Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2014

El bola y el perro muerto

Santiago Alba Rico
Rebelin


La historia de Excalibur, el perro de Teresa Romero, la enfermera infectada por el virus del bola, es ejemplar.

El PP destruye la sanidad pblica, mete el bola en Espaa trayendo por razones electoralistas a dos sacerdotes contagiados que deberan haber sido tratados -con los mejores medios mandados desde aqu- sobre el terreno, se instruye deprisa y corriendo a un equipo mdico sin experiencia en un hospital en el que haba sido desmantelado el mejor departamento de epidemiologa del pas, no se hace despus un seguimiento de los mdicos y enfermeras que atendieron a los enfermos y, cuando ocurre lo que era probable, o al menos posible, que pasara, se echa la culpa a la vctima y, ms all, a un perro.

La ministra Ana Mato -proftico apellido- tranquiliza al pas sobre el nmero de personas con las que ha estado Teresa Romero en sus vacaciones y durante su estancia en el hospital de Alcorcn, a donde acudi alarmada por sus sntomas, decenas o centenares de personas difcilmente identificables y localizables: tenemos casi toda la lista, declara. Que es como decir de un cadver: le hemos curado de casi todas sus heridas. O como decir de una bomba dejada en un centro comercial: la hemos casi desactivado. Este casi invalida todo el xito de la operacin y revela, adems del cinismo de la ministra, la incapacidad para gestionar la situacin. Por este casi se escapa, fuera de control, el bola y sus futuras vctimas. Cuando uno es incapaz de controlar una situacin, y es consciente de su responsabilidad, qu hace? Busca un perro y lo manda sacrificar.

Los antiguos israelitas, en el Levtico, lo llamaban chivo expiatorio, porque se trataba, en efecto, de este animal. Los griegos antiguos lo llamaban farmaks, de donde derivan nuestros frmaco y farmacia, y consista en un remedio sangriento y supersticioso: cuando la tensin social, el desorden o la enfermedad amenazaban la ciudad, se escoga una vctima propiciatoria -humana o animal-, se concentraban en ella todos los pecados del mundo y, tras insultarla y latigarla, se la mataba pblicamente, de manera que quedaba resuelto el problema. El caos se encerraba en un cuerpo limitado, fcil de manejar, que luego se destrua con gran alivio colectivo. Una solucin fcil; es decir, mgica; es decir, primitiva, a una amenaza que est en otra parte, que sigue su propio curso, mientras Excalibur es sacrificado e incinerado con gran contento del ministerio.

La nica medida concreta, real, que ha tomado el PP hasta ahora contra el bola ha sido matar a un perro.

El PP ha convertido Espaa en un pas del Tercer Mundo en trminos de sanidad y corrupcin. Y trata a los espaoles con supersticioso oscurantismo medieval. Ojal Teresa Romero se salve. Ojal el bola no cause ms vctimas, ni en Espaa ni en ningn otro lugar del mundo. Ojal el PP pague electoralmente su desprecio por la gente, su populismo irresponsable y su gestin homicida.

La gente no es idiota: Excalibur no ser su farmaks sino su ruina.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter