefe de un mini estado y un movimiento que ya nos ha deparado un festn de siglas ISIS/ISIL/IS a mayor gloria de la histeria reinante en Washington y otros lugares.

Sin embargo, al margen de cmo Washington nos depara con asiduidad nuevos remix de la Guerra Global contra el Terror, las placas tectnicas de la geopoltica euroasitica continan en movimiento, y no van a dejar de hacerlo porque las elites estadounidenses se nieguen a aceptar que su histricamente breve momento unipolar est de capa cada. A ellos, el cierre de la era del full spectrum dominance (dominio de espectro completo), como el Pentgono le gusta llamarlo, les resulta inconcebible. Despus de todo, la necesidad de que el pas indispensable controle todo el espacio militar, econmico, cultural, ciberntico y exterior es poco menos que un dogma religioso. A los misioneros excepcionalistas no les va la igualdad. A lo sumo, aceptan coaliciones de voluntarios como la que amontona a ms de 40 pases para luchar contra ISIS/ISIL/IS, pases que o bien aplauden (y maquinan) entre bambalinas o envan algn que otro avin a Iraq o Siria.

La OTAN, que a diferencia de parte de sus miembros no combatir oficialmente en Jihadistan, sigue siendo un montaje vertical controlado desde la cspide por Washington. Nunca se ha molestado en aceptar plenamente a la Unin Europea o permitir que Rusia se sintiera europea. En cuanto al Califa, se trata nicamente de una distraccin menor. Un cnico postmoderno podra incluso afirmar que se trata de un emisario enviado al terreno de juego mundial por China y Rusia para que la hiperpotencia perdiera de vista la pelota.

Divide y asla  

As pues, cmo se aplica la dominacin de espectro completo cuando dos potencias competidoras reales Rusia y China comienzan a hacer sentir su presencia? El enfoque de Washington hacia cada una de ellas en Ucrania y en los mares de Asia podra considerarse como de dividir y aislar.

Con el fin de mantener el Ocano Pacfico como un clsico lago americano, el gobierno de Obama ha estado pivotando de vuelta a Asia desde hace varios aos. Esto ha implicado slo movimientos militares modestos, sino tambin un poco modesto intento de enfrentar el nacionalismo chino contra la variante homloga japonesa, mientras reforzaba sus alianzas y relaciones en todo el Sudeste asitico, con un enfoque en las disputas energticas del Mar del Sur de China. Al tiempo que mova sus peones para cerrar un acuerdo comercial futuro, la Asociacin Trans-Pacfico (TPP).

En las fronteras occidentales de Rusia, el gobierno de Obama (coreado por sus cheerleaders locales, Polonia y los pases blticos) ha avivado las brasas de un cambio de rgimen en Kiev hasta hacerlas llamear y crear lo que Vladimir Putin y los lderes de Rusia perciben como una amenaza existencial para Mosc. A diferencia de EE.UU., cuya esfera de influencia (y sus bases militares) son globales, se trataba de que Rusia no tuviera ninguna influencia significativa en lo que fue su bloque cercano, el cual, en lo que respecta a Kiev, no es para la mayora de los rusos en absoluto extranjero.

Para Mosc, pareciera que Washington y sus aliados de la OTAN estuvieran cada vez ms interesados ​​en imponer un nuevo teln de acero a su pas desde el Bltico hasta el Mar Negro, con Ucrania simplemente como punta de lanza. En trminos de la alianza BMB, el nuevo teln se concibe como un intento de aislar a Rusia e imponer una nueva barrera a sus relaciones con Alemania. El objetivo final sera dividir Eurasia e impedir nuevos avances hacia una integracin comercial futura a travs de un proceso no controlado por Washington.

Desde el punto de vista de Beijing, la crisis de Ucrania ha sido un acontecimiento en el que Washington ha cruzado todas las lneas rojas imaginables para acosar y aislar a Rusia. Para sus lderes, pareciera un intento concertado de desestabilizar la regin de manera favorable a los intereses estadounidenses, con el apoyo de toda la amplia gama de lites de Washington, desde los neoconservadores y liberales de la Guerra Fra hasta los intervencionistas humanitarios del tipo Susan Rice y Samantha Power. Por supuesto, si usted ha estado siguiendo la crisis de Ucrania desde Washington, esta perspectiva le parecer tan extraa como la de un marciano cualquiera. Pero el mundo se ve de manera diferente desde el corazn de Eurasia, en particular a partir de una China en ascenso con su sueo chino (Zhongguo meng) de nuevo cuo.

Segn el presidente Xi Jinping, ese sueo incluira una futura red de nuevas rutas de la seda, organizada por China, que creara el equivalente de un Trans-Asian Express para el comercio euroasitico. As que cuando Beijing, por ejemplo, siente la presin de Washington y Tokio en el frente martimo, parte de su respuesta es un avance de tipo comercial en dos frentes a travs de la masa terrestre de Eurasia, uno de ellos a travs de Siberia y el otro a travs de los stans de Asia Central.

En este sentido, aun que usted no lo sepa si slo sigue los medios estadounidenses o los debates en Washington estamos entrando potencialmente en un nuevo mundo. No hace mucho tiempo, los lderes de Beijing coqueteaban con la idea de redefinir su juego geopoltico-econmico codo con codo con EE.UU., mientras que el Mosc de Putin daba a entender la posibilidad de algn da unirse a la OTAN. Ya se acab. Hoy en da, la parte de Occidente en que ambos estn interesados ​​en un posible futuro es una Alemania ya no dominada por el podero estadounidense y los deseos de Washington.

De hecho, Mosc lleva ya no menos de medio siglo de dilogo estratgico con Berln que hoy da incluye la cooperacin industrial y la interdependencia energtica. En muchas partes del Sur global ya se est al corriente de ello, y Alemania est empezando a ser considerada como la sexta potencia BRICS (despus de Brasil, Rusia, India, China y Sudfrica).

En medio de unas crisis mundiales que van desde Siria a Ucrania, los intereses geoestratgicos de Berln parecen ir divergiendo lentamente de los de Washington. Los industriales alemanes, en particular, parecen ansiosos por continuar con unos tratos comerciales con Rusia y China que no tienen lmite. Estos podran colocar al pas en camino hacia un podero mundial sin los lmites de las fronteras de la UE y, a largo plazo, indicar el final de la era en la que Alemania, por mucha sutileza que se quisiera, era esencialmente un satlite estadounidense.

Ser un camino largo y sinuoso. El Bundestag, el parlamento de Alemania, sigue dependiente de una agenda atlantista fuerte y de una obediencia preventiva a Washington. Y siguen habiendo decenas de miles de soldados estadounidenses en suelo alemn . Sin embargo, por primera vez, la canciller alemana Angela Merkel ha dudado a la hora de imponer sanciones ms estrictas ​​a Rusia, por cuanto no menos de 300.000 puestos de trabajo alemanes dependen de las relaciones con este pas. Los lderes industriales y el establishment financiero ya han dado la voz de alarma, temiendo que dichas sanciones sean totalmente contraproducentes.

El banquete de la Ruta de la Seda china

El nuevo juego de poder geopoltico de China en Eurasia tiene pocos paralelos en la historia moderna. Los das en que el pequeo timonel Deng Xiaoping insista en que el pas deba mantener un perfil bajo en la escena mundial han desaparecido. Por supuesto, hay desacuerdos y estrategias en conflicto cuando se trata de la gestin de los puntos calientes del pas: Taiwn, Hong Kong, Tbet, Xinjiang, el Mar del Sur de China, los competidores India y Japn, y los aliados problemticos como Corea del Norte y Pakistn. Y el descontento popular en algunas periferias dominadas por Beijing est creciendo hasta niveles incendiarios.

La prioridad nmero uno del pas sigue siendo llevar a cabo las reformas econmicas del presidente Xi, al tiempo que se aumenta la transparencia y se lucha contra la corrupcin en el seno del Partido Comunista gobernante. En un distante segundo lugar est el problema de cmo protegerse progresivamente contra los planes de pivote del Pentgono en la regin mediante el aumento del podero militar de una flota de alta mar, submarinos nucleares y una fuerza area tecnolgicamente avanzada sin llegar a ser tan asertivo como para hacer entrar en pnico al establishment de Washington y su temida amenaza amarilla.

Mientras tanto, con una Marina estadounidense capaz de controlar las vas de comunicacin globales martimas en un futuro previsible, la planificacin de las citadas rutas de la seda a travs de Eurasia prosigue a buen ritmo. El resultado final podra ser un triunfo de las infraestructura integradas carreteras, trenes de alta velocidad, oleoductos, puertos que conectara China a Europa Occidental y el Mediterrneo, el viejo Mare Nostrum imperial, en todas las formas imaginables.

En un viaje inverso al de Marco Polo, remixed para un mundo con Google, uno de los ramales claves de la Ruta de la Seda ir desde la antigua capital imperial Xi'an a Urumqi, en la provincia de Xinjiang, y luego, a travs de Asia central, Irn, Iraq y la Anatolia turca, hasta terminar en Venecia. Otro ser una ruta martima de la seda a partir de la provincia de Fujian, pasando por el estrecho de Malaca, el Ocano ndico, Nairobi, en Kenia, para finalmente continuar hasta el Mediterrneo a travs del Canal de Suez. Tomados en conjunto, es a lo que Beijing se refiere como el Cinturn Econmico de la Ruta de la Seda.

La estrategia de China es crear una red de interconexiones entre no menos de cinco zonas clave: Rusia (puente clave entre Asia y Europa), los stans de Asia Central, Asia del sureste (con importantes funciones para Irn, Iraq, Siria, Arabia Saudita y Turqua), el Cucaso y Europa del Este (entre otros Belars, Moldavia y, en funcin de su estabilidad, Ucrania). Y no se olviden de Afganistn, Pakistn y la India, en lo que podra ser considerado como una ruta de la seda plus.

Esta ruta plus conectara el corredor econmico Bangladesh-China-India-Myanmar con el corredor econmico China-Pakistn, y podra ofrecer a Beijing un acceso privilegiado al Ocano ndico. Una vez ms, un paquete total carreteras, trenes de alta velocidad, oleoductos y redes de fibra ptica unira la regin con China.

Xi en persona situ la conexin entre India y China como parte de un bien definido conjunto de imgenes en un artculo de fondo que public en el peridico The Hindu poco antes de su reciente visita a Nueva Delhi. La combinacin de la 'fbrica del mundo' y la 'oficina administrativa del mundo', escribi, dar como resultado la base productiva ms competitiva y el mercado de consumo ms atractivo.

El ncleo central de la elaborada planificacin china para el futuro euroasitico es Urumqi, capital de la provincia de Xinjiang y sede de la mayor feria comercial de Asia Central, la Feria de China-Eurasia. Desde el ao 2000, una de las mayores prioridades de Beijing ha sido la urbanizacin de esta provincia, en gran parte desierta pero rica en petrleo, e industrializarla a toda costa. Lo que implica, en opinin de Beijing, la homologacin de la regin con China, con el corolario de la supresin de cualquier disidencia de la etnia uigur. Li Yazhou, general del Ejrcito Popular de Liberacin describi Asia Central como el ms sutil pedazo de pastel donado por el cielo a la China moderna.

La mayor parte de la visin de China de una nueva Eurasia conectada con Beijing por todo tipo de transporte y comunicacin se detallaba claramente en el documento Marching Westwards: The Rebalancing of Chinas Geostrategy (Marchando hacia el oeste: el reequilibrio de la geoestrategia china) un estudio de referencia publicado en 2012 por el acadmico Wang Jisi, del Centro de Estudios Internacionales y Estratgicos de la Universidad de Beijing. Como respuesta a este futuro entramado de conexiones de eurasiticas, el mayor logro del gobierno de Obama ha sido a una versin de la contencin naval desde el Ocano ndico hasta el Mar del Sur de China, al tiempo que un agudizamiento de los conflictos y las alianzas estratgicas alrededor de China, de Japn a la India. (La OTAN se queda, por supuesto, con la tarea de contener a Rusia en Europa del Este).

Contra las rutas de la seda, teln de acero  

El acuerdo de gas del siglo, de 400.000 millones dlares, firmado por Putin y el presidente chino en mayo pasado, sent las bases para la construccin del gasoducto Power of Siberia ya en construccin en Yakutsk, que har llegar un diluvio de gas natural ruso al mercado chino. Est claro que slo representa el comienzo de una alianza energtica turboasistida entre los dos pases. Entre tanto, los empresarios e industriales alemanes ya se han percatado de una nueva realidad: del mismo modo que el mercado final de los productos made-in-China que circularn por las futuras nuevas rutas de la seda ser Europa, una circulacin en sentido inverso es asimismo evidente. En un posible futuro comercial, China est destinada a convertirse en el principal socio comercial de Alemania para 2018, por delante tanto de EE.UU. como de Francia.

Un posible obstculo a esta evolucin, grato a los ojos de Washington, es una Guerra Fra 2.0, que ya est desgarrando no la OTAN sino la Unin Europea. En la UE de este momento, el campo antirruso incluye Gran Bretaa, Suecia, Polonia, Rumana y los pases blticos. Por otra parte, Italia y Hungra, pueden considerarse en el campo prorruso, mientras que una imprevisible Alemania sigue siendo la clave para saber si el futuro va a consistir en un nuevo teln de acero o en una nueva apertura al Este. Para ello, Ucrania sigue siendo la clave. Si se la consigue finlandizar con xito (con una autonoma significativa para sus regiones), como ha propuesto Mosc sugerencia que Washington rechaza de plano, la va hacia el Este seguir abierta. Si no, la propuesta de una BMB tendr un futuro incierto.

Cabe sealar que hay tambin otra visin del futuro econmico euroasitico que asoma en el horizonte. Washington intenta imponer a Europa un Tratado Transatlntico de Comercio e Inversin (TTIP) y un tratado Transpacfico de Asociacin similar (TPP) a Asia. Ambos favorecen a las corporaciones americanas globales y su objetivo evidente es el de impedir el ascenso de las economas de los pases BRICS y el surgimiento de otros mercados emergentes, a la vez que da solidez a la hegemona econmica global estadounidense.

Dos hechos flagrantes, debidamente registrados en Mosc, Beijing y Berln, indican cul es el ncleo duro geopoltico detrs de estos dos pactos comerciales. El TPP excluye a China y el TTIP excluye a Rusia. Es decir, ambos representan las lneas de fuerza, apenas disimuladas, de una futura guerra comercial y monetaria. En mis propios viajes recientes, he odo una y otra vez de boca de productores agrcolas de calidad en Espaa, Italia, y Francia que el TTIP es nada ms que una versin econmica de la OTAN, la alianza militar que el presidente chino Xi Jinping, llama, quizs un tanto ilusoriamente, una estructura obsoleta.

Hay una resistencia significativa al TTIP en muchos pases de la UE (especialmente en los del Club Med de la Europa meridional), del mismo modo que la hay contra el TPP entre las naciones de Asia (especialmente Japn y Malasia). Es esto es lo que da a chinos y rusos esperanzas para sus nuevas rutas de la seda y para un nuevo tipo de comercio a travs del corazn de Eurasia respaldado por una Unin Euroasitica apoyada en Rusia. A esta situacin estn prestando mucha atencin figuras clave en los crculos empresariales e industriales alemanes para los que la relacin con Rusia sigue siendo esencial.

Despus de todo, Berln no ha mostrado una excesiva preocupacin por el resto de una UE sumida en crisis (tres recesiones en cinco aos). A travs de una troika universalmente despreciada Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisin Europea Berln est ya a todos los efectos prcticos, al timn de Europa, prosperando y mirando al Este.

Hace tres meses, la canciller alemana Angela Merkel visit Beijing. Apenas aparecieron en la prensa las conversaciones sobre la aceleracin de un proyecto potencialmente revolucionario: una conexin ininterrumpida de ferrocarril de alta velocidad entre Beijing y Berln. Su construccin ser un imn para el transporte y el comercio entre decenas de pases a lo largo de su ruta, de Asia a Europa. Pasando a travs de Mosc, podra convertirse en el integrador definitivo de la Ruta de la Seda y quizs la pesadilla definitiva para Washington.

Perder Rusia

En medio de una gran atencin de los medios, la reciente cumbre de la OTAN en Gales ha producido slo una modesta fuerza de reaccin rpida para su despliegue con vistas a cualquier situacin futura tipo Ucrania. Mientras tanto, la creciente Organizacin de Cooperacin de Shanghi (OCS), una posible contraparte asitica de la OTAN, se reuni en Duchanb (Tayikistn). En Washington y Europa Occidental nadie pareci dar importancia al encuentro. Deberan haberlo hecho. All, China, Rusia y los cuatro stans de Asia Central acordaron incorporar a un impresionante conjunto de nuevos miembros: India, Pakistn e Irn. Las implicaciones pueden ser de largo alcance. Despus de todo, India, con su primer ministro Narendra Modi, est ahora contemplando su propia interpretacin de la Ruta de la Seda. Detrs de ella se encuentra la posibilidad de un acercamiento econmico de Chindia, que podra cambiar el mapa geopoltico de Eurasia. Al mismo tiempo, Irn est tambin incorporndose al tejido de la red Chindia.

De este modo, lenta pero segura, la OCS se perfila como la principal organizacin internacional en Asia. Ya es evidente que uno de sus objetivos fundamental a largo plazo ser el de dejar de operar en dlares, mientras avanza en el uso del petroyuan y el petrorrublo en el comercio de la energa. Y EE.UU., por supuesto, nunca ser bien recibido en la Organizacin.

Pero todo esto es hablar del futuro. En la actualidad, el Kremlin sigue enviando seales de que quiere empezar a hablar de nuevo con Washington, mientras que Beijing nunca ha querido dejar de hacerlo. Sin embargo, la administracin Obama sigue miope, enfrascada en su propia versin de un juego de suma cero, confiando en su fuerza tecnolgica y militar para mantener una posicin ventajosa en Eurasia. Beijing, sin embargo, tiene acceso a los mercados y un montn de dinero en efectivo, mientras que Mosc tiene un montn de energa. Una cooperacin triangular entre Washington, Beijing y Mosc sera sin duda como diran los chinos un juego en el que todos saldran ganando pero no contengan la respiracin por el momento.

En cambio, es de esperar que China y Rusia profundicen su asociacin estratgica, al tiempo que atraen a otras potencias regionales euroasiticas. Beijing ha apostado el resto a que el enfrentamiento entre EEUU/OTAN y Rusia por Ucrania har que Vladimir Putin gire hacia el Este. Al mismo tiempo, Mosc est calibrando cuidadosamente lo que su presente reorientacin hacia un gigante econmico as puede significar. Algn da, es posible que algunas voces de cordura en Washington se pregunten en voz alta cmo fue que EE.UU. perdi Rusia en beneficio de China.

Mientras tanto, podemos pensar en China como un imn en el nuevo orden mundial de un futuro siglo euroasitico. El mismo proceso de integracin que realiza Rusia, por ejemplo, parece cada vez ms el de India y otras naciones de Eurasia, y, posiblemente, tarde o temprano tambin el de una Alemania neutral. En el juego final de un proceso as, EE.UU. podra verse progresivamente expulsado ​​de Eurasia, y el eje BMB podra aparecer como un factor de cambio de juego. Hagan sus apuestas, pronto. El resultado para el ao 2025.

Pepe Escobar es el corresponsal itinerante de Asia Times/Hong Kong, analista de RT y colaborador habitual de TomDispatch. Su nuevo libro, Empire of Chaos, se publicar en noviembre por Nimble Books. Sigalo en Facebook.


Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175903/

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